27 febrero, 2008

Sweeney Todd: Tim Burton y la filosofía de la crueldad

Tim Burton es uno de esos directores para los que afloran las posiciones extremas. La división entre la fobia y el amor platónico se da, de una forma bastante popular, y con los mismos argumentos en el director de Burbank. Personalmente, la imagen que he tenido de él no es precisamente la de un fan. Hay, indiscutiblemente, mucho de esteta y poco de forma en el cine de marginados de Burton; una tendencia casi suicida a ser fagocitado por su propio estilo, estilo demasiado deudor de muchos autores (Edgard Gorey, Roger Corman, Hammer Films) como para dotarle de una personalidad propia, y en cierto modo, en sus últimas películas tendía a convertirse en poco menos que una parodia de si mismo.

En ciertas ocasiones ha demostrado una madurez fuera de lo normal, coincidiendo además con una contención dentro de los parámetros plásticos de su obra, siendo el ejemplo más unánime “Ed Wood” (1994) o las secuencias más humorísticas de “Sleepy Hollow” (1999). Asi pues, considerando “Eduardo Manostijeras” (1990) su cinta más ejemplar en cuanto a su forma de entender el cine, podemos destacar “weeney Todd” como un radical opuesto, o al menos, lo más considerablemente opuesto que el realizador ha conseguido hasta el momento.

Es evidente que la obra de Stephen Sondheim es una base lo suficientemente sólida como para dotar al film de un valor por si mismo. Las geniales canciones y la adaptación de la primera leyenda urbana conocida forman ya parte de una cultura tan popular que conlleva una propia respuesta afectiva para el público. El verdadero impacto y aporte de Burton surge de conservar su propios símbolos, sin traicionar a Sondheim y dotando a la cinta de una bárbara sátira. En efecto, las imágenes que acompañan a la música de “Sweeney Todd” no son simple comparsa, si no que parten del mismo humor negro, casi hiriente, que mira con cierto desprecio y por otro lado admiración al ser despreciado y despreciable que existía tanto en lo mejor de “Ed Wood” como en “Sleepy Hollow”. La puesta en escena es teatro y por tanto, tambien es convención, acertadamente irreal la mayoría de las veces, a veces se deja llevar por momentos más perezosos como ese paseo virtual por Londres.

En cierto modo, la causa para la poética de fotolog ™ que contenía “Eduardo Manostijeras” convierte a “Sweeney Todd”, por comparación, en un revulsivo pesimista, sucio, descuidado y frío. El acercamiento entre los personajes que protagonizan ambas cintas es profundamente inverso: desde el rictus autocomplaciente del malogrado Edward hemos terminado en el resentimiento distanciado que provoca ver a Benjamín Barker clamando por una venganza que, en el fondo, ni nos interesa. El no empatizar con los enfermos personajes que pueblan la cinta, y cuya maldad termina contagiando hasta el más inocente de la historia, permite a Burton jugar a ser más cruel con sus criaturas y lamentarse menos. Que el director de “Charlie y la fábrica de chocolate” (2005) mantenga esta nueva línea es difícil de esperar, pero al menos nos ha regalado una película más interesante.

25 febrero, 2008

AFILAD OÍDOS...





...porque el prometedor contenido que aloja Agustín Galiana, un clásico como Escudero y, claro, nosotros mismos, tuvimos nuestro espacio ayer, en directo, como os prometimos.

Y todo gracias a otro clásico, of course. Pinchad aquí para la acometida.

Y también os traemos la primera colaboración semanal con Onda Guillena, una locura entre locos. Poned www.mundodvd.com/downloads/guillena1.wma en vuestra barra de direcciones para su disfrute y demos las gracias a los inmortales por alojar el sindios y a Dussander, uno de ellos, por la caricatura velozmente válida.

21 febrero, 2008

VOLVEMOS A MONTARLA


Sí, amigos, los de siempre volvemos a chillar en el solar. Los de siempre también nos escucharéis, ¿verdad?

18 febrero, 2008

LO QUE NADIE DIJO DE ALIEN 3


Es curioso que una película tan polémica como Alien 3 no tenga una lista en Internet acerca de los cambios que hay de una versión a otra (la estrenada en cines y la ampliada para dvd). La versión larga está más cerca de la visión de Fincher aunque no fue supervisada por él, ya que acabó muy enfurruñado con la Fox por el agravio de la versión estrenada en principio. Tardó pronto en estallar de libertad, con Seven.

Aquí os dejamos los cambios para alimentar a google, propiciados por un nuevo y siempre estupendo colaborador. Gozadlo:

Mo, te aclaro un poco el panorama de la versión ampliada de ALIEN 3 (desterremos ya el término director´s cut porque no es aplicable). Por cierto, el único violado en esta peli es Fincher. Lo de Ripley siendo forzada por el ALIEN fue un cuento especulativo a resultas del hecho de que era la portadora de un embrión alien, y como a algunos, después de dos entregas, no les quedó claro el ciclo reproductivo de la criatura, entendieron que esto era el preludio de dicha violación...



La razón de que se rodase el final de nuevo no es otro sino que se filtró a la prensa que Ripley acababa suicidándose en un acto de inmolación tipo "Terminator 2", así que lo que cambiaron del final fue el que le salía la reina del pecho, para, de alguna manera, matizarlo algo más heroico en lugar de dejarlo como "experiencia religiosa".

Volviendo a la peli, los cambios más significativos:

- Tras estrellarese el EEV en el mar del Fiorina 161, Clemens, paseando por el exterior de la prisión encuentra en la playa los restos del vehículo y a la propia Ripley cubierta de mugre negra en la orilla. Ipso facto la coge en brazos y entra con ella en las instalaciones, pidiendo ayuda por si hay más supervivientes.

- Las tomas del interior del vehículo estrellado mostrando los cuerpos de los fallecidos (Newt y Hicks) son más grotescas.

- Vemos a los presos salir a remolcar con bueyes el EEV. Uno de ellos cae muerto y se lo llevan al matadero. Allí dos de los presos, Murphy (el que en la versión cinematográfica era dueño de un perro al que aquí no llegamos a ver) y Frank (el primer preso al que veíamos abrir la compuerta del vehiculo de escape tras el choque en la versión de cines) se preguntan por la razón de la muerte del buey y en el carromato en el que lo transportaban encuentran un enorme Facehugger muerto.

http://es.youtube.com/watch?v=NZao0whPVSA

- Durante los oficios funerarios por la muerte de Hicks y Newt, el Alien emerge, sólo que esta vez lo hace del cuerpo del buey y vemos una toma adicional del "Alien-bambi" (así lo llamaban los técnicos durante el rodaje) dándose el piro por los pasillos.

- Algunas conversaciones prolongadas en el comedor de la prisión nos revelan la incomodidad que varios reclusos sienten hacia Golic (Paul McGann) y Dillon, a fin de integrarle en la congregación, obliga a dos presos encargados del mantenimiento de túneles a que este les acompañe en su revisión rutinaria. Huelga decir que es Golic el único de los tres que vuelve con vida del "trabajito".

- La discusión entre Clemens y Andrews en el despacho de este es más larga y aporta más datos acerca de la relación tirante entre ambos.

- Otra escena adicional donde el preso "gordo cara de luna" encuentra a Golic en la cocina cubierto de sangre y sale corriendo a avisar a los demás.

- La parte del soliloquio intrascendente de Golic en la enfermería previo al ataque del Alien a Clemens es más larga y da una idea de que el tipo realmente es un elemento peligroso del cual no hay que fiarse mucho y que hasta cierto punto está justificado que se piense que ha sido el quien ha matado a los otros presos (recordar que a todas estas, Murphy también "descansa en piezas" gracias un desafortunado encuentro con el ventilador).

- El ataque a Clemens es más gráfico, con más insertos del ALIEN y Golic completamente fascinado por la criatura (El Dragón, como el mismo lo denominó previamente).

- Uno de los añadidos más significativos se encuetra en el tramo durante el que los presos liderados por Ripley, Dillon y 85 planean convertir los túneles de la prisión en un parque temático dedicado a "Llamaradas". Está mucho más claro todo el plan y vemos más secuencias de los presos haciendo preparativos. Cuando se desata la catástrofe por accidente hay más tomas de presos ardiendo y - ATENCIÓN - el ALIEN aparece con ganas de meter baza en la ya de por sí desesperada situación. Es entonces cuando Junior (cabecilla del intento de violación a Ripley) toma la decisión de atraer al bicho hacia el una especie de intento de redención de sus pecados. El hecho es que consigue que el ALIEN se fije en el y corren hacia el cuarto de residuos tóxicos donde tenían previsto acorralarle. Dillon y Ripley corren tras ellos y cierran la puerta con Junior y la bestia dentro, oyéndose los gritos de dolor del ahora redimido prisionero como única recompensa por su hazaña. Tras activar los aspersores, los supervivientes recogen a sus compañeros caídos.

- Acontinuación Ripley y 85 se ponen en contacto con Weyland Yutani para contarles los sucedido y piden permiso para acabar con la criatura. Como respuesta reciben un expeditivo "dejen al bicho en paz", lo cual deja claro (más aún) el interes de la compañía por sacar rendimiento del xenomorfo para su división de armas biológicas.

- Golic, vigilado por Morse (el único que al final salva el pellejo), le pide a este que le suelte, que no va a hacer daño a nadie. Morse le cree y como recompensa se lleva un golpe de extintor en todo el tormo. Dándole por muerto, Golic va hacia el depósito de resíduos tóxicos donde tienen encerrado a ALIEN, matando al preso que custodiaba la puerta y liberando a la bestia. Esta, muy agradecida con Golic por el favor, le da a un "beso con lengua" y desaparece en la oscuridad de los túneles.

- A partir de ese momento lo que sigue es bastante similar, añadiendo planos y diálogos adicionales aquí y allá pero manteniendo intacta la trama. El final con Bishop II añade algo más de caracter humano al representante de la compañía, haciendo más ambiguas sus intenciones hasta el momento de que el pastel se destapa. Ripley salta a la fragua en paz consigo misma ya que la reina alien que lleva dentro jamás amenazará a la humanidad.

El nuevo final es esencialmente idéntico al de la versión cinematográfica sólo que la Reina no hace acto de aparición a través de la caja toraxica de Ripley, cayendo esta intacta e imaculada al fuego de la fundición en un estado de paz y éxtasis.

Comentario crítico:

Es una pena que todo lo que Cámeron consiguió con su acertadísima secuela, los propios productores de la Fox y Brandywine, aquejados de secuelitis, lo echasen por tierra en ALIEN 3, película con la que siempre he tenido una relación de amor-odio. Amor por la valentía y los riesgos que asumió desde el punto de vista argumental (cambiar aguerridos soldados de estética high tech por prisioneros reconvertidos en monjes en un entorno que irradiaba puro ambiente medieval, eliminar sin contemplaciones a personajes amados por los seguidores de la saga, convertir a Ripley de heroína en martir) y todo el andamiaje estético que lo arropaba, esa banda sonora inclasificable pero magistral de Elliot Goldenthal (al salir del cine no podía quitármela de la cabeza) y con una criatura cuya denominación de "El dragón" subrayaba a la perfección el paralelismo de Ripley con la leyenda de Beowulf (que primero se enfreta al monstruo (ALIEN), luego a su madre (REINA ALIEN) y posteriormente al "dragón" (ese ALIEN hibridado con genes caninos...) y odio porque a efectos de completar una trilogía, era lo más parecido a un "anti-clímax" respecto a las dos películas anteriores. Ya lo explicaba el propio Elliot Goldenthal al respecto de las indicaciones recibidas por Fincher en cuanto a la idea predominante del filme: "La idea era transmitir al espectador desde el principio de la película que los protagonistas están jodidos.. y así hasta el final". Y es que no en vano, el ambiente depresivo, la desazón permanente de una heroína que, capaz de las mayores proezas en el anterior filme aquí se vea superada por las circunstancias en todo momento sin atinar ni asomar ese caracter aguerrido y gallardo producián un desconcierto supino.
Sin embargo, creo que ALIEN 3, sin ser una obra maestra ni estar a la altura del díptico anterior formado por las películas de Ridley Scott y James Cameron posee suficiente entidad por sí misma, configurándose como una rara avis ya que no es un filme de terror propiamente dicho ni tampoco entronca con el concepto neuralgico de ciencia ficción. ALIEN 3 va más allá y convierte la lucha de Ripley contra la criatura en una especie de batalla moral donde el Alien representa todo aquello saca a la luz lo más despreciable del ser humano y es Ripley quien, al final, absorbe el pecado original (la reina) inmolándose por la humanidad cual Cristo en su cruz.
A todos los niveles que se lea, ALIEN 3 es la historia de una tragedia futurista con valores aún a descubrir. De ahí que ALIEN RESURRECCIÓN, más que una película continuadora de la serie me parezca, a tenor de lo dicho anteriormente (sensación de película pequeña) como una especie de episodio piloto fallido para una hipotética serie de televisión que continuase las andanzas de la Teniente Ripley. Por fortuna, "Ripley 8" ahí se quedó...


Pedro J. Mérida.

13 febrero, 2008

EL OJO DEL INDIVIDUO: UNA REFLEXIÓN A RAÍZ DE “CLOVERFIELD”.


“La mayor significación de la ciencia ficción para el hombre puede darse en tanto que experimento sobre el futuro, como exploración de destinos alternativos, como intento de minimizar el choque futuro (…) En toda la historia del mundo, no ha habido ninguna época como esta en la que se hayan producido tantos cambios significativos”
- “El cerebro de Broca”. Carl Sagan. 1974.

“El escritor de ciencia ficción debe comprender el mundo en el que vive (…) los astros están lejos, el aquí y ahora son la base de la imaginación; la buena ciencia ficción es una metáfora del presente (…)El futuro no existe, el escritor de ciencia ficción lo usa como un espejo colgado en la pared para mirarse a si mismo y a su época (…) implica a la gente de la calle (…) no hablo de escapismo; hablo de una literatura que se ocupa de la realidad del mundo cambiante y también de una literatura que actúa como conciencia”
- Brian Aldiss. 27 de Enero de 1993.

En el constante error que supone, ya desde la salida de la fábrica de los Lumiere, el percibir el cine como una herramienta de captación de realidad, hemos ido cayendo continuamente en la testarudez de hacer del cine un instrumento al servicio de captar momentos irrepetibles, cuya efimeridad ya pone en su contra la importancia histórica de lo que esto supone. En esa insistencia por considerar lo que no deja de ser siempre un punto de vista subjetivo, sujeto ya al problema del propio encuadre, como algo cuya meta es la realidad, nos hemos ido engañando y equivocando a la hora de juzgar al cine en más de una manera.

“El individuo que sustituye a la objetividad: Conecting People”

Han pasado casi tres décadas desde que Cimino y su La puerta del cielo (1980) cerrase una corriente de cine de autor que ha caído en manos de grandes estudios. Lo que hoy tan orgullosamente defendemos como cine independiente no deja de estar auspiciado por los mismos economistas y empresarios que prefabrican éxitos de verano, de usar y tirar. Ajenos al producto que venden, se limitan a copar sectores de mercado. Es ingenuo pensar que hay mucho discurso en la mayoría de las películas que llenan las multisalas, lo cual no quita que con frecuencia, una película supere las intenciones de su autor en más de una lectura posible.

“Cuando un dedo señala al monstruo, el tonto mira al monstruo”

Desde que se ha puesto como ejemplo de discurso actual la narración en primera persona, han ido surgiendo producciones muy interesantes, más por lo que articula cada una y lo que suman en conjunto como por un valor completo, pues me pongo en la posición de que aún no se ha dicho todo en este sentido. Para muestra, unos cuantos ejemplos: esa parte del metraje que resulta ajena y al mismo tiempo consecuencia del conflicto principal en La guerra de los mundos (S. Spielberg, 2005); la articulación de la cámara no tan solo como objeto de percepción si no como la herramienta que, en su último tramo, se revela como posible salvación en REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007); o en un ejemplo mucho más actual, el uso de la cinta de grabación para narrar dos tramas complementarias (y que dejan a la dualidad “montaje alterno” y “montaje paralelo” como insuficiente para definirlo) en la película Monstruoso (Matt Reeves, 2008). La intención no puede ser más evidente: llevamos años negando la existencia de una cámara que capta la realidad, y, cuando por fin aceptamos que existe, vamos a aprovecharlo para explotar ese formato narrativamente, haciendo que sus limitaciones se conviertan en ventajas. No es un fenómeno nuevo, ahí está La dama del lago (Robert Montgomery, 1946), y los videojuegos se han adelantado en mucho al cine desde hace tiempo, lo que pasa actualmente es que empiezan a nutrirse de ellos, no tanto en sus endebles historias como en su estructuras participativas, que propician la comunicación entre autor y espectador.

“Del zar Alejandro III en “Octubre” (S.M. Einseinstein, 1922) a este plano, han pasado dos cosas: ochenta años y un cambio de protagonistas, de ‘la masa’ a ‘ese tío”

El film de Reeves viene respaldado por Paramount, que no son precisamente una compañía pequeña y desconocida, por el cada vez más importante nombre de J.J. Abrams, por una campaña publicitaria ante todo inusual, y como no, por el mismo sendero por el que transcurriría un blockbuster. Sin embargo, el uso de la cámara asumida ya como una perspectiva subjetiva inevitable, propicia el discurso que hemos mencionado antes. El envoltorio es la excusa para el formato, la campaña y el fenómeno en sí. Si aún se están preguntando que relación tienen todos los párrafos anteriores entre sí, abreviaremos: piensen en una enorme compañía de producción puesta en marcha para falsificar una perspectiva individual. Piensen que detrás de cada movimiento absurdo y desenfocado de cámara puede haber un centenar de personas urdiendo un plano secuencia con extras, efectos digitales y alguna maquinaria de movimiento externo… para fingir lo que usted y yo podemos hacer meneando una handycam. Eso sí es ciencia ficción.

“Las megacorporaciones que nos engañan no son ni Dharma ni Slusho: son gente como Paramount, creando realidades virtuales que se extienden de la pantalla a Internet y viceversa”

En una entrevista, el director Matt Reeves, dice dos verdades irrefutables, la primera es relativa a su obra y sus intenciones, la segunda, un corolario perfecto sobre el que habría que empezar a reflexionar seriamente: que su película es, como la icónica Japón bajo el terror del monstruo (Ishiro Honda, 1954), un evidentísimo análisis al comportamiento, miedo y prioridades de la sociedad y época bajo la que ambas se crearon, y por último, que una metáfora tan megalómana como cursi…¡que demonios! cualquier metáfora actual sólo puede escapar del ridículo en un contexto de ciencia ficción, ese género que es en sí más espejo de la realidad que los que aún colocan la cámara a la salida de una fábrica.