09 mayo, 2008

INDIANA JONES…. Y EL MUNDO GLOBALIZADO


Parte del concepto del héroe postmoderno del que Lucas y Spielberg impregnaron al famoso arqueólogo viene a partir de una representación kracaueriana del siglo XX como elemento vivo. Es algo que Warren Ellis muestra con mucho más descaro en el personaje de Jenny Sparks[i] y que las trilogía de Indy no parece desarrollar, pero en cierto modo así es.

Para sustentar esto, hay que situarse en una biografía fictia pero bastante completa del personaje, gracias a la cual conocemos que nace nada menos que en 1899, al umbral del nuevo siglo, y desde su tierna infancia, se convierte en un alumno de un padre que recorre los cinco continentes con un afán tan didáctico como arriesgado. El joven Indy no sólo aprende 27 idiomas, si no que se transforma, en cierto modo, en un enciclopedia viviente de culturas y naciones.[ii] Huyendo de sus estudios, Indy colaboró tanto en la Revolución Mexicana como en la Primera Guerra Mundial, antes de terminar estudios de arqueología y dedicar su tiempo entre destinos tan remotos como China e Islandia.

Al margen de conocer los acontecimientos de la nueva entrega, situada en 1957, Indiana Jones no solo funciona como prototipo heróico sino como reflejo de la base de estos mismos personajes de ficción: la propia historia. Testigo y partícipe tangencial de la misma, la (im)popular serie de televisión nos brindaba la oportunidad de que Indy viviese hasta los 90 años, terminando el siglo. Esa imagen superviviente habla claramente del mismo espíritu del siglo XX presente en la obra de Ellis, y que el eje sobre el que dicha mitología se construya sean los preámbulos más evidentes de la Segunda Guerra Mundial muestra una nueva perspectiva, la del brutal cambio que supone pasar de un mundo exótico y aventurero a una maldad más mecanizada y global, desde la inocencia de un poblado indio al Berlín en llamas.


[i] Véase “The Authority”. Volumen 1.
[ii] Lo cual resulta curioso, pues, pese a lo muy marcada que tenemos la imagen del mapa en la mitología de este héroe, como se descubre en “Las aventuras del joven Indiana Jones”, Indy no sabe leer un mapa.

3º Muestra de Cortometrajes la Audiencia de Salamanca


Por tercer año consecutivo, la muestra de cortometrajes La Audiencia de Salamanca, vuelve a reunir a algunos de los talentos patrios del audiovisual de corta duración. Además, como ya ocurrió el anterior año, vuelve a abrirse la convocatoria del concurso "Vente a Salamanca", cuyas bases, y mucha información sobre la muestra, podréis encontrar sin dificultad en la excelente web del festival, aquí. Cómo no, sobra decir lo mucho que nos orgullece, desde esta página, dar cobertura a uno de los eventos más interesantes del panorama festivalero español, y sin duda, al saber hacer de quienes en ello colaboran duramente, apoyando una de las iniciativas más divertidas del submundo cortometrajil.

05 mayo, 2008

MES INDY



Bueno, señores, pues durante todo el mes de mayo lo que se escriba aquí tendrá que ver con el universo Indy, el cual adoramos..., y al cual rendiremos tributo..., y con el cual terminaremos el mes en un comentario sobre su última entrega, en un post-visionado lo más elaborado posible.

Todo Mayo tendrá entradas de lo más diversas sobre el asunto, así que permanezcan atentos, eh.

28 abril, 2008

Caroline Leaf - The Metamorphosis of Mr Samsa




"La Metamorfosis del Sr Samsa", de la animadora estadounidense Caroline Leaf. La técnica utilizada es la animación de arena de playa sobre un fondo de luz (como los de las diapositivas). Esta técnica de hecho fue inventada por ella misma allá por el 69 con su ópera prima "Sand or Peter and the Wolf". Tres años más tarde se va para la National Film Board of Canada, donde podrá experimentar todo lo que quiera y más, ya que este centro se caracteriza por motivar y ensalzar las nuevas técnicas cinematográficas que cada profesional pretenda investigar; y en el caso de Leaf, sus técnicas serán la animación con arena y la pintura sobre cristal, como demuestra en sus obras maestras "The Street" (1976) y "The Metamorphosis of Mr Samsa" (1977), quizás sus dos producciones más conocidas.

Este último film está basado en el famoso relato de Franz Kafka, La Metamorfosis, el cual ha sido adaptado al cine en más de una ocasión. Existe una película del 75 dirigida por el también checo Jan Nemec; otra del 83 por el francés Jean-Daniel Verhaeghe; una inglesa del 87 por Jim Goddard; en el año 1994 el catalán Carlos Atanes también propone su particular versión de la obra [Aquí]; y desde Rusia, Valeri Fokin nos muestra su reciente adaptación del 2002; poco después, en el 2004, otro español, Fran Estévez, un servidor, hace exactamente lo mismo, pero a su manera [1ª Parte] [2ª Parte].
Además de dos nuevas adaptaciones del pasado año 2007: una argentina y otra portuguesa, por Claudio Posse y Frederico Beja respectivamente. Y por supuesto sin olvidarnos de las múltiples versiones caseras que encontraremos en YouTube...

By Fran Estévez

21 abril, 2008

HAYAO MIYAZAKI: La épica de lo natural (TRAMO FINAL)



Es por tanto muy reseñable la forma en que Miyazaki convierte un problema tan cotidiano como el de la degradación del ambiente en una solución mítica, valiéndose de elementos de la cultura mitológica japonesa, como son los kodamas, literalmente “espíritus de árbol”, humanoides y de apariencia adorable, que aparecen constantemente a lo largo del metraje. Por su parte, los kami (literalmente dios, en japonés) son dioses milenarios que protegen los bosques primigenios, y que pueden adoptar la forma de animales de grandes proporciones a la vez nobles y terribles, como es el caso de los lobos o los jabalís.

En un aspecto menos “cultural”, resulta interesante la fijación de Miyazaki de retratar la inocencia de sus personajes durmiendo, o lo que es lo mismo, en su forma más natural: ocurre en “Nausicaa”, cuando la protagonista se duerme en el bosque subterráneo y el chico se queda prendado de ella, en “El Castillo Ambulante”, Howl percibe la juventud de la protagonista cuando la ve dormida, y aquí, cuando Ashitaka se enamora de Mononoke al verla dormida, serena, indefensa, como cualquier criatura de la naturaleza, que es frágil e inocente, pero a la vez tiene una fuerza que llegamos a desconocer. Es en definitiva una pieza más en el complejo engranaje del ecosistema que lo sustenta todo, una estructuración panteísta del mundo que se opone frontalmente al antropocentrismo salvaje de que hace gala el despótico hombre.

Este concepto antropocentrista de la realidad, de falta de empatía con la naturaleza, es el principal origen del conflicto en La princesa Mononoke: es ni más ni menos que el Emperador de los humanos quien quiere la cabeza del Espíritu del Bosque, y para un fin puramente egoísta, como es alcanzar la vida eterna. Todos los demás a su servicio son simples marionetas que se mueven por dinero y órdenes de otro aún más poderoso, en referencia al macrosistema de poder en el que vivimos inmersos, en el que el ser humano encuentra la perfecta justificación a sus actos achacándolos a una orden superior.

En esta tónica de negación del antropocentrismo es muy significativo que Mononoke no sea ni loba ni mujer, sino una mezcla casi irreconciliable de ambas especies. El hecho de haber sido criada desde niña por lobos (como ocurre en otras leyendas, como la de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo) hace posible esta ambivalencia de la identidad. Así, mantiene una lucha interior debido a este ser bifurcado, y rechaza totalmente al hombre como si fuera intrínsecamente malo, cuando no es necesariamente así, como finalmente le demuestra Ashitaka. Ella por tanto piensa que lleva el mal dentro de sí, y ese odio a sí misma es el motor principal de su afán de destrucción de la humanidad: quiere destruir a los humanos porque desea que no quede nada de todo aquello que odia de sí misma. Opuesto a este carácter destructivo emerge el pensamiento de Ashitaka, de resonancias claramente budistas. Él representa el carácter que lucha por la conciliación del hombre y el medio ambiente, el espíritu valiente, no derrotista, que hace posible el cambio.

La lucha por tanto es el leit motif de este filme, lucha entre especies, pero también la lucha interior de Mononoke, lucha de Ashitaka por sobrevivir, lucha entre los propios hombres, y entre los propios animales.

Finalmente quisiera anotar que siempre se ha acusado al anime de su carácter eminentemente escapista. Sin embargo Miyazaki, aunque confirma este carácter, lo hace desde una perspectiva comprometida con la preservación del medio ambiente.

Toda la ternura y la magia que vemos en sus películas nos hacen retornar a esa visión infantil que es casi siempre la perspectiva de sus personajes. Con él volvemos una y otra vez a ser el niño, o la niña, que disfrutaba de forma inocente con la naturaleza que le rodeaba. A Hayao Miyazaki le debemos este regalo, y esta responsabilidad.