05 julio, 2006

La ruta natural, de Alex Pastor


La Ruta Natural: Somos o no somos


El lecho de muerte de David se transforma en el nacimiento de Divad, un ser que decrece (no en cuanto a tamaño como le ocurría al protagonista de El Increíble Hombre Menguante sino en cuanto a su edad) reflexionando sobre si mismo y sobre su existencia, reivindicando el poder de una memoria cuyas reglas naturales se alteran, esto lo sabemos a medida en que nos introducimos en el argumento, con la muerte de su propio hijo (Luis o Siul, según la perspectiva), en justicia, aquel que debiera haber heredado sus recuerdos, confidencias, memoria. En este sentido, la "ruta natural" de la vida se transforma, muta, se invierte como consecuencia de un accidente (antinatural) obligando a los personajes a reinventarse, incluso después de su propia muerte, al compás de una sinfonía orquestada por el paso del tiempo.

El corto de Alex Pastor asume su propuesta (sino original sí explícitamente) vanguardista, otorgando una importancia superlativa a un origen palindrómico que permite disfrutar de dos historias contrapuestas de un solo vistazo [a) la de una familia cotidiana cuyas raíces, finalmente, se ven arruinadas por la tragedia y b) la de un orador que explora su pasado para estudiar y comprender los resortes incorpóreos que lo componen], tanto en el plano formal como en el conceptual.

Desde este segundo punto de vista, el mundo adquiere otra dimensión que el protagonista descifra a su conveniencia tratando de encontrar el sentido de una nueva existencia que obtiene su alimento de la autorreivindicación: y es que Divad no repasa, en su agonía, las claves que componen su vida sino que las reinterpreta. Y es esa reinterpretación, a menudo irónica, la que nos cuenta el desarrollo del corto hasta que la propia historia propone juzgarse a si misma... y a los espectadores, no en vano, protagonistas inconscientes de este relato existencial.

Una única excusa, en fin, como tantas otras veces en este mundo del relato corto, sirve para vertebrar todo un entramado. En este caso, una acción que se desarrolla al revés (aun sin renunciar al diacronismo como en el Memento de Nolan) pero no para reforzar los cimientos de su intriga sino para subrayar su cariz puramente emocional; aquí la estructura formal se pone, al servicio del argumento y de unas ideas que enfatizan y definen una historia sustentada por la abstracción; también por la desesperanza. Casi nada.

La película de Pastor se compone de un conjunto de secuencias más o menos inspiradas y de otras tantas imágenes bellas, algunas de ellas impregnadas de un gran lirismo (aun en su simplicidad) y que dan buena cuenta de constantes temáticas de índole complejo y recurrente (e inhabituales en estas lides creativas, más y cuando se analiza la edad de sus creadores): el aprendizaje desaprendido, la memoria perdida, los recuerdos indelebles, las emociones satisfechas, el sentido de la ausencia, la búsqueda de la identidad...


La Ruta Natural se presenta como una película inteligente pero imperfecta por cuenta de una estructura narrativa cimentada sobre una voz en off excesivamente enfatizadora, a ratos inadecuada, cuanto menos mejorable, que lastra buena parte de las imbricaciones trascendentalistas, algunas de ellas perspicaces, otras más ingenuas, que definen y dan sentido a esta brillante historia. Es su principal defecto; un defecto que sorprende en una película tan planificada como ésta pero que, sin embargo, le asegura la complicidad del público, el entendimiento último de la obra, incrementando su repercusión general y, quizá, por ello, su éxito.

Algo de lo cual me alegro, por descontado.

Lo más destacado: La utilización de la Forma al exclusivo servicio del Fondo convierte, desde ya, a La Ruta Natural como una especie artística en vías de extinción.

Lo menos destacado: Que el desperfecto prosaico impida disfrutar en plenitud lo que debiera haber sido una sentida y reflexiva epopeya de carácter lírica

Calificación: 7,5



By J.P. Bango

Próximamente: JURADO ESCORTO II: Daniel Sánchez Arévalo.

3 comentarios:

soberano dijo...

Por fin alguien dice lo que es este corto,meha encantado la critica.El corto mola pero que no se pasen

Anónimo dijo...

ESTE CORTOMETRAJE PLAGIA QUE DA GUSTO

Anónimo dijo...

Tiene cosas de La Flecha del Tiempo de Martrin Amis