09 junio, 2006

A propósito de un nuevo apóstol: El límite, de Miguel Á. Refoyo "Refo"

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...
Se nos añade un nuevo apóstol: J.P. Bango.
Él mismo se presenta...

...
...


Nombre de guerra:
J.P.Bango

Ocupación:
Vindicar causas perdidas.

Aficiones:
Solo una, y de carácter onanista: visionar Cine a destajo.

Y escribir...
Y escribir, por supuesto. Hasta poesía cuando me dejan. Pero olvidaos: yo no soy... El que soy.

Y ahora llega al Zoom Erótico...
A seguir escribiendo... En el fondo todo se trata de lo mismo.

De Cortos:
De Cine... No me importa el formato ni la duración. Sino que cuenten una historia.

No parece mal lema:
Más que un lema es una exigencia: el cine es esencialmente un género dramático; no tiene sentido sin una historia que contar.

¿No cree que asume un riesgo escribiendo en un medio tan "crítico" como éste?
El riesgo no existe ante una exposición razonada. No se trata de destacar lo que está mal o lo que está bien sino de reflexionar sobre lo que se ve y decirlo.

Como si se tratara de un trabajo profesional...
Por supuesto: es la marca de la casa y yo la acepto.

Pero eso le generará detractores...
...Y también tipos que agradezcan los textos y el estilo expositivo...

Y la pasión...
Y la pasión, naturalmente. Sin pasión no hay Bango.

¿Algo más?
Que nos leeremos por aquí periódicamente y, el resto de los días, como siempre, en El Cronicón Cinéfilo.

Pues adiós.
Adiós... ¡Oye! ¿Ha sido breve esto, no?

Breve, no. Corto.
¿Corto...?
(...)
Je!


J. P. Bango

Desde hoy, también en El Zoom Erótico, porque el mundo del corto merece formar parte de esta pasión compartida... y qué mejor sitio que éste, ya véis, que presume de tratarlo como un auténtico trabajo profesional...

...NO PORQUE NO LO SEA,
SINO PORQUE ASÍ NO SE ESTIMA...


El Límite de Miguel Á. Refoyo: Extenuante relato dialéctico sobre la violencia interior


¡Atención Spoiler!
: la lectura del siguiente comentario crítico revela claves que pueden arruinar el visionado de la siguiente obra; si aun no ha visto la película aludida, no debería leer la nota que viene a continuación :

No quisiera desaprovechar la ocasión para recordar que mi condición cómplice de este compañero de batallas internáuticas, gran escritor y tipo carismático que es Miguel Á. Refoyo "Refo" , no es óbice alguno para restar credibilidad y valor a lo aquí escrito, pues es conveniente advertir que la principal pretensión de las críticas que aparecen en este reducto cinéfilo es acercarse al entendimiento de una obra de arte (sea cual sea su formato, autor o presupuesto) para, desde postulados eminentemente subjetivos, buscar y encontrar una importante cuota de imparcialidad que otorgue auténtica valía y ajustada tasación a cuantas líneas componen los artículos publicados; procurando evitar, en la medida de lo posible y asumiendo como propia la máxima periodística que niega la existencia de la objetividad, cualquier vinculación (susceptible de reproche) con el Síndrome Mendez-Leite, acostumbrado a exagerar convenientemente las virtudes y defectos de ciertas películas para dar buena cuenta tanto de los amigos... como de los enemigos...



El límite de Miguel A. Refoyo se presenta como una obra de autor expuesta (e intrépida) que dota de entidad corpórea (y prolífico verbo) a conceptos en absoluto cinematográficos (de ahí el riesgo) como la "atrición" o "el remordimiento", representados sobre la piel y las arterias de dos estupendos actores, sometidos -por cuenta de un guión fundamentalmente dialéctico- a un tour de force existencial donde lo que menos importa, curiosamente, es el contexto lúgubre (y excelentemente fotografiado; es así, y tengo que decirlo) donde tiene lugar el duelo...

Alegoría moral de tintes redentores, El Limite comienza de forma reposada con una voz en off añadida a unas fotos que, presentadas a modo de diapositivas, nos introducen en el conflicto vital de un joven ( Raúl prieto) que se siente estafado por la sociedad que le cobija, a la par que se analiza con tono prosaico y una puesta en escena umbrosa, la gestación de un desprecio atávico cuyo cenit se materializa en la aparición de un oscuro personaje, Fred, y en la relación mentor-alumno que a partir de dicha aparición asumen ambos protagonistas con vistas a que el más joven de los dos acabe convirtiéndose en el brazo ejecutor que las proclamas del primero demandan...

Con esta premisa inicial, no tardamos en introducirnos en la penumbra de un almacén desvencijado, donde el joven pupilo debe hacer frente a su condición de marioneta al servicio de una idea que está a punto de fagocitarlo, momentos antes de que rebase, por primera vez en su vida, la delgada línea roja que separa el pensamiento de la ejecución, el deseo... del acto.

El entramado se complica sin variar ni un ápice alguna de las ideas apuntadas (palabras mayores enmarcadas en un contexto de cine de género entre asesinos que nada tiene que ver con la relación padre-hijo de Max et Jeremy) al mismo tiempo que hace su aparición en escena un subplot de lo más jugoso: el hombre enfrentado a sus demonios internos. Sobre la base de este enfrentamiento dual, van a ir apareciendo conceptos dicotómicos que enriquecen la propuesta inicial hasta que ésta se transforma en una historia de aires bipolares donde Jeckyll se rebela contra Hyde; y más aún, pues no tardamos en descubrir (en un más que interesante cambio de punto de vista insertado en mitad del clímax) que no es Jeckyll sino el propio Hyde quien combate y trata de vencer a su oponente: el único vestigio de vacilación o remordimiento que le queda, y que sabotea y pone en riesgo su objetivo vital: la cruzada psicopática que representa.

Corporeizar el estigma de Pepito Grillo se resuelve como una solución narrativa brillante en un ejercicio de estilo como éste, personificado en un duelo interpares (y con actores diferentes, en la línea de Gonzalo Suárez en Mi nombre es sombra) donde la palabra adquiere tanto o más valor que la imagen, constituyéndose así en el principal reclamo pero también en el mayor riesgo asumido por esta película corta, definitivamente, colapsada por la imparable verborrea de unos personajes enfrascados en una dura pugna cuya gravedad se disipa en la negritud de una estancia asolada por la duda existencial...



Y es aquí donde entra en juego el estilo formal de una cinta que presume de la utilización del claroscuro para construir una atmósfera densa, explícitamente emocional, que sirve de excesivo contexto a una historia no menos densa donde el tratamiento de la imagen no persigue sino la construcción de una fábula expresionista, en la cual la luz y las sombras adquieren un significado per se, subrayando, por encima de todo, el aspecto (falsamente) demiúrgico de Fred, Ángel González Quesada, interpretando un rol que se ajusta a un Hyde ojerizo y conspirador, un reverso tenebroso surgido del otro lado del espejo, incapaz de aceptar cualquier resultado distinto a la victoria.

No es difícil entrever, en fin, referentes conceptuales de la obra de Palahniuk (la destrucción como inevitable germen de un mundo nuevo), Stevenson (sobre cuya teoría bipolar se cierne buena parte de su entramado) o, incluso Freud (que no por casualidad comparte una cierta similitud fonética, quizá inconsciente, con el personaje del mentor)... a lo largo y ancho de este breve ejercicio de cinefilia alegórica. Temas recurrentes (y hondamente ambiciosos, insisto) que hacen de El Límite de Miguel A. Refoyo, una obra vocacionalmente transgresora y sumamente atrevida (quizás, demasiado), que especula sobre diatribas existenciales inabarcables de un solo vistazo, cuando no imposibles en una estructura, como es aquella que la sostiene, de Cine de Género en su modalidad corta.

Le sobran palabras pero no ideas, y el aspecto formal es lo suficientemente contundente como para servir de digno preludio a una personalidad cinematográfica de ascendencia inquieta que tendrá mucho y bueno que decir, únicamente, cuando sepa encontrar una balanza que equilibre el inmenso caudal creativo que atesora el prometedor director salmantino.

Lo más destacado: la osadía/audacia de su discurso enmarcado en una clásica historia de demonios internos.

Lo menos destacado: Que muchas de las connotaciones que hacen más disfrutable y compleja esta historia pasen inadvertidas en un primer, incluso en un segundo, visionado.

Calificación: 7


By J. P. Bango.

Próximamente: Nueva entrada en el Zoom Radiático

5 comentarios:

REFO dijo...

¿Os dicho alguna vez a ambos que os quiero?

Pues aceptadlo, porque es así.

Anónimo dijo...

¿donde se puede ver el limite?¡y el proximo sainz pardo, ostia!

REFO dijo...

En verano se verá en www.refoyo.com

Anónimo dijo...

Lista para el Indulto a El Que Soy
01. Yomismo
02. DeLarge
03. Max Payne
04. Sam Rothstein
05. Babeco
06. Compay
07. Kakarot
08. Baranda
09. LULA
10. Kevin McGraw
11. NeoRuXe
12. Beat Henrique
13. Queco
14. Prometheus1981
15. Dani Lebowski
16. la_china
17. ahram65
18. Jimmy Clift
19. supersalenco
20. Rebner
21. Alterlego
22. Kunndry
23. Moisés
24. Hara Juku
25. Frank Furter
26. trenZ
27. Denken
28. Jim-box
¿por que no usas el blog para denunciar esto?

AL dijo...

me sumo al indulto.

También tengo interés en poder ver el corto de Refo. He visitado su pag pero solo he visto opciones de visionar el trailer, teaser, fotos y demás.

Un saludo a todos.