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31 mayo, 2013

No mires ahí


La originalidad está sobrevalorada...

De hecho, más que la originalidad, la necesidad de serlo... Creo que existe una obsesión desmedida en valorar todo lo original como superior cuando a estas alturas de nuestra historia como civilización es difícil que algo no esté ya inventado. El propio Jim Jarmusch defiende esta idea en una de sus citas más conocidas:
"Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. (...) Select only things to steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is non-existent. (...) "
Es por tanto que una de las posibles acusaciones que pueda existir hacia No Mires Ahí como puede ser su falta de originalidad, es, hasta cierto punto, una acusación carente de sentido dado que al final, lo que hace el corto es contar una historia que funciona rodado de forma que funciona. Y no nos engañemos, al final es lo que cuenta. Porque aunque uno como fan del terror fantástico pueda sufrir ecos o reminiscencias de historias ya vistas, el encaje final es muy competente.



Lo que se nos presenta es una historia de cierto costumbrismo familiar y la superación de una muerte cercana mezclada con algo de historia de fantasmas, con ciertas reminiscencias a su corto anterior Juan con Miedo. Ese costumbrismo es uno de esos toques que, aunque sean comunes, convierten el cine de terror en algo más y crean el enlace entre el espectador y lo que pasa de manera que se consigue de una forma más efectiva la identificación en esas situaciones cotidianas a pesar de estar salpicadas de fenómenos sobrenaturales. El hecho de que estas situaciones no sean extremas sino realmente identificables, como los problemas entre la madre y la hija mayor, hace que este vínculo se refuerce sin llegar al extremo paródico que parece rodear algunas de estas producciones. Daniel Romero se aferra a esta naturalidad y crea una ambientación soberbia y no carente de cierto mal rollo o tensión en esos momentos puntuales necesarios.


A nivel de realización hay pocas pegas, el rodaje en 2.35:1 va perfecto y deja esa sensación de película de corta duración más que de cortometraje a la que, por suerte, uno empieza a acostumbrarse ya a pesar de todas las trabas a la industria. La fotografía de Jose Martín Rosete, con tonos apagados y la elección de mucho plano corto, así como la localización en un piso muy pequeño ayuda a generar un ambiente opresivo que se transmite al espectador y provoca el desasosiego necesario en una película de estas características.

Juegos con espejos... me encanta
En la parte negativa que siempre busco para que no se me acuse de pelota, tengo que elegir un par de cosas. En primer lugar hay un par de giros que me parecen algo inconexos, uno concreto es el momento del bosque. No tanto por la falta de sentido, que en conjunto se entiende y encaja bien en esas intenciones que destila la relación padre-hija, si no que en general me parece algo brusco. Tengo la sensación que funcionaría mejor en un largometraje con algo más de desarrollo, pero también creo que la historia que se está contando se beneficia del formato corto. A pesar de eso, sí que noto ese ritmo algo más forzado sobre la parte final aunque no desmerezca al conjunto.

Una segunda pega, esta sí más personal, es la música. No tanto por parecerme mala o poco adecuada, como por dejarme cierto sabor de boca de que está siendo demasiado efectista en momentos puntuales. En general admiro la sutileza con la que se mueve la narrativa durante los primeros minutos y este cambio de tono musical en la parte sobrenatural me descoloca un poco. Aun así, suelo ser bastante puntilloso con los momentos musicales, con lo que en realidad esto puede perfectamente no ser algo negativo.

No puedo acabar este texto de ninguna otra manera que no sea alabando el gran trabajo de Daniel Romero (al que algo en mi interior no para de llamarle David y no sé por qué...) en este corto y deseando que este nivel se mantenga en las obras posteriores.

Pedro Pérez (aka Findor)

22 enero, 2010

Epifanías de un profano (II)

Tercera epifanía: El cine no es arte

Perfecto, ahora sí que la estoy cagando, esta no es la conclusión a la que me guste llegar, pero ahí estaba yo, en el mismo momento en el que expreso mi amor por el cine, me encuentro leyendo al señor Foster Wallace y su artículo "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer", y resulta que en un momento del mismo se habla de un anuncio de una linea de cruceros que fué publicado bajo el envoltorio de ensayo periodístico (y esto es así porque al preguntar al autor sobre ese artículo la respuesta fué: "me prostituí"), cosa que al señor Wallace no le gustó. Citaré textualmente las partes que me han hecho reflexionar más:

"En otras palabras, Cruceros Celebrity presenta la crónica que hizo Conroy de su crucero como si fuera un ensayo en lugar de un anuncio. Eso está muy mal. Y voy a explicar porqué está tan mal. No importa que les haga honor o no, se supone que la obligación fundamental de un ensayo tiene que ser para con el lector. El lector, aunque sea en un plano inconsciente, así lo cree y por eso suele abordar un ensayo con un nivel relativamente alto de franqueza y credulidad. Pero un anuncio es algo muy distinto. Los anuncios tienen ciertas obligaciones legales y formales de verdad, pero estas obligaciones son lo bastante relajadas como para permitir un amplio margen de maniobras retóricas a fin de cumplir la obligación principal del anuncio, que es servir a los intereses financieros del patrocinador. Todos los intentos que hace un anuncio de atraer la atención y el interés de sus lectores finalmente no redundan en beneficio de los lectores."
...
"Por esta razón incluso un anuncio realmente bonito, ingenioso y convincente (y hay muchos) nunca puede ser arte: un anuncio no tiene status de regalo, es decir, nunca es para la persona a la que se dirige."
...
"Un anuncio que finge ser arte es -en el mejor de los casos- como alguien que te sonríe con calidez solamente porque quiere conseguir algo de ti. Eso es deshonesto, pero lo más siniestro es el efecto acumulativo que semejante falta de honestidad tiene sobre nosotros: dado que ofrece un perfecto facsímil o simulacro de buena voluntad sin el espíritu real de la buena voluntad, confunde nuestras mentes y al final hace que subamos nuestras defensas incluso en casos de sonrisas genuinas y arte verdadero y buena voluntad verdadera."


He de suponer que soy el único ha sustituido la palabra anuncio por cine? ¿Este bastardo hijodep... sigue rompiendo mis esquemas incluso después de muerto? Y ni siquiera estoy leyendo sus libros en orden cronológico...

Es ahora cuando debo preguntarme: ¿Existe el cine honesto?

Si me pongo a la defensiva como vaticina Wallace tengo que pensar que no, cualquier cineasta acaba teniendo unos motivos egoístas para hacer cine, sean fama, dinero o mujeres... Incluso el cine llamado reivindicativo tiene de fondo un objetivo personal para que el autor siga pudiendo hacer películas reivindicativas y un aumento de ego si el mensaje cala en la gente. Si radicalizo más este pensamiento (única forma que yo considero correcta de llegar a una epifanía), llego a una conclusión todavía más bizarra. El único cine honesto es el blockbuster, ya que es el único que no esconde mensaje, es el que reconoce abiertamente que no quiere influir en ti, es el que abre los brazos y dice "me da igual que no pienses, sólo quiero tu dinero". Incluso puedo llevarlo a terreno personal y decir que cualquier persona que no acepte la filosofía blockbuster de cine sincero, es a su vez una persona no sincera y que lo hace por mantener una pose por querer aceptar ese cine con mensaje basado en principios menos sinceros que el otro...

Pensamiento en voz alta: ¿He repetido la palabra sincero demasiadas veces? ¿Considerará alguien esta y mis anteriores epifanías como sinceras cuando en realidad sólo quiero un reconocimiento que refuerce mi ego? ¿Soy un mentiroso intentando ser sincero?

Sin embargo algo no me cuadra... ¿Es posible que esta defensa inconsciente sobre el arte sea la que traduce la carencia de intenciones como honestidad? ¿Es posible que la gente se cierre ante el cine "con mensaje" porque considera deshonesto ofrecer un mensaje en algo que quiere quedarse tu dinero? ¿Es el cine "con mensaje" el equivalente de la publicidad disfrazada de ensayo?

No sé cual es el motivo de que se piense así, bueno, la teoría de Wallace me parece acertada, creo que se ve inconscientemente el acercamiento personal como algo falso porque el cine se considera, principalmente, un negocio, pero he visto suficientes películas en mi vida que ofrecen algo sincero para saber que el cine sí que goza de algo de honestidad. Debajo de la hipocresía de la fama y el dinero, incuso admitiendo que sea de forma secundaria, los autores de verdad siempre intentan decir algo, y cualquier intento de ofrecer una experiencia personal en una película, en mi opinión, acaba transformando ese pretexto económico en algo positivo. El autor que se precia ofrece su conocimiento. Y dado que en general uno sí que puede pensar con poco riesgo a equivocarse que casi todas las películas parten de un objetivo deshonesto como el dinero sólo me queda una conclusión, y es que es el resultado de la película lo importante (ya que si existe un elemento altruista en ella acabará por salir a la luz por el esfuerzo del autor) y no las intenciones de la misma (que, simplificando, son una mentira). Un buen autor acabará convirtiendo el objetivo comercial principal impuesto por el ansia de recuperar el dinero invertido en un objetivo propio personal de ofrecer una visión altruista de sus experiencias. Un buen autor intentará imponerse sobre el dinero... aunque no lo consiga, entonces, independientemente de que el cine sea considerado arte o negocio, debe ser el resultado final el que tiene que ofrecer algo, no las supuestas pretensiones.

Y si no se pueden conocer las intenciones de una película (porque incluso bajo confesión pueden ser mentira) ni puede juzgarse el mensaje de una película (porque la interpretación acaba siendo personal, véase la Epifanía número 2), no existe otra conclusión lógica para mi, y es que la mejor forma que veo de medir la calidad es por el resultado formal...

Incluso puedo ir más allá y explorar otra idea que a algunos seguro gusta menos, y es que un buen autor en definitiva (aparte de su capacidad para ofrecer ese resultado formal) es aquel que escribe cuando tiene algo que decir (algo que inconscientemente yo ya sabía), y no puedo pensar en nada más deshonesto que escribir cuando no quieres decir nada, así que huid del cine que sólo quiere vuestro dinero, huid del cine que afirma abiertamente que "no tiene mensaje, es sólo para divertir", porque ante esta confesión tan sincera, se encuentra el mensaje más hipócrita de todos, el haceros creer que le importáis cuando no es así.

12 enero, 2010

¡Pasen y vean! ¡El mayor espectáculo del mundo!


Así se ha vendido el proyecto que James Cameron ha estado preparando durante 10 años, Avatar, la revolución del cine, el antes y el después que cambiará nuestra visión de este mundo y que hará que nunca más queramos ver cine en 2D... Sin embargo, cual espectáculo de feria, no hemos visto a una mujer barbuda, sino una mujer con barba postiza, no nos han enseñado al hombre gorila, sino a un hombre disfrazado de gorila, en definitiva, como vi en algún momento cinematográfico que no recuerdo donde ubicar, se nos ha vendido "a Man-eating chicken" (un pollo come-hombres) y es en realidad "a Man eating chicken" (un hombre comiendo pollo).

El 3D de Cameron nunca podrá revolucionar el mundo del cine por la sencillísima razón de que Avatar no tiene ningún pilar firme dentro del mundo del cine. Avatar como película es una falsificación de lujo, es pobre en intenciones narrativas, abusa de un guión visto mil veces y simplificado de forma excesivamente infantil, trata de crear carisma hacia los protagonistas por simple antagonía con un señor muy malo, que levanta la ceja y dice cosas odiosas. Cameron, en vez de dedicar 10 años a efectuar una realización sobria y pulir detalles como ya demostró ser capaz de hacer en otras cintas como Aliens, se empacha de megalomanía y crea un monstruo pirotécnico que, en última instancia, parece escaparse de sus manos y acaba quemando todo lo que pilla en su camino. El 3D de Cameron nunca está al servicio de la historia, más bien al contrario, nunca pasa de ser una anécdota (tiremos cosas al espectador para que salte de la silla). En definitiva el 3D de Avatar es la mano del prestidigitador que hace que mires hacia ella mientras se esconde la carta en la otra manga.

Este sistema narrativo que revolucionará el cine consiste, simplemente, en un envoltorio por encima de una película que no ofrece nada que no esté escrito ya en la historia del cine, y si a Avatar le quitamos ese envoltorio con lacito es un producto tópico como pueden existir miles, con un desarrollo visto mil veces en todas esas superproducciones veraniegas que se ahogan en sus propios FX, no queda nada más que una película cuyo mérito principal (al igual que unas más 200 antes que ella) es ser "la película más cara de la historia", algo que nunca entenderé bien porqué se convierte en un mérito cuando ninguna de las 200 películas más caras de la historia han significado prácticamente nada en la historia del cine... Y las que lo han significado, no ha sido precisamente por ser las más caras...

Sin embargo está funcionando, el boca a boca hace estragos y los cines se llenan día tras día... Todo el mundo parece ver maravillas en ese gran envoltorio, pero algunos nos sentimos como el niño del cuento "El traje nuevo del Emperador" al que hacen callar cuando dice que el Emperador está desnudo. Cameron, cual sastre del cuento, ha vendido un traje de mentira, y aún a riesgo de sentirme más solo y desplazado yo no tengo miedo de gritar:

¡Avatar está desnuda!

08 enero, 2010

Epifanías de un profano


Primera epifanía: Iluminación

El otro día vi una luz, vislumbré una salida del círculo en el que caminaba dando vueltas y que marcaba otro camino, destinado a buscar más en esto del cine. Es jodido llegar a esa conclusión a los tatitantos años cuando uno ya cree estar a la vuelta de todo, y es más jodido darse cuenta de ello leyendo un texto que ni siquiera tiene que ver con el cine de un autor de narrativa moderna americana como es David Foster Wallace, pero peor aún es acabar deduciendo toda una serie de cosas que han acabado derruyendo mis pilares en esto del cine.

Resulta que el cine, igual que la literatura es un medio artístico donde un "autor" decide expresar ideas usando ciertas herramientas. Aunque parece que la literatura tenga herramientas más limitadas (texto vs. texto e imagen), creo que ambas se basan en un mismo principio básico, el narrativo, donde tanto las palabras como las imágenes deben ejercer la función de transmitir las ideas que el autor tenía en mente. No parece que esté descubriendo nada nuevo a estas alturas, pero estamos hablando de mi epifanía, no de la vuestra.

Durante años he creído en la importancia de lo que una obra pueda querer decir, y sin embargo cuando uno se topa con cierta corriente de pensamiento literario como la deconstructivista (gracias, señor Wallace) se plantea realmente lo que es un autor y su relevancia en el contexto de una obra (bueno, de hecho lo plantean ellos y yo sólo lo he descubierto). Para los deconstructivistas el autor es un simple instrumento de escritura al que hay que "despojar" de toda responsabilidad de lo que su obra pueda significar, se niega la referencialidad absoluta del texto, el ejercicio de descifrar una obra queda a discreción del lector que es el que en última instancia da sentido a las palabras que lee (esta definición es la versión radical de este pensamiento). Es en este un primer punto epifánico, cuando uno descubre la importancia de "lo formal" como ente propio más allá de un especie de niebla abstracta que flota sobre nuestras cabezas, la visión de ver la forma por encima del fondo, porque, ¿Cómo es posible juzgar la calidad de la obra por lo que dice si soy yo y no el autor el responsable de ello? ¿Cómo puedo ensalzar algo en función de mis percepciones personales?

Foster Wallace inconscientemente lo sabe, como articulista no suele escribir sobre lo que le gusta (en general) sino sobre lo que le manda(ba) la revista Empire, y aún así es capaz de crear 120 páginas estimulantes hablando de algo que me importe tan poco como un diccionario y las guerras políticas entre los dos bandos de lingüistas americanos, es capaz de crear una visión absolutamente fabulosa de una feria de ganado de Illinois, porque es la elección que él hace de las palabras lo importante de sus textos, el contenido es secundario, y sin embargo todo parece indicar y así se reconoce que Foster Wallace fué un estupendo escritor...

Así pues, la importancia del autor queda más como elector de las palabras que por el significado extraído de las mismas, como artesano que teje mediante la elección de letras. Bueno, siendo un poco realista, es verdad que la elección no es arbitraria, que el autor siempre acaba marcando una dirección, pero es en parte la elección personal (consciente o inconsciente) de seguirla la que da sentido a lo que pasa. Así pues, no puedo concluir otra cosa que la calidad debe ser medible por la elección de las palabras y por encima del contenido de las mismas dado que diferentes escuelas de pensamiento literario no tienen muchas dudas de lo que es o no un buen libro. Y esto es extrapolable al cine, ya que al final no deja de una narrativa clásica aunque con otras herramientas.

Curiosamente este pensamiento me lleva a la siguiente reflexión:

Segunda epifanía: El juicio moral y la muerte de la crítica

Cada vez más, el sentimiento de que cualquier persona puede ser un crítico de cine se extiende por el universo, el cine como circo (en el concepto bienentendido de divertimento) de masas se expande y cualquiera puede exponer sus pensamientos. Dentro de esta tendencia parece que la calidad de la crítica se evalúa por el vocabulario usado sin entrar en nada más. Sin embargo, me he dado cuenta de que la crítica que leo (o leía) habitualmente se basa casi siempre en un alineamiento moral por encima de un análisis crítico. Las personas se decantan de una forma u otra en alguno de los bandos/personajes que aparecen en un film, esperan que el bueno gane y el malo pierda, esperan personajes que no sean moralmente ambiguos o les creen dilemas psicológicos y en última instancia evalúan en función de los principios personales. Aquellas obras que comulgan con las creencias, que, en su defecto, no provocan esos dilemas morales o necesitan un esfuerzo de comprensión, acaban siendo "buenas" y las que crean dudas o se interpretan como algo contrario acaban siendo "malas".

(Comentario necesario en este punto: Puede parecer que estoy llamando a la gente "borrega" por no querer pensar, pero en realidad esto va más allá. El cine (o la literatura o los cómics) tienen una función primaria que es la de "evasión", el método que busca la gente para evadirse puede ser tanto el evitar pensar como el que algo le provoque pensamientos, sin embargo inconscientemente se busca algo que provoque pensamientos pero en base a lo que ya pienso para olvidarme de los problemas en los que SI pienso. En general, sea como sea el método de "evasión", siempre consiste en intentar evitar rememorar los problemas que en primera instancia han hecho que quieras evadirte)

Es en este punto donde ya no sólo el espectador ha muerto, sino que la crítica muere con él, es el punto donde la exposición de las virtudes o defectos de una obra en función de unos criterios definidos pasan a convertirse en la exposición de las convicciones morales de cada uno, la crítica se convierte en una exposición de la capacidad personal para extraer interpretaciones que nadie ha extraído, para ejercer la desambiguación moral o para leer todo un subtexto aunque el autor no sea consciente del mismo. Un "autor" bueno es aquel que da significado a lo que el crítico cree, independientemente de lo que ese autor realmente haya querido decir. La crítica como descomposición de partes muere y nace la crítica como reafirmación de valores, el esfuerzo por descomponer pasa a ser el esfuerzo por la superación de lo que uno mismo puede llegar a extraer.

En conclusión, el centro de atención se desplaza de la obra para situarse sobre el crítico que analiza la obra.

Y es la visión deconstructivista la que da sentido a todo esto, ya que toda interpretación del mensaje acaba siendo "correcta" en el sentido de que el autor no es un dios que provee de un sentido único a lo que dice, y sin embargo esta exaltación de la subjetividad interpretativa se ha convertido en el referente de objetividad, la "calidad" de la crítica se evalúa en función de lo que el crítico es capaz de extraer en términos de mensaje y significado en vez de en función de la capacidad de enumeración de elementos técnicos o artísticos, y es en este punto cuando la crítica de cine ya no necesita saber de cine. La misma visión que debería dar importancia al máximo de elementos objetivos que se pueda es la que alimenta el que nadie haga caso a estos elementos.

Como ya he dicho, yo no creo exactamente que el mensaje este siempre de parte del que lee, creo que el autor marca una dirección y en última instancia es su capacidad de transmitir la que hace que esta dirección quede más o menos clara, sin embargo, el camino que se sigue es todo lo contrario pues es evidente que resulta mucho más complicado el describir sin juzgar que el propio juicio en sí (que además es más divertido), así que la crítica actual es ese circo romano con los pulgares arriba o abajo que lo único que miden son los gustos personales del crítico...

Es por esto por lo que he abrazado la religión de lo formal. Siempre había creído que lo que me importaba de una obra era lo que contaba y no como lo contaba y resulta que no era así pero simplemente no me había dado cuenta...

Dicen, además, que los neo-conversos suelen ser los peores, por suerte yo siempre he sido converso, lo que pasa es que no lo sabía...

08 septiembre, 2009

CARPETAZO FINAL A ORLANDO: ISLANDS OF ADVENTURE completado



JURASSIC PARK:

Mundo compuesto de selvas, zona de dinosaurios y hangar de investigación, que está tan calcado de la película que escuece. Varios dinosaurios (réplicas de la película supervisadas por sus creadores, Spielberg incluido) se dispersan por los paseos, para dar lugar a las fotos más dantescas posibles. Enorme del todo, se compone de 4 memorables atracciones que ponen el broche a un mundo sideral y una decena de restaurantes y tiendas tematizadas. La gracia de esto, que Spielberg ya lo sabía, es que la propia película de habla de un parque temático, con lo cual la metadiversión es doble. Vamos allá:

CAMP JURASSIC: Espectacular zona de juegos (puede que la más notable nunca construida) que recrea colas de dinosaurios, puentes colgantes de redes, cabezas réplica de especies para juegos y demás tropelías que harán la delicia de niños y grandes, sí, pero pagaría por tener diez años y entrar a este recinto. Grande, tematizado de manera solemne (parece una ampliación de la propia película), con un punto de riesgo controlado y con un ambiente del todo conseguido.

PTERANODON FLYERS: Pterodáctilos gigantes fijos donde, en colgantes de "a uno", se montan dos personas. El pterodáctilo va arriba y tú vas colgado, a lo invertido..., y el bicho da un corto paseo por una zona del Jurassic Park (que también puedes recorrer andando). Bien de velocidad y con una curva abierta que provoca más de un chillido. La cola, entre potentes piedras jurásicas y un trayecto aventurero, suele estar muy llena porque es una atracción que, debido a su poco espacio por bichísimo, va muy lenta. Recomendable.

JURASSIC PARK DISCOVERY CENTER: BRUTAL zona de investigación de dinosaurios que resulta ser LA MISMA DE LA PELÍCULA (la del principio y justo la del final, donde el raptor ataca al Rex). Tenemos el mismo esqueleto réplica del REX, también tenemos una zona de investigación de huevos DONDE HAY GENTE TRABAJANDO todo el día y donde, cada cierto tiempo, te enseñan un nacimiento (como en la peli..., es el mismo animatronic). También puede aparecerte de repente un tío con una cría de cualquier dinosaurio (animatronics todos) y explicarte, de lo más serio y bien interpretado, todas sus características. Réplicas de dinosaurios, juegos (gratuitos) y diversas zonas tematizadas que hacen de este hangar una visita imprescindible. Se entra por el bosque (en la parte de arriba) o en el frontal del edificio, que da al gran lago en una vista angular del parque envidiable y con una instantánea del entorno que ES la película, dicho edificio incluido. Demasiado.




JURASSIC PARK RIVER ADVENTURE: La obra maestra de los recorridos acuáticos y una réplica del film en verdad escalofriante. Además, la forma en que lo viví casi me cuesta el divorcio, pero me quedará grabado como a fuego el resto de mi vida.

Era un día de brutales lluvias y el parque estaba bastante vacío..., mi mujercita estaba hasta el parrús de mojarse con la lluvia (lo odia y a mí me encanta) y no quería montar, ni a buenas ni a malas, en una acuática. Encima, quería irse al hotel, pero eso hubiera sido por encima de mi cadáver, claro.

Total, que pasamos por la puerta del RIVER ADVENTURE y me la encuentro vacía..., entre jodidos RAYOS y ruidosos truenos..., en una invitación temible de película de terror chusca y entrañable. Le dije: "vamos aquí, cariño, que va por el agua y no te mojas"..., ella aceptó diciéndome que esperaba no mojarse o la tendríamos. Le dije que sí, que sí, que venga..., con cachete en el culo.

No podía creerlo, iba a montar en el RIVER ADVENTURE después de tantos años. Total, que paso la cola sin nadie, velozmente..., y ya voy quedando anonadado. Es una entrada al parque (jurásico) con diversas explicaciones televisivas, briznas de lo que vas a ver en urnas gigantes, audio a cada esquina acorde y todo terminado en madera enorme, tal cual lo vimos en la película. O sea, otra de esas colas donde te quedarías a vivir.

Y llegamos al barco y, de repente, ME LO ENCUENTRO VACÍO. ÍBAMOS A MONTAR MI MUJER Y YO EN UN BARCO VACÍO Y METERNOS DE LLENO EN EL PARQUE JURÁSICO, POR DIOS. SOLOS, MEDIO DE NOCHE POR EL NUBLADO, TRONANDO Y DILUVIANDO. No podía creérmelo y, desde luego, el escalofrío que me recorrió el cuerpo no se debía solo a la mítica. Tenía miedo, tíos.

Total, nos montamos en las barquitas (clavadas a la tematización de la peli) y aquello arranca, guys. Por dios, una curva..., todo muy despacito..., con efectos de sonido (muy bien escondidos) en fuera de campo y, de repente, LA PUERTA. SÍ, LA PUERTA..., LA PUERTA QUE SE ABRE Y EL OFF DE: WELCOME TO JURASSIC PARK. Y se abre y BUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF, NO PODÍA CREERLO. Lo primero que ves es un lago gigante con unos animatronics TAL CUAL LOS DEGUSTÁIS EN LA PELI. Moviéndose, comiendo hierba, bajando a beber agua al lado de la barca y con la música de John Williams a todo tren. No hay trampa, no hay cartón...SON ELLOS. IT'S ALIVEEEEEEEEE!

La barca continúa y pasamos por las secuencias de la película, como ésa donde hay un dinosaurio enfermo (la respiración vuelve a estar logradísima), otra donde aparece una cabeza de entre los setos mirándonos y de repente, después de pasar varios pasajes (la atracción son diez minutos, hay tiempo para todo), nos adentramos (entre rayos y truenos, repito) en una curva donde empieza el MALDITO ACOJONE.

Hay una barca como la nuestra MEDIO HUNDIÉNDOSE y los dinosaurios esos pequeñitos (los que matan al gordo) se están comiendo a uno DE MANTENIMIENTO DEL PARQUE DE ORLANDO (lo deduces por los trozos de ropa). Seguimos avanzando y enfrente de nosotros nos encontramos EL EDIFICIO DEL FINAL DE LA PELÍCULA...¡AQUÉL DONDE SE ARMA EL PIFOSTIO! En la entrada del edificio, el coche de la peli (donde va el niño y el prota). Justo al pasar al lado...¡BLOM! cae hacia nosotrossssssss. Se para justo donde debe porque se atasca con un cable de tensión.

Y cruzamos la puerta, bufffffffffff, todo oscuro, cien mil efectos de sonido, sirenas, juegos de luces. De repente, a nuestra derecha..., UNA RETROPROYECCIÓN DE UN ARAÑAZO DE RAPTOR..., y así, pasamos por este lugar oscuro hasta pegarnos el susto del siglo..., ya que unos raptores se nos lanzan a una verja (que les detiene) con una movilidad realmente preocupante.

Y ahora, la recta final del interior éste. El pitote, lo nunca visto..., la cima...EMPEZAMOS A SUBIR UNA INMENSA CUESTA. Y durante la cuesta, sigue el festín de sustos, luces y audio realista. Y sube, y sube..., y enfrente, oscuro de narices..., muy oscuro, mucho hasta que, SÍ, AHÍ ESTÁ. ENFRENTE DE NOSOTROS..., va ganando luz tenue. No es una réplica...¡ES ÉL!¡ES EL MALDITO TIRANOSAURIO, TÍOS, A TAMAÑO REAL. EL DE LA PELI!¡Y VAMOS HACIA SU BOCA, DIANTRES! Y no puedes parar de mirarle..., y es que no hay manera de detener el barco y el maricón no cierra la boca. Y llegas..., y es el fin..., y la obra maestra del diseño acontece: ¡te han estado distrayendo durante la subida para que no pienses que todo lo que sube...BAJA! Y empieza una caída en recto que no sé cuántos metros tendrá, pero calculo que demasiados para saberlo. El rex te ha distraído, mira cómo caes con cara de extrañado (rozándonos) y un colofón de agua te empapa como si fueras una piltrafa. Y empieza la discusión..., y mi mujer enfurece..."¡te dije que nada de agua, imbécil!... Sonrío, no oigo nada. Tú sigue chillando, nena..., que me da todo igual.



MARVEL SUPER HERO ISLAND

Entorno dedicado a los superhéroes, con unos decorados altaneros que rozan lo kitsch. Grandes cartones (de varios metros) llenan la calle con el mundo Marvel por bandera, otro montón de tiendas con, posiblemente, el mejor merchandising del parque (todo oficial) y un par de impresionantes tiendas de comics. Maldita sea, cada recodo de este mundo precisa de instantánea. De nuevo, 4 atracciones complementan el paseo. A saber:



Storm Force Accelatron: completista del todo, con la tematización justa de rayos Marvelianos y algo que no deja de ser un sucedáneo del famoso EL LÁTIGO, con mareo incorporado (mucho más rápido y eseguro, claro). O sea, Las tea cups..., o sea, coches dando vueltas sobre sí mismo y entre ellos.

Doctor Doom's Fearfall: aquí ME ACOJONÉ VIVO. Se trata del laboratorio del Doctor Muerte (impresionante la réplica de la cola) y te sientan en una especie de ascensor a propulsión, para alcanzar la fuerza G.. Te suben A TODA VELOZA más alto que diantres (en un segundo y pico) y luego te dejan caer..., y luego otra vez (un poco más bajo, tres veces, hasta quedar sin fuerza). El primer tirón me dejó loco..., y no tuve otra que medio quedarme tonto a muchos metros de altura, indefenso. Es igual que el de Warner, sí, pero éste está mucho mejor tematizado y va más rápido (y algo más alto). Una inyección de RILE.




THE INCREDIBLE HULK COASTER: de nuevo, la obra maestra de las montañas rusas allá donde surca Orlando. A mí ya me tenían ganado con la entrada (la metamorfosis de Banner a Hulk en cartón gigante), con el audio (el coche genera el rugido de Hulk y tú desde abajo tiemblas), o con la impresionante cola (el laboratorio de Banner a oscuras, con toda tu ropa fluorescente Hulk). También te podían tener ganado con el color Hulk de los raíles pero, no, nada comparable a montar. Te endiñas en tu asiento (es montaña sobre base, de las que a mí más me privan, porque VUELAS), y vas despacito..., porque se supone que eres BANNER. Te meten en un tubo de lanzamiento (TAL CUAL) y va más despacio. Y de repente se para..., alarmas, off diciendo DANGER, tirones y...¡VAS A SER HULK! El coche sale disparado a Dios sabe qué velocidad..., pero os juro que la cara se te va para atrás..., y nada más salir...CURVA SOBRE TI MISMO DE 360 GRADOS. La montaña no marea..., ni siquiera da miedo si eres algo valiente, porque va terriblemente estable..., pero es LA LOCURA. Diez tirolinas, veinte curvas, pasas por debajo de los puentes (ver la salida del túnel o el paso bajo el puente desde abajo, ya es tremendo), loopings y demás zarandajas...¡TODO CON EL RUGIDO DE HULK!¡ERES HULK! No se puede integrar mejor una montaña rusa en una idea de ficción..., y hacerte cómplice.



THE AMAZING ADVENTURES OF SPIDERMAN: La mejor atracción del mundo según varias encuestas acontecidas y, posiblemente, lo sea..., y como mucho que comparta trono. Te recibe un cartón gigante del mismísimo Spiderman en la oficina del Daily Bugle, que como no podía ser menos es réplica exacta del lugar..., con las salitas del periódico, los chillidos del jefazo, las máquinas de escribir y, en la cola inminente, proyecciones gigantes de la serie Amazing Spiderman. Larga, bonita y una travesía que cuando llega al coche de policía donde montas (tal cual el de la peli) te deja ver Nueva York por fuera, en un canto nocturno, edificios replicados incluidos.

Y llegas. Y de verdad que esto no tiene parangón.

Te montas en el coche de poli, con las gafas puestas..., y en principio te preguntas para qué tienes las gafas, porque te metes en la ciudad de Nueva York REAL, con decorados de un verismo atronador, cubos de basura de la serie incluidos. Y de repente, por los cielos, la silueta de Spiderman, siguiendote. Y los pelos de punta.GIRAS Y..., LA LOCURA...

...resulta que a esta gente se la ha ocurrido poner el 3d INTEGRADO EN LOS DECORADOS. Es decir, que salvo los personajes y algún fondo, el decorado es real y tú no sabes donde empieza y termina el 3d. Y cuando crees que vas a saberlo, te giran con el coche o te llenan de humo porque te han dado un tiro. Violenta, trepidante y con un coche de policía que registra, en movimiento, los golpes tal cuales de todo aquello que ves. La aventura es tremenda..., Spiderman contra el hombre de hielo, Octopus, El Duende Verde, el hombre éste que electrifica (lo siento, los comics son mi asignatura pendiente) y el Dr. Muerte. ¿El motivo? Han robado algo muy valioso..., y la gracia está en que Spiderman no sólo tiene que recuperarlo, sino que tiene que salvarnos porque nosotros somos la poli..., y los villanos quieren matarnos pero ya. Nos electrifican (tremenda la vibración), nos congelan (atención al frío y al humo), Octopus nos revienta a tentaculazos, Muerte nos golpea y el Duende Verde nos lanza sus calabazas (increíble, el fuego y la colisión es real (no 3d) y va combinada con la pantalla donde el desgraciado se nos acerca hasta olerle el aliento.

¿Lo mejor? El final, claro..., de chillar trepidantemente. Spiderman ha encontrado lo que han robado y nos sube a los techos..., en una combinación de 3d, movilidad y escenarios (ves las ventanas TAL CUAL, porque son REALES) y a una altura de un edificio entero..., pero los villanos ARREMETEN..., y caemos DE FRENTE..., a toda santa HOSTIA, en caída libre y, en la colisión...¡BLAM! TELARAÑA GIGANTE que nos para, Spiderman ha llegado a tiempo..., nos incorpora y, BUM, los villanos están todos atados con la tela arácnida..., el coche gira y descubrimos lo que habían robado. Y sí, no es 3d, es real...¡LA CABEZA DE LA ESTATUA DE LA LIBERTAD! Y mucho antes de Cloverfield.



Maldita sea, pensar que ahora mismo decenas de personas están ALLÍ. En fin, espero que esta crónica, que nos ha llevado un año, haya servido para acercaros, al menos, algunos metros.



Ha sido un placer y espero que os plazca.

21 agosto, 2009

ENEMIGOS PÚBLICOS según Nacho Aguilar



PUBLIC ENEMIES: GANGS OF HD


Michael Mann se la juega en la reanudación de su colaboración con Dante Spinotti [ASC, AIC].

Diez años habían transcurrido desde la última colaboración entre el creador de "Corrupción en Miami" y el director de fotografía de "L.A. Confidential", cuando ambos rodaron la que sigue siendo su mejor obra: "El Dilema", culminación del estilo urbano empleado en "Manhunter" y "Heat" (la otra colaboración entre Mann y Spinotti es el film de época "El Último Mohicano"). En estos diez años, en mi opinión personal, el cine de Mann ha ido perdiendo interés con las sucesivas "Alí", "Collateral" y "Miami Vice", adaptación de su propia serie de TV, aunque haya conseguido mantenerse por encima de la calidad media Hollywoodense. Al italiano, por su parte, no le ha ido mucho mejor, con olvidables productos a las órdenes de Brett Ratner ("El Dragón Rojo") o incluso finalizando proyectos que no comenzó y además con dudosos resultados, como los obtenidos en la tercera secuela de "X-Men".

Después de "El Dilema", Mann ha ido mostrando un creciente interés por la cinematografía digital, plasmada en inicio en algunas breves tomas nocturnas en "Alí" (fot: Emmanuel Lubezki), mezclada con mucho acierto con el celuloide en "Collateral" (fot: Paul Cameron & Dion Beebe) y desarrollada al máximo en "Miami Vice" (fot: Dion Beebe), un film que usa las cámaras HD como medio de expresión propio, sin que necesariamente los resultados recuerden a una imagen obtenida con medios fotoquímicos. Spinotti, por su parte, se ha sumado al carro digital bastante más tarde que Mann, con dos recientes películas rodadas parcialmente con la cámara Génesis de Panavision ("Deception" y "Flash of Genius").

"Public Enemies" supone para Mann volver a los esquemas argumentales de "Heat", pues es la clásica historia de policías y ladrones en la que el ladrón tiene un papel mucho más interesante que el bueno y además es quien está liado con la chica de buen ver. Sin embargo, el film recrea sucesos de la vida del gangster John Dillinger y la acción se sitúa en 1933, muy alejada de las historias contemporáneas en las que hasta ahora el director se ha movido con más solvencia. Por ello, el film cuenta con una esmerada reconstrucción de época, con diseños de Nathan Crowley ("El Caballero Oscuro") y un importante trabajo de figuración y vestuario, muy en la línea del acabado de films como "Camino a la Perdición" o "El Intercambio". Por tanto, ya incluso a priori, la decisión de Michael Mann de rodar un film de época en vídeo digital de alta definición es muy polémica y sobre todo, cuestionable. No obstante, dos películas de época de David Fincher como "Zodiac" -rodada con la Thomson Viper Filmstream- y "El Curioso Caso de Benjamin Button" -rodada mayoritariamente en la Viper, con la Sony F23 reservada a las escenas del hospital- han demostrado que la captura digital no tiene por qué ser un fin en sí misma, sino que bien puede ser empleada para sacar partido de sus virtudes (previsualización, integración de efectos, etc) y obtener unos resultados finales prácticamente indistinguibles de la adquisición fotoquímica, al menos para el grueso de la audiencia. Claro que para ello, Fincher y sus directores de fotografía han medido mucho sus acciones, minimizando algunos puntos divergentes con la adquisición fotoquímica como puedan ser la mayor profundidad de campo de las cámaras HD con sensor 2/3, o la menor latitud de exposición de éstas.

En mi opinión, Michael Mann había salido bastante airoso de las tomas con luz disponible de "Collateral", en la que conseguía una noche translucida imposible para el celuloide, y sobre todo de "Miami Vice", a la que la estética de vídeo le sentaba bien por tratarse de una obra moderna, con numerosos exteriores nocturnos a la luz de ambiente de la ciudad, interiores en clubes, casas de diseño, etc. que otorgan una libertad de acción mucho mayor. Aún así, la imagen funcionaba mucho mejor cuando el director de fotografía Dion Beebe empleaba niveles de luz más altos, pues el contraste y la densidad de negros mejoraban dramáticamente. Fue en cambio -y continúa siendo- una imagen polémica por su escasa consistencia, con texturas diferentes en cada escena y un grano (o ruido digital) que varía incluso de toma a toma.

Sin embargo, en lugar de aprender de los errores e incidir en los aciertos, en "Public Enemies" los cineastas se han decantado por la estética hiperrealista de "Collateral", sumada al look de vídeo digital de "Miami Vice". Y el cóctel que ello supone junto con la historia y los diseños de época no podría ser más indigesto: al contar con escasa luz, la calidad de imagen deja muchísimo que desear, en todos los aspectos imaginables, mientras que el aspecto del vídeo juega absolutamente en contra de un film que recrea un período histórico.

Además:

No sólo Mann ha hecho que Spinotti ruede en HD con la Sony F23, sino que persigue un aspecto diametralmente opuesto al celuloide y la (excesiva) profundidad de campo del sensor 2/3 no se ha equiparado al formato 35mm. No hay, por tanto, una indicación al espectador hacia dónde fijar la vista, pues todo está bien nítido y enfocado, tanto de día como de noche.
Sí hay, en cambio, múltiples momentos rodados con el obturador a 360º, con lo que el movimiento que se produce es demasiado fluido, cayendo en el odioso efecto motion blur.
Continuando con el despropósito, la previsualización en el set y el espacio de color escogido (nuevamente, de vídeo), produce colores de escasa vivacidad y menor riqueza, como si con ello hubiéramos dado el salto negativo desde una paleta de millones de colores a sólo unos pocos cientos. Parece una imagen capada, comprimida, en la que los tonos de la piel se destruyen por completo y la naturalidad reina por su ausencia.
La escasez de luz, por su parte, produce bastante ruido en la imagen, pero aún así ésta carece de textura. La subexposición en este caso no es bella, sino que empasta aún más los resultados y dificulta aún más la separación de los personajes con respecto a los fondos.
Las altas luces se queman rápidamente -escasez de latitud- y cuando lo hacen el efecto que producen no es precisamente bonito (atención a Dillinger entrando en las oficinas de la policía).
Y si la Sony F23 sufre, no digamos ya cuando Spinotti emplea la diminuta Sony EX1 para tomas en interiores de coches, pues casi todos los (d)efectos anteriores se multiplican y se añaden otros como el lens fringing, debido a la pobre calidad de la óptica empleada.
Para finalizar, la excesiva apariencia de nitidez supone otro defecto más, pues no es una verdadera resolución que proporcione una imagen plena de detalle, sino que éste es más bien reducido y lo que se ha hecho es aplicar un notorio sharpening a posteriori, que tiene como resultando un prominente realce de contornos.

La iluminación de Spinotti, por el contrario, está bastante bien y es fiel a la época, pero nos encontramos ante el clásico ejemplo de los árboles que no dejan ver el bosque.

Se trata de un cataclismo visual de inmesas proporciones, con un enfoque de pretendido realismo digital absolutamente equivocado, que convierte la recreación de época en una mera anécdota, que deja al penúltimo y caro juguete de Sony (la F23) a la altura de un vulgar MiniDV y que, en definitiva, no es que no aporte a la narración o que simplemente perjudique, sino que destruye el film y todo cuanto pudiera haber en él.

Parece más bien una broma de mal gusto, o la película de aspecto amateur más cara de la historia. A elegir.

Nacho Aguilar

12 agosto, 2009

ÁLBUM FOTOGRÁFICO FINAL DE ORLANDO: ISLANDS OF ADVENTURE II













Señores, regresamos de vacaciones. Y es un placer comprobar que las visitas se han mantenido dentro de lo respetable..., sin merecérnoslo.

Vengo nada menos que con el álbum fotográfico final de Orlando y esta semana terminaré, UN AÑO DESPUÉS, con el artículo más largo al respecto en habla hispana. La traca final del Islands of adventure pondrá punto y final a la cruzada y espero haber ayudado y ayudar a futuros. O entretener. O algo.

Ah, y una buena noticia. Este blog por fin, salvo raras excepciones, vuelve a lo que le concibió: EL CORTO. No sin antes acabar el estudio de HOLLYWOOD MALDITO..., o intercalando el mismo. Y otras sorpresas. Vamos, QUE HEMOS VUELTO.

04 junio, 2009

ÁLBUM FOTOGRÁFICO I de ISLANDS OF ADVENTURE (Universal)











LITERARIO I de ISLANDS OF ADVENTURE (Universal)



ISLANDS OF ADVENTURE:

Bien, pues acabemos esta aventura Orlandesca, por la que llevamos ya medio año, con uno de los mejores parques al respecto: el Islands Of Adventure de Universal.

Es un parque donde tienes toda la mítica de los Universal Studios, con su historia incluida..., y también hay opciones para los pequeños. Es un ejemplo de parque completito. Son cinco mundos..., y el sexto está en construcción, con una pinta fabulosa: los mundos de Harry Potter. Asimismo, es un parque en constante crecimiento.

Más o menos se ve en dos días, porque también es bastante grande y todas (o casi) las atracciones son disfrutables. Si eres muy rápido, igual te lo cepillas en un día..., pero con niños o algún lastre que ralentice, los dos días no te los quita nadie (o el día y medio).

Vamos con ello:



La entrada es el PORT OF ENTRY, una especie de puerto de tiendas y restaurantes tematizado a lo árabe y con una pista de lo que nos augura: TEMATIZACIÓN ACOJONANTE. Ventanas de las tiendas, interiores de las mismas, cada esquina atrezzada con aventura legendaria bizarra y, sin duda, un gran ambiente. Tienes actores con un casting perfecto y aliento épico por bandera. Una vez atravesado, pasas a los cinco mundos, distribuidos alrededor (otra vez) de un lago gigantesco. Se dividen en los siguientes:

TOON LAGOON: Zona dedicada al mundo del cartoon, con el agua por bandera. Consta de 3 atracciones:

Popeye and Bluto's Bilge-Rat Barges: probablemente, la cima de los rápidos y la atracción donde más TE EMPAPAS de la maldita tierra. Sales calado, absolutamente, como salido de una piscina. Es larguísima, tiene bajadas LOQUÍSIMAS y una zona donde te meten en cataratas, rápidos acuáticos y una soberana muestra de tematización Popeyística que pasa a los anales. Olivia (raptada por Brutus), Brutus y popeye en varias set pieces visuales animadas, frenéticas, vertiginosas y muy divertidas. Nadie quedará indiferente. Ruido, agua, salvajismo y una experiencia inigualable en una atracción gigantesca que desde fuera se intuye, entre varios puentes (donde, por supuesto, puedes tirar agua..., pero ese agua probablemente dé igual a los que pasan por debajo, porque ya van hasta arriba). La cola, como siempre en estos parajes, te mete de lleno en el mundo de sus personajes.

Dudley Do-Right's Ripsaw Falls: una completa piradez, sobre unos dibujos animados que me sonaban pero en España no están distribuidos (son una pareja..., uno es un alce). Entras en una presa llena de cataratas y montas en unos preciosos troncos ENANOS. Pero tan enanos que yo pensé que de allí NO SALÍA. Y empieza otra vez la maravillota en una carrera con troncos por las cuestas más altas que podáis suponer (acuáticas todas). Moja mucho, es muy divertida, pasas por túneles tematizados con estos dibujos y en la cola hay una maravilla, entre otras, muy a destacar: la cabeza de los dos personajes (como trofeos de caza) a la vista del público, hablando entre ellos (sin repetir diálogos). Rapidísima y muy recomendable. En las fotos podréis ver una de las cuestas de manicomio y lo mucho que se vaticina sobre estas atracciones en el exterior, debido a su longitud.

Me Ship, The olive: el espectacular barco de Popeye a tamaño natural y hecho realidad para tus santitos ojos. Es zona de juegos acuáticos, interactivos y recreativos, pero vale para lo que te venga en gana. Con entrada, segundo piso y TODO. TODO. Muy fotogénico y, de nuevo, recomendable.



SEUSS LANDING:

Mundo dedicado a Seuss, The cat in the hat y demás animaciones que no hemos tenido oportunidad de valorar por estos lares, gracias a los maravillosos mundos de la distribución. Es la zona infantil, pero es tan extremadamente imaginativa, loca y rabiosamente personal (no sé si irá agarrado a dichos dibujos) que pasa perfectamente por adulta. Tiene 5 atracciones:

Caro-Seuss-el: estrafalarios caballitos, que en vez de dichos caballitos tienen bichos muy creativos y multiformes para que te montes encima (supongo que serán de los dibujos, como todo aquí). Grandes, muy altos y bastante veloces. Esta atracción normalmente es para bebés y niños y aquí, como mínimo, se debería empezar por cuasi-adolescentes. Así se las gasta el parque.

The cat in the hat: curiosísima atracción, que nos va pasando en coche tematizado por los mundos de El gato y el sombrero. Bichos como Thing 1, Thing 2 (espectacular su merchandising), el propio gato y toda su fauna (y flora) emergen por los túneles que transitas, en insospechadas esquinas. Lo bastante rápida y emocionante para este tipo de atracciones.

The High in the sky Seuss Trolley Train Ride!: probablemente, uno de los trenes más divertidos para montar como opción. Es elevado, te pasa por la cafetería/restaurante tipo circo (impagable) del submundo, algún túnel y toda la zona, entre otras sorpresas. También lo bastante rápido para el género.

One Fish, Two Fish, Red Fish, Blue fish: la típica atracción exterior para montar y dar vueltas en un eje, con la particularidad de que tiene un diseño muy molón, peces gigantes y alguna sorpresa acuática que no te dejará seco. Hasta la más mínima atracción está pensada para no caer en el más absoluto vacío adulto. Una gozada.

If I ran the zoo: divertidísima zona interactiva, plagada de juegos infantiles válidos para cualquier edad. Un zoo lleno de animales raros, jaulas chifladas y muchas áreas. Un descanso sin descanso.



THE LOST CONTINENT

Mundo dedicado al continente perdido, Simbades y demás etcétera..., con una mítica en sus calles aventureras que hará disfrutar al más pintado. Muy grande y perfectamente unido, sin tener nada que ver, con el anterior y el consiguiente. Mercados, LO EXÓTICO y muchos deslumbres más en cada calle. Tiene incluso La Fuente mística. Hay 4 atracciones, con tres clásicos entre ellas:

The Flying Unicorn: montaña rusa para pequeñuelos, corta y con velocidad justa, en un bonito entorno verde y en coche con cabeza de unicornio. Con la tematización justa pero un buen paso para el niño a media edad, sin que el padre se atufe.

Dueling Dragons: un soberano top en montañas rusa, que comprende dos atracciones en una, ya que el recorrido de cada dragón (son dos) es totalmente diferente, aunque se crucen (casi rozando) varias veces en el camino, en una especie de carrera histérica. Tiene una velocidad tan sumamente tarada que llega un momento que pierdes el rumbo y los carrillos se te pegan a la nariz (por no hablar de las curvas que te arrancan la cabeza).., con el aliciente de correr contra el otro dragón gigante, también lleno de gente. Es de las inversas y os aseguro que tiene dentro una experiencia mística (en mi caso) o sangrante (en el caso de gente como mi mujer, que salió llorando y desde ese suceso ya no montó en ninguna otra de Orlando). Lo más increíble: LA COLA. Sí, habéis oído bien..., LA COLA es un castillo ENTERO. Pasas por sus grutas, mazmorras y todo tipo de pasillos...¡DURANTE 10 MINUTOS (sin gente! y en un trabajo de atrezzo y Arte que no desmerece al mejor de los films. Aunque no montéis por acojone, entrad a verla.

Poseidon's Fury: una atracción cubierta que dentro tiene una rara avis total, ya que se trata de una pelea entre DIOSES gigantes (Poseidón es uno de ellos) contigo en medio. La entrada te mete del todo en el legendario mundo y tú, entre actores, hologramas, proyecciones y física, tienes que aguantar la espectacular furia divina (estás de pie, con el resto de visitantes). Una de las lindezas de esta interesante propuesta es ésa donde, cuando un espontáneo todopoderoso te salva, tendrás que pasar (tras abrirse la pared) por un MAR (en medio) hecho PASADIZO. Sí, oís bien..., no sé con qué motores lo hacen pero consiguen que pases entre el agua, que no para de moverse y te hace un túnel (y no hay cristales de por medio). Agárrense.

The Eight voyage of Sindbad: bueno, pues ya lo dice el título. Se trata de un gran espectáculo (con techo, pero exterior) en un decorado gigante con los mundos del personaje. Princesas, brujas, conjuros, actores en su sitio, interactividad, saltos cerca de tu cabeza y derroche de fx. Y más de una participación en dicho show (que, como mínimo, salpica..., o quema).

28 mayo, 2009

El Universal Studios de ORLANDO (trancazo literario II)



Con esto ya acabo Universal Studios y ya sólo quedaría un parque. Sí, justo el de la foto, el impresionante Universal's Islands of adventure.

Vamos allá con el remate:

SAN FRANCISCO/AMITY

Beetlejuice's Rock'n Roll Graveyard Revue: espectáculo sitiado en una grada cubierta y un escenario que es un enorme castillo. Se trata de un concierto de Rock'n Roll con Bitelchús, Frankenstein, El hombre lobo, Drácula y un delicioso etcétera como intérpretes. El actor que hace de Bitelchús está especialmente notable. Dura una media hora, es gamberrete y se disfruta bastante.

Disaster!: Una puñetera locura y un clásico irrefutable. En la primera media hora, te enseñan cómo se hacen los fx de una película, cómo se incrustan imágenes y cómo se mezcla todo en el producto final. Eligen a gente del público y graban a los que no, para hacer luego una supuesta película. Después, atención..., te meten en un metro y te llevan, no sé cómo coño lo hacen ni dónde lo guardaban, por una estación recreada. De repente, el metro se para y empieza LA LOCURA: vibraciones, ruidos por arriba (la supuesta calle), golpes y, de repente, mirando desde tu asiento, toneladas de agua que bajan por las escaleras del andén hacia tu tren. El techo se destroza y, blam...¡LA CIUDAD! Un camión cisterna gigantesco que cae hacia ti ardiendo, quemándote el ambiente. De repente...¡PLOF!...todo se para y, por arte de magia..., el andén VUELVE A LA NORMALIDAD en cuestión de segundos. Te piden silencio y proyectan la supuesta película realizada en el mismo tren y con los insertos rodados en la primera media hora, en pantallas que hay colgadas del techo..., y ves que finalmente es un tráiler. Te desternillas, ya que te ves como prota recibiendo desastres naturales o como máximo protagonista, si te han elegido. Imprescindeibol.

JAWS: Una de las atracciones más míticas de la historia. Recrea los embarcaderos de la película Tiburón, en la cola hay pantallas con supuestos canales de la comarca (rodado en la época y con actores del set) y cuando llegas, te montas en una barquita de varias personas donde hay un guía que te va a enseñar partes del pueblo (que es idéntico al de la peli). El guía es muy carismático, son fantásticos actores y su chorro de voz por los altavoces, llena el ambiente. De repente, giro inesperado..., aleta del tiburón a lo lejos, con música Williams al canto. Y todo se desata: te ataca dos veces y es el animatronic de la película..., el miticorro bicho zarandea mucho el barco y si te toca en un extremo, el disfrute es doble. De repente, el guía acojonado se mete en una de esas casas flotantes con utensilios de pesca..., donde dentro está todo oscuro, hay barcas destrozadas en movimiento..., cosas que se caen en la oscuridad y, al final, ATACAZO del tiburón. Al salir, el guía se cabrea y empieza el sincristo: recortada, lanzagranadas y tiros sin descanso al pececico. En una de ésas, después de fallar y destrozar bidones de gasolina (que te abrasan el aire, de nuevo), le da y le revienta, apareciendo al lado nuestro chamuscado y volviéndose a hundir. Así se vivió y así se cuenta, pero nada puede hacerle justicia (sobre todo por la mítica, ya que los años pesan, pero no tan para mal, eh. AGUANTA).

Fear Factor Live: los más COLGAOS asistentes del parque van allí..., se les pesa, se les hacen controles físicos, firman un contrato y ELLOS (o sea, tú si quieres) SERÁN LOS PROTAGONISTAS. Es igual que el programa del mismo nombre y trata sobre hacer pruebas absolutamente locas al público voluntario (las pruebas son por la mañana, se les entrena y el espectáculo es por la tarde), para ver quién gana. Desde arañas en tu boca hasta el lanzarte de muchos metros. Una puñetera pirada y el colmo de lo interactivo.

WORLD EXPO

MEN IN BLACK Alien Attack: la atracción cima de túneles con pistola. Esta vez vas en los cochecitos de la película, con el diseño calcado de las pistolas y compitiendo con un coche de otras 5 personas, en paralelo al tuyo. Si les disparas a su zona de arriba, darán vueltas a todo tren. Una soberbia atracción, con un hangar futurista en la cola de lo más espectacular, puertas llenas de bichos animatronics conseguidísimos, cocinas invadidas por los mismos y monstruos simpaticuelos, perfectamente integrados. Y oye, eso en la cola..., la atracción es una maldita pasada, donde recorres todos los pasajes de la película inflando a tiros a todos los monstruos de la misma, en diferentes parajes, viendo diversos movimientos de cientos de animatronics y, para terminar, algo que me hizo babear: hay una zona donde, saliendo de un túnel, giras y, de repente...¡TE ENCUENTRAS UNA CALLE GIGANTESCA DE LA CIUDAD, DE NOCHE Y REVENTADA POR LOS ALIENS! Coches de policías volcados, monstruos temibles y unos efectos de sonido de chillar fortísimo. Lo mejor: PUEDES DISPARAR A TODO, hacer que se mueva, puntuar y demás etcétera. Con la colaboración de Will Smith y Tommy Lee Jones en cada monitor. Lo más, joder.

THE SIMPSONS RIDE COMING: Esta atracción hay gente que le tiene tirria porque hizo que derribaran la de Regreso al futuro, pero vamos, no creo que se la eche mucho de menos. Supongo que será nostalgia. Se trata de un parque de atracciones gigante (tipo circo) y unas colas donde, en plasmas gigantes tipo holograma, te atienden todos los protas de la película (uno vende palomitas, otro globos, etcétera). El actor secundario Bob es que la arma y Krusty el dueño del parque. Te meten en camerinos, hay presentación de Los Simpsons (en una animación exclusiva para el parque, pero todo en pantallas) y, finalmente, montas en un coche tipo feria, con otras seis personas. De repente, no sé cómo diantres lo hacen, pero desaparecen las paredes, los techos, los suelos..., TODO..., y con tus gafas 3d asistes a una película interactiva, con movilidad del coche, de lo más delirante. El parque de atracciones se supone que se vuelve contra la familia Simpson y éstos van montando en todas las atracciones, puteados por Secundario Bob. Y la movilidad del coche va siempre acompañada de lo que te ocurre. Por ejemplo, la más genial es una en donde Maggie se hace gigante y te come el coche (con saliva incluida a ti, visualización de su campanilla, etcétera) o la que te montan en una montaña rusa para subirte hasta las nubes (la sensación de subida es calcada) y dejarte caer (junto con toda la familia Simpson). La película es un cortometraje 3d exclusivo. Clásico instantáneo, lo siento por J. Fox.

HOLLYWOOD

Lucy-A tribute: museo dedicado a la actriz Lucille Ball (no sé quién es), donde se puede ver todo tipo de utensilios personales, logros y homenajes. Aunque no conozcas a la susodicha (allí debe ser la bomba, porque había gente que hasta lloraba), es muy emocionante y un museo francamente bonito, impagable como caja de pandora.

Universal Horror Make-up show: supuesto cine antiguo (tremenda la fachada principal) que dentro alberga un ESPECTACULAR museo del maquillaje en donde se puede ver el velocirraptor de Parque Jurásico, las prótesis de Un hombre lobo americano en Londres, Psicosis y un eterno etcétera. Una vez visto, pasas a un espectáculo de maquillaje tan divertido como instructivo. Un maquillador de Hollywood, cachondísmo, hará diversas perrerías a dos o tres del público (en mi sesión cogió a una china, entre otros..., y la gente lloraba de risa) en actividades como hacerse una foto con un monigote aterrador que, realmente, es un actor escondido tras el traje y la hará morir del susto o, lo mejor de todo, hacer como si le cortara las venas entre chorretones de sangre. Divertido, gamberro, burro e imprescindible...

Terminator 2: 3d: probablemente, la obra maestra del 4d y de la interactividad cinematográfica. La cola y el sitio es nada menos que CYBERDYNE SYSTEM y por allí entras, tal cual te lo puedas imaginar y narran en la película. La presentación es de Edward Furlong y Linda Hamilton, que te dicen que nos van a lavar el cerebro ahí dentro o algo parecido. De repente, aparece una actriz (empleada de cyberdyne) cortando la transmisión televisiva y diciéndonos que nos preparemos para la visita. Entramos en un GIGANTESCO cine con varios robots (reales, a los lados). Nos ponemos las gafas y es una experiencia increíble, porque estás con luz y estás viendo en la pantalla trasera de la actriz (que está en un estrado), todo en relieve, que no es ni más ni menos que cyberdyne en su interior y el patio de butacas. De repente, la tía nos muestra de lo que son capaz sus robots y éstos empiezan a pegar tiros (realmente, no en 3d) y a llenar de humo la zona. Y de repente, TACA..., Schwarzenegger, Furlong y Hamilton (actores dobles CLAVADOS) aparecen en escena, entrando nada menos que con la moto por el cine, pegando tiros, entre humo, saltos y etcétera. No creeréis lo que véis, de veras. Se meten en la máquina del tiempo que hay allí (el viaje lo vive todo el cine) se apagan las luces y asistimos a nada menos que un mediometraje rodado por James cameron con el mismo equipo de la segunda, que lo hicieron a la par que la película y con los mismos fx. Todo fan de terminator ha de verlo (está en emule). Vemos a Schwarzenegger llevar a furlong en moto, por todo el futuro..., y combatir con robots, mini-naves, terminators como él y un largo etcétera. Así durante media hora y en un efecto visual constante e impagable, con humo por la sala, luces, etcétera. De vez en cuando pega algún bote la silla y demás historias. El final, brutal..., vuelven a cyberdyne y hay una mezcla de 3d, actores y 4d. El T1000 (también sale, con el mismo actor), se convierte en araña gigante y saca todas las patas por el cine, con metal líquido. Schwarzenegger lo revienta y los pedacitos saltan por las butacas (en 3d) con tal cantidad de humo que llegará un momento que tú mismo te pierdas, sin ver ve nada. Y todo esto, en un momento dado, con los actores que hacen de protas de la película corriendo por entre las butacas, a un palmo de ti.

Sólo por esto, merece la pena el viaje a Orlando. Y por aquello. Y por...