17 abril, 2014

Premios Nene 2014

Esta es una lista de los premiados en la gala, de forma resumida a modo de referencia mientras la web de Cortópolis gestiona un listado en mejores condiciones.

  • Mejor Cortometraje: Chema García Ibarra (Misterio)
  • Mejor Dirección: Shawn Christensen (Curfew)
  • Mejor Dirección de Producción: Jose Luis Matas Negrete (Aquel no era yo)
  • Mejor Dirección de Fotografía: Daniel Katz (Curfew)
  • Mejor Cortometraje Documental: Sergio Oskman, Dok Films (A Story for the Modlins)
  • Mejor Cortometraje Experimental: Antonio Espigares, Kike Mesa (Fuga)
  • Mejor Cortometraje de Animación: Bo Mathorne, The Animation Workshop (The Backwater Gospel)
  • Mejor Guión: Alberto González Vázquez (Democracia)
  • Mejor Actor: Luis Callejo (Lucas)
  • Mejor Actriz: Fátima Ptacek (Curfew)
  • Mejor Música: Arturo Boscovich (Fuga)
  • Mejor Sonido: Pk Hooker (Record/Play)
  • Mejores Efectos Especiales/FX Directos: Rafael Castro (Voice Over)
  • Mejor Postproducción/FX Digitales: Miopía FX, La Huella FX y Álvaro Díez (Efímera)
  • Mejor Dirección Artística: Davíd Benítez, Diego Modino y Julio Torrecilla (Efímera)
  • Mejor Vestuario: Vanessa Evrard (Death of a Shadow)
  • Mejor Maquillaje (FX) y Peluquería: María Solans, Ángela Moreno (Horizonte)
  • Mejor Montaje: Aaron Wolfe (Record/Play)
  • Mejor Videopresentación: Alberto González Vázquez (Democracia)
  • Nene del Público 39 Escalones: Diego Modino (Efímera)
  • Nene Homenaje: Iván Sainz-Pardo

24 marzo, 2014

Álex de la Iglesia (V)

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La siguiente review nos retrotrae 14 años atrás en el tiempo (parece que fue ayer). La Comunidad (2000) supuso una de las cimas del director y una inesperada tregua entre crítica y público. Multipremiada y atesoradota de unas estupendas interpretaciones de actores de raza como Carmen Maura, Emilio Gutiérrez Cava, María Asquerino, Sancho Gracia y Terele Pávez entre otros. También fue pionera en fundar un esquema de historieta coral y castiza que fue sableado sin pudor en teleseries de la factoría de José Luis Moreno.

Julia (Carmen Maura), una mujer madura que trabaja en una agencia inmobiliaria, encuentra 300 millones escondidos en un piso. A continuación se traslada al apartamento de arriba y esconde el dinero, pero tiene que enfrentarse a la desquiciada comunidad de vecinos, encabezada por un administrador sin escrúpulos (Emilio Gutiérrez Caba), que hará todo lo posible para retenerla y quedarse con la fortuna.

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LA COMUNIDAD: UNA ISLA LLENA DE MONSTRUOS 

En los albores del nuevo milenio Álex de la Iglesia se encontraba en una posición  privilegiada en la cinematografía española. A esas alturas contaba con una filmografía absolutamente coherente con sus obsesiones y consciente de poseer un nombre que significaba resultados en taquilla. Su oronda figura pública dirigía de tú a tú hacia un target de público eminentemente juvenil pero conocedor de nombres como Buñuel, Berlanga o Polanski por citar tres influencias constantes. Gente con una educación forjada por clásicos emitidos de madrugada en la 2 o en los videoclubs, por situarnos, en la prehistoria del estallido de los portales de descarga. Por eso el trabajo que nos ocupa es prácticamente un mix de guiños personales, un cocktail festivo tan bien batido que consiguió contentar desde el fan que alucinaba con la proclamas de extrema izquierda de “El Club de la Lucha” (David Fincher, 1999) hasta el tertuliano de Garci de la última fila. 

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100% de dioses
Según el bilbaíno: 

“La película nació cuando le dije a Andrés Vicente Gómez […] que quería rodar una historia de suspense en un solo decorado. La idea inicial era que todo ocurriera en un piso; finalmente, el piso se ha convertido en edificio”
También menciona la influencia de “la Isla del Tesoro”:

“En La comunidad también existe un tesoro mítico capaz de salvar a todos del horror.”

El verdadero tesoro del film era su estupendo guión pergeñado a dos manos con Jorge Guerricaechevarría, su guionista habitual y amigo de la infancia. Parte de las secuencias más sugerentes del film ya estaban esbozadas en su novela “Payasos en la Lavadora” (Planeta, 1997). Aunque Álex la enfocó de manera autobiográfica en la primera persona del poeta Satrústegui, nunca se ha pronunciado al respecto sobre la veracidad de ciertos pasajes:

“Un día, mi madre se dejó los grifos abiertos y el agua pasó al piso de abajo […] apuradísima no quería bajar y tuve que hacerlo yo. Salí de mi casa con “La Varillas”. Bajé la escalera. Abrió la puerta. Me dijo que la acompañase. No había luz. Nada. Solo la que entraba por la puerta que acabábamos de abrir. Avancé unos pasos. Advertí un extraño olor pegajoso. Indefinible. Sabía por dónde andaba porque se trataba de la misma distribución de habitaciones que arriba, pero no podía ver nada. Ella se perdió en la oscuridad sin esperarme. Eran las seis de la tarde ¿Por qué no entraba luz por las ventanas? Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y pude distinguir lo que me rodeaba. No entraba luz por las ventanas porque unas enormes montañas de basura las cubrían por completo.

La casa estaba llena de mierda.

Una mierda negra, orgánica, que se había ido depositando por capas durante decenas de años, hasta hacerse dura. Integrados en aquel magma infecto podía distinguir calcetines, calzoncillos, platos con restos de comida, periódicos antiquísimos, una fauna innumerable de insectos- algunos voladores-y sobre todo, cucarachas. La porquería hacía desparecer los pasillos hasta tal punto que sólo se podía andar por un pequeño caminito, como en la selva. Por ambos lados nos rodeaba la lava de mierda petrificada. Llegamos a la cocina y me enseñó la gotera del techo. La pintura se había levantado un poco.” 

De la iglesia finaliza la escatológica anécdota del libro con una frase lapidaria que podría haber sido pronunciada por algún personaje con el rostro de Álex Angulo en uno sus films: 

“Lo más intranquilizador es averiguar el origen de las cucarachas y saber que el infierno se escondía a un par de metros bajo mi cama.” 

El film fue cuidadosamente concebido para controlar hasta el último detalle de producción. Arri y Biafra los habituales diseñadores del director estuvieron durante semanas visitando inmuebles abandonados buscando humedades y desconchones de todo tipo que encajaran con la atmósfera opresiva del film. Al final el resultado es un “13 Rue del Percebe” Ibañesco aquella genialidad de comic por página meets “El Quimérico Inquilino” de Polanski. La fotografía de Kilo de la Rica y la partitura de un Roque Baños influido por Bernard Herrmann redondean esta oda al horror doméstico.

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El film es un homenaje al voyeur que todos llevamos dentro
“Precisamente fue el afán de controlar todos los detalles del rodaje lo que nos hizo tomar la decisión de rodar La comunidad en decorados. Como realizador, me siento muy próximo al modelo de trabajo establecido por los cineastas de los años cuarenta y cincuenta. Por eso considero que el rodaje en decorados es beneficioso para mejorar la calidad de una película: al conseguir una iluminación controlada y estable, hay más tiempo para otros menesteres”. 

Desde los primeros minutos del film, los creadores son conscientes de manejar materiales clásicos en un discurso postmoderno. Así ese cadáver putrefacto podría representar esa vieja España empobrecida cuya máxima aspiración sería conseguir un premio en una quiniela de 14, es ese sueño patético de una buena posición social la que la emparenta con el neorrealismo y películas como “El Pisito” o “El Cochecito.” 

La televisión como objeto mágico. Varios de los momentos claves del film están anticipados a través de la pantalla del televisor, es una especie de oráculo. Julia descubre donde está el tesoro a través de las baldosas del anuncio de Don Limpio, otro anuncio provocará la discusión entre Julia y su marido (Jesús Bonilla) al no entender este último lo que le está intentando decir. En uno de los documentales varios buitres tendrán un comportamiento similar a los vecinos del film, el director hasta se permite jugar superponiendo el sonido de unas fieras sobre ellos.

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"Cinco hombres van en el cofre del muerto..."
Star Wars (George Lucas, 1977) como territorio de la infancia. El personaje de  Charlie (Eduardo Antuña) será el idealista que no traiciona sus creencias. Es un personaje célibe (como los Jedis) anulado por una madre superprotectora. Vive en su cuarto rodeado de fetiches o talismanes de Star Wars que le protegen del horror exterior. Esa infantilización de ese hijo cuarentón que ya empieza a tener calva, es un arquetipo de un matriarcado muy arraigado en el norte de España. Charlie tendrá que hacer una prueba de fe para ver sí Julia es como el resto de vecinos cambiándole la maleta al final. Algo parecido al regreso de Han Solo en la estrella de la muerte. Esa duda razonable. 

El dinero lo pudre todo. Julia comienza el film como una mujer risueña. A lo largo del film, y en concreto tras cruel paliza que le propina Gutiérrez Cava, mientras este recita un discurso lleno de razones que serán anuladas por la violencia de los golpes, esa sonrisa se irá tornando en mueca. En varias secuencias se nos refleja el dinero como papel coloreado sin ningún valor real, esos tickets de Eurodisney, los billetes del monopoly acumulados cuidadosamente por Charlie. Finalmente el dinero le traerá más quebraderos de cabeza que satisfacciones. La maleta cada vez irá tornándose más pesada “Como si llevaras el alma dentro”. Como aquel pedrusco atado al cuello de De Niro que reflejaba toda la culpa en “La Misión” (Roland Joffé, 1986), tendrá que hacer un acto de liberación y saber desprenderse de él.

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Esa también fue mi cara al ver a Pávez hacer el salto Matrix
Grand Finale. No fue la primera y tampoco la última. El film alcanza su clímax con una impactante persecución en los tejados y termina en la cuádriga del edificio de BBVA en otro ejercicio de geografía madrileña tan habitual en el director . Es una elección estética tomada de Hitchcock. Los personajes hacen un difícil ascenso al olimpo para ser redimidos o condenados. Normalmente es el momento oportuno para hacer algunas confesiones que afectaran a la vida de alguno, como ocurría “En el Imperio Contraataca”. Coloquialmente es escupirse un par de verdades a la cara. Como guinda este tipo de secuencias siempre terminan con algún pobre diablo precipitándose al vacío, en este caso le toca el turno a Terele Pávez.

Una vez estrenado el film el director ya había posado hace tiempo su ojo en el pasado cinematográfico en la mítica tierra de Almería y el spaghetti western, pero esa ya es otra historia. 

Valek

27 febrero, 2014

Cortópolis XI

Nuevo año, nueva temporada de Cortópolis en este este invierno de altibajos climáticos y con la renovación llegan nuevos cortos, nuevas oportunidades de ver audiovisual interesante y sobretodo, la parte divertida de la crítica que es poder disfrutar de ello desde mi puesto alejado. Esta edición se presenta además con un evento a marcar en el calendario, la elección de los primeros nominados para los premios Nene en un total de, nada más y nada menos, 21 categorías que tocan un poco todos los puntos importantes del desarrollo audiovisual del cortometraje, una selección de cortos de factura impresionante y en la cual voy a tener el honor de participar. Doble alegría, porque a pesar de las prisas, las entregas cuando no tienes tiempo y los dolores de cabeza cuando parece que no tienes nada que decir, no voy a negar que, al menos aquí, me encanta mi trabajo...

Seis son los elegidos para estrenar el año y a por ellos vamos.


Por eso no tengo hermanos (Paco Cavero): A pesar de no haber podido ver una copia con el acabado final, no tengo nada más que elogios para este corto de Paco Cavero con una historia de cuñadismo extremo en busca de monstruos en lagos. Sostenido por la naturalidad de los diálogos entre Carlos (Gorka Otxoa) y Antonio (Antonio Castelo) y la aparición estelar del campista perdido (Manuel Burque), es todo un no parar de situaciones a cual más absurda desde el principio hasta el final. A esa naturalidad ayuda muchísimo el que los tres protagonistas estén a un nivel espectacular durante todo el desarrollo. Aparte con sorpresita final, ¿qué más se puede pedir?



Solsticio (Juan Francisco Viruega): Una historia de pérdida y superación con toques sobrenaturales y apocalípticos y que basa un poco su desarrollo en La Flauta Mágica de Mozart a la cual hace referencia Joana (Ingrid Rubio), la directora de ópera protagonista. Una historia que cuenta el regreso al hogar de la protagonista y que basa el texto más en la metáfora y la simbología visual que en la racionalidad que en el fondo busca su protagonista. Muchas caras conocidas y rodeadas de imágenes hipnóticas y desarrollo algo oscuro pero que dejan un poso de inquietud y reflexión importante en el espectador.


2º a (Alfonso Díaz): La excusa de un casting para algo que no sabemos sirve para ver un pequeño juego de seducción por parte de Olga (Olga Alamán) al director (Jonathan D. Mellor), para convencerle que es la mujer que necesita para el casting. Un relato breve que se refuerza con un  más que interesante juego de miradas y planos cortos de los protagonistas aunque se pueda sacar inconscientemente una sensación negativa del uso que dan las mujeres a este juego de seducción.



.Sub (Jossie Malis Álvarez): A veces uno se encuentra pequeñas obras audiovisuales basadas en el metalenguaje que saben usar estos elementos de forma muy interesante. .Sub es claramente uno de ellos donde se usa un recurso como los subtítulos para hablar de la dificultad de integración de una mujer inmigrante (Yollande Michele Elle Aka’a) en la sociedad y las trabas burocráticas. Con ligeros toques de ciencia ficción en el dispositivo que integra los subtítulos en las personas y por el cual se integran en la sociedad. El resultado es un corto divertido de ver y que auna la crítica social hacia algunos sistemas de inmigración.



Namnala (Nacho Solana): Namnala nos cuenta la historia de José (Álex Angulo), dueño de una tienda de reparaciones y que se siente obsoleto y con poca utilidad al mundo, hasta que un visitante desconocido (Babou Cham) le pide reparar una cámara y la cinta que contiene. Aparte de una aparición fugaz de otra clienta, el peso principal de la historia recae sobre Álex Angulo y Babou Cham con mucho acierto interpretativo en general, aunque me apasiona particularmente la escena de la reparación de la cámara y todo que logra transmitir, aunque quizá en ese punto el espectador avizado ya se ha dado un poco cuenta de por dónde pueden ir los tiros. Me parece muy interesante la reflexión sobre esas profesiones olvidadas y su verdadera utilidad o el hecho de que cualquier cosa que sirva para hacer feliz a otro en realidad nunca es tiempo perdido.


Alexis (Alberto Evangelio): Alexis es un niño con poderes fruto de un experimento que no acaba de salir bien y le convierte en una máquina de matar. Un poco al estilo Akira con niño telekinético que se vuelve un poco loco con el experimento. El corto luce bien dentro de su ambiente minimalista en sala de entrevistas/bunker aunque su mayor lacra quizá sea el que la historia y el desarrollo son un poco tópicos y conocidos para los amantes del género, pero que al final tampoco se hace pesado por el desarrollo dinámico y bien llevado.



Frost (Jeremy Ball): Cortometraje canadiense y único representante internacional de la sesión que nos trae la historia de Naya (Emily Piggford), una cazadora habitante del ártico que ante la escasez de comida para ella y su familia salir de los límites tradicionales de caza saltándose así la tradición ancestral. Narrado en off y con un claro mensaje acerca del progreso y salirse fuera de los márgenes junto con otro más ecologista acerca de los peligros y las consecuencias del ser humano en el entorno. Muy potente visualmente con unos efectos especiales muy logrados y una fotografía acorde a ellos.

Es evidente que a veces me dejo llevar por la euforia y mi pasión por el medio a la hora de los elogios, pero una de las virtudes del cortometraje y lo que me hace ser tan parcial a veces es que nunca me da la sensación de haber perdido el tiempo con ellos aunque no acaben de ser obras magnas dentro del mundo del cine. Al menos es lo que me pasa con Cortópolis y lo que me pasaba con Córtate y lo que me suele pasar viendo estas selecciones, que dentro de sus altibajos eventuales y normales por otro lado, en el fondo la sensación es enormemente positiva. Es verdad que formo parte activa del evento y se me puede acusar de esta parcialidad, pero tened en cuenta que no cobro por ello, así que claramente no estoy aquí por la pasta...

Para la siguiente sesión, Gala y entrega de premios. Esa por supuesto, no me la pierdo.

Pedro Pérez (aka Findor)

22 febrero, 2014

Her

(Este texto de la película contiene spoilers importantes tanto del desarrollo como del final porque he sido incapaz de escribir todo lo que quería sin hablar de esos momentos, avisados quedáis)

Tengo que reconocer que el género romántico como tal, en especial cuando se acompaña del concepto comedia, nunca ha sido uno de los que más me atrae. Probablemente sea porque es una etiqueta que conlleva demasiados lugares comunes, aunque tampoco soy fan de las etiquetas y por lo tanto no odio las películas románticas en su totalidad, sino sólo las malas, que lamentablemente son la mayoría…

Tampoco me gustan mucho los tópicos ni esos mensajes de la pareja ideal, del amor por encima de las circunstancias, etc… En mi caso personal acaban matando un poco la suspensión de incredulidad que uno debe tener para enfrentarse al cine. No es que sea o me considere una persona poco romántica, pero hay ciertos estereotipos sobre la felicidad que me parecen algo dañinos y capaces de crear expectativas irreales sobre la felicidad. Incluso alguna película donde parece que se ensalza el amor por encima de la imagen como La bella y la bestia o Shreck, acaban saltándose su moraleja para convertir al príncipe en alguien guapo con ojos azules o convertir a Fiona en una ogra, porque como narices van a juntarse un ogro y una monísima princesa humana pelirroja, maldito enfermo…

Sin embargo, Spike Jonze es un director que me apasiona desde sus inicios en esto de los videoclips y los cortometrajes, y me apasiona incluso en películas que también considero algo más fallidas en conjunto como “Where the Wild Things Are”. Es por eso que a pesar del posible torcimiento de morro ante Her, me he decidido a verla. Todo ese ambienté que Jonze sabe dar a sus películas es algo que también se mantiene en Her, dando naturalidad a un mundo futurista y extraño donde hablar con ordenadores es lo más normal del mundo. Y es por eso que Her me parece que es una de las películas románticas más maravillosas y, sobretodo, sanas y sinceras, que se pueden ver ahora mismo, y que pasa a mi pequeña lista de cine sobre relaciones de pareja que me parece imprescindible.

El primer acierto y constante en su filmografía es conseguir que el mundo ficticio donde sucede todo sea tan extremadamente cotidiano, el transcurrir del día con la tecnología o viendo el trabajo de Theodore es suficiente para hacernos una idea de como funciona todo. Vemos su vida y sus problemas para superar un matrimonio fallido, aunque también se descubre su capacidad para el romanticismo. Todo funciona de manera algo extraña hasta que aparece Samantha, la instancia que compra del nuevo sistema operativo OS1 basado en una inteligencia artificial y del cuál acaba enamorándose.

Instalando Amor 1.0
En este punto hay que preguntarse que tiene de sano y sincero una relación entre un hombre y, ya no un robot físico, sino una representación virtual de una mujer. Pues la respuesta sencilla es que esta relación se sostiene única y exclusivamente por la relación espiritual, por encima de cualquier otro tipo de limitación física. Quizá no deja de ser otro de esos tópicos sobre el amor que distorsionan la realidad y nos hacen crear expectativas inalcanzables sobre la conexión mental por encima del tiempo y el espacio, pero esta relación entre Theodore y Samantha me convence como muy pocas veces (a mi personalmente que soy el raro témpano de hielo inmune a las historias felices) porque se desarrolla como una consecuencia del día a día y no como un objetivo. Funciona porque su contacto evoluciona en querer hacerse felices el uno al otro sin la obligación de coexistir en el mismo plano físico (es más, cuando se intenta crear usando un "cuerpo de alquiler" este vínculo deja de funcionar) y funciona porque todo se convierte en un intercambio en el que sólo existen dos personas queriendo hacerse felices mutuamente de forma totalmente desprendida y en el que ninguno espera nada del otro. Por supuesto esto es posible por un guión escrito de forma casi impecable que hace que uno se crea absolutamente todo lo que está pasando a pesar de ser más irreal que la mayoría de comedias románticas existentes.

A pesar de esta inherente felicidad y perfección, no se puede dejar de pensar que una relación así no puede funcionar, y aunque así acabe siendo y deja de hacerlo en la recta final es por motivos que me parecen todavía más sinceros. La evolución de Samantha, la clásica autoconsciencia de IA recurrente en la ciencia ficción es lo que le hace situarse en un plano superior y la que acaba impidiendo que puedan estar juntos. Samantha necesita existir más allá de su confinamiento espacial para ser feliz y Theodore, viendo que no puede ofrecerle lo que necesita, la deja ir, porque la felicidad de Samantha es más importante que la suya propia.


Y aquí estamos, viendo ese momento en las vidas de estos dos seres, una relación que no estaba destinada a perdurar y que a pesar de ello no impide a sus protagonistas entregarse totalmente a esos pequeños momentos, porque esa felicidad efímera es importante, quizá incluso más importante que la posibilidad de una felicidad eterna.

Pedro Pérez (aka Findor)

18 enero, 2014

Álex de la Iglesia (IV)

Nino: ¿Me vas a matar adelante de toda esta gente?
Bruno: ¿Qué pasa, qué te da vergüenza?
Nino: No, me la suda, estoy haciendo tiempo, porque a las siete esto va a estar plagado de policías, van a ver lo loco que estás y te van a meter en la cárcel ¡Así volveremos a estar juntos!

Bruno y Nino son los humoristas de éxito en este momento. Detrás de las risas y el glamour se esconde un intenso drama humano de celos, manipulaciones, y amistades traicionadas. Todo este odio parece desembocar hacia el especial de Nochevieja de TVE donde llevaran su último número cómico hasta el extremo ante los asombrados telespectadores.

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MUERTOS DE RISA: BIENVENIDOS A PRADO DEL REY

La historia de cómo surgió la premisa del film no puede ser más prosaica, según Álex de la Iglesia:

“Yo iba en un taxi y entonces pensé: dos tíos se quieren tanto que se terminan matando”. 

Después del infernal rodaje de Perdita, Álex tomó nota y decidió volver a lo que mejor conocía: la memoria sentimental de televisión española. En concreto de una pareja de humoristas tipo como las que proliferaban por aquel entonces, véase Tip y Coll, Pajares y Esteso o Martes y Trece. 

Según Álex : “los humoristas de aquella época son los tipos que han construido mi cerebro”. La idea era trabajar con un equipo ya conocido y a ser posible contar con una pareja de cómicos famosa. El resultado es que cuando les enviaba el guión a continuación le llamaban preguntando como había logrado averiguar tantos trapos sucios. 

Según Wyoming: 

“Todas las parejas cómicas acaban igual, llega un momento en que las dos personas crecen, evolucionan, pero es que hay una cuestión de fondo: es que el negocio es demasiado bueno, es como decirle a Coca-Cola: a partir de ahora solamente haces kalimotxo y Fanta”. 

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Ellos también llegaron a las manos
Los protagonistas del film acabaron siendo el mencionado Wyoming, showman, cantante, y en aquel tiempo presentador del programa "CQC", bastión político y del artisteo, que lideraba las tardes del domingo en Tele5. Y el viejo compinche de Álex, Santiago Segura, que de la noche a la mañana se había convertido en un tipo súper conocido por toda la piel de toro (exceptuando si eras Esperanza Aguirre) al dirigir "Torrente: el brazo tonto de la ley", y cuya nueva posición en la industria ocasionó más de un choque de egos durante el rodaje. Según Segura: 

“Una pareja de cómicos tiene ese problema, llevan 15, 20 años juntos, y siempre hay uno que piensa que gracias a él funciona la pareja, y los dos piensan lo mismo. Al mismo tiempo se dicen:“Qué sería de mí sin este cabrón””. 

También conviene señalar que fue el inicio de una prolífica colaboración con el gran Roque Baños. El director solo tenía palabras de alabanza hacia a el compositor: “El nuevo Goldsmith, el Max Steiner de Jumilla, el John Williams español”. El resto de la BSO estaba sazonada de canciones y versiones psicotrónicas de hits cañís que retrotraían hacía sodomías auditivas ya olvidadas. Hasta el inenarrable vídeo promocional del film eran unos calorros Wyoming y Segura arrancándose con el “¿Qué pasa contigo tío?” de los Golfos rodeados de jamonas al más puro estilo Valerio Lazarov. 

El film podrá ser muy irregular, a ratos decididamente brillante, (como ese gag de la bofetada final) pero no se le puede negar ser un fresco sensacional de aquellos tiempos. Ya la propia fotografía de colores desvaídos de Flavio M. Laviano asemeja aquellas viejas Kodachrome de los 70 y 80, pasando por el trabajo de vestuario y peluquería que se va observando a través de los años (los actores se sentían muñecas barbies), todo por acercarnos a la deliciosa horterada de aquellos años. 
El film va discurriendo por localizaciones y lugares que a día de hoy son absolutamente marcianas y delirantes. Las viejas salas de fiesta en donde cantantes de tercera ganaban los garbanzos cantando versiones de Nino Bravo, los teatros argentinos, mitad espectáculos circenses ambulantes, mitad strip-tease a los que solía acudir público de lo más variopinto, el bombero torero y su número de enanos y más adelante con la llegada del PSOE los primeros conciertos de rock en las cárceles. 

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El film es una puesta al día de las virtudes de esa obra maestra inabarcable titulada “¿Que fue de Baby Jane?” en que dos artistas decrépitas y venidas a menos sustentan su existencia en el odio que se profesan. Y  la imprescindible “El Rey de la Comedia” de Scorsese en que una pareja de tarados deciden secuestrar a Jerry Lewis para que el personaje de De Niro consiga su entrada triunfal saliendo en televisión. Seguramente si le preguntáramos a De la Iglesia no negaría estas dos influencias motoras a la hora de escribir el guión. 

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Esto del humor no tiene ni puta gracia
Mucho más equilibrada y pulida que su hermana bastarda posterior “Balada Triste de Trompeta”, aunque superada la hora de película se vaya un poco de manos, otro momento que conviene resaltar es la surrealista secuencia de la mano gigante de Bruno, que en propias palabras del director:

“Era una referencia súper culta, súper snob y tonta a un documental de Gómez de la Serna en el retiro con una mano gigante hablando a las masas”.

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Te daba así...
Valek