10 junio, 2008

EDICIONES JAGUAR


A raíz de hacerles una inofensiva pregunta informativa, vía mail, sobre su último libro de Steven Spielberg, Jaguar (vía María Viñas) se ofreció amabilísamente a regalar un libro a El zoom erótico para lo que acontecerá en las próximas dos semanas.

Permanezcan atentos, pero mientras:

Steven Spielberg
De Duel a Munich
En busca de la película perfecta

Autor: Jorge Fonte
Colección Cine Jaguar
Ediciones Jaguar. Madrid, 2007
B/N. Rústica. 448 páginas
24 Euros
ISBN-13: 978-84-96423-55-8


EL LIBRO


Steven Spielberg es el director más taquillero de todos los tiempos y uno de los productores cinematográficos más poderosos del mundo.
Este libro pretende profundizar en la obra del cineasta norteamericano con total imparcialidad, respeto y seriedad. Es preciso tener en cuenta que Spielberg es un caso único en la historia de Hollywood ya que muy pocos cineastas pueden presumir de haber influido en las fobias e interese sociales, tantas veces como él.
Este libro se presenta dividido en tres partes: la primera que nos narra los más importantes acontecimientos biográficos del autor, así como un estudio detallado de las características ténico-artísticas de su cine. En la segunda encontramos su filmografía completa, repleta de curiosidades de rodaje. La última de las secciones está compuesta por comentarios críticos del propio autor.


EL AUTOR

Jorge Fonte fue presidente del Aula de Cine de la Universidad de la Laguna y uno de los fundadores de la revista cinematográfica Rosebud.
En 1994 escribe y dirige el documental en 16 mm. Frecuencia Modulada, que compite en el XXIII Festival de Cine de Huesca, en junio de 1995.
En 1998 publica su primer ensayo cinematográfico: Woody Allen. A este le seguirán otros muchos, entre los que destacan una importante serie sobre el gran maestro de la animación: Walt Disney.
Recientemente ha sido contratado por The Walt Disney Company Iberia para escribir un libro sobre la historia de esta compañía en España y Portugal.
Desde 2003, Jorge Fonte es también, miembro del Circulo de Escritores Cinematográficos.


FICHA TÉCNICA

Formato: 16,5 x 23 cm
Impresión: B/N
Encuadernación: Rústica
Páginas: 448
Papel: Couché mate 90º
ISBN: 978-84-96423-55-8

COLECCIÓN CINE

La colección de cine de Ediciones Jaguar ofrece al lector un conjunto de obras que abordan el universo del celuloide a través de ensayos sobre géneros cinematográficos, detallados estudios sobre películas, personajes y filmografías biográficas de directores y actores.

OTROS TÍTULOS DE LA COLECCIÓN

Las cien mejores películas del siglo XX (2ª ed.), Julio Castedo.
No disparen contra el crítico (o apunten entre los ojos), de Javier Cortijo.
Pier Paolo Pasolini: la brutalidad de la coherencia, de M. A Barroso.
2001, la odisea continúa, de Raúl Alda.
Acerca de Andrei Tarkovski, Varios autores.
Cine erótico en cien jornadas, de Miguel Ángel Barroso.
Cine español en cien películas, de Miguel Ángel Barroso.
Los hombres lobo en el cine, de Carlos Díaz Maroto.
Orson Welles. Historias de su vida, de Peter Conrad.
El Quijote en el cine, Varios Autores.
The Ring. Una mirada al abismo, Julio Ángel Olivares.
Cien años de cine japonés (2ª ed.), de Donald Richie.
Tim Burton. Diario de un soñador, de David G. Panadero y M. A. Parra.
King Kong. El Rey del cine, de Carlos Díaz Maroto.
Drácula versus Frankenstein, de Ángel Gómez Rivero.
M. A. Antonioni. Técnicamente dolce, de Miguel Ángel Barroso.
Diccionario personal y transferible de directores de cine español, de Ramon Freixas y Joan Bassa.

DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN EDICIONES JAGUAR
María Viñas
www.edicionesjaguar.com
comunicacion@edicionesjaguar.com
C/ Laurel 23, 1º 28005 Madrid
91 474 11 40

09 junio, 2008

Y PARA TERMINAR con INDY IV...


Con la vara Spielberg, o con la vara Indy...y hasta con la vara Lucas: UN TRUÑO.

La película más CGI (del malo) de Spielberg.

La película con personajes más vacuos y pintamonas de Spielberg.

La película menos Spielberg de Spielberg.

La película peor planificada de Spielberg (cuando parece que sí, ya se vio en otra).

La película peor Williams de Spielberg.

La película peor KAMINSKI de Spielberg.

La película peor terminada de Spielberg.

La película menos Ford de Ford.

La película más Lucas de Spielberg.

La película peor Koepp de Koepp (y ya es decir).

LA PEOR PELÍCULA DE SPIELBERG.

Que les den, señores…, para NOSOTROS la saga acabó con el galope inmediatamente posterior a la fotografía que abre esta entrada. Esto no existe, que no somos prostitutas.

06 junio, 2008

La fotografía de INDY IV



Ya la he visto. Sala 7 de Kinépolis Pozuelo (Madrid), proyección digital a 2K.

Primero, sobre la película: me ha parecido que está entretenida, pero es muy mala. El guión (por decir algo) es planísimo, no hay historia, no hay situaciones dramáticas que aporten chicha a la función, el desarrollo de personajes es inexistente y es solo una mera excusa para que Spielberg ruede una persecución de dos horas. No sé cómo sería el guión de Frank Darabont, o el de Shyamalan, o cualquier otro de los rechazados, pero peor que el de Koepp, dificil. El judío, por su parte, rueda con el piloto automático, sin aportar un ápice de su clase y talento para la puesta en escena. Si me dicen que el director es Stephen Sommers ("La Momia") o Jon Turteltaub ("La Búsqueda") me lo hubiera creido. Y de los actores salvo a Ford, que está sorprendentemente bien en lo suyo, sin que la edad y los achaques mermen su carisma. Pero lo demás es ridículo, desde un John Hurt poseído cual Gollum hasta una Karen Allen que no pinta nada en la historia. John Williams y Michael Kahn, pues como Spielberg, bien felices con sus cheques.

La foto de Kaminski es un verdadero DESASTRE. Pero ojo, yo no le echo la culpa al polaco, sino a quien le ha contratado para hacer un trabajo que era bien sabido que no podría hacer bien. Hace mucho tiempo que Spielberg debería de haber prescindido de él, pero si después de esto no lo hace, es posible que nunca lo haga. Kaminski se ha pensado que el estilo de Douglas Slocombe en las tres primeras entregas se limitaba a utilizar un fuerte contraluz y luces de contorno sobre los personajes y después ha hecho lo que le daba la gana. La captura retocada de Deimos es tan reveladora que da lástima.

Son tantas cosas que no sé ni por dónde comenzar, así que iré a lo peor: la inconsistencia de las imágenes. Slocombe rodó las tres películas sin ningún tipo de difusión, excepto la última secuencia de la tercera película -en la que empleó una media detrás del objetivo- y puede que algún momento muy aislado de las otras, como el club Obi-Wan de "El Templo Maldito". Kaminski no. Ha empleado medias detrás de los objetivos en unas escenas sí, en otras escenas no, en unos planos de una escena sí, en otros de la misma escena no, en los primeros planos de Ford sí, en los contraplanos de quien sea no, etc. En la escena en que los rusos atan a Indy en la tienda de campaña, los destellos sobre las fuentes de luz van y vienen en función del plano, porque Kaminski pone la media y luego la quita. Y así, en multitud de momentos. Cuando sí la utiliza, crea tales sobreexposiciones y halos en torno a las fuentes de luz que el color se desvanece, el contraste se reduce al instante y, unido a la pérdida de detalle que produce la media, toda la imagen queda borrosa y muy poco nítida. Basta comparar la secuencia en que Indy da clase en versión Kaminski, a la secuencia en que Indy da clase en "En Busca del Arca Perdida".

Las malditas sobreexposiciones con filtros difusores del polaco también se cargan la reproducción de los cielos. Comprobad que en "En Busca del Arca Perdida", durante las escenas en Túnez con los canastos, el cielo siempre es de un azul espléndido y muy saturado. Slocombe exponía para una perfecta reproducción de los fondos y entonces usaba luces sobre los actores para compensar, de forma que tanto unos como otros quedaban perfectos (buen ejemplo también es la secuencia que abre dicho film, en la que Slocombe evita sobreexponer la jungla y utiliza luces dirigidas sobre los actores, que de otra forma estarían en penumbra). Kaminski no, claro. Aunque ha usado mucha luz sobre los actores en exteriores (casi siempre, contra, lateral y rebotada en los rostros), expone para los actores, que siempre están más oscuros que el cielo. La consecuencia, el cielo queda blanco y quemado, sin detalle. El plano de la ciudad de Perú que termina en una contrapicado de Ray Winstone siguiendo a Indy es pésimo en este aspecto. Y como Kaminski tiene una media detrás del objetivo, a veces crea halos en torno a los personajes que hacen que el cielo parezca una pantalla de croma. Y cuando hay cromas, o efectos, mejor no hablar. ¿Es esto todo lo que da de sí la tecnología de efectos del año 2008? En fin.

Aunque las luces empleadas son más duras y directas que las habituales en el polaco, continúan siendo más suaves que las de Slocombe. Sin embargo, Kaminski no obtiene los fuertes contrastes del operador británico (las otras películas prácticamente pueden verse en blanco y negro y se mantiene la separación entre personajes y fondos) y con tantas luces de contorno sobreexpuestas únicamente consigue que la película tenga un aspecto falso, acartonado y, en definitiva, sobreiluminado. A pesar de ello, la profundidad de campo es menor que en las anteriores películas: es la prueba definitiva de que todo el exceso de luz ha ido a parar a las sobreexposiciones, en lugar de a cerrar el diafragma y enfocar fondos y primer plano simultáneamente. El trabajo de cámara y de composición de planos tampoco está a la altura: cuando aparecen más de tres o cuatro rusos en pantalla, todos aparecen apelotonados y sin ningún orden ni concierto, fruto posiblemente de un rodaje rápido que ha evitado complicaciones.

En definitiva, me ha parecido una imitación patética por parte de un señor que no estaba capacitado para el trabajo. Si Spielberg quería recrear los años 50 con difusión, debería de haber llamado a Robert Richardson, que al menos sabe utilizarla con consistencia (si me pongo a ver ahora a Geoffrey Unsworth en "Superman", p.e., lloro seguro). Pero si quería recrear el look Slocombe, ahí tenía a Stephen H. Burum ("Misión Imposible"), a su viejo colaborador Vilmos Zsigmond ("Los Demonios de la Noche") o hasta Phil Méheux, que sin quererlo se acercó bastante más a Slocombe en "Casino Royale". Lo único que ha conseguido es que el polaco haya alternado planos nítidos, con otros tipo "Munich" y muchos que parecen sacados de "1941" (esa pelea en el bar años 50...), aunque en aquélla William Fraker sabía lo que hacía y la película tiene un aspecto fabuloso y CONSISTENTE, palabra que es posible que no exista en el vocabulario de Janusz Kaminski.

Lo digo desde ya: "Indiana Jones y el Templo de la Calavera de Cristal" tiene una de las peores fotografías que he visto en cine de alto presupuesto en muchos años. Incluso más que el inefable Ballhaus, me viene más a la memoria otro estropicio colosal como "Die Another Day", de la serie Bond. ¿Y es coincidencia que el DP de aquélla fuera David Tattersall, el de la nueva trilogía de "Star Wars" y favorito de George Lucas?

¿Por qué en la primera secuencia, cuando Indy es capturado por los rusos, en un tiro de cámara es de día y en otro es prácticamente de noche? En la primera escena me pasó encabroné seriamente. Es lo que digo, Kaminski se piensa que con poner cruzadas dos o tres unidades de 10.000W ya tiene el look Slocombe, y lo que hace es pasarse tres pueblos. Sobreilumina y todo queda muy falso. No se trata solo de poner luces, sino que éstas estén en BALANCE con la luz natural del exterior. En esa escena, los soldados e Indy están mucho más iluminados que los fondos, cuando debería de ser al revés. Queda tan raro que parece pantalla azul.

Y lo de la difusión es tremendo: aunque no me gustase, podría tener una justificación en los primeros planos de Ford, un poco en el mismo rollo que las últimas películas de Roger Moore como James Bond, o incluso Connery en "Nunca Digas Nunca Jamás" (que precisamente era de Slocombe!). Pero es que unas veces no hay difusión, otras hay un poquito y otras hay muchísima. Un caos que encima hace que no haya nitidez en muchas secuencias, o que ésta vaya y vuelva alegremente.

Con respecto a Spielberg, creo que va a recibir muchos palos por esto y espero que reaccione con un film más serio. Más que por él, yo tendría miedo por Michael Kahn y John Williams, que están muy mayores y aquí están para fusilarlos. Tiene que ir pensando en un reemplazo para ambos de aquí a una o dos películas. Y a Kaminski, por supuesto, tendría que darle la patada ya mismo.

¡Lo del cementerio es de traca! No solo ese plano, sino que comparad lo que viene después con una escena parecida de "La Profecía" de Donner, con 20 veces más atmósfera y 20 veces menos dinero. Pero es que además, lo de los efectos es lamentable: si la difusión de Kaminski no me había "sacado" del decorado de las pruebas nucleares, en cuanto veo que la casa en primer plano es de verdad y las de detrás digitales, me vengo abajo. Antes dije Sommers o Turteltaub, pero es cierto lo que dices: la película parece de Lucas. Si la mano de Spielberg -del Spielberg que todos conocemos- está por algún lado, yo no la encuentro. Joder, si es que viendo tanto maya, inca o lo que fueran, hasta eché de menos al Gibson de "Apocalypto".

Casi me interesan más las opiniones de neófitos que las de expertos. Me resulta muy llamativo que Kaminski distraiga a la gente que no entiende ni se fija demasiado en el tema. La fotografía debe crear ambientes y ayudar a la narración, no llamar la atención por sí misma y mucho menos por no estar a la altura de las circunstancias. En este caso, con el agravante de que estaba obligado a seguir los pasos del estilo creado por otro operador.

La difusión consiste en poner un filtro o media en el objetivo de la cámara, con el fin de restar nitidez a la imagen, quitar saturación a los colores, rebajar el contraste y crear esos halos o destellos sobre las fuentes de luz. La captura de Deimos en la página anterior es un buen ejemplo o, unas páginas más atrás, las capturas que puse de mi corto "The Chauffeur's Hat", rodado con una media negra de Dior detrás del objetivo.

La trilogía original no los usaba (excepto la secuencia de la cámara del grial de "La Última Cruzada" o en algún momento muy esporádico). Kaminski es un gran fan, como muestran "A.I." o "Munich" (los destellos de las gafas de Geoffrey Rush se deben a ella), pero el tipo no tiene mesura ni la aplica con consistencia: una escenas sí, otras no, unos planos sí, otros no, por lo que todos los elementos de la imagen afectados por la difusión (nitidez, contraste, color, etc) bailan a cada momento.

Ejemplos de películas rodadas con filtros difusores: "Fascinación" de De Palma, "Superman" de Donner, "Un Puente Lejano", "Cabaret", las escenas de Robert De Niro de "El Padrino II", "1941". Pero el problema no es usarlos -a mí me gustan los difusores y los uso-, sino usarlos consistentemente y en películas donde son necesarios. Aquí, ni lo uno ni lo otro, IMHO.

Esto es un DI malo, salvo excepciones, es dificil que se cargue todo el trabajo de fotografía de una película. En este caso no ayuda, pero sigo creyendo que los cuatro principales problemas son:

a) que Spielberg eligió a Kaminski para el trabajo y pregonó a los cuatro vientos que ambos iban a recuperar el aspecto visual de las tres películas anteriores (mentira).

b) que Kaminski no ha sabido replicar el estilo de luz dura de Slocombe. Y además lo ha mezclado con su propio estilo, luego la imitación es mala y se queda en tierra de nadie (ni es Slocombe ni es Kaminski).

c) que Kaminski ha utilizado medias para difuminar -recurso prácticamente inexistente para Slocombe- y que encima ha sido MUY inconsistente en su uso. Se carga la nitidez, contraste, saturación de color, etc.

d) que Kaminski sobreexpone toda la película (esos cielos blancos, fondos quemados, etc), lo que unido a lo anterior produce imágenes irreales y que incluso perjudican al diseño de producción. Los cielos azules de Slocombe y su trabajo en localizaciones no aparecen por ningún sitio.

En mi caso, que ni soy fan ni dejo de serlo, las expectativas me daban lo mismo. Si que iba predispuesto a ver lo que nos dijeron que íbamos a ver, pero no confiaba en que hubiesen mantenido el aspecto de las películas anteriores ni en un 50%. Pero lo que ha ocurrido aquí no lo entiendo, ni por el mal trabajo de Kaminski, ni por la apariencia digital del conjunto (¿esta gente no renegaba de los DI?) ni por el abuso y pésima integración de los efectos. Es como si hubieran cogido a un director de fotografía de tres al cuarto, le hubieran dicho "imita un 50% a Slocombe y el otro 50% haz lo que te de la gana" y hubieran estrenado la copia definitiva con la primera versión de cada plano de efectos, sin que Lucas & Spielberg y los supervisores CGI los hubieran aprobado. Como he dicho antes, "Munich" tiene cosas que me gustan y cosas que no, pero denota que el tipo detrás de su acabado visual es un técnico competente. Aquí, ni me gusta (ya he explicado por qué otra vez, para que no se diga) ni percibo esa competencia, sino más bien lo contrario, incompetencia, dejadez, desidia y puede que hasta un ego exagerado por parte del polaco.

Podrían añadir difusión donde no la había para que la película fuera CONSISTENTE en este aspecto... es coña. No se puede hacer nada, porque el problema está en la iluminación de Kaminski y sus sobreexposiciones. Estas últimas son del todo irrecuperables, porque cuando un negativo recibe muchísima más luz de la que tolera, no registra imagen.

Lo único que se podría haber hecho era haber visto las proyecciones diarias y haber echado a Kaminski o haberle hecho espabilar, pero no lo hicieron. Me parece alucinante que la secuencia de fuera del hangar haya pasado el test screening con los amigos de Spielberg (pagaría por saber qué le dijo De Palma), más los test-screening de público en general y que no haya sido rodada de nuevo.

El exterior del hangar, antes de entrar en el Área 51, seguramente si que sea el peor momento que yo recuerdo en una película de Spielberg, superando incluso aquéllos momentos de excesos de "Minority Report", "Catch Me If You Can" o "Munich". Si en estas tres hay cosas que me parece que no casan con las películas y me sacan un poco de la narrativa (p.e. el famoso plano de Di Caprio en la cocina, o la última aparición al teléfono de Michel Lonsdale en "Munich", con haces de luz y humo a lo Ridley Scott), lo cierto es que no son momentos criticables a un nivel técnico. Pero es que lo de fuera del hangar, entre el exceso de luz, que las luces están cruzadas (parece que hay dos o tres soles distintos) y que en uno de los tiros de cámara era prácticamente de noche, técnicamente me parece de un amateurismo que asusta. Mira que recuerdo películas en las que la foto va a su bola, no tiene nada que ver con lo que te están contando o directamente entorpece, pero es que esto se lleva la palma a todos los niveles.

Que un doble ganador del Oscar (aunque el de "Ryan" fuera muy discutible) haya podido hacer esto es algo que se me escapa completamente.

03 junio, 2008

1er Festival Internacional de Cortometrajes de BUEU


El Festival Internacional de Cortometrajes de Bueu nace en el año 2008 con la intención de crear un nuevo portal para la difusión de cortometrajes, así como un lugar de encuentro para aficionados al séptimo arte.

La filosofía del festival será la de aumentar la promoción de los cortometrajes debido a la escasa difusión pública que estos tienen. Aunque la producción nacional tendrá una presencia importante, se le prestará especial atención a la producción europea y latinoamericana, tratando de potenciar la diversidad cultural del festival. Es por ello que no se establece ningún tipo de restricción en cuanto a género, duración o idioma; aunque sí se premiará la originalidad y la búsqueda de nuevas fórmulas de expresión a la hora de confeccionar la programación del festival.

Dentro del festival también se crearán dos secciones paralelas de largometrajes. Una de ellas en la que los asistentes podrán disfrutar de importantes obras independientes que han tenido una escasa distribución en las salas de cine.

El festival se celebrará en el municipio pontevedrés de Bueu, del 4 al 9 de Agosto.
Bases, en la web www.ficbueu.com

Los EFECTOS VISUALES de Indiana Jones IV


Existen dos extremos en la historia de las producciones cinematográficas: El del Coppola de Apocalypse Now y el de Fincher en Zodiac. El uno se fue con una millonada de su propio bolsillo a rodar sin saber cuál iba a ser el final de la película y el otro lo sabía antes de empezar. Ambas son obras maestras, de eso no cabe duda. Pero a mí Zodiac me deja frío. Siento ahora, más que hace cuatro años, que la precisión milimétrica acaba saliendo mal. Y tras ver Indy 4, me he parado a pensar qué puede haber pasado, como todos.

Y creo que el único modo en el que puedo acercarme a entenderlo es que no existe nadie que pueda tener una visión completa de la película, nunca. Y si existiera, mal hecho. Se dice muchas veces que el guión es una herramienta de trabajo sobre el que construir, pero se obvia que el rodaje también. No está muy difundido el hecho de que, cuando en una película de la envergadura de Indy 4 hay alguien de atrezzo que quiere, por ejemplo, colocar una puerta un metro más a la derecha, tiene que rellenar un formulario que va a parar a su jefe, que lo juzga y si lo aprueba lo pasa al estamento superior. Así, se suceden cuatro o cinco niveles hasta que eventualmente llega a las manos de Spielberg, que inmediatamete encarga a un genio del 3d una visualización exacta del cambio. Spielberg decide entonces si aprobarlo o no.

¿Dónde está ese cambio que le enseña el genio del 3d? En una animática de toda la película que acompañará al director durante todas las etapas de producción. Los montajes de las películas han empezado a producirse ANTES de que empiecen los rodajes.

Las razones son muchas. Una producción gigantesca no puede permitirse elementos de inseguridad. Los ejecutivos pueden criticar las cosas antes de empezar con la seguridad de "verlas". Un director puede compartir su vision con los demás y mostrar exactamente lo que quiere.

Y ahí está la fuente de los problemas. Una animática siempre será una previsualización mala de la obra que está por llegar. Los animadores de Pixar no han dotado a las figuras de una expresividad acorde con el tiempo en plano, por dar un ejemplo. Del mismo modo, un director puede tener un control completo sobre los planos que va a rodar, pero cuando nos topamos con la interpretación, llega la crisis.

¿Cuántos primeros planos tiene Indy en esta secuela dedicados únicamente para verle reflexionar? Aquí los actores sólo se dedican a hablar cuando les enfocan las cámaras. Los offs son siempre estudiados para presentar personajes malos o así, siguiendo una narrativa de libro. Estoy convencido de que el departamento encargado de diseñar la animática no tuvo nada que ver con el departamento de ensayar con los actores. Estoy convencido, de hecho, de que existieron esos dos departamentos, de que ambos estuvieron supervisados por Spielberg y de que él, y Lucas, y quien fuera, dieron su aprobación a ambos, sin pararse a pensar si funcionaban juntos. Sin dar a la interpretación ninguna posibilidad de crecerse. Y sin dar a la narrativa ninguna posibilidad de crecer a través de la interpretación

Recuerdo claramente un vídeo del diario de producción de King Kong en el que Peter Jackson enseñaba a Brody un plano en el que el barco se movía y él se tenía que menear acorde con él. La figura en 3d agitaba los brazos y Brody respondía un "de acuerdo" con mala uva. Pedirle a un actor que utilice su talento para imitar una animación barata (si fuera cara la película entera sería de animación), es directamente insultante. Brody no lo dice, pero lo siente. Y lo deja claro con su mirada, porque sabe expresar con ella.

Y en esas interpretaciones está la construcción real de los personajes y de la trama. No en las persecuciones ni en todo lo demás. En los anteriores Indys, Michael Kahn trabajó con Spielberg para rescatar del metraje los planos recurso y los encuadres más valiosos. Muchos de ellos fueron improvisados, ¿hace falta recordar la escena del disparo al tío de los sables?

Ahora, Michael Kahn es el que menos trabajo tiene de toda la producción. Él sin duda recibe el material ordenado tal y como lo tiene que colocar. Con suerte, habrá participado en el diseño de los planos antes de rodar. Pero lo que ocurría antes con Spielberg siendo el que mandaba dentro de un pequeño grupo de gente, con su planificación en la cabeza concretada la noche anterior, que conservaban la flexibilidad de unas notas escritas a lápiz, se ha convertido en imposible. Ahora parece que ni una superestrella como Harrison Ford puede proponer al director que el personaje se sorprenda unos momentos antes, cuando ya intuye algo. Porque sus expresiones nunca han estado dentro de la animática. No pueden estarlo. Y porque seguramente, por muchos ensayos que haya tenido con el coach y con el propio Spielberg, nunca va a entender exactamente qué plano está rodando.

Las secuelas de Matrix, de las Galaxias, del Caribe, King Kong, Indy, las de Bay, casi todas las grandes superproducciones actuales me están dejando un sabor de frialdad similar. Y esto no tiene nada que ver con la nostalgia, de eso ya hablé hace tiempo (y ahora lo hace todo el mundo). Con lo único que creo que tiene que ver es con la rigidez de producción, que cada vez irá a más, cada vez a producciones de menor rango, hasta que todas queden invadidas por este método. Porque cada vez será más rápido y rentable, sin duda. Ahí está Robert Rodriguez. Para Lucas y Rodriguez, hoy es fácil: Pueden construir una animática rígida y decidir el día cero de producción qué se graba y qué no. Lo que no se graba se meterá luego por ordenador. Y así queda. Cada vez se puede estar más alejado del genio narrativo de Hitchcock para ejecutar un rodaje perfecto con una visión preestablecida, con todos sus peligros. Donde antes había un director que se volvía loco para buscar tiempo de asegurarse los planos necesarios, ahora hay un supervisor de unos diseñadores de secuencias divididos en grupos que acaban pasándolas todas de rosca y de algún modo consiguen hacerlas incompatibles entre sí. He tardado estas 24 horas (ahora 26) en aclarar mi decepción personal con Spielberg en Indiana Jones y el templo de las calaveras de cristal. Está en que, si bien es muy posible de supervisar cada elemento particular, no ha sido capaz de trazar un plan que permita que todos los elementos que hay que coordinar no acaben anulándose mutuamente. Tal vez los genios de la dirección cinematográfica del futuro se acerquen más a Fincher y P.T. Anderson que a Coppola, pero como dijo Vigalondo hace tiempo, todavía estamos por ver un Padrino digital.

Me resulta curioso que Zemeckis, que hasta hace algunos años podía considerarse el director más estrecho de miras más allá de su vision, haya puesto rumbo al universo contrario, la antimateria de este fenómeno, al crear las animáticas a partir de los actores. Tal vez el futuro sea una mezcla de las dos cosas, pero muy probablemente no.

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