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19 septiembre, 2014

Álex de la Iglesia (VI)

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ÉRASE UNA VEZ EN ALMERÍA

El origen de 800 balas fue una huída hacia adelante provocada por una serie de fracasos y frustraciones. Por aquel entonces De la Iglesia y Guerricaechevarría se encontraban buscando localizaciones en Almería para su siguiente proyecto "La Trampa de Fu Manchú" una producción de alto presupuesto pagada por Andrés Vicente Gómez. Sería rodada presumiblemente en multitud de países como Nueva York, Londres, Shangai o Bangkok. Las circunstancias quisieron que acabaran siendo espectadores de una de esas escenificaciones de indios y vaqueros que rezumaban patetismo en el viejo poblado del desierto de Tabernas. Enseguida se dieron cuenta de que allí había una película.

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Cuando el productor le dio un severo recorte al presupuesto del film, Alex de desvinculó amargamente ya que no veía posible rodarlo en esas circunstancias. Funda su propia productora Pánico films, en sus propias palabras :"El nombre viene motivado por dos razones, porque voy a producir mi propia película y voy a ser padre” y escribe un guión a dos manos con su inseparable guionista  titulado inicialmente "Balas Perdidas" acerca de un grupo de especialistas que sobreviven entre los restos de un poblado del oeste. Medio en broma alguna vez ha comentado que inicialmente se llamó 100 balas pero que según se iba inflando el presupuesto aumentó la cifra hasta 800. 

"En el carácter del especialista hay algo de caballero templario. Son especialistas para toda la vida, y eso crea un personaje legendario, épico, perfecto para la verosimilitud de lo que quiero contar. Tienen algo de héroes trágicos, como el rey Lear. La comedia blanca, junto con el terror, es mi género favorito, pero no consigo hacer comedia pura. Me gusta que los personajes sufran, que las cosas les duelan."

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Va perfilando al líder de ese grupo salvaje con los rasgos de Sancho Gracia que en aquellos momentos se recuperaba de una grave enfermedad. Conociendo estas circunstancias y aún con los indudables valores del film cuesta no caer rendido ante semejante oda al fracaso glorioso. Y conviene recalcar que pese a que quisieron vender el film como un homenaje al Spaguetti western, hay poco en él del espíritu de Leone más allá de ser tomado como una referencia pop ineludible (esos créditos versionándolo a ritmo de rumba) y sí mucha de la metatextualidad de un Goddard o incluso Zemeckis si me apuran y así  darle al espectador algo completamente distinto a lo que está esperando. Porqué de lo que va el film, a parte de hablar de un pasado glorioso y falsamente mítico que no volverá, es hacer un homenaje al desaparrado alcohólico que se sigue tirando del caballo con una alegría casi infantil, al bala perdida que vive día a día como le sale de los cojones: "esto no es más que una barraca de feria, la pesadilla de un borracho" llega a decir el personaje de Carmen Maura. Tanto como tener en consideración a esas por aquel entonces recién nacidas corrientes de opinadores furibundos de foros cinéfilos que defienden cerrilmente esas parcelas de infancia cinéfila sin importarles lo desfasados que hayan quedado sus objetos de adoración. 

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El film tiene una hora inicial realmente magnífica en que están todas las obsesiones y fetiches del director, así como una mirada infantil por primera vez totalmente despojada de cinismo. Desgraciadamente su estimulante propuesta va diluyéndose como un azucarillo entre explosiones y secundarios gritones. Aún así se mantiene una sonrisa perpetua durante su visionado, con un andamiaje sustentado sobre los hombros de un inolvidable Sancho Gracia que aporta muchas de sus vivencias personales al papel, secundado por un orondo y mezquino Ángel de Andrés. Para desgracia del bilbaíno el film no tuvo nada que hacer frente a los taquillazos USA con los que compitió ese fin de semana y tuvo una pobre recaudación en taquilla. Aún así con el paso de los años se la recuerda como una obra rabiosamente personal, que podría ser su 8 y medio en equivalente Felliniano, y definitivamente una (casi) gran película.

Valek

24 marzo, 2014

Álex de la Iglesia (V)

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La siguiente review nos retrotrae 14 años atrás en el tiempo (parece que fue ayer). La Comunidad (2000) supuso una de las cimas del director y una inesperada tregua entre crítica y público. Multipremiada y atesoradota de unas estupendas interpretaciones de actores de raza como Carmen Maura, Emilio Gutiérrez Cava, María Asquerino, Sancho Gracia y Terele Pávez entre otros. También fue pionera en fundar un esquema de historieta coral y castiza que fue sableado sin pudor en teleseries de la factoría de José Luis Moreno.

Julia (Carmen Maura), una mujer madura que trabaja en una agencia inmobiliaria, encuentra 300 millones escondidos en un piso. A continuación se traslada al apartamento de arriba y esconde el dinero, pero tiene que enfrentarse a la desquiciada comunidad de vecinos, encabezada por un administrador sin escrúpulos (Emilio Gutiérrez Caba), que hará todo lo posible para retenerla y quedarse con la fortuna.

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LA COMUNIDAD: UNA ISLA LLENA DE MONSTRUOS 

En los albores del nuevo milenio Álex de la Iglesia se encontraba en una posición  privilegiada en la cinematografía española. A esas alturas contaba con una filmografía absolutamente coherente con sus obsesiones y consciente de poseer un nombre que significaba resultados en taquilla. Su oronda figura pública dirigía de tú a tú hacia un target de público eminentemente juvenil pero conocedor de nombres como Buñuel, Berlanga o Polanski por citar tres influencias constantes. Gente con una educación forjada por clásicos emitidos de madrugada en la 2 o en los videoclubs, por situarnos, en la prehistoria del estallido de los portales de descarga. Por eso el trabajo que nos ocupa es prácticamente un mix de guiños personales, un cocktail festivo tan bien batido que consiguió contentar desde el fan que alucinaba con la proclamas de extrema izquierda de “El Club de la Lucha” (David Fincher, 1999) hasta el tertuliano de Garci de la última fila. 

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100% de dioses
Según el bilbaíno: 

“La película nació cuando le dije a Andrés Vicente Gómez […] que quería rodar una historia de suspense en un solo decorado. La idea inicial era que todo ocurriera en un piso; finalmente, el piso se ha convertido en edificio”
También menciona la influencia de “la Isla del Tesoro”:

“En La comunidad también existe un tesoro mítico capaz de salvar a todos del horror.”

El verdadero tesoro del film era su estupendo guión pergeñado a dos manos con Jorge Guerricaechevarría, su guionista habitual y amigo de la infancia. Parte de las secuencias más sugerentes del film ya estaban esbozadas en su novela “Payasos en la Lavadora” (Planeta, 1997). Aunque Álex la enfocó de manera autobiográfica en la primera persona del poeta Satrústegui, nunca se ha pronunciado al respecto sobre la veracidad de ciertos pasajes:

“Un día, mi madre se dejó los grifos abiertos y el agua pasó al piso de abajo […] apuradísima no quería bajar y tuve que hacerlo yo. Salí de mi casa con “La Varillas”. Bajé la escalera. Abrió la puerta. Me dijo que la acompañase. No había luz. Nada. Solo la que entraba por la puerta que acabábamos de abrir. Avancé unos pasos. Advertí un extraño olor pegajoso. Indefinible. Sabía por dónde andaba porque se trataba de la misma distribución de habitaciones que arriba, pero no podía ver nada. Ella se perdió en la oscuridad sin esperarme. Eran las seis de la tarde ¿Por qué no entraba luz por las ventanas? Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y pude distinguir lo que me rodeaba. No entraba luz por las ventanas porque unas enormes montañas de basura las cubrían por completo.

La casa estaba llena de mierda.

Una mierda negra, orgánica, que se había ido depositando por capas durante decenas de años, hasta hacerse dura. Integrados en aquel magma infecto podía distinguir calcetines, calzoncillos, platos con restos de comida, periódicos antiquísimos, una fauna innumerable de insectos- algunos voladores-y sobre todo, cucarachas. La porquería hacía desparecer los pasillos hasta tal punto que sólo se podía andar por un pequeño caminito, como en la selva. Por ambos lados nos rodeaba la lava de mierda petrificada. Llegamos a la cocina y me enseñó la gotera del techo. La pintura se había levantado un poco.” 

De la iglesia finaliza la escatológica anécdota del libro con una frase lapidaria que podría haber sido pronunciada por algún personaje con el rostro de Álex Angulo en uno sus films: 

“Lo más intranquilizador es averiguar el origen de las cucarachas y saber que el infierno se escondía a un par de metros bajo mi cama.” 

El film fue cuidadosamente concebido para controlar hasta el último detalle de producción. Arri y Biafra los habituales diseñadores del director estuvieron durante semanas visitando inmuebles abandonados buscando humedades y desconchones de todo tipo que encajaran con la atmósfera opresiva del film. Al final el resultado es un “13 Rue del Percebe” Ibañesco aquella genialidad de comic por página meets “El Quimérico Inquilino” de Polanski. La fotografía de Kilo de la Rica y la partitura de un Roque Baños influido por Bernard Herrmann redondean esta oda al horror doméstico.

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El film es un homenaje al voyeur que todos llevamos dentro
“Precisamente fue el afán de controlar todos los detalles del rodaje lo que nos hizo tomar la decisión de rodar La comunidad en decorados. Como realizador, me siento muy próximo al modelo de trabajo establecido por los cineastas de los años cuarenta y cincuenta. Por eso considero que el rodaje en decorados es beneficioso para mejorar la calidad de una película: al conseguir una iluminación controlada y estable, hay más tiempo para otros menesteres”. 

Desde los primeros minutos del film, los creadores son conscientes de manejar materiales clásicos en un discurso postmoderno. Así ese cadáver putrefacto podría representar esa vieja España empobrecida cuya máxima aspiración sería conseguir un premio en una quiniela de 14, es ese sueño patético de una buena posición social la que la emparenta con el neorrealismo y películas como “El Pisito” o “El Cochecito.” 

La televisión como objeto mágico. Varios de los momentos claves del film están anticipados a través de la pantalla del televisor, es una especie de oráculo. Julia descubre donde está el tesoro a través de las baldosas del anuncio de Don Limpio, otro anuncio provocará la discusión entre Julia y su marido (Jesús Bonilla) al no entender este último lo que le está intentando decir. En uno de los documentales varios buitres tendrán un comportamiento similar a los vecinos del film, el director hasta se permite jugar superponiendo el sonido de unas fieras sobre ellos.

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"Cinco hombres van en el cofre del muerto..."
Star Wars (George Lucas, 1977) como territorio de la infancia. El personaje de  Charlie (Eduardo Antuña) será el idealista que no traiciona sus creencias. Es un personaje célibe (como los Jedis) anulado por una madre superprotectora. Vive en su cuarto rodeado de fetiches o talismanes de Star Wars que le protegen del horror exterior. Esa infantilización de ese hijo cuarentón que ya empieza a tener calva, es un arquetipo de un matriarcado muy arraigado en el norte de España. Charlie tendrá que hacer una prueba de fe para ver sí Julia es como el resto de vecinos cambiándole la maleta al final. Algo parecido al regreso de Han Solo en la estrella de la muerte. Esa duda razonable. 

El dinero lo pudre todo. Julia comienza el film como una mujer risueña. A lo largo del film, y en concreto tras cruel paliza que le propina Gutiérrez Cava, mientras este recita un discurso lleno de razones que serán anuladas por la violencia de los golpes, esa sonrisa se irá tornando en mueca. En varias secuencias se nos refleja el dinero como papel coloreado sin ningún valor real, esos tickets de Eurodisney, los billetes del monopoly acumulados cuidadosamente por Charlie. Finalmente el dinero le traerá más quebraderos de cabeza que satisfacciones. La maleta cada vez irá tornándose más pesada “Como si llevaras el alma dentro”. Como aquel pedrusco atado al cuello de De Niro que reflejaba toda la culpa en “La Misión” (Roland Joffé, 1986), tendrá que hacer un acto de liberación y saber desprenderse de él.

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Esa también fue mi cara al ver a Pávez hacer el salto Matrix
Grand Finale. No fue la primera y tampoco la última. El film alcanza su clímax con una impactante persecución en los tejados y termina en la cuádriga del edificio de BBVA en otro ejercicio de geografía madrileña tan habitual en el director . Es una elección estética tomada de Hitchcock. Los personajes hacen un difícil ascenso al olimpo para ser redimidos o condenados. Normalmente es el momento oportuno para hacer algunas confesiones que afectaran a la vida de alguno, como ocurría “En el Imperio Contraataca”. Coloquialmente es escupirse un par de verdades a la cara. Como guinda este tipo de secuencias siempre terminan con algún pobre diablo precipitándose al vacío, en este caso le toca el turno a Terele Pávez.

Una vez estrenado el film el director ya había posado hace tiempo su ojo en el pasado cinematográfico en la mítica tierra de Almería y el spaghetti western, pero esa ya es otra historia. 

Valek

18 enero, 2014

Álex de la Iglesia (IV)

Nino: ¿Me vas a matar adelante de toda esta gente?
Bruno: ¿Qué pasa, qué te da vergüenza?
Nino: No, me la suda, estoy haciendo tiempo, porque a las siete esto va a estar plagado de policías, van a ver lo loco que estás y te van a meter en la cárcel ¡Así volveremos a estar juntos!

Bruno y Nino son los humoristas de éxito en este momento. Detrás de las risas y el glamour se esconde un intenso drama humano de celos, manipulaciones, y amistades traicionadas. Todo este odio parece desembocar hacia el especial de Nochevieja de TVE donde llevaran su último número cómico hasta el extremo ante los asombrados telespectadores.

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MUERTOS DE RISA: BIENVENIDOS A PRADO DEL REY

La historia de cómo surgió la premisa del film no puede ser más prosaica, según Álex de la Iglesia:

“Yo iba en un taxi y entonces pensé: dos tíos se quieren tanto que se terminan matando”. 

Después del infernal rodaje de Perdita, Álex tomó nota y decidió volver a lo que mejor conocía: la memoria sentimental de televisión española. En concreto de una pareja de humoristas tipo como las que proliferaban por aquel entonces, véase Tip y Coll, Pajares y Esteso o Martes y Trece. 

Según Álex : “los humoristas de aquella época son los tipos que han construido mi cerebro”. La idea era trabajar con un equipo ya conocido y a ser posible contar con una pareja de cómicos famosa. El resultado es que cuando les enviaba el guión a continuación le llamaban preguntando como había logrado averiguar tantos trapos sucios. 

Según Wyoming: 

“Todas las parejas cómicas acaban igual, llega un momento en que las dos personas crecen, evolucionan, pero es que hay una cuestión de fondo: es que el negocio es demasiado bueno, es como decirle a Coca-Cola: a partir de ahora solamente haces kalimotxo y Fanta”. 

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Ellos también llegaron a las manos
Los protagonistas del film acabaron siendo el mencionado Wyoming, showman, cantante, y en aquel tiempo presentador del programa "CQC", bastión político y del artisteo, que lideraba las tardes del domingo en Tele5. Y el viejo compinche de Álex, Santiago Segura, que de la noche a la mañana se había convertido en un tipo súper conocido por toda la piel de toro (exceptuando si eras Esperanza Aguirre) al dirigir "Torrente: el brazo tonto de la ley", y cuya nueva posición en la industria ocasionó más de un choque de egos durante el rodaje. Según Segura: 

“Una pareja de cómicos tiene ese problema, llevan 15, 20 años juntos, y siempre hay uno que piensa que gracias a él funciona la pareja, y los dos piensan lo mismo. Al mismo tiempo se dicen:“Qué sería de mí sin este cabrón””. 

También conviene señalar que fue el inicio de una prolífica colaboración con el gran Roque Baños. El director solo tenía palabras de alabanza hacia a el compositor: “El nuevo Goldsmith, el Max Steiner de Jumilla, el John Williams español”. El resto de la BSO estaba sazonada de canciones y versiones psicotrónicas de hits cañís que retrotraían hacía sodomías auditivas ya olvidadas. Hasta el inenarrable vídeo promocional del film eran unos calorros Wyoming y Segura arrancándose con el “¿Qué pasa contigo tío?” de los Golfos rodeados de jamonas al más puro estilo Valerio Lazarov. 

El film podrá ser muy irregular, a ratos decididamente brillante, (como ese gag de la bofetada final) pero no se le puede negar ser un fresco sensacional de aquellos tiempos. Ya la propia fotografía de colores desvaídos de Flavio M. Laviano asemeja aquellas viejas Kodachrome de los 70 y 80, pasando por el trabajo de vestuario y peluquería que se va observando a través de los años (los actores se sentían muñecas barbies), todo por acercarnos a la deliciosa horterada de aquellos años. 
El film va discurriendo por localizaciones y lugares que a día de hoy son absolutamente marcianas y delirantes. Las viejas salas de fiesta en donde cantantes de tercera ganaban los garbanzos cantando versiones de Nino Bravo, los teatros argentinos, mitad espectáculos circenses ambulantes, mitad strip-tease a los que solía acudir público de lo más variopinto, el bombero torero y su número de enanos y más adelante con la llegada del PSOE los primeros conciertos de rock en las cárceles. 

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El film es una puesta al día de las virtudes de esa obra maestra inabarcable titulada “¿Que fue de Baby Jane?” en que dos artistas decrépitas y venidas a menos sustentan su existencia en el odio que se profesan. Y  la imprescindible “El Rey de la Comedia” de Scorsese en que una pareja de tarados deciden secuestrar a Jerry Lewis para que el personaje de De Niro consiga su entrada triunfal saliendo en televisión. Seguramente si le preguntáramos a De la Iglesia no negaría estas dos influencias motoras a la hora de escribir el guión. 

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Esto del humor no tiene ni puta gracia
Mucho más equilibrada y pulida que su hermana bastarda posterior “Balada Triste de Trompeta”, aunque superada la hora de película se vaya un poco de manos, otro momento que conviene resaltar es la surrealista secuencia de la mano gigante de Bruno, que en propias palabras del director:

“Era una referencia súper culta, súper snob y tonta a un documental de Gómez de la Serna en el retiro con una mano gigante hablando a las masas”.

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Te daba así...
Valek

18 noviembre, 2013

Álex de la Iglesia (III)

Perdita Durango fue un salto cualitativo en la carrera del Bilbaíno. Un proyecto ambicioso y en inglés heredado de Bigas Luna durante una cena. Basado en una novela sórdida del no menos sórdido Barry Gifford, en seguida se reveló como proyecto maldito: Satán volvió a saldar su deuda. Aún así con el tiempo es considerada película de culto y uno de los mejores films de su carrera.


PERDITA DURANGO: MI RANCHO ESTÁ EN MEXICO

"Los destinos de Perdita y Romeo se unen un buen día sin que nada ni nadie pueda remediarlo. Juntos, guapos y enamorados, se dedican a saltar de un lado a otro de la frontera que separa México de Estados unidos multiplicando delitos y enemigos."

La novela de Gifford estaba basada en las truculentas andanzas de una pareja de narcos reales llamados Sara Aldrete y Adolfo Costanzo. Durante los años 80 impusieron su ley a golpe de sangre y santería en la frontera mexicana. De hecho, la realidad estaba tan pasada de vueltas que mucho del anecdotario fue desestimado en el film (por ejemplo, detalles de vestuario como una columna vertebral humana a modo de corbata), cosas tan demenciales, que en palabras de Álex, si las colocaras en un film nadie las creería.

Narcosatánicos en D.F.
"Gracias al legendario Pepe Navarro tuvimos la oportunidad de hacer una entrevista en la que nos pusieron directamente por vía telefónica con la autentica Perdita Durango. Cosa que nos puso los huevos de corbata. Yo no tenía ninguna intención de hablar con ella pero era inevitable, estábamos ya en televisión. Y la mujer me conoció... conoció a la persona que había hecho una película sobre ella, cosa que me dio muchísimo miedo. Nos comentó que ella no era la autora de los crímenes. Las pruebas en que se basaba la acusación eran totalmente inconsistentes. La razón que me dio es que siempre que entierras un cadáver, lo entierras por lo menos a seis metros y sin embargo los cadáveres aparecieron a medio metro, cosa que ella nunca habría hecho."

Perdita tuvo su primera encarnación en el rostro una Isabella Rosselini de pelo rubio y cejas morenas, un personaje que tenía una presencia anecdótica en el montaje de Corazón Salvaje de Lynch, limitándose a pulular en un par de escenas. Al director le interesaba mostrar un personaje más pequeño y serpentino... Cuando Vicente Gómez le ofreció el proyecto ("Como quien pasa la sal"), a De la Iglesia de primeras le olió a marrón. Aunque no tardó en ver las conexiones con su obra: dos seres desperados y violentos, una visión anfetamínica del american way of life, y sobre todo una línea recta (insertad la metáfora que queráis) con el Peckinpah terminal de "Quiero la cabeza de Alfredo García". Ya instalado en plena vorágine mexicana pudo comprobar que la huella de Bloody Sam todavía se sentía en determinadas zonas del país.

Según Javier Bardem:

"La peor desgracia de los mexicanos es tener de vecino a Estados Unidos, que ejerce sobre ellos una dictadura moral, filosófica, económica... la gente no sabe lo que quiere ser, y al final son unos sin patria, y esto genera un fondo de violencia... una búsqueda desesperada. En México hemos visto tipos que bien podrían ser Romeo Dolorosa."

Glamour fronterizo
La idea era conseguir un casting Español-Americano, en un primer momento se pensó en Victoria Abril y John Leguizamo, pero Abril tiene miedo a rodar en Inglés tras una mala experiencia en USA. Se tantea a Salma Hayeck que en palabras del vasco: "Está buena, pero le faltaba fuerza". En un encuentro fortuito con Bardem comprueba que está ante el Romeo Dolorosa perfecto pero en ese momento no pueden contar con él, así que a su pesar lo tiene que dejar ir. A un mes de rodar para su desesperación aún no tenían protagonistas contratados. Leguizamo que de primeras estaba entusiasmado con el papel, de pronto empieza a dudar y se va del proyecto. Más tarde descubren sin que nadie supiera nada lo habían contratado en otro film por mucho más dinero.

"Para entender nuestra posición en Hollywood Andrés me hace imaginar a un grupo de camboyanos presentándose en Madrid para contratar a Resines y rodar una comedia."

Rápidamente contactan con Bardem que accede sin rencores, después llega el malogrado James Gandolfini, conocido posteriormente como el inolvidable Tony Soprano. Por aquel entonces su currículum tenía como mayor merito artístico haber dado una paliza de muerte a Patricia Arquette en "True Romance" (1993), era un tipo tan metódico que llegaba a meterse piedras en el zapato para cojear.

Con la llegada de una Rosie Pérez, enfundada en negro cual Tura Satana, ya tienen el tándem perfecto. Es una excelente actriz originaria de Brooklyn vista en films de Spike Lee, y pronto también descubrieron que las cosas no iban a ser un camino de rosas en el rodaje. Ella es como su personaje, igual de peligrosa, de hecho las tensiones que provocó durante el rodaje, contribuyeron a la alucinada y malsana atmósfera del film. Por poner un ejemplo, unos minutos antes de rodar la matanza en el rancho descubrieron una clausula de contrato en letra pequeña que especificaba que no participaría en ningún rito Santero, cosa que trastocó todo el plan de rodaje. Como maestro de ceremonias tenemos al inolvidable Screamin' Jay Hawkins, showman, cantante de Rythm&Blues, cuyas incendiarias actuaciones asemejaban teatralmente rituales de magia negra.

La mano derecha del diablo
El film es una relectura cínica y post moderna de los villanos en pantalla, aquí todo punto de vista es absolutamente amoral, en el film no hay un solo plano inocente, los malos son los héroes del film. Como lo era Kirk Douglas en "los Vikingos" (1958), el influjo maligno que desprenden acabará corrompiendo o lanzando a la edad adulta a los virginales adolescentes protagonistas. El sentido del humor del film brota de situaciones que en la vida real no tendrían ninguna gracia, como el momento en que los dos adolescentes votan por quien se salva del sacrificio, lo cual contribuye a hacerlo todo aún más patético.   En un momento determinado Bardem enseña su posesión más preciada a uno de los chicos, es un album de cromos con sacrificios mayas "Este eres tú: Comida para los dioses", es un momento sacado directamente de "Arrebato" (1979) de Zulueta en el que Alex explica el concepto de emoción:

"La emoción es ese sentimiento exquisito de plenitud que se siente al descubrir algo."

"Un motor absurdo y primigenio que te mueve a hacer las cosas, que proviene de la infancia y que te empuja a realizarlas. La emoción es fundamental, cuando pierdes eso te conviertes en una máquina."

Esos villanos entrañables
Romeo roba, mata y viola sin ningún tipo de dilema moral, todo el mundo “civilizado” con una educación judeo-cristiana tiende a tragarse la mierda. Él no, y eso lo hace un personaje completamente libre. Ese momento alegórico con los dos coches por dos caminos separados que inevitablemente se estrellan, describe su romance con Perdita a la perfección, juegan a ponerse a prueba como hacen todos los enamorados pero de una forma absolutamente demencial y extrema. Como santo considera su vida una obra maestra y quiere que su final sea el colofón perfecto a sus andanzas, como hace el personaje de  Lancaster en Veracruz.

La película tuvo una calurosa acogida en El Velódromo de Anoeta de San Sebastián, pero eso no fue más que un espejismo. Mortalmente masacrada por la crítica rancia de este país, incomprendida por un público que esperaba otra comedia de acción satánica y se que encontraba con un thriller árido y oscuro urdido entre la religión afrocubana, y un delirante collage de referencias pop que pasaba por la música de Pérez Prado y Los Tijuana Brass de Herb Alpert, el Santo y Cantinflas. Como victoria pírrica el film recuperó su inversión al ser vendido a un montón de países y tuvo una segunda vida en sus pases de la televisión por cable USA donde obtuvo un gran reconocimiento a lo largo de los años.

Valek 

11 octubre, 2013

Álex de la Iglesia (II)


"Empezamos a darle vueltas al tema antes de hacer "Mirindas Asesinas", el único cortometraje que hemos hecho los dos. La idea nos vino de un profesor de colegio, que para nosotros era un tipo misterioso. En realidad era un hombre normal, pero le buscábamos un trasfondo porque solía vestir con clergyman [...]. Había dias que venía con un saco -un sayón- y tenía en las manos algo parecido a unas llagas. A partir de ahí empezamos a pensar en un tipo que tiene una misión un poco extraña, que es salvar al mundo todo ello mezclado con los cuentos de H.P. Lovecraft"

EL DIA DE LA BESTIA: MADRID DAYS

Ángel Berriartúa tras muchas cábalas ha llegado a la conclusión de que el 25 de Diciembre de 1995 va a nacer el anticristo en Madrid, en su alucinada cruzada contará con un heavy de Carabanchel un parapsicólogo llamado Cavan, el problema es que no sabe en que lugar va a ocurrir tal apocalíptico evento.


El azar a veces puede ser extraño y caprichoso. Cuentan las crónicas que un aire gélido surcó las oficinas de EL DESEO cuando unos confiados Álex Y Jorge (Guerricaechevarría) se presentaron con el por otra parte estupendo guión de "El Día de la Bestia" bajo el brazo. En palabras del director: "A Almodóvar le daba muchísimo respeto el tema del diablo". En algunas entrevistas se muestra mucho menos diplomático:

"Un amigo productor me dijo: Álex, esto no es una película que deberías hacer porque va a ser malo para ti, no la hagas nunca, no debería hacerse y de hecho te voy a decir lo que tienes que hacer: vete a ver una película que acabo de hacer para que veas un poco como se hace cine, nos dio unos tickets para que Jorge y yo fuéramos al cine a ver lo que era una película."


Cerrando tratos con productores
Afortunadamente como se dice a rey muerto rey puesto. Con la aparición en escena de Andrés Vicente Gómez el proyecto cogió la suficiente masa crítica para salir adelante, y la relación fue tan bien avenida que acabó fructificando en sus tres siguientes films. A este respecto conviene señalar que fue sugerencia del productor de incorporar a un desconocido Santiago Segura a un plantel de actores consolidados en sustitución a un Bardem, al que no le apetecía repetir un papel parecido al de "Días Contados". Otra vez el azar... le pillaron tanto cariño al personaje que le perdonaron la vida de la caída del neón y lo mantuvieron hasta las KIO. El protagonista lógico es un ajustadísimo Álex Angulo como ese cura pequeñito de voz apacible y actos terribles, y con su primera incursión en el universo De La Iglesia, esa mujer madura de físico impactante y voz cazallera llamada Terele Pávez que ya había brillado como condenada a muerte en "Historia del Crimen" y "Los Santos Inocentes."


La película fue rodada en un uno de los inviernos más crudos que se recuerden en Madrid, y discurre por emblemáticas localizaciones madrileñas como La Gran Vía, El parque del Retiro, (que tiene el honor de ser el único parque del mundo con una estatua dedicada al ángel caído), y la zona de Callao donde está el  mítico neón de Schweppes. Deteniéndonos en la famosa secuencia, fue rodada en parte en estudio, en parte en localizaciones reales con especialistas, pero los actores en estudio sufrieron de vértigo igualmente al estar colgados a 5 metros del suelo en un neón de atrezzo. De hecho, el sufrido Armando de Razza estaba tan paralizado por el terror que solo atinaba a decir una y otra vez ¡Tengo Vertiga!,¡Tengo Vertiga!, al final dobló las líneas de dialogo y su cara blanquecina dio la verosimilitud necesaria a la escena.

Todo el metraje está sazonado con una sensación de ir a contrareloj y un patetismo entrañable que da la impresión de inminente desastre, a su vez convenientemente bañado en un controladísimo tono de humor negro. Hasta  "La Comunidad" fue su película más mainstream incluso tuvieron la concesión de eliminar un final tristísimo en que moría hasta el apuntador y un diablo que adoptaba la forma de un perro acompañaba para siempre al cura en su paranoia.

"Sabíamos que el final tenía que ser en las torres KIO y que tenía que aparecer el demonio. Pero lo que no teníamos claro era si al final el cura mataba al niño pensando que era el demonio o no. La verdad es que no era fácil de dilucidar. No teníamos especial interés en que se cargara a un crío, pero lo que tampoco queríamos era decepcionar al público"

Jorge Gerricaechevarría


La lucha quijotesca de Berriartúa y sus dos Sancho Panzas, con esa mirada oblicua alimentada por el LSD a una a un Madrid fascistoide que aullaba al nacer del nuevo milenio fue un hito incontestable de la cinematografía hispana y una de las películas más importantes de la década, para muchos fue el año 0 de algo importante aunque aún no sabíamos muy bien el qué.

Valek

19 septiembre, 2013

Álex de la Iglesia (I)

"Yo no volví a hablar a una persona tras provocar mi muerte a 200 metros bajo tierra luchando bajo un Beholder. No le volví a hablar porque me dejó tirado delante del monstruo y si alguien te hace eso delante del juego te lo puede hacer en la vida real. Aunque después de los años que han pasado ¿puedo decir que existe la vida real?"

- Alex de la Iglesia hablando sobre los juegos de rol


El joven Alex nace en Bilbao Vizcaya un 4 de Diciembre de 1965, y crece en un hogar acomodado vasco típico en la tensa calma del franquismo tardío, con una infancia marcada por los heroes de la marvel y los rastros de sangre en la acera de los atentados de ETA, una fragua de patógenos que  forjará un humor negro como drácula y una visión profunamente pesimista de la existencia. Todo parece desmoronarse a su alrededor un día con la repentino fallecimiento del cabeza de familia mientras veía una telecomedia, esos duros momentos vitales coinciden con el descubrimiento por televisión La Palabra (Ordet) de Dreyer y los films existenciales de Ingmar Bergman que parecen hablarle frente a frente. Se va a la universidad de Deusto a estudiar Filosofía, pero descubre que es mas fácil irse de farra que hincar los codos, aún así no pierde el tiempo dibuja comics y dirige un pequeño cineclub donde descubre a Hitchcock y Buñuel en pantalla grande, y más tarde es contratado como director artístico en el corto "Mamá" de Berguer y  "Todo por la pasta" de Urbizu, otro día hablaremos de las propiedas nutritivas el producto de la huerta de Euskadi casi dignas de aldea gala para que por aquel entonces floreciesen gente tan interesante como Urbizu, Bajo Ulloa o Medem.

Mirindas Asesinas: ¿te estás quedando conmigo?


Corto rodado en ominoso B/N en que ya están todas las constantes de la obra posterior del realizador: El ser aparentemente débil que esconde un monstruo ridículo en su interior, en este caso un Álex Angulo que es un cruce entre personaje Bruguera, funcionario y Woody Allen, ambientada en una típica taberna vasca y con una  afición a ejercicios de lógica implacable que se saldan con la ejecución del contrario según la respuesta. Secundado por unos etupendos Saturnino García y Ramón Barea que a partir de este corto serán caras y voces habituales en su obra. Por azares del destino Alex acabó proyectando el corto a Almodóvar himself, con tan mala fortuna de hacerlo a las bravas sin sonido y doblando las voces él mismo. el manchego conmovido por el entusiasmo adolescente del joven, o tal vez, porqué no decirlo, la lástima, decidió en el acto financiarle el próximo juguete que sería su estreno en el largo, el resto como se dice es historia del cine patrio

Acción Mutante: ¡¡Tú y yo contra el mundo, Alex!!


Normalmente el director novel al que se da vía libre un proyecto se enfrenta a la díficil tesitura de meditar profusamente sobre cual va ser el tema del primer film porque va ser la carta de presentación en sociedad, siempre se corre el peligro de ser un pedante que quiere mostrar su rico mundo enterior y abarcarlo TODO así en mayúsculas, en estos casos las posibilidades de naufragio son muy amplias y variadas.

(Acerca de un hipotetico Tintin: Tintinófilos de pro, Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría barajaron un proyecto imposible, una adaptación crepuscular de las aventuras de Tintín que se abría con una escena de impacto: un avión aterriza en Moulinsart y de él sale un tipo que, con voz solemne, le anuncia al capitán Haddock la muerte de su amigo, el reportero de los pantalones de golf. En una noche de entusiasmo, el tándem de creadores le contó la idea a otro acreditado tintinófilo, Antonio Resines, que se apresuró en auto-erigirse en productor del proyecto. Nunca hubiesen obtenido un permiso oficial para un planteamiento tan insensato, pero a todos nos hubiese gustado ver esa aventura elegíaca.")

Jordi Costa


El aquí firmante habría dado alguna extremidad por ver las caras de los Almodóvares en la oficinas de El Deseo cuando un imberbe Alex les enseño o contó la escaleta de su opera prima:

En un futuro la raza humana está gobernada por musculitos y mariconas diseño, un grupo de terroristas Eminusvalidos llamado Acción Mutante se dedica a exterminarlos.

El film visto en perspectiva pese a ser muy potente visualmente, se nota demasiado caótico por momentos y tremendamente irregular en su desarrollo, quiere ser a ratos un Space Opera a lo Alien pero también precipitadamente algo futurista con secuestros de por medio, un batiburrillo de referencias pop que pasan desde Blade Runner no solo en estética (mirad la presentación del comando), los telediarios de Robocop de Verhoeven y Frank Miller, e incluso toques kitch del propio cine de Almodóvar todo sazonado con el feismo del comic underground.
La historia del grupo salvaje de ese Resines de cara calcinada llamado Ramón Yarritu, tenía mucho de arrojo adolescente y unas pelotas rocosas como las que levantaba Perurena, más aún cuando se corría el peligro de espantar a un público en una época en que los atentados terroristas eran el pan nuestro de cada día. Pese a la brutalidad del film (hay sangre a granel y todo es absolutamente físico) todo está bastante atenuado con una capa de humor deseseperado y negroide...como la hulla del planeta Axturias. A Alex aún le queda metraje y aprovecha para reivindicar el castizo cancionero de borrachos y en un giro guionístico delicioso entroncar con la literatura picaresca con la aparición de ese ciego interpretado por Barea "Tira más pelo de coño que carro de bueyes" Ahí queda eso.

(Continuará)

Valek

08 enero, 2012

La crisis es una historia de (des)amor





Michelangelo Antonioni dirigió en 1961 “El eclipse” como cierre a su Trilogía de la Incomunicación de la que formaban parte “La aventura” (1960) y “La noche” (1961). La película, protagonizada por Monica Vitti y Alain Delon, ganó el premio del jurado de Cannes en 1962 y en su documental “Il mio viaggio in Italia” (1999), Scorsese definió sus últimos siete minutos como la prueba palpable de que todo es posible en el cine.

La película narra como Vittoria (Monica Vitti) abandona a Riccardo (Paco Rabal) después de una discusión que ha puesto punto y final a su relación. Insegura, Vittoria se refugia en su amiga Anita y en su madre, que acude con frecuencia a la Bolsa de Roma. Allí Vittoria conoce a Piero, un cínico agente de bolsa. Piero, al conocer que Vittoria está soltera, comienza a cortejarla; su interés por ella le lleva a descuidar su trabajo durante uno de las mayores golpes a la economía italiana.



Dice David Saul Rosenfeld que “El eclipse” empieza por el final, con una ruptura. De hecho, la describe como la narración de un final. Antonioni no es ajeno al paisaje apocalíptico, siendo ejemplos de ello “El desierto rojo” (1964) o “Zabriskie point” (1970) y esta película está dominada, como es habitual en su director, por un paisaje de ciudad desértica, de construcciones solitarias y abandonadas. Los lugares en construcción se contraponen al lugar de trabajo de Piero, la impresionante Piazza Affari, un auténtico templo de las finanzas en su sentido más estético, y el principal bolsa de valores de Italia. El aire catastrofista que inunda todo viene puntuado por un cadáver dragado del río.

Piero, el hombre de los mercados, intenta conquistar a Vittoria, la mujer que ha sido engañada otras veces y que no quiere que le hagan daño de nuevo. La insistencia de Piero mantiene un frágil equilibrio en la vida de ambos, pero hay una necesidad de que se encuentren. Cuando Piero consigue toda la confianza de Vittoria, queda con ella en una cita, a la que Piero jamás acude.



Y entonces, la ciudad, el paisaje de fondo, se revela como el lugar más frío, anodino y terrible posible. Pero el único existente, el único donde puede tener lugar la acción.

De ese modo, Antonioni diseña una advertencia, la amenaza económica, con sus “altos y bajos” como llega a defender Vittoria, con sus “eclipses”, equiparándolo a las relaciones personales, a la constante inseguridad de vivir pendiente de tantos factores, a entregarse ciegamente al otro, solo para descubrir que no solo seremos engañados, si no que nos dejaremos engañar una vez más.

by Henrique Lage


12 agosto, 2011

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Empiezo parafraseando a Les Luthiers y recordando además un concepto de Cerezo que siempre habla de “nostalgia podiosera y falaz”… Sí hijos, me apetece hablar de la nostalgia…

Algún día todos seremos el abuelo de Werther's

Siempre me ha parecido curioso cómo funciona la nostalgia y los recuerdos cuando se aplican al cine o la televisión. Cierta generación suele recordar Mazinger Z como una grandísima serie, con una animación espectacular y acción trepidante. Cuando uno ve Mazinger de mayor descubre algo totalmente diferente, sin embargo conozco a bastantes personas que no van a renegar de su amor por Mazinger así como así, a pesar de haber cambiado…

Digo que es curioso porque me da la impresión que el apego a estos recuerdos funciona de forma diferente en cine y televisión. No conozco a muchas personas que sigan profesando admiración por el Padre Abraham y sus pitufos, Enrique y Ana o Parchís y quieran venderlo como música maravillosa al nivel de los nocturnos de Chopin. Muchos jugamos de pequeños con ositos de peluche, con Scalectrix o el fabuloso TCR que cambiaba de carril cuando le salía de las narices, pero los “descartamos” (aunque haya gente que haga modelismo, que siempre parece una versión más “adulta” aunque no lo sea, como las películas de Nolan). Podría decir que, estadísticamente, la mayoría de la población mundial debe haber pasado sus momentos más felices con alguna clase de engendro de relleno espumoso, pero prácticamente ningún adulto juega con peluches si no hay alguna clase de sexo asociado al hecho…

Sin embargo cada día entiendo menos lo de disfrutar como un niño. La vida es un cambio constante, mientras no se siente ningún apego con gran cantidad de cosas en la vida y se descartan, parece que el cine debe sufrir un inmenso síndrome de Diógenes y hay que apegarse cual mejillón a la roca a las cosas que uno vio de niño o a ese tipo de cine que le retrotrae a uno a un feto con cerebro del tamaño de una nuez. Tampoco entiendo lo de “no quiero analizar porque disfrutaré menos del cine” (también llamado “ni sé de cine ni me interesa porque entonces dejaré de ser feliz”). Podría hacer un ejercicio con alguien de estos y seguro que por cada película que disfrute y yo no soy capaz de encontrar una película que yo disfrute y él no. No hablamos para nada de dejar de disfrutar sino de cambiar el objeto con el que se disfruta, un intercambio de cromos que todo el mundo ejecuta en su vida con otras cosas, incluyendo amores.

Yo soy una persona que tiene miedo al cambio, socialmente me traumatiza que mi alrededor se mueva demasiado rápido, el nombre clínico para ello es metathesiofobia, sin embargo encuentro el mundo del cine el medio ideal para enfrentarme a ello, no me da miedo reconocer que he perdido muchas horas de mi vida viendo mierda o que me he gastado mucho dinero en dvds y blu-rays que ahora no usaría ni de posavasos, no me da miedo admitir que en un periodo de unos años he cambiado mis gustos y que ahora disfruto de otro tipo de cine, no más ni menos, otro tipo, y veo la misma cantidad de películas que hace unos años. Quizá esta posición me hace ser más intransigente con los que se apegan a lo de no analizar cuando probablemente la realidad es que no lo han probado.

No entiendo ese miedo a levantarse un día y pensar “mierda, ya no me gustan los Goonies, ahora me gusta Haneke” o “mierda, ya no podré ver Sucker Punch y sentirme cerebralmente como una ameba”.

Todo el mundo siempre piensa en dar saltos, en arriesgarse en la vida, en ir a mejor, en venderlo todo, abandonar su país, sus amigos, a su mujer y a su hijo y montar un chiringuito en Copacabana… Eso sí, llevando el DVD de Juegos de Guerra siempre en la maleta…

Pedro Pérez (aka Findor)

28 abril, 2011

¿Es usted idiota?

A veces uno encuentra inspiración en los sitios más insospechados. En ocasiones mi trabajo consiste en saber aplicar soluciones de otros problemas a los problemas actuales, es por eso que en ocasiones relaciono temas imposibles para asociar ideas. Temas completamente ajenos al cine que me producen reflexiones sobre el cine... Hoy es uno de esos días... 

Reflexionaba en el foro por donde me suelo mover sobre el riesgo que supone el cortometraje de Raúl al trabajar sin diálogos. Un riesgo porque hace recaer la narración en un modelo totalmente intuitivo y visual, y salió el tema del miedo del espectador a no entender el corto porque nada dice explícitamente lo que está pasando... que supongo que es el que alimenta posteriormente el miedo del narrador a no explicarse y que más o menos dio pie al post sobre cine grande y cine pequeño... 

Y de repente me encontré con algo que ya conocía pero había olvidado. Me acordé de Hans Monderman.


Es normal que a nadie le suene, no es un tipo famoso, al menos no lo es en círculos cinéfilos, es un señor que durante su vida fue ingeniero de trafico, sin embargo, algunas de sus revolucionarias ideas para el mundo del trafico me resultaron sospechosamente parecidas al cine arriesgado y al que a la larga acaba siendo grande. El experimento de Monderman para el trafico consistió en coger una zona de una ciudad holandesa y... aquí viene la sorpresa... quitar todas las señales, semáforos, lineas en las calles... y el resultado, no solo fue que no hubo más accidentes si no todo lo contrario, la ausencia de señales hacía que la gente fuese más prudente, las prioridades se respetaban, existía mucho más respeto al peatón... Monderman sacó varias conclusiones interesantes, entre ellas esta: 

- Si el gobierno quita toda la responsabilidad del ciudadano, el ciudadano es incapaz de desarrollar sus propios valores nunca más. 

Que se resume en otra mejor y aplicable a prácticamente todo en general y que probablemente sí hayáis oido: 

- Si tratas a la gente como idiotas, se comportarán como idiotas.
 
Desde el momento en el que el cine se autoexplica hasta la saciedad, entra en el círculo vicioso de creer que el espectador es idiota y no entenderá lo que uno quiere contar, y de repente el espectador se acostumbra a que le expliquen todo y cuando no lo hacen no sabe como reaccionar. Puede que esté dando demasiadas vueltas a lo mismo, la mediocridad, el cine grande y pequeño, el espectador idiota... cosas sobre las que seguro se han escrito ríos de tinta, pero por un lado uno esta empezando en esto del cine, que por algo hace cuatro días mal contados que tuve las epifanias y además se junta con el hecho de ver riesgos como los del Córtate aplaudidos como se aplaudieron. Entonces se da cuenta que, a lo mejor, la cosa no es tan difícil, pero que depende de un esfuerzo conjunto que, probablemente, es lo que impide que se realice.

También es muy fácil como espectador sentarse a esperar y creer que no se tiene capacidad de decisión. Decir, eh, es lo que hay, pero un tema importante para el cine es que el espectador dé un paso adelante, la autoconsciencia de sus fallos y su capacidad de ver donde se está equivocando, pero para eso hay que perder el miedo a ser espectador y el miedo al cine grande. El espectador debe tomar sus propias decisiones, sacar sus propias conclusiones y, sobretodo, equivocarse en ellas para a su vez, aprender. No es solo cuestión de ser exigente sino de esforzarse en serlo y lo más importante probablemente, en saber por que.

Pero nadie dijo que esto iba a ser fácil, ¿no?

Pedro Pérez (aka Findor)

28 marzo, 2011

Cine grande, cine pequeño



I don't know the key to success, but the key to failure is trying to please everybody.
Bill Cosby

Un poco de aventura, que ganen los buenos, por supuesto, siempre con algo de superación personal por el camino. Romance, una relación no puede faltar, da igual que hablemos de un espía. Si hablamos de comedias es importante que a las dos terceras partes haya un punto de inflexión, un ex-novio o algo que ayude al protagonista a superarse a si mismo. Siempre puede ser ese archienemigo, no puede faltar un archienemigo, y acción. Una persecución en coche, o una corriendo con la cámara al hombro, que ahora mola. Un par de explosiones, efectos especiales. La chica que esté buena… Ya está. Acabamos de hacer una película con un poco de lo que le gusta a todo el mundo… ¿Que puede fallar?

Nunca pensé que un día de mi vida usaría una frase de Bill Cosby como ejemplo de algo, pero si algo me parece su frase, es esclarecedora. Primero porque representa uno de los males endémicos de muchos aspectos de la sociedad, incluido el cine, y extrapolable a demasiadas disciplinas. Aumentar el público potencial como recurso para maximizar beneficios o minimizar riesgos. Alguno puede llegar a pensar que el cine no sufre esto, porque la mayoría de blockbusters tienen un público definido, los jóvenes, pero al final el error es el mismo, porque intentan agradar a todos los jóvenes sin distinción.

El cine grande es para minorías. Quizá esto choque mucho con algunas de mis ideas anteriores sobre la formación de grupúsculos cerrados de cinefilia, pero al final es más una causa que no un efecto. Es difícil que películas que no se plantean como objetivo el gustar a todo el mundo, acaben gustando a todo el mundo. Aunque curiosamente, las películas que quieren gustar a todo el mundo, no acaban gustando a nadie, o no lo suficiente como para convertirse en cine grande.

Sigo pensando que la calidad no debe depender nunca de los objetivos sino de los resultados, pero sospecho que los directores con cierto grado de megalomanía parten con ventaja. Pensar en lo que uno quiere contar por encima de lo que los demás opinen es un primer paso para crecer y hacer cine grande. Pienso en Malick, Fincher, Gondry, Kubrick, Tarantino o en mi megalómano favorito P.T. Anderson y veo películas sin concesiones en muchos casos. Narrativa que sigue su camino y genera sus propias reglas si hace falta, sin pensar nunca en regalar nada a la audiencia o dar facilidades porque si al final la cosa está bien hecha, todo cae por su propio peso. Y Magnolia me parece un gran ejemplo sobre esto.

No creo que Magnolia haga prácticamente ninguna concesión a la audiencia excepto, con peros incluso, el pequeñísimo gesto final, y aún así podría decir que está plenamente justificado dentro de las reglas de narración que plantea la película. Magnolia es cine grande por muchísimos más detalles que la duración o el elenco de actores con mucho caché, Magnolia es cine grande porque deja que la narración fluya por donde debe para que las piezas del puzzle que plantea encajen acompañado, claro está, por una virtud técnica excelente.


In this life, it's not what you hope for, it's not what you deserve - it's what you take!

Podría escribir hojas y hojas sobre Magnolia, pero me reservo mis palabras para un texto posterior en mejores condiciones.

Es un gran defecto del espectador esperar que le cuenten las historias que quieren oír, pero uno de los pasos necesarios para evolucionar es empezar a escuchar las historias que se cuentan por encima de lo que uno espera… Eso sí, siempre siendo exigente...

Pedro Pérez (aka Findor)

19 febrero, 2011

El triunfo de la mediocridad

Muchas veces me pregunto porque tengo que ser exigente, la gente me pregunta cómo es posible que no me gusten ciertas películas, que si soy un rancio, es un pensamiento recurrente que suele ser espoleado por algunos momentos y conversaciones con personas menos sibaritas en gustos cinéfilos, me pregunto si no sería más fácil dejarse llevar e intentar eso de disfrutar del cine, total, la vida es corta, no estamos aquí para sufrir, bla, bla, bla...

Sin embargo ante una afirmación tan inocente se esconde una trampa... No creo que sea descabellado pensar que ante cualquier elección una persona sensata decide optar por la mejor opción. Las cosas que pueden influir en que esto no se cumpla son el desconocimiento, el dinero, la parte estética... Se podría incluir la información sesgada, como la que ofrece la publicidad, pero es una forma más de desconocimiento. Es una suposición lógica pensar que si una persona decide comprar un televisor y tiene dinero e información, elegirá la mejor disponible en base, sobretodo, a que hay gente experta en el mundo que es capaz de emitir un juicio sobre un televisor en base a su conocimiento.

Supongo que veis por donde voy, no creo que este descubriendo nada nuevo. A todo el mundo le gusta la excelencia, todos querrían ser exclusivos, tener cosas mejores que su vecino o esos familiares odiados, lástima que el dinero lo impida...

Pero el cine es "gratis"... Podría entender, en una afirmación impertinente, que la gente que no pueda pagarse una cena en el Bulli se autoconvenza de que un cocido es mejor, entiendo que con las cosas caras la gente no sea exigente por no poder permitírselo, pero el cine es "gratis", incluso si no lo es, el precio de las entradas y de los blu-rays no dependen de la calidad de la película. Voy a subir un grado más esta impertinencia para decir que no entiendo porque ante la posibilidad de conseguir gratis cualquier película del mundo en un tiempo mínimo, la gente sigue eligiendo ver cine mediocre.

Es evidente que si todo el mundo consume productos mediocres y los acepta sin más, la mediocridad se convierte en el paradigma de calidad. Uno de los problemas que veo no es que el cine sea mediocre o que no haya buenas películas, porque las hay, el problema es que cada vez que aparece algo ligeramente diferente a ese punto medio, se le empieza a llamar obra maestra.

Stephen Hawkings decía en la introducción de "Historia del tiempo" que cada referencia o formula matemática que aparece en un libro, son lectores que se pierden, sin embargo, siendo de ciencias, al hablar de esto no puedo evitar pensar en las campanas de Gauss.


Yo creo en la estadística, no por nada es uno de los pilares de mi trabajo. Siento que seré un aguafiestas para algunos, pero todo esto del criterio no deja de ser, de forma simplificada, un corte en esa campana que decide hasta que punto de mediocridad uno es capaz de soportar.

Vuelvo a repetir que esta "lucha" no es contra el cine mediocre, este tiene que existir, es lo que da forma a la campana, no es un tema de decir que cine es mejor que otro, mi problema es contra el conformismo que acepta ese cine, personalizado en miles de críticos que sólo miran su ombligo y que gracias a internet pueden tener voto (incluido yo) y acompañado por los medios que exaltan la calidad en base al dinero que reciben. Esto no va de crear lobbys o grupos elitistas o de creerse superior a los demás, va de creer en un público más exigente que repercuta en la calidad del cine y revitalice el medio, porque a la larga será mejor para todos. Sé que es un pensamiento excesivamente idealista, pero nada me impedirá intentar llevarlo a cabo.

En el fondo da igual el tipo de cine que defiendas, el objetivo no es otro que el de ser exigente con lo que ves... Siempre que hablo de esto acabo repitiendo la misma frase: el problema de no esperar nada de una película es no obtener nada de ella y conformarse.

Pedro Pérez (aka Findor)