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23 junio, 2008

JORGE FONTE y la última contestada



Raúl Cerezo: Bueno, Jorge, vamos con el momento que todos estaban esperando: Indiana Jones y el Reino de la calavera de Cristal. A nosotros nos ha horrorizado y nos parece, incluso, la peor película de Steven Spielberg. Un pleno George Lucas donde todo el equipo ofrece sus peores maneras. Cuéntanos qué te ha parecido y por qué.

Jorge Fonte: Bueno Raúl, en esto siento tener que discrepar contigo. Está claro que para gustos hay colores, pero los que nos dedicamos a esto debemos ser, ante todo, objetivos y no dejarnos llevar por las pasiones. Dicho esto (que suena así como muy pomposo) tengo que deciros que a mi Indiana Jones y el Reino de la calavera de Cristal me ha entusiasmado. Para empezar, creo que esta cuarta entrega es completamente fiel a la saga, que yo ordenaría (por preferencias) de la siguiente manera: primera, tercera, cuarta y segunda. Sigue y mantiene el trepidante (y agotador) ritmo de las anteriores y vuelve a demostrar que Spielberg es el mejor director de este género de films. La cinta tiene mucho humor, mucha acción y un nivel fílmico muy alto. Nos encontramos con momentos fantásticos (como toda la secuencia en la Universidad). ¡Es Indiana en estado puro! Incluso Harrison Ford está muy bien en su papel de aventurero sesentón.

RC: A nosotros, por ejemplo, Kaminski ya nos venía escamando, pero aquí está para fusilarle. Los fotógrafos en general quieren su cuello. NO porque el look sea el de la saga en general, sino porque hay un plano de su padre y otro de su madre, consecutivamente. En este trabajo, si ya de por sí lleva cagándola tiempos ha, está peor que nunca. ¿Qué te parece la cosa a nivel fotográfico?

JF: Vuelvo a estar en desacuerdo contigo. Creo que Janusz Kaminski es uno de los mejores directores de fotografía del Hollywood actual. Y en este último trabajo está discreto, sí, pero tremendamente efectivo. Ha dado exactamente lo que la historia y el tipo de película le pedía.

RC: Si bien John Williams ya nos horrorizó en su score, antes de salir la película, una vez vista no gusta aún menos. Dejadez, autoplagio...¿qué pasa aquí?

JF: Bueno, bueno. De acuerdo, esta vez el maestro se ha relajado un poco (bastante) y es verdad que esta cuarta entrega carece de unos temas musicales tan buenos como las otras y que se ha abusado (bastante) del tema principal. Vale, en esto estoy con ustedes.

RC: Sabíamos que Koepp era algo nefasto, pero Jorge...¿cómo se puede d
ar tal falta de conflicto, antagonista, misterio, mítica y magia? ÈN UN INDY!

JF: Vaya, por lo que veo no dejas títere con cabeza. Te diré una cosa: si la historia se hubiera limitado única y exclusivamente a la búsqueda de El Dorado, habría sido un guión excelente. Pero cuando mezclaron a los extraterrestres (pese a que sea un tema eminentemente spielberiano) la fastidiaron. El error fue tratar de fusionar a Indina Jones y a E.T. Son dos tipos de películas diferentes, con temática, estilo y filosofía completamente distintas. Dos mundos casi-casi opuestos. Este aspecto del guión no me gustó. Ahora bien, la idea de que Indiana Jones se metiera en la selva peruana tras el mito de El Dorado, a priori me pareció no sólo muy interesante, sino completamente lógica y coherente con su trayectoria como arqueólogo aventurero. Con lo de los alienígenas, creo que metieron la pata. Una pena.

RC: ¿No crees que Spielberg se debería replantear a gente de su equipo? La amistad creemos que daña su cine (Koepp, Kaminski, etc.).
JF: Bueno, bueno. No se puede ser tan duro ni juzgar de forma tan contundente. Estamos de acuerdo que puede ser que Indiana Jones y el Reino de la calavera de Cristal no haya sido su mejor trabajo, pero recuerda que estás hablando del hombre que escribió el guión de Misión imposible, de Spiderman y de La guerra de los mundos, y del fotógrafo que diseñó visualmente películas tan distintas entre sí como La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan o Minority Report. Que en este último film de Spielberg su trabajo pueda (repito, pueda) parecer discreto (que no malo) no significa que deban ser sustituidos por otros. Ellos ya han demostrado que son muy buenos, démosles tiempo para que lo sigan demostrando.

RC: Los fx de este INdy creemos que son su peor jugada. No sólo por el videojuegazo que se marcan (que sí), sino porque encima le han cantado hasta al público convencional.

JF: Sí, es verdad que las tres entregas anteriores se habían caracterizado por el uso de las técnicas de efectos especiales más tradicionales y clásicas, sin abusar mucho de los FX digitales. ¿Pero realmente crees que en 2008 al público los aceptaría tan alegremente como en los años 80? ¿Después de La guerra de los mundos? ¿Después de El Señor de los anillos? ¿Después de Matrix?

RC: Internet, que es el primero que aprueba este tipo de película, la están machacando importantemente...se descubre hasta a peña llorando por las redes.. Sin embargo, por ciencia infusa, la taquilla marcha...cosa que yo creo que es lo que buscaban. ¿Sufriremos un Indy V?¿Spielberg dejará de evolucionar por el Lucas de las narices?

JF: Vaya, está claro que no eres el fan número uno de George Lucas (yo también me enfadé mucho con él después de cómo destrozó la saga de Star Wars). No, yo creo que es bastante improbable que haya otro Indy. No porque el personaje esté gastado (que no lo está, ni mucho menos) sino más bien por que esperaron demasiado para hacer la cuarta parte y el pobre Harrison Ford ya no está para muchos más trotes como éste. Además, a diferencia de James Bond, no me imagino a otro actor en el papel de Indiana Jones.

RC: Había mogollón de guiones rechazados por Lucas. Sin embargo, creemos que es un error de proyecto, los hemos leído y eran menos familiares, pero creemos que igual de sindioses. ¿Qué opinas del follón que se han traído?

JF: Recuerda que no fue sólo Lucas quien rechazó guiones. Hubo algunos que sí le gustaron a él , pero que o bien Ford o bien era Spielberg quien lo acababa rechazando. En realidad la película se demoró tanto porque no encontraban un guión que les gustara a los tres.

RC: Los personajes como Marion, Oxley e Irina creemos que son espantapájaros. Actoralmente, para colmo, no vemos magia por ningún lado. ¿Cómo lo ves?

JF: La verdad es que esperaba un poco más del reencuentro entre Marion e Indy. Más de aquella guerra de sexo que tan bien recrearon en En busca del arca perdida, pero es que ambos ya peinan canas. Pero, hombre, un poco de química sí que tienen.

RC: Además, mucha mentira marketinguiana detrás de esto. Que si no habría fx digitales (está plagada), que si le encantaría a los fans (para nada). ¿Spielberg no se ha traicionado un poco después de su excelente etapa actual?
JF: Como he venido defendiendo a lo largo de toda la entrevista, lo único que no me terminó de gustar fue toda la parte de los alienígenas. De resto pienso que es una magnífica película de aventuras, al más puro estilo Indy, al más pudo estilo Spielberg.

RC: ¿Algún heredero de Spielberg ves a la vista?

JF: Difícil pregunta. El listón está muy alto y además tenemos Spielberg para rato (Lincoln, la trilogía de Tintin, etc.). En su momento se habló mucho de James Cameron y puede que el propio Peter Jackson también vaya por el mismo camino... pero es muy difícil que salga otro Spielberg, otro director que domine bien tantos géneros distintos y que sea capaz de hacer tantas buenas películas seguidas. No, creo que sólo hay un Spielberg. Como en su momento sólo hubo un John Ford, o un Billy Wilder, o un Orson Welles. Los genios se dan de poco en poco (por suerte, así se valoran mejor).

RC: Jorge, aquí nos despedimos. Ha sido un placer de los gordísimos. Por cierto, compré tu Woody Allen el sábado, donde con tanta reedición te han dejado actualizar. Recomendadísimo.

JF: Muchas gracias por todo, y lamento que en este último caso no estuviéramos de acuerdo, pero precisamente eso es lo bueno que tiene el cine: la película que a ti te cambia la vida a otro le puede decepcionar totalmente. Pero te aseguro que volveremos a encontrarnos en el infinito e inagotable universo spielberiano.

16 junio, 2008

JORGE FONTE y el libro MALDITO



Jorge Fonte vuelve a brindarnos su tiempo por segunda vez, de las tres que serán. Esta vez iremos con su impecable papel de ensayista:

Raúl Cerezo: Jorge, el ensayo que acabas de publicar es de Steven Spielberg, pero sabemos que tienes otro exitoso (mucho) trabajo sobre Woody Allen, para la excelente colección de Cátedra Signo e imagen/cineastas. ¿Qué puedes decirnos de la experiencia?

Jorge Fonte: Para mi fue verdaderamente fabuloso que una editorial tan prestigiosa como Cátedra se mostrara interesada en mi libro. Fue una verdadera sorpresa, algo totalmente inesperado. Cuando les mandé el manuscrito sólo esperaba recibir la típica carta amable y bien escrita pero que en el fondo quiere decir: "dedícate a otra cosa". Sin embargo, lo que llegó por correo fue un contrato. A fin de cuentas yo era un autor novel, sin apenas experiencia. Todavía hoy miro la portada del libro temiendo que en cualquier momento aparezca el nombre de otro autor y que todo no haya sido más que un sueño.

RC: Una cosa que uno se pregunta es cuánto tiempo se tarda en hacer estas cosas, sobre todo tan detalladas y reflexivas como las haces tú. Supongo que al principio será un "por dónde empezar" importante, máxime con los titanes que tú te enfrentas. ¿Cómo enfoca un autor algo tan complejo como esto?¿Puedes contarnos esquemáticamente cómo lo haces?

JF: Bueno, dado que era mi primer libro y que todo (absolutamente todo) a mi alrededor eran inseguridades tardé casi cinco años en terminarlo (para que te hagas una idea, el de Spielberg lo he escrito en año y medio). Normalmente siempre sigo un mismo método: primero leo todo lo que se ha publicado sobre el cineasta en el que voy a trabajar (Woody Allen, Walt Disney... ) tratando de buscar temas o aspectos de su filmografía que ningún otro autor ya haya abordado en profundidad (aunque sólo sea por aquello de no repetirme). Por ejemplo, en el de Woody Allen fue la influencia que el cine (sobre todo el europeo) había tenido en sus películas, y en el de Steven Spielberg ha sido la presencia de Dios (y la religión) en prácticamente toda su obra. Después me siento y veo todas las películas una tras otra con un bloc de notas al lado escribiendo en él todo cuanto el film me sugiere, copiando diálogos y haciendo las primeras reflexiones. Después repito el proceso, pero esta vez película a película dedicándole varias semanas de trabajo a cada una de ellas. Concluida esta parte, empieza la tarea más dura, la de sentarse delante del ordenador a escribir todos los garabatos que has puesto en el bloc. Y después, ya sólo se trata de escribir, romper, rescribir y volver a romper hasta que llegues al texto definitivo... muchos meses más tarde.

RC: Por otro lado, es una gozada poder acceder a tantas toneladas de trabajo por tan poco dinero, desde el punto de vista del comprador. Aún hay gente que se queja. ¿Cómo ves los precios medios de este tipo de libros?¿Crees que necesitarían, de alguna manera, una revisión?

JF: La colección de Cátedra tiene muy buen precio, el de Spielberg está bien pero podría ser un pelín más barato... y los de Disney son, realmente, muy caros. El problema es que cuantas más fotos a color y cuanto mejor sea la edición más caro es el libro. Lógico. Y los libros de cine exigen cierta calidad de imagen, así que es inevitable que sean caros.

RC: Algo que también se le pasa a uno por la cabeza es si tenéis mucha ayuda física. ¿Cuánta gente pasa por vuestra vida para llegar a completar este trabajo?¿Alguna vez se plantea la posibilidad de entrevistar al autor o, si no fuera posible, conseguir que se enterara de la existencia de vuestro trabajo?

JF: Bueno, me has hecho dos preguntas distintas. Primero: soy famoso por lo largo y detallado que son mis agradecimientos. El libro de Woody Allen tenía cuatro páginas de agradecimientos, así que ya te puedes hacer una idea. Es totalmente imposible escribir este tipo de ensayos sin contar con la ayuda (normalmente desinteresada) de muchísimas personas (normalmente amigos, por eso son desinteresadas). Siempre hay un dato que tú no conoces y que alguien ha encontrado (buscado) por ti, siempre hay un tema que no dominas que alguien te lo explica, etc., etc. Siempre hay libros, revistas, películas que tú no tienes y que alguien te las consigue. La ayuda viene por todas partes y siempre-siempre es muy necesaria. Con respecto a tu segunda pregunta, te diré que yo personalmente le he hecho llegar un ejemplar de mis libros a la persona a la que estaba dedicado. A Woody Allen se lo mandé a su casa de Nueva York, a Steven Spielberg a su casa en Los Ángeles y a Disney se los mandé al archivo que la Compañía tiene en Burbank (California).

RC: Y llegamos al gran estreno, tu último trabajo de Steven Spielberg.¿los trabajos que has acometido hasta ahora son de tus autores preferenciales?¿Qué lugar crees que ocupa Spielberg en la industria y qué lugar crees que ha ocupado, desde el punto de vista cualitativo y artístico?

JF: Principalmente escribo sobre cineastas que me gustan, sí, claro. Directores que me divierten que me lo paso bien investigando y escribiendo sobre ellos. Woody Allen y Disney fue por iniciativa mía, pero Spielberg fue un libro de encargo. Aunque me gustaban sus películas nunca me había planteado hacer un libro sobré él. Ahora soy un auténtico fan. Con respecto a tu segunda pregunta, basta con decir que el título del Rey Midas todavía no hay nadie que se lo haya arrebatado.

RC: Spielberg es de los poquitos que son garantía de taquilla general (y observación crítica). Es uno de los únicos apellidos que la gente de a pie reconoce como lo hacía con Hitchcock, por poner el ejemplo más fácil y simple. Nos hemos quedado ANONADADOS por tu estudio con cifras certificando su justo apodo de "Rey Midas". Este hombre, hasta en sus mínimos fracasos, ganaba mucho prestigio y dinero. Y prácticamente todo lo que hace permanece como clásico del género. Como Kubrick pero en abundante...¿No crees que si queda algún ESPABILADO que no se haya enterado de lo que es este hombre, lo haga cuando le tengamos bajo tierra?¿Por qué tanto prejuicio de la pasta de la gafa?

JF: Principalmente por envidia... ten en cuenta que Spielberg logró un éxito sin precedente ya con su segundo largometraje. No había cumplido los 30 años y ya estaba entre los grandes. Es entre sus primeras cinco películas hay títulos como Tiburón (1975), Encuentros en la tercera fase (1977), En busca del arca perdida (1981) y E. T. (1981). Eso supone un superéxito tras otro. Uno tras otro.

RC: Por otro lado, Spielberg se ha manifestado muy valiente en muchas entregas de su carrera..., o incluso en ciclos (salvo Indy IV, de la que ya hablaremos), dejándose llevar sin importarle demasiado que no se esperara eso de él. A partir de El color púrpura, la cosa empezó a tomar rumbos fascinantes (y antes también). ¿Qué crees que debería hacer Spielberg para completar el círculo?¿Un musical (aunque Hook, 1941 e Indiana Jones y el templo maldito ya lo rozaban)?

JF: Sí, sí, le falta un musical y un western.

RC: ¿Cómo crees que enfocará su carrera a partir de este tramo tan "sobre seguro" que ha sido Indy IV?

JF: Bueno, sus próximos proyectos son de lo más atractivos: el biopic sobre Abraham Lincoln y la trilogía de Tintín, junto a Peter Jackson (Indiana Jones + El señor de los anillos. Dá vértigo sólo pensarlo).

RC: ¿Publicar un trabajo sobre Spielberg a la vez que su estreno de Indy IV ha sido aposta?
¿Por qué no esperar al estreno de Indy IV y haber publicado el libro completito?¿No te queda como espinita clavada?

JF: La primera fecha para la publicación del libro era Noviembre... de 2007. Yo entregué el texto ya terminado en enero del año pasado, pero una serie de continuos e inesperados retrasos acabó provocando que coincidiera con el estreno del film. La espinita me la sacaré con la segunda edición del libro (eso espero).

RC: Tenemos algún pero, no nos ha gustado nada la maquetación fotográfica, muy falta de calidad (en ocasiones la definición era nula y la elección más que dudosa). También echamos en falta algún comentario más ampliado sobre sus primeros trabajos, antes de Duel. Y la tipografía, aunque es marca de la casa, se pasa un poquito con su pequeño tamaño ¿Qué opinas de esto?

JF: Totalmente de acuerdo contigo. Bastante he llorado ya por ese tema. Pero es una batalla contra las editoriales que los autores siempre tenemos perdida. Es verdad que a lo mejor debí profundizar un poco más sobre sus años como director de telefilm... queda pendiente para esa segunda edición (je, je).

RC: En cualquier caso, que sepas que a mí me ha parecido el libro definitivo en español sobre nuestro gran judío. Hay otros buenos trabajos por ahí, pero los veo demasiado mitómanos o demasiado caprichosos., o faltos. ¿Crees que tenías una dura competencia cuando empezaste a afrontarlo?

JF: Vaya, pues muchas gracias. Como te decía antes, normalmente leo todo lo que se ha escrito antes de enfrentarme a un nuevo proyecto y si no encuentro algo novedoso que aportar al tema lo abandono. Spielberg es un director sobre el que se ha escrito mucho (y bueno) pero creo que yo he completado algunos aspectos que otros autores han pasado por encima. Encontré un hueco por el que colarme. No pretendía escribir la “obra definitiva” (ni mucho menos) sólo completar lo que ya había en el mercado.

RC: ¿No crees que Spielberg, desde el punto de vista de detrás de la cámara, tiene una maestría que nadie iguala hoy en día? Muchos de los más endiosados hoy en día no son más que pupilos de él, pese a que los adoremos. Por ejemplo: Shyamalan. El otro día revisé Encuentros en la tercera fase y, mira que adoro Señales, pero se me cayó un poco al ver ciertos plagietes del fuera de campo. También es cierto que el propio Spielberg bebía de Señales para La Guerra de los mundos, en alguna que otra zona ¿Quién más te gusta?¿Qué opinas de Spielberg como cumbre en el aspecto artesano?

JF: El mejor discípulo de Spielberg es, sin duda, Robert Zemeckis. Y lo es porque en un momento de su carrera supo decir: “basta ya de Spielberg” y comenzó a realizar un cine mucho más personal. Una cosa que aprendí escribiendo el libro de Woody Allen es que nadie (absolutamente nadie) puede ser completamente original. Todos copian de todos, todos “homenajean” de todos. Es lógico, es natural. Si estamos de acuerdo en que Spielberg es uno de los mejores... es lógico que sea uno de los más imitados.

RC: ¿Nos brindarás tu opinión de Indy IV a través de la siguiente entrevista, en exclusiva y para cerrar dicho círculo?

JF: Por supuesto. A mandar.

RC: Pues, hasta entonces, otro gran placer.

JF: Como dijo una vez el gran Guillermo Summer: “Me pongo a sus pies... pero, por favor, no me pateen”.

09 junio, 2008

Y PARA TERMINAR con INDY IV...


Con la vara Spielberg, o con la vara Indy...y hasta con la vara Lucas: UN TRUÑO.

La película más CGI (del malo) de Spielberg.

La película con personajes más vacuos y pintamonas de Spielberg.

La película menos Spielberg de Spielberg.

La película peor planificada de Spielberg (cuando parece que sí, ya se vio en otra).

La película peor Williams de Spielberg.

La película peor KAMINSKI de Spielberg.

La película peor terminada de Spielberg.

La película menos Ford de Ford.

La película más Lucas de Spielberg.

La película peor Koepp de Koepp (y ya es decir).

LA PEOR PELÍCULA DE SPIELBERG.

Que les den, señores…, para NOSOTROS la saga acabó con el galope inmediatamente posterior a la fotografía que abre esta entrada. Esto no existe, que no somos prostitutas.

06 junio, 2008

La fotografía de INDY IV



Ya la he visto. Sala 7 de Kinépolis Pozuelo (Madrid), proyección digital a 2K.

Primero, sobre la película: me ha parecido que está entretenida, pero es muy mala. El guión (por decir algo) es planísimo, no hay historia, no hay situaciones dramáticas que aporten chicha a la función, el desarrollo de personajes es inexistente y es solo una mera excusa para que Spielberg ruede una persecución de dos horas. No sé cómo sería el guión de Frank Darabont, o el de Shyamalan, o cualquier otro de los rechazados, pero peor que el de Koepp, dificil. El judío, por su parte, rueda con el piloto automático, sin aportar un ápice de su clase y talento para la puesta en escena. Si me dicen que el director es Stephen Sommers ("La Momia") o Jon Turteltaub ("La Búsqueda") me lo hubiera creido. Y de los actores salvo a Ford, que está sorprendentemente bien en lo suyo, sin que la edad y los achaques mermen su carisma. Pero lo demás es ridículo, desde un John Hurt poseído cual Gollum hasta una Karen Allen que no pinta nada en la historia. John Williams y Michael Kahn, pues como Spielberg, bien felices con sus cheques.

La foto de Kaminski es un verdadero DESASTRE. Pero ojo, yo no le echo la culpa al polaco, sino a quien le ha contratado para hacer un trabajo que era bien sabido que no podría hacer bien. Hace mucho tiempo que Spielberg debería de haber prescindido de él, pero si después de esto no lo hace, es posible que nunca lo haga. Kaminski se ha pensado que el estilo de Douglas Slocombe en las tres primeras entregas se limitaba a utilizar un fuerte contraluz y luces de contorno sobre los personajes y después ha hecho lo que le daba la gana. La captura retocada de Deimos es tan reveladora que da lástima.

Son tantas cosas que no sé ni por dónde comenzar, así que iré a lo peor: la inconsistencia de las imágenes. Slocombe rodó las tres películas sin ningún tipo de difusión, excepto la última secuencia de la tercera película -en la que empleó una media detrás del objetivo- y puede que algún momento muy aislado de las otras, como el club Obi-Wan de "El Templo Maldito". Kaminski no. Ha empleado medias detrás de los objetivos en unas escenas sí, en otras escenas no, en unos planos de una escena sí, en otros de la misma escena no, en los primeros planos de Ford sí, en los contraplanos de quien sea no, etc. En la escena en que los rusos atan a Indy en la tienda de campaña, los destellos sobre las fuentes de luz van y vienen en función del plano, porque Kaminski pone la media y luego la quita. Y así, en multitud de momentos. Cuando sí la utiliza, crea tales sobreexposiciones y halos en torno a las fuentes de luz que el color se desvanece, el contraste se reduce al instante y, unido a la pérdida de detalle que produce la media, toda la imagen queda borrosa y muy poco nítida. Basta comparar la secuencia en que Indy da clase en versión Kaminski, a la secuencia en que Indy da clase en "En Busca del Arca Perdida".

Las malditas sobreexposiciones con filtros difusores del polaco también se cargan la reproducción de los cielos. Comprobad que en "En Busca del Arca Perdida", durante las escenas en Túnez con los canastos, el cielo siempre es de un azul espléndido y muy saturado. Slocombe exponía para una perfecta reproducción de los fondos y entonces usaba luces sobre los actores para compensar, de forma que tanto unos como otros quedaban perfectos (buen ejemplo también es la secuencia que abre dicho film, en la que Slocombe evita sobreexponer la jungla y utiliza luces dirigidas sobre los actores, que de otra forma estarían en penumbra). Kaminski no, claro. Aunque ha usado mucha luz sobre los actores en exteriores (casi siempre, contra, lateral y rebotada en los rostros), expone para los actores, que siempre están más oscuros que el cielo. La consecuencia, el cielo queda blanco y quemado, sin detalle. El plano de la ciudad de Perú que termina en una contrapicado de Ray Winstone siguiendo a Indy es pésimo en este aspecto. Y como Kaminski tiene una media detrás del objetivo, a veces crea halos en torno a los personajes que hacen que el cielo parezca una pantalla de croma. Y cuando hay cromas, o efectos, mejor no hablar. ¿Es esto todo lo que da de sí la tecnología de efectos del año 2008? En fin.

Aunque las luces empleadas son más duras y directas que las habituales en el polaco, continúan siendo más suaves que las de Slocombe. Sin embargo, Kaminski no obtiene los fuertes contrastes del operador británico (las otras películas prácticamente pueden verse en blanco y negro y se mantiene la separación entre personajes y fondos) y con tantas luces de contorno sobreexpuestas únicamente consigue que la película tenga un aspecto falso, acartonado y, en definitiva, sobreiluminado. A pesar de ello, la profundidad de campo es menor que en las anteriores películas: es la prueba definitiva de que todo el exceso de luz ha ido a parar a las sobreexposiciones, en lugar de a cerrar el diafragma y enfocar fondos y primer plano simultáneamente. El trabajo de cámara y de composición de planos tampoco está a la altura: cuando aparecen más de tres o cuatro rusos en pantalla, todos aparecen apelotonados y sin ningún orden ni concierto, fruto posiblemente de un rodaje rápido que ha evitado complicaciones.

En definitiva, me ha parecido una imitación patética por parte de un señor que no estaba capacitado para el trabajo. Si Spielberg quería recrear los años 50 con difusión, debería de haber llamado a Robert Richardson, que al menos sabe utilizarla con consistencia (si me pongo a ver ahora a Geoffrey Unsworth en "Superman", p.e., lloro seguro). Pero si quería recrear el look Slocombe, ahí tenía a Stephen H. Burum ("Misión Imposible"), a su viejo colaborador Vilmos Zsigmond ("Los Demonios de la Noche") o hasta Phil Méheux, que sin quererlo se acercó bastante más a Slocombe en "Casino Royale". Lo único que ha conseguido es que el polaco haya alternado planos nítidos, con otros tipo "Munich" y muchos que parecen sacados de "1941" (esa pelea en el bar años 50...), aunque en aquélla William Fraker sabía lo que hacía y la película tiene un aspecto fabuloso y CONSISTENTE, palabra que es posible que no exista en el vocabulario de Janusz Kaminski.

Lo digo desde ya: "Indiana Jones y el Templo de la Calavera de Cristal" tiene una de las peores fotografías que he visto en cine de alto presupuesto en muchos años. Incluso más que el inefable Ballhaus, me viene más a la memoria otro estropicio colosal como "Die Another Day", de la serie Bond. ¿Y es coincidencia que el DP de aquélla fuera David Tattersall, el de la nueva trilogía de "Star Wars" y favorito de George Lucas?

¿Por qué en la primera secuencia, cuando Indy es capturado por los rusos, en un tiro de cámara es de día y en otro es prácticamente de noche? En la primera escena me pasó encabroné seriamente. Es lo que digo, Kaminski se piensa que con poner cruzadas dos o tres unidades de 10.000W ya tiene el look Slocombe, y lo que hace es pasarse tres pueblos. Sobreilumina y todo queda muy falso. No se trata solo de poner luces, sino que éstas estén en BALANCE con la luz natural del exterior. En esa escena, los soldados e Indy están mucho más iluminados que los fondos, cuando debería de ser al revés. Queda tan raro que parece pantalla azul.

Y lo de la difusión es tremendo: aunque no me gustase, podría tener una justificación en los primeros planos de Ford, un poco en el mismo rollo que las últimas películas de Roger Moore como James Bond, o incluso Connery en "Nunca Digas Nunca Jamás" (que precisamente era de Slocombe!). Pero es que unas veces no hay difusión, otras hay un poquito y otras hay muchísima. Un caos que encima hace que no haya nitidez en muchas secuencias, o que ésta vaya y vuelva alegremente.

Con respecto a Spielberg, creo que va a recibir muchos palos por esto y espero que reaccione con un film más serio. Más que por él, yo tendría miedo por Michael Kahn y John Williams, que están muy mayores y aquí están para fusilarlos. Tiene que ir pensando en un reemplazo para ambos de aquí a una o dos películas. Y a Kaminski, por supuesto, tendría que darle la patada ya mismo.

¡Lo del cementerio es de traca! No solo ese plano, sino que comparad lo que viene después con una escena parecida de "La Profecía" de Donner, con 20 veces más atmósfera y 20 veces menos dinero. Pero es que además, lo de los efectos es lamentable: si la difusión de Kaminski no me había "sacado" del decorado de las pruebas nucleares, en cuanto veo que la casa en primer plano es de verdad y las de detrás digitales, me vengo abajo. Antes dije Sommers o Turteltaub, pero es cierto lo que dices: la película parece de Lucas. Si la mano de Spielberg -del Spielberg que todos conocemos- está por algún lado, yo no la encuentro. Joder, si es que viendo tanto maya, inca o lo que fueran, hasta eché de menos al Gibson de "Apocalypto".

Casi me interesan más las opiniones de neófitos que las de expertos. Me resulta muy llamativo que Kaminski distraiga a la gente que no entiende ni se fija demasiado en el tema. La fotografía debe crear ambientes y ayudar a la narración, no llamar la atención por sí misma y mucho menos por no estar a la altura de las circunstancias. En este caso, con el agravante de que estaba obligado a seguir los pasos del estilo creado por otro operador.

La difusión consiste en poner un filtro o media en el objetivo de la cámara, con el fin de restar nitidez a la imagen, quitar saturación a los colores, rebajar el contraste y crear esos halos o destellos sobre las fuentes de luz. La captura de Deimos en la página anterior es un buen ejemplo o, unas páginas más atrás, las capturas que puse de mi corto "The Chauffeur's Hat", rodado con una media negra de Dior detrás del objetivo.

La trilogía original no los usaba (excepto la secuencia de la cámara del grial de "La Última Cruzada" o en algún momento muy esporádico). Kaminski es un gran fan, como muestran "A.I." o "Munich" (los destellos de las gafas de Geoffrey Rush se deben a ella), pero el tipo no tiene mesura ni la aplica con consistencia: una escenas sí, otras no, unos planos sí, otros no, por lo que todos los elementos de la imagen afectados por la difusión (nitidez, contraste, color, etc) bailan a cada momento.

Ejemplos de películas rodadas con filtros difusores: "Fascinación" de De Palma, "Superman" de Donner, "Un Puente Lejano", "Cabaret", las escenas de Robert De Niro de "El Padrino II", "1941". Pero el problema no es usarlos -a mí me gustan los difusores y los uso-, sino usarlos consistentemente y en películas donde son necesarios. Aquí, ni lo uno ni lo otro, IMHO.

Esto es un DI malo, salvo excepciones, es dificil que se cargue todo el trabajo de fotografía de una película. En este caso no ayuda, pero sigo creyendo que los cuatro principales problemas son:

a) que Spielberg eligió a Kaminski para el trabajo y pregonó a los cuatro vientos que ambos iban a recuperar el aspecto visual de las tres películas anteriores (mentira).

b) que Kaminski no ha sabido replicar el estilo de luz dura de Slocombe. Y además lo ha mezclado con su propio estilo, luego la imitación es mala y se queda en tierra de nadie (ni es Slocombe ni es Kaminski).

c) que Kaminski ha utilizado medias para difuminar -recurso prácticamente inexistente para Slocombe- y que encima ha sido MUY inconsistente en su uso. Se carga la nitidez, contraste, saturación de color, etc.

d) que Kaminski sobreexpone toda la película (esos cielos blancos, fondos quemados, etc), lo que unido a lo anterior produce imágenes irreales y que incluso perjudican al diseño de producción. Los cielos azules de Slocombe y su trabajo en localizaciones no aparecen por ningún sitio.

En mi caso, que ni soy fan ni dejo de serlo, las expectativas me daban lo mismo. Si que iba predispuesto a ver lo que nos dijeron que íbamos a ver, pero no confiaba en que hubiesen mantenido el aspecto de las películas anteriores ni en un 50%. Pero lo que ha ocurrido aquí no lo entiendo, ni por el mal trabajo de Kaminski, ni por la apariencia digital del conjunto (¿esta gente no renegaba de los DI?) ni por el abuso y pésima integración de los efectos. Es como si hubieran cogido a un director de fotografía de tres al cuarto, le hubieran dicho "imita un 50% a Slocombe y el otro 50% haz lo que te de la gana" y hubieran estrenado la copia definitiva con la primera versión de cada plano de efectos, sin que Lucas & Spielberg y los supervisores CGI los hubieran aprobado. Como he dicho antes, "Munich" tiene cosas que me gustan y cosas que no, pero denota que el tipo detrás de su acabado visual es un técnico competente. Aquí, ni me gusta (ya he explicado por qué otra vez, para que no se diga) ni percibo esa competencia, sino más bien lo contrario, incompetencia, dejadez, desidia y puede que hasta un ego exagerado por parte del polaco.

Podrían añadir difusión donde no la había para que la película fuera CONSISTENTE en este aspecto... es coña. No se puede hacer nada, porque el problema está en la iluminación de Kaminski y sus sobreexposiciones. Estas últimas son del todo irrecuperables, porque cuando un negativo recibe muchísima más luz de la que tolera, no registra imagen.

Lo único que se podría haber hecho era haber visto las proyecciones diarias y haber echado a Kaminski o haberle hecho espabilar, pero no lo hicieron. Me parece alucinante que la secuencia de fuera del hangar haya pasado el test screening con los amigos de Spielberg (pagaría por saber qué le dijo De Palma), más los test-screening de público en general y que no haya sido rodada de nuevo.

El exterior del hangar, antes de entrar en el Área 51, seguramente si que sea el peor momento que yo recuerdo en una película de Spielberg, superando incluso aquéllos momentos de excesos de "Minority Report", "Catch Me If You Can" o "Munich". Si en estas tres hay cosas que me parece que no casan con las películas y me sacan un poco de la narrativa (p.e. el famoso plano de Di Caprio en la cocina, o la última aparición al teléfono de Michel Lonsdale en "Munich", con haces de luz y humo a lo Ridley Scott), lo cierto es que no son momentos criticables a un nivel técnico. Pero es que lo de fuera del hangar, entre el exceso de luz, que las luces están cruzadas (parece que hay dos o tres soles distintos) y que en uno de los tiros de cámara era prácticamente de noche, técnicamente me parece de un amateurismo que asusta. Mira que recuerdo películas en las que la foto va a su bola, no tiene nada que ver con lo que te están contando o directamente entorpece, pero es que esto se lleva la palma a todos los niveles.

Que un doble ganador del Oscar (aunque el de "Ryan" fuera muy discutible) haya podido hacer esto es algo que se me escapa completamente.

03 junio, 2008

Los EFECTOS VISUALES de Indiana Jones IV


Existen dos extremos en la historia de las producciones cinematográficas: El del Coppola de Apocalypse Now y el de Fincher en Zodiac. El uno se fue con una millonada de su propio bolsillo a rodar sin saber cuál iba a ser el final de la película y el otro lo sabía antes de empezar. Ambas son obras maestras, de eso no cabe duda. Pero a mí Zodiac me deja frío. Siento ahora, más que hace cuatro años, que la precisión milimétrica acaba saliendo mal. Y tras ver Indy 4, me he parado a pensar qué puede haber pasado, como todos.

Y creo que el único modo en el que puedo acercarme a entenderlo es que no existe nadie que pueda tener una visión completa de la película, nunca. Y si existiera, mal hecho. Se dice muchas veces que el guión es una herramienta de trabajo sobre el que construir, pero se obvia que el rodaje también. No está muy difundido el hecho de que, cuando en una película de la envergadura de Indy 4 hay alguien de atrezzo que quiere, por ejemplo, colocar una puerta un metro más a la derecha, tiene que rellenar un formulario que va a parar a su jefe, que lo juzga y si lo aprueba lo pasa al estamento superior. Así, se suceden cuatro o cinco niveles hasta que eventualmente llega a las manos de Spielberg, que inmediatamete encarga a un genio del 3d una visualización exacta del cambio. Spielberg decide entonces si aprobarlo o no.

¿Dónde está ese cambio que le enseña el genio del 3d? En una animática de toda la película que acompañará al director durante todas las etapas de producción. Los montajes de las películas han empezado a producirse ANTES de que empiecen los rodajes.

Las razones son muchas. Una producción gigantesca no puede permitirse elementos de inseguridad. Los ejecutivos pueden criticar las cosas antes de empezar con la seguridad de "verlas". Un director puede compartir su vision con los demás y mostrar exactamente lo que quiere.

Y ahí está la fuente de los problemas. Una animática siempre será una previsualización mala de la obra que está por llegar. Los animadores de Pixar no han dotado a las figuras de una expresividad acorde con el tiempo en plano, por dar un ejemplo. Del mismo modo, un director puede tener un control completo sobre los planos que va a rodar, pero cuando nos topamos con la interpretación, llega la crisis.

¿Cuántos primeros planos tiene Indy en esta secuela dedicados únicamente para verle reflexionar? Aquí los actores sólo se dedican a hablar cuando les enfocan las cámaras. Los offs son siempre estudiados para presentar personajes malos o así, siguiendo una narrativa de libro. Estoy convencido de que el departamento encargado de diseñar la animática no tuvo nada que ver con el departamento de ensayar con los actores. Estoy convencido, de hecho, de que existieron esos dos departamentos, de que ambos estuvieron supervisados por Spielberg y de que él, y Lucas, y quien fuera, dieron su aprobación a ambos, sin pararse a pensar si funcionaban juntos. Sin dar a la interpretación ninguna posibilidad de crecerse. Y sin dar a la narrativa ninguna posibilidad de crecer a través de la interpretación

Recuerdo claramente un vídeo del diario de producción de King Kong en el que Peter Jackson enseñaba a Brody un plano en el que el barco se movía y él se tenía que menear acorde con él. La figura en 3d agitaba los brazos y Brody respondía un "de acuerdo" con mala uva. Pedirle a un actor que utilice su talento para imitar una animación barata (si fuera cara la película entera sería de animación), es directamente insultante. Brody no lo dice, pero lo siente. Y lo deja claro con su mirada, porque sabe expresar con ella.

Y en esas interpretaciones está la construcción real de los personajes y de la trama. No en las persecuciones ni en todo lo demás. En los anteriores Indys, Michael Kahn trabajó con Spielberg para rescatar del metraje los planos recurso y los encuadres más valiosos. Muchos de ellos fueron improvisados, ¿hace falta recordar la escena del disparo al tío de los sables?

Ahora, Michael Kahn es el que menos trabajo tiene de toda la producción. Él sin duda recibe el material ordenado tal y como lo tiene que colocar. Con suerte, habrá participado en el diseño de los planos antes de rodar. Pero lo que ocurría antes con Spielberg siendo el que mandaba dentro de un pequeño grupo de gente, con su planificación en la cabeza concretada la noche anterior, que conservaban la flexibilidad de unas notas escritas a lápiz, se ha convertido en imposible. Ahora parece que ni una superestrella como Harrison Ford puede proponer al director que el personaje se sorprenda unos momentos antes, cuando ya intuye algo. Porque sus expresiones nunca han estado dentro de la animática. No pueden estarlo. Y porque seguramente, por muchos ensayos que haya tenido con el coach y con el propio Spielberg, nunca va a entender exactamente qué plano está rodando.

Las secuelas de Matrix, de las Galaxias, del Caribe, King Kong, Indy, las de Bay, casi todas las grandes superproducciones actuales me están dejando un sabor de frialdad similar. Y esto no tiene nada que ver con la nostalgia, de eso ya hablé hace tiempo (y ahora lo hace todo el mundo). Con lo único que creo que tiene que ver es con la rigidez de producción, que cada vez irá a más, cada vez a producciones de menor rango, hasta que todas queden invadidas por este método. Porque cada vez será más rápido y rentable, sin duda. Ahí está Robert Rodriguez. Para Lucas y Rodriguez, hoy es fácil: Pueden construir una animática rígida y decidir el día cero de producción qué se graba y qué no. Lo que no se graba se meterá luego por ordenador. Y así queda. Cada vez se puede estar más alejado del genio narrativo de Hitchcock para ejecutar un rodaje perfecto con una visión preestablecida, con todos sus peligros. Donde antes había un director que se volvía loco para buscar tiempo de asegurarse los planos necesarios, ahora hay un supervisor de unos diseñadores de secuencias divididos en grupos que acaban pasándolas todas de rosca y de algún modo consiguen hacerlas incompatibles entre sí. He tardado estas 24 horas (ahora 26) en aclarar mi decepción personal con Spielberg en Indiana Jones y el templo de las calaveras de cristal. Está en que, si bien es muy posible de supervisar cada elemento particular, no ha sido capaz de trazar un plan que permita que todos los elementos que hay que coordinar no acaben anulándose mutuamente. Tal vez los genios de la dirección cinematográfica del futuro se acerquen más a Fincher y P.T. Anderson que a Coppola, pero como dijo Vigalondo hace tiempo, todavía estamos por ver un Padrino digital.

Me resulta curioso que Zemeckis, que hasta hace algunos años podía considerarse el director más estrecho de miras más allá de su vision, haya puesto rumbo al universo contrario, la antimateria de este fenómeno, al crear las animáticas a partir de los actores. Tal vez el futuro sea una mezcla de las dos cosas, pero muy probablemente no.

by thehardmenpath.blogspot.com

29 mayo, 2008

El guión de Indy IV: CARTA ABIERTA A DAVID KOEPP


Estimado camarada:

Espero que me disculpe el descaro con que me refiero a usted, colocándome a la altura de uno de los más cualificados creadores de mundos que ha dado el último cine. Máxime cuando no soy más que un humilde guionista televisivo, cuyos sueños serán lo más cerca que estará nunca de que Spielberg le llame por teléfono para encomendarle la escritura de un guión.

Es por esto que me cuesta tanto admitir que su incursión literaria en el universo de Indiana Jones haya resultado tan, si me permite la expresión, delusoria.

No me malinterprete: como profesional, puedo llegar a entender los internos sístoles y diástoles de los sistemas de producción, pulsiones en definitiva que pueden arruinar la obra de alguien con su talento. Y por eso he procurado siempre excusar cuantas negligencias he encontrado en el texto definitivo de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, que usted ha firmado como propio.

No es ya que los personajes no estén definidos. Ni que sus relaciones estén totalmente desaprovechadas. Ni que sus comportamientos sean radicalmente absurdos. Ni que la narración sea confusa. Ni que las transiciones puedan incluirse en un catálogo de horrores del cine contemporáneo. Ni que los gags no funcionen. Ni que haya (muchas) secuencias que no llevan a ninguna parte. Ni que la figura de Indiana Jones brille por su ausencia. Ni que la absoluta falta de lógica campe a sus anchas. Ni que las escenas de acción sean prescindibles y tediosas. Ni que los malos den risa. Ni que el McGuffin tenga la misma trascendencia que un especial de Iker Jiménez.

No es nada de eso, vive Dios. Todo aquello, como antes apuntaba, es perfectamente explicable en función de las desafortunadas presiones de los actuales organigramas de Hollywood. Es que su guión falla en algo tan básico como los tiempos de resolución de enigmas.

Me explico, aunque supongo que un maestro de su talla sabrá por dónde voy: Roger Corman solía decir con mucho acierto que un buen guión era aquel en el que los personajes no encontraban fácilmente la respuesta a sus problemas, y que la particular facilidad de éstos para resolverlos era lo que caracterizaba indefectiblemente a la serie Z. Con un par de enigmas o tres en toda la película, se engancha a la audiencia, obligándola a pensar con los protagonistas en la forma de salir adelante.

Aquí en cambio todo se resuelve en un constante Deus ex Machina más aburrido que MIS COJONES.

"Oh, llegamos a la celda de nuestro querido amigo loco. Oh, mira, dejó algunas inscripciones. Oh, 'retornar'... ¡claro! ¡debe referirse a retornar la calavera a algún sitio! ¡Oh, me subo aquí y veo claramente el plano de un cementerio! ¡Ese debe ser el sitio!" (viaje hasta el cementerio) "Oh, ya estamos en el cementerio. Oh, hemos llegado a la cámara. Oh, ¿por qué se mueven estas monedas? ¡Oh, son atraídas por ese saco! Oh, ¿qué hay dentro? ¡Oh, la calavera de cristal! ¡Oh, pero el cristal no atrae el metal! ¡Oh, por tanto es extraterrestre!”

Y así, con un promedio temporal de 20 segundos desde que se plantea cada enigma hasta que se resuelve, ha conseguido firmar el guión de aventuras más carente de interés que consigo recordar.

De principiante, estimado señor Koepp. Y lo peor es que, lejos de conseguir un mínimo de suspense en la naturaleza ufológica del misterio, deja todo clarísimo desde la primera secuencia. Querido David (permíteme que te apee el tratamiento, ya hay confianza), yo no he escrito “Misión Imposible”, pero con todos los respetos, CÓMEME EL RABO. Y aprende de tus predecesores, asqueroso hijo de la grandísima puta. Aprende como mínimo de Jeff Boam, ¿te suena? Sí, es el autor de "Indiana Jones y la última Cruzada", donde apenas había 3 enigmas absolutamente acojonantes y estructurados COMO DIOS, y el resto era acción compensada con geniales gags en la justa medida, cada uno de ellos destinado a una deliciosa definición de personajes. Aprende que un guión no se REDACTA, se ESCRIBE. Aprende a crear una historia con una técnica que no sea la acumulación más barata y hedionda. Aprende de TI MISMO hace quince años, porque el Alan Grant de “Parque Jurásico” tiene más de Indiana Jones que este engendro mecánico con sombrero y látigo que te has marcado. Aprende a respetar el género de aventuras, y en especial el género INDY, porque cabronazo de mierda, te voy a dar una segunda oportunidad.

Será difícil, pero lo harás si aprecias en algo tu vida. Vas a volver a escribir LA CUARTA PARTE DE INDIANA JONES. Y apáñate como quieras, pero convence al DÚO GERIÁTRICO de que queme todas las copias y negativos de esta BASURA INFAME que habéis tenido la valentía de llamar película. Vas a volver a escribirla y va a ser LA PELÍCULA DE INDIANA JONES. Me la come si no tienes la culpa del despropósito, porque el simple hecho de no dimitir ante esta vergüenza es ya de por sí una declaración de principios. Vas a hacerlo, condenado hijo de perra. Y vas a obligar a esos mierdas a que VUELVAN A RODARLA. Te doy como plazo la fecha de salida de los DVDs. Porque si una sola persona de este mundo adquiere esta infección y la reproduce en la placidez de su casa, te aseguro que te ocurrirá algo que jamás en tu puta vida de guionistilla favorecido comemierdas se te pasaría por la cabeza.

Así que ya sabes. A currar, GILIPOLLAS.

Fdo:

El látigo de Indy

26 mayo, 2008

SENSACIONES EMOCIONANTES, RECUERDOS EMOCIONALES


Pasando las 125.000 visitas, os adjuntamos un artículo de otro de nuestros más fieles colaboradores. De Indy, claro, pese a la decepción general con el truñaco que nos ha calzado Spielberg con su innecesaria cuatra entrega. Maldito Lucas.

Sólo será necesario escuchar de nuevo los grandiosos acordes del tema principal que John Williams ideó para la saga para empezar a comprender ante qué clase de espectáculo nos encontramos. Otra vez. Y serán cuatro.
Bastará volver a ver a Harrison Ford ataviado con su inconfundible sombrero y característico látigo para que se nos olviden de sopetón los 19 años pasados desde la última vez, y ciertamente nos importarán poco las arrugas, las cuales el Doctor Jones, si mantiene esa mordaz socarronería y lúdico cinismo habituales en él, sabrá disimular de manera similar a la mejor de sus escurridizas evasiones. Y nosotros lo gozaremos.
Emociones. Es lo que siempre me han deparado las aventuras de Indiana Jones, y lo que, espero, me siga ofreciendo esta cuarta entrega. Sensaciones de riesgo -figurado y ciertamente exagerado, sí, pero eso es precisamente lo que pide el cuerpo cuando uno se sitúa frente a héroes como éste- cuya mayor dificultad es lograr transmitirlo, cosa que no todos son capaces de hacer. Spielberg sí.
Porque el paso de los años proporciona sin duda una perspectiva diferente de las cosas, dota de una madurez que te hace mirar de manera cada vez más certera, más aproximada a la realidad, despojando así la absoluta despreocupación de la que, ¡ay, suerte!, goza un niño, gozaba un niño como yo. Pero los recuerdos permanecen imborrables, eso también es suerte. Y a mí, al hablar de este nuestro querido “correrías”, se me viene inevitablemente a la memoria el verle saltando de camión en camión peleándose contra los malos malísimos, dentro de una carrera frenética en busca del Arca Perdida; y si no, bien pronto me lo encuentro dentro de un ominoso Templo Maldito, haciéndome sufrir lo indecible creyendo que ya se había convertido al lado oscuro y que realmente estaba dispuesto a arrancar corazones -literal y figuradamente-; pero, por si acaso, siempre me queda la simpatía que irradia el verle junto a su bonachón padre partir rumbo al poniente, entonces sabedores todos que hay cosas mucho más importantes que el preciado Santo Grial, cerrándose así, verdaderamente, una secuencia de imágenes maravillosa.
Son recuerdos, todos ellos, que transportan a la niñez. Pero no sólo por el hecho de recordar en sí, sino porque suponen la constatación de una de las mejores y más elaboradas formas de disfrute jamás llevadas a la gran pantalla, aquéllas que sólo un niño sería capaz de vivir plenamente. Pero no, aquí da igual la edad. Y es justamente ahora cuando se entremezclan excelsos sentimientos pasados con auténticas emociones presentes, reales, actuales. Ése es el incendiario cóctel que causa esta explosión de felicidad de la que les vengo hablando.
Por todo ello, por esta clase de deleite desenfrenado y rebosante de adrenalina, que quiere desentenderse de cualquier forma de análisis y vivir únicamente de la emoción, no me pararé a enumerar las incontables virtudes cinematográficas que engrandecen y justifican más aún la recordada y mítica figura del aventurero. Porque ese niño grande que todos llevamos dentro ni siquiera desea saber quién es Harrison Ford; sólo sabe que Indiana Jones le causa admiración. No conoce a Steven Spielberg; sencillamente brinca de su asiento cuando éste le impresiona con esa fugaz y trepidante escapada. Tampoco es consciente de la magnitud de John Williams; sin embargo con el paso de los años seguirá silvando algo. Ni sabe de localizaciones o iluminación; tan sólo ansía acompañar a su héroe en medio de la selva, del desierto o dondequiera que lance su látigo, ya sea día o noche. Sólo de mayor, ya vuelto a la realidad desde los designios del cuento, será consciente del significado de una palabra. ÉPICA.

Roberto García-Ochoa Peces

21 mayo, 2008

LA BSO DE INDY IV



Qué mejor momento para inaugurar mi participación en El Zoom erótico que compartiendo con vosotros mi humilde opinión sobre el recientemente revelado score de Williams para Indy. Así que, ahí va:

Como habéis expresado algunos de vosotros, la sensación general que me ha dejado la escucha del álbum es de moderada decepción. Y esta sensación, teniendo en cuenta que Williams para mi era el valor más seguro en la ecuación que nos plantea esta producción, hace que también aumenten mis reservas respecto a cuál será el cariz estético de la película. Pero, por supuesto, esta sensación es simplemente un pálpito.

Para empezar, si algo resulta inherente a la personalidad compositiva de John Williams es la profesionalidad y calidad que demuestra en todas sus obras (y ésta, por supuesto, no es una excepción), dejando por los suelos, comparativamente hablando, los cuatro palos del sombrajo de la gran mayoría de compositores que en la actualidad son venerados como dioses.
El complejo trabajo realizado en esta última entrega respecto a la creación y desarrollo de texturas musicales y a la elaboración del tapiz armónico resulta como siempre sobresaliente y hace que, principalmente en los cortes más oscuros, nos encontremos ante una composición técnicamente de altos vuelos.

Por otra parte, aunque los apuntes argumentales que todos conocemos obligan a la autoreferencia, los nuevos temas (sin entrar en comparaciones odiosas) funcionan razonablemente bien en el conjunto y respetan el toque naíf que posee el resto de entregas. En especial sobresale, o eso me parece a mi, el asociado a la calavera de cristal que atesora una cualidad etérea y operística (muy similar al tema del Arca de la Alianza con el que está emparentado) perfectamente lograda gracias a su motivo de seis notas (que me recuerda al de "Encuentros en la Tercera Fase") y a la particular sonoridad del Continuum Fingerboard.

Por el contrario, hay algo que me ha llamado negativamente la atención. Si tomamos un corte de referencia como "The Jungle Chase" podemos comprobar como ha desaparecido ese sentido operístico de recorrido periférico tan característico de los set-pieces musicales para las escenas de acción de la saga (recordemos: "Desert Chase", "The Mine Car Chase" o "Belly of the Steel Beast") por otro más directo, impersonal, complejo e imbricado en el tejido del desarrollo mismo de la acción y con la naturaleza del montaje, muy semejante a lo visto y oído en "La Guerra de los Mundos" o "La Venganza de los Sith". Esto demuestra que, como citaba anteriormente, se ha perdido en buena medida atributos como la teatralidad, la impostación o ese cariz de opereta tan característico en el desarrollo musical de las anteriores películas.

Sin ser esto necesariamente malo, creo que va en contra de la propia naturaleza de la saga y a continuación explicaré el por qué.

La música cinematográfica del Williams del siglo XXI, qué duda cabe, a ganado en profundidad y complejidad (volviéndose a la vez más abstrusa) pero ha perdido por el camino esa capacidad de sorpresa que rezumaba la deliciosa y aparente simplicidad de sus propuestas melódicas y armónicas de la década de los 80 o finales de los 70 y que a la postre resulta ser una parte importante del ADN del cine de entretenimiento y aventuras que representa Indiana Jones o La Guerra de las Galaxias.
Evidentemente, no estoy criticando en manera alguna la consecuente evolución llevada a cabo por Williams durante la última década (algo intrínseco a cualquiera que se llame a sí mismo artista), y soy el primero en alabar muchas de las obras que nos ha legado en los últimos tiempos; pero si creo que esta nueva aventura del Dr. Henry Jones Jr. era merecedora de un sobreesfuerzo en la revisitación de los orígenes que, aunque sobradamente publicitada por otros implicados en la producción, a nivel musical no ha sido tal si entendemos como revisitación la labor de reciclaje que se ha llevado a cabo.

Si uno se niega a reconocer que pueda haber cierta incapacidad por aquello de "el que tuvo, retuvo", sólo cabe pensar que o bien Williams ha errado en el enfoque o ha sucumbido a los servilismos o simple y llanamente ha realizado esta partitura con el piloto automático puesto y con la mente proyectada en su próxima composición para concierto o en la siguiente película de autor de Spielberg.
En definitiva, la sensación que transmite el viejo maestro en su perfil más comercial (y que ya se reflejaba en la nueva trilogía galáctica, aunque un servidor le otorgaba el beneficio de la duda por tener que lidiar con Lucas y también por la excepción hecha de esa joya que es "El Prisionero de Azkaban") es que ya no está por estos pagos y lo que de verdad le motiva son los proyectos de ciertas ínfulas del estilo de "Memorias de una Geisha" o "Munich".

¡QUEDA 1 DÍA!

Indiana Jones and the Kingdom of the Chrystal Skull
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

20 mayo, 2008

¡QUEDAN 2 DÍAS!

Indiana Jones and the Last Crusade
Indiana Jones y la Última Cruzada

19 mayo, 2008

¡QUEDAN 3 DÍAS!

Indiana Jones and the Temple of Doom
Indiana Jones y el Templo Maldito

18 mayo, 2008

¡QUEDAN 4 DÍAS!

Raiders of the Lost Ark
Indiana Jones en busca del Arca Perdida

13 mayo, 2008

EL RITMO MALDITO


Un sombrero, una cazadora de cuero y un látigo: así se visten los héroes de los años 30, 40 ó 50: Charlton Heston en El Secreto de los Incas, Humphrey Bogart en El Tesoro de Sierra Madre o Gary Cooper de Por quien doblan las campanas. Su atuendo los delata como aventureros colonialistas, levemente misóginos, intelectualmente dominantes. Integristas en su desprecio absoluto hacia la antropología, aunque sobre su rostro puedan sostenerse unas gafas, en sus hombros un traje y en su cuello, enredada como una soga patibular, una corbata; coartadas testimoniales de quienes dicen ser profesores universitarios en invierno y luego se dedican a asaltar tumbas en las colonias en verano, con la arqueología como pretexto inspirador.

Indiana Jones no solo hereda la vestimenta de los ídolos de juventud de George Lucas sino también su apostura, insolente y cínica. Desprecia la Historia y a quienes la juzgan, no así los objetos fantásticos que la definen. Sus intereses son tan oscuros como los de cualquiera de sus contrincantes, si bien éste suele tener al espectador como noble y cómplice aliado, y también a la chica de la película. Incluso si da gritos, serpiente en ristre, o se sabe una cantante de cabaret perdida en la selva, con un loco trotamundos como compañero de aventuras.

Las acciones de Indiana Jones las caracteriza el peligro y el peligro, en el Cine, tiene el apellido de Cliffhanger: una situación de máximo riesgo cuya resolución se postergaba una semana. Una suerte argumental, heredada de los seriales de entreguerras, que Spielberg evoluciona convirtiéndola en excusa para poder seguir disfrutando del resto de una película donde solo queda un horizonte previsible o banal, incluida la conclusión feliz de la historia. Lo que importa, entonces, no es que se consiga el objetivo prefijado, sino los acontecimientos que suceden hasta que cristaliza dicha conclusión, fundamentalmente si se resuelven dentro de los márgenes de la espectacularidad. Al menos así lo era hasta El Templo Maldito. Por cierto, la primera película de la Tetralogía que vi. También, la película que he visto más veces.

La crítica nunca la defendió de forma tan entusiasta como sí lo hizo con En busca del Arca Perdida o, incluso, con La última cruzada, si bien sobre esta última los críticos se dividieron en dos bandos: los nostálgicos (que ambicionaban tiempos pasados, siempre mejores) y los que no lo eran (que, pese a todo, advertían el fin de la fórmula). Ambos, en todo caso, subrayaban el carácter crepuscular de la historia. Hoy estamos viendo que exageraban. O que, al menos, subestimaban la naturaleza del marketing, siempre dispuesto a encontrar un hueco para otra secuela. Pero yo insisto: admiro notablemente El Templo Maldito a pesar de sus imperfecciones y de sus fallos de racord, incluso a pesar del pequeño Shortie, que ya es decir. Y siempre he pensado lo mismo: los que la subestiman son los que se lo pierden.

Le atribuían a Goldwyn una máxima que decía que una película debía comenzar con un terremoto y luego ir más allá. El Templo Maldito se sale de los márgenes: el protagonista huye del Shangai ocupado, perseguido por las deudas y los gángsteres, y va a parar a la India donde tras infiltrarse en la secta Thuggee, cuya naturaleza y formas se exageran convenientemente para la ocasión, consigue rescatar a una comuna de niños esclavos para regresar después, camino a Delhi, radiante y feliz con el tesoro que buscaba bajo el brazo. Claro que sus propósitos no son altruistas y que el antihéroe, a fuerza de querer serlo, se convierte en héroe y, por tanto, en antagonista de si mismo, incluso en niñera, es decir, en una parodia. Gracias a eso, también tiene sentido su carácter de superhombre, capaz de saltar de una avioneta en una zodiac y sobrevivir al intento. Y eso es solo el principio, porque ¿qué importancia tiene la verosimilitud en una historia cuya naturaleza la define la ausencia de límites?

Al contrario que En busca del Arca Perdida, donde el leitmotiv argumental (la búsqueda) importaba tanto o más que la consecución última del macguffin (el hallazgo), El Templo Maldito renuncia a cualquier idea de Macguffin para no desviar la atención de la masa. Ya no nos importan las motivaciones de los personajes, ni las disputas o duelos que las financian, ni la codiciada búsqueda de un arca o unas piedras mágicas o el mismísimo Santo Grial. Ni siquiera nos importa que se consiga el objetivo de marras, o que esta vez los malos no sean los nazis: no en vano, la película se desmarca de cualquier contexto reconocible en occidente. Porque en El Templo Maldito no importa la Búsqueda ni el Hallazgo sino el Ritmo. Esto por encima de todo lo demás.

En esta montaña rusa cinematográfica por excelencia, los propósitos de Indiana nunca están del todo claros. Representa la búsqueda y la huida, el interés por lo desconocido y el enfrentamiento contra quienes se oponen a sus propósitos, pero sobretodo, se representa a si mismo como un icono situando a su arquetipo más cerca del género caricaturesco que el de cualquiera de las películas aventureras de Howard Hawks o John Huston, incluso consintiendo su recreación autoparódica (cuestión constantemente asociada a Indiana Jones) o la constante eclosión de la sorna, rodeado de otros personajes que no son sino clichés del género (la chica rubia rescatada, el malvado líder de la secta, los peones despeñándose por el acantilado…), viviendo la aventura por la aventura, sin otra coartada emocional distinta a la evasión, todos lo saben, verdadero propósito de esta película.

Indiana Jones y El templo maldito es, pues, una concatenación de momentos imposibles, puro cine de entretenimiento; en realidad, es el cine espectáculo por antonomasia. Nunca igualado, ni siquiera imitado. Tampoco por Spielberg, que debió quedar agotado de tanta hipérbole multirreferencial, casi por hartazgo. No así su Cine, al que cubrió de ese aire tan siniestro que tan bien le hará a su filmografía durante las décadas posteriores, pues si El Arca Perdida es vitalista, El Templo Maldito es oscuro, cuasi tenebroso, a pesar de los insertos cómicos de Harrison Ford y Kate Capshaw(1). Aquí el descenso a los infiernos de Indy es más que evidente, sobretodo cuando se sabe desposeído de voluntad en aquella cueva maldita, merced de una voz interna que le revela su naturaleza más oscura, ese poder dual protagonista de (casi) todas las cintas de George Lucas, en un contexto repleto de antorchas, cánticos ceremoniales y sangre.

Indy deja de ser un aventurero, de pose heroica y codicia sin límite, para ser un mito. Y como mito se presenta en esta película, Indiana Jones y el Templo Maldito, la expresión máxima del ritmo y de su arquetipo; una película cuya excelsitud solo admiramos unos pocos. Esa es nuestra suerte.


© J. P. Bango


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(1) La química que desprende la relación entre los protagonistas lo es gracias al entusiasmo de Kate Capshaw, que nunca se había visto en una igual, y nunca se vería en otra, al menos delante de las cámaras, exiliada ad eternum –esas son cosas que solo propicia el amor y el conformismo- en su papel de madre de los hijos de Spielberg. También la imaginamos como brillante administradora de sus cuentas corrientes…

09 mayo, 2008

INDIANA JONES…. Y EL MUNDO GLOBALIZADO


Parte del concepto del héroe postmoderno del que Lucas y Spielberg impregnaron al famoso arqueólogo viene a partir de una representación kracaueriana del siglo XX como elemento vivo. Es algo que Warren Ellis muestra con mucho más descaro en el personaje de Jenny Sparks[i] y que las trilogía de Indy no parece desarrollar, pero en cierto modo así es.

Para sustentar esto, hay que situarse en una biografía fictia pero bastante completa del personaje, gracias a la cual conocemos que nace nada menos que en 1899, al umbral del nuevo siglo, y desde su tierna infancia, se convierte en un alumno de un padre que recorre los cinco continentes con un afán tan didáctico como arriesgado. El joven Indy no sólo aprende 27 idiomas, si no que se transforma, en cierto modo, en un enciclopedia viviente de culturas y naciones.[ii] Huyendo de sus estudios, Indy colaboró tanto en la Revolución Mexicana como en la Primera Guerra Mundial, antes de terminar estudios de arqueología y dedicar su tiempo entre destinos tan remotos como China e Islandia.

Al margen de conocer los acontecimientos de la nueva entrega, situada en 1957, Indiana Jones no solo funciona como prototipo heróico sino como reflejo de la base de estos mismos personajes de ficción: la propia historia. Testigo y partícipe tangencial de la misma, la (im)popular serie de televisión nos brindaba la oportunidad de que Indy viviese hasta los 90 años, terminando el siglo. Esa imagen superviviente habla claramente del mismo espíritu del siglo XX presente en la obra de Ellis, y que el eje sobre el que dicha mitología se construya sean los preámbulos más evidentes de la Segunda Guerra Mundial muestra una nueva perspectiva, la del brutal cambio que supone pasar de un mundo exótico y aventurero a una maldad más mecanizada y global, desde la inocencia de un poblado indio al Berlín en llamas.


[i] Véase “The Authority”. Volumen 1.
[ii] Lo cual resulta curioso, pues, pese a lo muy marcada que tenemos la imagen del mapa en la mitología de este héroe, como se descubre en “Las aventuras del joven Indiana Jones”, Indy no sabe leer un mapa.

05 mayo, 2008

MES INDY



Bueno, señores, pues durante todo el mes de mayo lo que se escriba aquí tendrá que ver con el universo Indy, el cual adoramos..., y al cual rendiremos tributo..., y con el cual terminaremos el mes en un comentario sobre su última entrega, en un post-visionado lo más elaborado posible.

Todo Mayo tendrá entradas de lo más diversas sobre el asunto, así que permanezcan atentos, eh.