14 octubre, 2008

ESE SITGES



Este año volví a viajar al Festival Internacional de Cinema de Catalunya de Sitges (en 2007 lo hice con mi corto Oftalmós seleccionado a concurso en la sección Brigadoon). Para esta edición he sido elegido como el presentador de esa misma sección (en la que el año pasado lo fue Nacho Cerdá) y además proyecté el trailer de mi próximo largometraje Tras los pasos del Bandolero. Os haré una breve y resumida crónica.




Podéis comprobar mi presencia en el festival a través del programa oficial de la sección http://www.cinemasitges.com/programa_brigadoon_2008.pdf (páginas 1 y 3)

Llegué a la mañana siguiente a la inauguración. Aún flotaba en el ambiente la resaca de Mirrors de Alexandre Aja. Tras comprobar en persona el problema general de este año de la organización con las acreditaciones, compré (no me quedó otra debido a ello, aunque al menos hubo descuento) la entrada para la proyección de Terminator 2: el juicio final. En la cola me encontré con Pumares. Qué decir de esta película, fue una de la experiencias más gratificantes poderla ver en pantalla grande en 35 mm. y encima era la versión extendida. Para mí sin duda la obra maestra del cine fantástico de entretenimiento, redonda en todas sus vertientes, excepto el tema del guión y la historia, en el que es superior la primera parte. Lo que tuve fue, a parte de volar años atrás, una experiencia realmente orgásmica. Algo similar con mi siguiente visionado, el de 2001: una odisea en el espacio. Nunca había podido disfrutarla así, y realmente ver esa poesía visual al ritmo del vals de Strauss no tiene precio. Hicieron una presentación la esposa de Kubrick, los actores, Douglas Trumbull (que ya estuvo el año pasado con Blade Runner) y Colin Arthur. Aquí ya empezaba a hacerse más que patente otro de los problemas de este año: los retrasos y las colas.

La siguiente, Transsiberian, empezó con una hora y cuarto de retraso. Es una película interesante y muy correcta en todos sus niveles, con una calidad "norteamericana", como es habitual en Fílmax, pero también con su inconveniente habitual, y es la falta de estilo propio del film. Todos los films fantásticos de Fílmax están muy correctos y se nota el estilo de la casa, pero en ninguno se ve diferencia entre un autor y otro, sino que parecen clones unos de otros (con la excepción de Rec) y pasado el tiempo llegan a confundirse unos films con otros. Al margen de esto, resulta una película francamente intrigante, con ciertas reminiscencias de Hitchcock, aunque no demasiadas, y combinándolas de forma muy acertada con el tema del vacío en la pareja y la necesidad de sensaciones exteriores de funestas consecuencias, más en la línea de Infiel de Adrian Lyne. Antes de la proyección se concedió la María Honorífica al productor J.A. Pérez-Giner, que a juzgar por lo que se proyectó tenía una trayectoria de baja calidad y de "hombre verde" a lo V. Aranda y B. Luna.

También comentar que esperé con todos los papparazzis a la espectacular Elsa Pataky a su llegada al hotel. Y me reencontré con mi amigo periodista Ángel Agudo, con el que estuve conversando un rato.

Al día siguiente se me incorporó Wilma y por la mañana estuvimos recorriendo el Meliá y la sala de prensa. Eso debido a que se suspendió el pase de la película Repo! The genetic ópera porque sus responsables pensaron que su mediocre film es más importante que la cantidad de obras maestras que se han estrenado a lo largo de la historia del cine en Sitges, y que en este caso concreto habia que vaciar los bolsos y cachear a todos los periodistas como delincuentes porque claro, va a haber más interés en piratear el último espanto de Paris Hilton (siempre montando el numerito, de nuevo) que el que haya podido haber en otros films otros años. Indignante. Ese día vimos Your name here, una película en la línea de Videodrome, El almuerzo desnudo o Cómo ser John Malkovich, sobre la esquizofrenia y paranoia de un escritor, donde se mezclan sus deseos, reflexiones políticas, obsesiones, metáfora sobre las drogas y hasta alguna extraña criatura, todo con una puesta en escena sobria y teatral, que haría las delicias de Cronenberg. A destacar, además del guión, la interpretación de Bill Pullman. A continuación la película finlandesa Sauna, que combina el estilo de terror oriental (La Señal, The Eye, El Grito) con la historia finlandesa (toca un momento verídico y trascendental, lo sé por mi ex finlandesa) y con la tradición "saunera" de ese país, donde son tan fanáticos de la sauna como los ingleses del té, lo que se relata en clave mitológica. Un film correcto y muy interesante.

Ese día se estrenó allí Santos, que aunque no la vi por mis compromisos, la he visto después. Es como Hancock a la española, con el típico humor burdo y paródico patrio. Un cine con el que no estoy de acuerdo, ya que mientras EEUU ensalza la heroicidad, la épica y la acción, España se encarga siempre de reírse de ello y pisotearlo, algo que viene pasando desde en mala la hora que Cervantes escribió el Quijote y sentó las bases de un país que no disfruta con los héroes sino con su ridiculización y con los chistes propios de la plebe. Técnicamente la película está bastante bien, en parte gracias a Troublemaker Studios (Robert Rodríguez), pero el guión es muy flojo, mediocre e insulso, y no ya por lo que represente, sino por cómo lo cuenta. Se han hecho parodias mucho más amenas y divertidas en otros países.

Poco antes de mi compromiso, al fin me dieron la acreditación de invitado. Fui a Brigadoon, donde presenté el concurso de cortos de esta edición y se preyectó el trailer de mi largo Tras los pasos del Bandolero, con una gran acogida. Sinceramente, estoy muy agradecido a Juanma Pastor.

Luego volví al Meliá, donde me reencontré con mi amigo el director Julián Lara y su esposa, y fuimos a ver Sexykiller, con la presencia del equipo del film. De nuevo España opta por la misma vía que en Santos y tantas películas: nunca hacer nada serio con el fantástico, pero al menos Sexykiller está más que correcta en todos sus niveles y resultó una película muy bien estructurada y realizada que realmente logra divertir en cada segundo y hacer reir de verdad. Los actores estupendos, la estructura y guión muy originales a pesar de sus referencias, y números musicales desternillantes.

Finalmente, fuimos invitados a la fiesta de Santos en Sweet Pachá, y claro, allá fuimos los cuatro. Lo pasamos de miedo, y aprovechamos para hacernos fotos con Elsa Pataky y otros famosos, así como algún contacto.

A la mañana siguiente, Wil y yo hicimos una visita a la ciudad y sus playas (nos metimos por accidente en una donde sólo había hombres y todos desnudos exhibiéndose...) y por la tarde de regreso a Madrid aunque el festival seguía, pero al día siguiente me tocaba seguir con la sonorización de mi largo en los estudios.

Pedro Jaén R.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mola verte asi!!