13 febrero, 2011

Remake vs remake

Es una época turbulenta para el cine, o al menos es una época de acusaciones. Una de las principales parece ser la falta de originalidad, sostenida por un exceso de remakes "innecesarios". A pesar de lo que pueda parecer por esta forma de empezar, esto no pretende ser una critica al cine actual, ni mucho menos, creo que el cine goza de muy buena salud y que lo único que hay que hacer es buscar más allá de las salas comerciales.

Hablar de remakes suele provocar una pequeña lucha interior entre la defensa o el escarnio, alimentado principalmente por el amor hacia la obra original del participante en esa lucha.

Toda este rollo previo y la lucha interior que me inunda estos días viene provocada por un remake concreto de una película que forma parte de mis guilty pleasures a pesar de sus carencias, Let the right one in (Tomas Alfredson) y su versión americana Let me in (Matt Reeves). Llevo varios meses predicando el acto de juzgar por los resultados por encima de los objetivos o de los precedentes, así que seré fiel a mis principios y tengo que llegar a la conclusión que, a pesar de las virtudes de la original, me tengo que quedar con el remake, y ahora toca el porque, aprovechando el camino para hablar un poco de un par de buenos y malos remakes, o quizá dicho de forma mas correcta, de una película buena y otra mala que resulta que son remakes.

(spoilers importantes de las dos películas y de la novela)

Creo que es mas correcto hablar de la versión de Reeves como remake que de reinterpretación de la novela original. Ignoro si Reeves, también guionista de la versión US, ha leído la novela de Lindqvist, pero si lo ha hecho, creo que no ha usado prácticamente nada de ella que no estuviese presente en la película de Alfredson, lo que sí ha hecho es quitar muchas cosas que no acaban de funcionar todo lo bien que podrían y dejar una película bastante más redonda.

El principal dilema a la hora de afrontar un remake parece ser cuanto tomar de la fuente original y porqué. A pesar de hablar siempre de resultados, el objetivo siempre tiene una pequeña influencia en ellos. Psycho de Van Sant no consigue ofrecer nada que no tuviera la versión de Hitchcock y falla en su objetivo básico de ser una buena actualización para generaciones venideras, a los miscastings de los actores se une un desaguisado anacrónico mental que produce al mezclar los 90 con personas en su versión sesentera. No es una versión del todo execrable porque algunos actores secundarios de la segunda mitad de la película acaban funcionando algo mejor que sus versiones originales, pero en general falla en detalles en los que Van Sant no parece caer como los juegos de sombras que genera el blanco y negro y que no funcionan igual en las composiciones cromáticas naranjas y azules de la versión de su versióm. Lo mismo se podría pensar de Funny Games de Haneke, un remake a priori más innecesario y sin embargo el plano a plano del propio Haneke funciona aun mejor que el original, primero porque su mensaje sigue vigente, y porque sigue siendo una critica mordaz al modelo de cine de asesinos en serie, que ademas se actualiza con mejores actores (excepto en el protagonista, mucho menos inquietante) y se ofrece hacia mayor publico potencial, consiguiendo por el camino reirse de la audiencia que veía necesidad en ese remake.



En el caso que nos ocupa de Let Me In, Reeves parece tener mucho más claro que Alfredson lo que compone una película. La original consigue funcionar durante varias escenas por el ritmo pausado, el papel de Eli y la actriz que la interpreta funcionan mejor en conjunto y la ambientación en general me parece mas opresiva, o al menos, más depresiva. Sin embargo se dispersa intentando contar demasiadas cosas que funcionan en la novela y que sin embargo hacen que el hilo conductor de la película no acabe de fluir del todo bien, necesitando una concesión extra por parte del espectador para entrar en ese ritmo más costumbrista.

Reeves decide centrarse principalmente en la historia de Owen/Oskar y Abby/Eli, extirpando primero a familia de Owen, tan presente en la original. La madre no deja de ser como la dueña de Silvestre en los Looney Toons, un cuerpo sin rostro. El padre de Owen es una conversación por teléfono, no interesan para nada sus problemas, solo saber la influencia negativa que producen ambos sobre Owen y esto se muestran por sus diálogos sin necesidad de recrearse en ellos. También es irrelevante la sexualidad de Abby, ese punto que funciona perfecto en la novela para entender la relación de Eli con su "padre", aquí no tiene apenas importancia, Abby es una niña, y su relación con Owen es lo que marca la narración junto a la interacción de Owen con sus compañeros de colegio.

No es justo decir que el remake esta exento de problemas ni que sea una película perfecta, uno de los componentes que se queda en el camino es la falsa sensación de final feliz, o más que falsa sensación, esa duplicidad de posibilidades. Al comprender la relación de Eli con el "padre" se crea la duda de si Oskar es otra herramienta más en la vida de Eli y no ese amigo que le hace cambiar. Esta sensación se pierde ya que lo que vemos es una amistad más pura entre Owen y Abby y el padre de Abby da una impresión de cuidador a diferencia de la relación pederasta de la novela.

Sin embargo, al final, la fluidez narrativa de la versión de Reeves, la pone un peldaño por encima de la original y es un buen ejemplo de como afrontar un remake, a priori "innecesario" que al final resulta más que satisfactorio y sin invalidar para nada la original.

Pedro Pérez (aka Findor)

2 comentarios:

Henrique dijo...

Bueno, hay un error de planteamiento con respecto a "Psicosis": el considerar que Van Sant quería actualizar la película original y no estaba (como Haneke) lanzando sus críticas a quienes, precisamente, consideraban tamaña tontería.

Findor dijo...

Bueno, la teoría era esa, no se si es la realidad, pero es evidente que la de Van Sant falla en muchos mas campos ademas del objetivo, actores y detalles sobretodo.

Igual Van Sant es mas listo y es verdad que también quería reirse como Haneke, lo cual puede no ser del todo descartable porque hay indicios, pero de verdad creo que el resultado final no crea ese efecto.

Pero creo que para discutir esto necesitamos un foro y no comentarios de un blog... :P