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19 diciembre, 2014

Cortópolis XIII

Se puede decir que han pasado demasiadas cosas entre la última edición de Cortópolis y ésta, la principal de ellas, la larga espera entre el corte con Kinepolis y la obtención de una nueva sala, un corte que a algunos se nos ha hecho eterno porque, nunca me cansaré de repetirlo, este festival es una de esas cosas de las que no debería prescindir el panorama cultural de este país. Aparte de ser un poco mi otra casa y casi familia, pero ese es otro tema y roza alarmantemente el peloteo.

Hoy debería haber estado dentro de esa nueva sala para hacer un reportaje en condiciones, pero las circunstancias imponen, los accidentes pasan, uno no es indestructible y el hombro roto me impide viajar a disfrutar del evento. Por desgracia para vosotros, la era de internet deja hacer esto a distancia y aquí estoy otra vez, espero que por mucho tiempo.

Esta nueva sesión consiste en 7 cortos, algo mas heterogéneos que la sesión anterior muy centrada en el terror y el fantástico, pero como siempre, con un buen nivel de calidad. Además, siempre ha sido una virtud la variedad de la cartelera del festival. Con este rollo, vamos a lo que toca.


The Landing (Josh Tanner): Un pequeño relato de historia ficción donde una sonda rusa cae en la granja de un hombre obsesionado por los comunistas y la guerra fría. Junto al desarrollo de la relación padre hijo que se da en situaciones donde uno de los progenitores tiene esa vertiente tan radicalizada. La historia intenta cubrir las memorias del hijo y su vuelta a la granja para revelar lo que pasó cuando era niño, con una evolución y relación entre los personajes muy bien llevada y contada de forma ejemplar.


Valentina (M & M): Historia romántica mas o menos clásica que empieza donde una pareja recién separada aunque con un perro en común se van mintiendo sobre el lugar donde se encuentran en un determinado momento. Muy típico juego de equívocos, situaciones particulares y el toque del destino donde los protagonistas funcionan, el perro funciona y lo que quizá no me convence son los extras. No porque no funcionen sino porque creo que la historia podría funcionar igual sin ellos. Incluso con sus lugares comunes, sirve para sacar una sonrisa y creer un poquito en el amor.


Si tuvieran ojos (Polo Menárguez): Una azafata se queda de repente encerrada en el baño sin poder salir. Y a veces no se necesita más que una pequeña excusa para crear algo visceral. Las puertas que se abren y se cierran en función de la persona y un montón de imágenes potentes crean una pieza audiovisual realmente maravillosa, muy emocional y de la que es muy difícil apartar los ojos mientras ocurre. Un trabajo genial y muy a tener en cuenta.


On Fire (Alberto Evangelio): Empezando con una historia detectivesca más o menos clásica de asesinatos con pinta de ritual se acaba destapando algo más complejo y también con giro fantástico. Quizá el único problema que le veo al corto es ese giro y el medio epílogo final que sobreexplica cosas que quizá no debería, pero tampoco es un problema excesivo dentro del desarrollo de la historia. 


Bikini (Óscar Benácer): Carlos Areces haciendo de Franco. Podría quedarme aquí a la hora de describir este corto, pero sería realmente injusto. Es innegable que lo destacado es precisamente esto, pero con la excusa de convencer al generalísimo de las bondades turísticas del uso del bikini, se crea una pequeña historia de costumbrismo y comedia realmente fabulosa. Sin necesidad de aspavientos ni caer en la parodia se deja intuir como Franco puede ser un viejo verde y la vanidad de la señora Polo en un conjunto realmente muy bien rodado.


Safari (Gerardo Herrero): El corto mas dramático de la noche que toca el delicado tema de las matanzas de estudiantes. Es un corto incómodo, de los que te va tocando por dentro poco a poco y no se puede expresar con palabras, hay que sufrirlo. Además de todo esto, coincide que además esta rodado y montado de forma absolutamente espectacular. Me fastidia ser parco en palabras, pero me da la sensación que las que ponga no le harán justicia.


Dead Hearts (Stephen W. Martin): El corto a traición de la noche. Creo que es imposible empezar a ver este corto sin que te vengan destellos de Wes Anderson, o de esa maravillosa serie, especie de Amélie freak que para mi fue Pushing Daisies. El corto, narrado en off, empieza con una historia de amor infantil y desarrollada durante el tiempo que tiene además un pequeño giro fantástico para mantener la coherencia de la narración, todo con un aire de cuento bizarro desde el principio hasta el final.

En resumen, ha sido una vuelta interesante, con el problema de lo enorme que me llegó a parecer la sesión 12 y que lamentablemente crea comparaciones odiosas e innecesarias. Probablemente yo también esté muy oxidado después de tanto tiempo sin hacer esto, pero son cosas que pasan y a las que uno debe sobreponerse.

La próxima sesión espero que ya sea en directo.

Pedro Pérez (aka Findor)

09 junio, 2014

Cortópolis XII

Quizá esta haya sido una sesión algo rara de Cortópolis, menos público del habitual por coincidencia con el Nocturna y sala más pequeña de lo normal con una pantalla que tampoco llegaba a los niveles de calidad de la sala enorme.

Es curioso decir esto porque la "peor" asistencia es la que ahora mismo se queda en mi memoria como la mejor sesión a la que he asistido tanto en ritmo como en calidad. También coincide, no sé si por coincidencia con Nocturna o por selección casual, que el negro y el terror (géneros que admiro mucho) formaron parte importante de la sesión. Hay veces que escribir sobre sesiones como esta se hace más duro de lo normal, porque llega un momento donde formas parte de la familia y lo disfrutas tanto que parece que cuando alabas estás haciendo la pelota a un montón de gente que te cae bien. Podría, pero tendréis que hacer un acto de fe y creer que no es así, aunque sólo sea con mi palabra.

El cambio de sitio acabó generando cierto caos en lo que suele ser la presentación previa y concursos, pero nada especialmente preocupante. Los dos puntos importantes fueron el premio del público de la sesión anterior a la gala, que se lo llevó .Sub, un premio bastante merecido en mi modesta opinión. Y el pase previo a los cortos del trailer de "Si tuvieran ojos", último trabajo de Carlos Polo que aunque interesante, no permite hacerse mucha idea de lo que depara el corto final.

Y con esto, vamos a la sesión en sí.

Kush (Shubhashish Bhutiani): cortometraje seleccionado para los Oscar inspirado en el asesinato de la primera ministra Indira Ghandi en 1984 a manos de sus guardaespaldas sij y que provocó una batida importante por el país en busca de practicantes de esta religión. Kush es un niño sij en un autobús escolar que se ve protegido principalmente por su profesora durante su vuelta a casa. Muy emocional quizá se ve algo impedido por el hecho que no explica demasiado que está pasando hasta bien entrado el metraje

Canis (Marc Riba y Anna Solanas): Corto en blanco y negro y stop motion en un mundo de aire post-apocalíptico y donde una especie de epidemia afecta a los perros y se vuelven rabiosos. En protagonista y su abuelo viven aislados sobreviviendo como buenamente pueden hasta que una serie de circunstancias cambian esto. Quizá lo más interesante es como con una animación relativamente precaria y la falta total de diálogo sea todo tan narrativamente claro, cosa que por otra parte, es de lo que se trata el cine. También tiene algún momento de dureza importante y me dejó un poco loco el post proceso que da la impresión de estar rodado con cámara al hombro.

Mr. Dentonn (Iván Villamel): Me resulta un poco raro hablar del corto teniendo en cuenta que soy crowfunder y fan del anterior trabajo de Iván. Mr. Dentonn no se esconde en llamarse homenaje al cine de los 70-80, sobretodo a Carpenter y desde luego no decepciona en ese sentido. La historia en realidad es un poco lo de menos, enfocando gran parte del trabajo en la parte formal, que se puede decir tranquilamente que llega a una calidad exquisita en el trabajo de cámara y con una música que acompaña perfectamente a todo el desarrollo. Otro gran corto de Iván que deja de ser ya una sorpresa.

Lights Out (David F Sandberg): Bajo la idea del miedo a la oscuridad se esconde un corto muy interesante a pesar de la escasa duración. Incluso jugando con algunos tópicos funciona perfectamente en la mezcla del malrollismo con ciertos toques de humor.

Full Time (Mark Gill): Del director de The Voorman Problem llega una historia sobre el Alzheimer rodada de manera muy sobria. A pesar de no tener un hilo conductor clásico, se van presentando situaciones donde se examina la fragilidad de la memoria y lo duro que es esta enfermedad para los familiares y personas cercanas. Sin mucho ruido, Mark Gill es un director a tener en cuenta vistas sus incursiones en este terreno.

El amor me queda grande (Javier Giner): Comedia negra negrísima de amores y manipulaciones sentimentales que ejerce Lucía sobre Samuel para conseguir su plan maestro. La única característica peculiar de esta situación es que ambos tienen 10 años. Claramente estas actuaciones, muy creíbles a pesar de la edad, crean un doble sentido visual que funciona fabulosamente para crear ese ambiente de comedia enrarecido y bizarro, que además se potencia al estar rodado de forma impecable.

Fool's Day (Cody Blue Snider): De una comedia negra con niños a otra comedia negra con niños pero totalmente diferente. Esta vez la comedia viene menos por la parte de los diálogos y más por la situación en sí, de un absurdo a otro y con despropósitos constantes entre momentos de gore y negrura. Rodado de forma mucho más simple la verdad es que se queda lejos del resto de cortos de la noche a nivel formal, pero compensa con un montaje trepidante que lo hace funcionar como un tiro.

Y eso es todo, una sesión donde la votación posterior fue un suplicio porque incluso el "peor" puede ser un cortazo en otras circunstancias. Queda la espera de ver si las siguientes sesiones pueden estar a la altura de esta selección. Siento si la crónica a la mejor sesión no ha estado a la altura debido a una semana un tanto caótica en mi vida, pero esta vez particularmente, el viaje valió mucho la pena.

Pedro Pérez (aka Findor)

22 abril, 2014

Las cosas del directo

Nota 1: Para no interferir, la lista de premiados completa se ha publicado en otra entrada aquí.
Nota 2: Las fotografías pertenecen a Domingo Fotografía, con su permiso. Y son solo dos, para ver algo completo visitad el álbum de Facebook. Y dadle al me gusta!

No me quiero imaginar lo que debe haber sido la organización de la primera gala para todos los implicados en ella. Digo que no quiero principalmente por salud mental, aunque claramente se pueda objetar que un poco loco siempre he estado y más después de aceptar participar como crítico y como jurado. Sin embargo tengo ese subidón de autoestima de pensar que he participado en algo grande por algún mérito que tengo en este mundillo que siempre he amado y al que he decidido dar parte importante de mi vida. Y quizá ahora no se tenga esa sensación, por la resaca, por la Semana Santa, pero esto es algo grande, y espero que el tiempo lo ponga en su lugar.

Se puede entrar a valorar los errores de la gala, motivo de la precipitación, falta de ensayos, megáfonos de los chinos que no hacen caso cuando aprietas el botón y pequeños detalles que tampoco enturbian la mayoría de aciertos dentro de la cantidad de tiempo definido para el evento. Puede gustar más o menos, cada asistente acabará teniendo su opinión, pero en un evento así no se puede agradar a todo el mundo así que el resultado no deja de ser una decisión basada totalmente en la intuición. Una estructura basada en gags, entregas de premios y la emisión de los cortos nominados para crear un ritmo en el que nada ocupe demasiado espacio seguido. En ese sentido, felicitaciones a los actores que reinterpretaban los cortos nominados de forma peculiar, a quien quiera que decidiese hacer el chiste de Voice Over, a Iván Sainz-Pardo por su muerte figurada en el escenario (y casi literal cuando le sacaban de el) y a Gloria, presentadora del evento por saber manejarse e improvisar en varios momentos.

¡Dispérsense! ¡Aquí no hay nada que ver!
Como en cualquier gala también puede existir la tentación de hablar de premios justos o injustos, y aunque pueda estar de más de acuerdo con algunos que con otros, la elección ya fue suficientemente difícil como para decir a nivel personal que no creo que hayan existido injusticias extremas, ya que todos acaban teniendo muchas y repetidas virtudes (ese es mi tópico). Aunque los ganadores "morales" de la noche fueron Curfew y Efímera, con tres premios cada uno y claramente de los importantes, ambos sucumbieron ante Misterio en la votación final de mejor cortometraje.

El colofón final que debía ser el nacimiento del Nene se quedó en falsa alarma debido a ciertos problemas técnicos, artísticos y la falta de epidural mayormente. El año que viene espero que haya más suerte.

Quizá esta crónica sea demasiado corta, pero me es dificil entrar en juicios cuando era una noche para dejarse llevar sin mucho más. Quizá fuese una de las mejores noches que he tenido en los últimos meses. Quizá es que todavía me dura la resaca de la eufória y no quiera perderla. O simplemente sean demasiadas sensaciones como para explicarlas en un simple blog.
 
Muchísimas gracias, familia
Pedro Pérez (aka Findor)

27 febrero, 2014

Cortópolis XI

Nuevo año, nueva temporada de Cortópolis en este este invierno de altibajos climáticos y con la renovación llegan nuevos cortos, nuevas oportunidades de ver audiovisual interesante y sobretodo, la parte divertida de la crítica que es poder disfrutar de ello desde mi puesto alejado. Esta edición se presenta además con un evento a marcar en el calendario, la elección de los primeros nominados para los premios Nene en un total de, nada más y nada menos, 21 categorías que tocan un poco todos los puntos importantes del desarrollo audiovisual del cortometraje, una selección de cortos de factura impresionante y en la cual voy a tener el honor de participar. Doble alegría, porque a pesar de las prisas, las entregas cuando no tienes tiempo y los dolores de cabeza cuando parece que no tienes nada que decir, no voy a negar que, al menos aquí, me encanta mi trabajo...

Seis son los elegidos para estrenar el año y a por ellos vamos.


Por eso no tengo hermanos (Paco Cavero): A pesar de no haber podido ver una copia con el acabado final, no tengo nada más que elogios para este corto de Paco Cavero con una historia de cuñadismo extremo en busca de monstruos en lagos. Sostenido por la naturalidad de los diálogos entre Carlos (Gorka Otxoa) y Antonio (Antonio Castelo) y la aparición estelar del campista perdido (Manuel Burque), es todo un no parar de situaciones a cual más absurda desde el principio hasta el final. A esa naturalidad ayuda muchísimo el que los tres protagonistas estén a un nivel espectacular durante todo el desarrollo. Aparte con sorpresita final, ¿qué más se puede pedir?



Solsticio (Juan Francisco Viruega): Una historia de pérdida y superación con toques sobrenaturales y apocalípticos y que basa un poco su desarrollo en La Flauta Mágica de Mozart a la cual hace referencia Joana (Ingrid Rubio), la directora de ópera protagonista. Una historia que cuenta el regreso al hogar de la protagonista y que basa el texto más en la metáfora y la simbología visual que en la racionalidad que en el fondo busca su protagonista. Muchas caras conocidas y rodeadas de imágenes hipnóticas y desarrollo algo oscuro pero que dejan un poso de inquietud y reflexión importante en el espectador.


2º a (Alfonso Díaz): La excusa de un casting para algo que no sabemos sirve para ver un pequeño juego de seducción por parte de Olga (Olga Alamán) al director (Jonathan D. Mellor), para convencerle que es la mujer que necesita para el casting. Un relato breve que se refuerza con un  más que interesante juego de miradas y planos cortos de los protagonistas aunque se pueda sacar inconscientemente una sensación negativa del uso que dan las mujeres a este juego de seducción.



.Sub (Jossie Malis Álvarez): A veces uno se encuentra pequeñas obras audiovisuales basadas en el metalenguaje que saben usar estos elementos de forma muy interesante. .Sub es claramente uno de ellos donde se usa un recurso como los subtítulos para hablar de la dificultad de integración de una mujer inmigrante (Yollande Michele Elle Aka’a) en la sociedad y las trabas burocráticas. Con ligeros toques de ciencia ficción en el dispositivo que integra los subtítulos en las personas y por el cual se integran en la sociedad. El resultado es un corto divertido de ver y que auna la crítica social hacia algunos sistemas de inmigración.



Namnala (Nacho Solana): Namnala nos cuenta la historia de José (Álex Angulo), dueño de una tienda de reparaciones y que se siente obsoleto y con poca utilidad al mundo, hasta que un visitante desconocido (Babou Cham) le pide reparar una cámara y la cinta que contiene. Aparte de una aparición fugaz de otra clienta, el peso principal de la historia recae sobre Álex Angulo y Babou Cham con mucho acierto interpretativo en general, aunque me apasiona particularmente la escena de la reparación de la cámara y todo que logra transmitir, aunque quizá en ese punto el espectador avizado ya se ha dado un poco cuenta de por dónde pueden ir los tiros. Me parece muy interesante la reflexión sobre esas profesiones olvidadas y su verdadera utilidad o el hecho de que cualquier cosa que sirva para hacer feliz a otro en realidad nunca es tiempo perdido.


Alexis (Alberto Evangelio): Alexis es un niño con poderes fruto de un experimento que no acaba de salir bien y le convierte en una máquina de matar. Un poco al estilo Akira con niño telekinético que se vuelve un poco loco con el experimento. El corto luce bien dentro de su ambiente minimalista en sala de entrevistas/bunker aunque su mayor lacra quizá sea el que la historia y el desarrollo son un poco tópicos y conocidos para los amantes del género, pero que al final tampoco se hace pesado por el desarrollo dinámico y bien llevado.



Frost (Jeremy Ball): Cortometraje canadiense y único representante internacional de la sesión que nos trae la historia de Naya (Emily Piggford), una cazadora habitante del ártico que ante la escasez de comida para ella y su familia salir de los límites tradicionales de caza saltándose así la tradición ancestral. Narrado en off y con un claro mensaje acerca del progreso y salirse fuera de los márgenes junto con otro más ecologista acerca de los peligros y las consecuencias del ser humano en el entorno. Muy potente visualmente con unos efectos especiales muy logrados y una fotografía acorde a ellos.

Es evidente que a veces me dejo llevar por la euforia y mi pasión por el medio a la hora de los elogios, pero una de las virtudes del cortometraje y lo que me hace ser tan parcial a veces es que nunca me da la sensación de haber perdido el tiempo con ellos aunque no acaben de ser obras magnas dentro del mundo del cine. Al menos es lo que me pasa con Cortópolis y lo que me pasaba con Córtate y lo que me suele pasar viendo estas selecciones, que dentro de sus altibajos eventuales y normales por otro lado, en el fondo la sensación es enormemente positiva. Es verdad que formo parte activa del evento y se me puede acusar de esta parcialidad, pero tened en cuenta que no cobro por ello, así que claramente no estoy aquí por la pasta...

Para la siguiente sesión, Gala y entrega de premios. Esa por supuesto, no me la pierdo.

Pedro Pérez (aka Findor)

28 noviembre, 2013

Cortópolis X

Empieza el frío, vuelven las gripes (incluida la que llevo encima y que espero me deje reflexionar en condiciones). Con el mismo vuelven mis padres (¿casualidad?) a casa cual anuncio del Almendro y mientras reviso los cortometrajes de esta noche sale la clásica discusión de lo malo que es el cine español... Coincidiendo con una sesión de cortópolis totalmente nacional me pregunto si están viendo lo mismo que yo o si simplemente se encuentran imbuidos de ese espíritu de autoflagelación patria donde todo lo que se hace aquí no vale la pena con respecto a las mierdas que se hacen fuera, porque la mierda de importación siempre parece tener más caché...

Evidentemente es algo que esquivo hábilmente porque no quiero caer en la eterna discusión de las subvenciones y tópicos mal entendidos a la que se agarran, ya no sólo mis padres, sino una gran parte de la población.

Es con estas circunstancias por las que creo que una edición enteramente nacional de Cortópolis es algo que, aunque se pueda decir que no es absolutamente imprescindible debido a la representación habitual en otras ediciones, sí representa un pequeño golpe de efecto sobre la capacidad de nuestros cortometrajistas a la hora de generar contenidos de calidad en una época tormentosa para los cineastas en general y los propios cortometrajistas en particular.

Dicho esto, toca empezar con la crónica del cortópolis X (y no, no hay porno... perdón, chiste innecesario).


El paraguas de colores (Edu Cardoso): Corto narrado en off que explica la historia de una mujer que sospecha de la vida secreta de su marido y decide investigar. Me cuesta identificar si la impersonalización con narrador externo es algo que ayude o al contrario es algo que pueda llegar a provocar cierto desapego, sin embargo me parece una decisión interesante para contar algo que en el fondo es tan visceral como la infidelidad o la violencia. Rodado de forma sobria, quizá demasiado para mi gusto, lo que deja todo el peso en la empatía que podamos generar con la protagonista, algo que se potencia con la reflexión abierta al finalizar el corto.


Cólera (Aritz Moreno): Como alguien obsesionado en la parte formal del cine no puedo dejar de pensar en todo este corto de forma algo compulsiva. Basado en una historia de Richard Corben cuenta la persecución de un hombre deforme y enfermo por parte de la ya conocida masa enfurecida. La obsesión sobre este corto llega por estar rodado íntegramente en plano secuencia... con cambios de cámara! Incluso a sabiendas de que existen efectos digitales para encadenar las transiciones entre la primera parte alrededor de la turba a la Snorricam del hombre deforme corriendo y la vuelta al plano general que concluye el corto. Esta transición es tan perfecta que al final lo que provoca son más dudas y sobre todo admiración en como se enlazan estos cortes. En el resto de aspectos el corto es igual de potente, ambiente, música y por supuesto, la historia.


Adivina quien viene a comer mañana (Pepe Jordana): Revisión de la clásica "Adivina quien viene esta noche" cambiando las sospechas raciales por unas algo más surrealistas. Comedia quizá algo tópica aunque con aciertos, buena mano dirigiendo y buena labor de los actores que dan vida al desarrollo. Quizá su mayor problema radica en la previsibilidad de una historia que es ya bastante conocida y quizá por eso también se le note cierto exceso de metraje, aunque en general el rato que uno pasa es bastante ameno y ciertos giros y detalles de guión mantienen el interés. Buen punto en los créditos finales con el pueblo entero haciendo de doctor que deja todavía mejor sabor de boca.


Star Wars: The Holo Experience (Santiago Hernández y Miguel A. S. Cogolludo): Fanfilm licenciado de Star Wars que creo que tiene como mayor acierto y mayor defecto a la vez el estar licenciado sobre Star Wars. Cuenta la historia de un soldado rebelde que queda rezagado en el asalto de Endor. A pesar del trabajo excelente (para ser un fanfilm) de localización y efectos, en el fondo no está pensado para ser rompedor sino para homenajear la imagen histórica de la saga, cosa que acaba lastrando un poco un desarrollo que se queda hecho por fans y para fans. Sin ser algo malo per se, a pesar de esto, muy interesante y bien resuelto el desarrollo y la explicación final de porqué está pasando lo que pasa.


Absolutamente Personal (Julián Merino): Drama que trata el tema del acoso y derribo laboral, muy arraigado a estos tiempos que vivimos. Gran acierto trabajar con diálogo textual vía chat para impersonalizar todavía más el trato entre responsable y empleada y generar esa dicotomía entre el título y el desarrollo. Quizá esta falta de diálogos priva un poco de apreciar la labor actoral, que debe basarse más en gestos que en el timbre de voz. Aparte de la pequeña crítica social al mundo laboral que vivimos en época de crisis, lo más acertado del corto es, sin duda, la parte final con la "verbalización" (en imagen en este caso) de lo que a todo el mundo le gustaría hacer en una situación como esta.


Habitantes (Leticia Dolera): Corto muy visceral en la parte gráfica, no tanto por tener escenas explícitas sino por el juego que hace a nivel de planos, encajes de refracciones en vidrios, reflejos, etc, que crea una sensación magnífica de monotonía y fugacidad. Exagerada a veces por las situaciones en las que vemos al protagonista, donde su único momento algo más colorido dentro de su existencia gris no deja de pasar más que en su cabeza. Todo un desarrollo formal enfocado a mostrar el desapego hacia la sociedad que me parece un grandísimo acierto. Grande Leticia Dolera que ha demostrado que es altamente competente detrás de las cámaras en este corto.


Democracia (Borja Cobeaga): Humor negro con algún toque macabro son las señas de identidad del cortometraje de Borja Cobeaga donde a un jefe de una gran empresa se le ocurre un disparatado plan para mantener alta la moral de los trabajadores. Muy buen trabajo interpretativo y excelente también detrás de las cámaras y planificación, con momentos que me encantan como el plano circular de presentación del sorteo. Aparte del encaje guionístico me parece un acierto enorme el montaje con hechos desordenados para que la revelación se ofrezca al final aunque ocurra previamente al desarrollo central.

Como reflexión general, quizá no sea la edición más potente en comparación a otras pero desde luego es, una vez más, una edición muy regular en cuanto al conjunto de cortos presentados y donde es posible sacar, por una cosa u otra, virtudes de todos los participantes. No creo que tenga que repetir que en el fondo el cine español no es peor o mejor por ser español, sino que al final todas las obras deben mejores o peores por ellas mismas y no por su origen.

Pedro Pérez (aka Findor)

28 octubre, 2013

Cortópolis IX


Cortópolis IX ya pasó, esta vez no sólo he podido disfrutar de los cortos sino también del ambiente, algo que me da mucha pena perderme los meses que no estoy allí. Esta edición se presentó como la más ambiciosa, algo que se puede llegar a entender por todo el envoltorio con el que se acompañó la sesión. Sin llegar a saber si realmente fue la mejor, la ambición estaba tanto en los prolegómenos como en los nombres de los cortos seleccionados, con mucho prestigio en el mundo del cortometraje español (Berriatúa, Carmona, Deliro)

Esperemos que no sea este el futuro del nene...
La previa incluía una pequeña exposición de Inside FX (empresa que ha hecho, entre otros, los efectos de la película REC), justo a la entrada de la sala, muñecos y cabezas absolutamente impresionantes a los que la luz no les hacía suficiente justicia. Una vez dentro, el clásico nene hace las presentaciones. Esta era la primera vez que un servidor oyó la nueva voz, el tono infantil le hace mucho bien a pesar de los problemas típicos de que sea una niña la que entona algunas frases o nombres, de todas formas el guión también juega un poco con esto y consigue subsanarlos.

Antes de empezar la proyección tuvieron lugar dos presentaciones, actores de la película "Al final todos mueren" hablaron un poco de ella y acto seguido se unieron Alberto Lechuga y Nacho Vigalondo para hablar de la revista So Film. Una idea interesante que al final se resintió un poco por la sensación de prisas y de estar todo un poco improvisado.

La fiesta posterior es algo que sólo puedo tener de vez en cuando, así que tengo que exprimirla al máximo, haciendo de pesao y aprovechando los despistes para hablar algo (lo que dejaban las circunstancias) con algunos de los involucrados en el evento como Berriatúa o Vigalondo, aunque el forerismo común me llevó la mayor parte del tiempo a estar con Alberto Lechuga... ¿Os he dicho ya que compréis So Film que mola mucho? Venga, ¡al quiosco! Me quedé un poco con las ganas de conversar con Carmona o el también presente Daniel Romero, aunque sólo fuera para que criticasen sin redes sociales de por medio mis textos sobre sus cortos... Para la próxima.

La sesión más ambiciosa tuvo casi dos horas de duración con 5 cortos oficiales, uno no oficial y con el clásico a traición. Justo antes de los cortos propiamente dichos se entregó el premio al mejor de la edición anterior al fabuloso Record/Play, y aparte se disfrutó del trailer de M de Metamorphose, segmento de Sergio Morcillo que intenta meterse dentro de ABC's of Death 2, y que pinta maravillosamente enfermo, además de contar con los efectos de los antes mencionados Inside FX.

Y como me estoy enrollando más de la cuenta, voy a empezar con los cortos.

Eternos (Javier Fesser): Sin ser un corto al uso ya que no deja de ser el prólogo del largometraje coral "Al final todos mueren", funciona igual de bien que si lo fuese. Rodeado de ese ambiente bizarro (creo que es lo que mejor lo define) y que ya acompañaba en cierto modo a anteriores trabajos como Aquel Ritmillo o El Secdleto de la Tlompeta (dos de mis cortos favoritos de siempre, ale ya lo he dicho). La situación de dos astronautas en el vacío preparados para fotografiar el fin del mundo da lugar a un diálogo hilarante en el que Fesser ha demostrado ya mucha soltura. Tengo curiosidad por verlo en el contexto de la película para ver su efecto dramático, algo que en esta ocasión sólo se intuye un poco al ver el trailer de la película detrás con un tono más pesimista.

El último plano (Zoe Berriatua): La historia de un director comprometido al máximo con su película y la relación con su hijo son la base para este cortometraje. Sostenido prácticamente en la dupla protagonista y en la fuerza visual del entorno y la situación, funciona muy bien a pesar de cierta irregularidad. Al igual que Quédate conmigo, el corto tiene ciertos tonos de humor negro que en un primer visionado no se sabe como acaban de encajar, aunque a pesar de algunas risas en la sala sí que vi más dramatismo en general que en su anterior trabajo. Curioso el giro final hacia lo sobrenatural un poco marca de la casa que acaba de cerrar el círculo. Quizá lo peor son algunos cromas demasiado evidentes que le restan algo de fuerza al apartado visual.

Subterráneo (Miguel Ángel Carmona): Un lugar tan cotidiano como puede ser un parking es el punto de partida de esta historia sucia y desgarradora. Unos secuestradores se reúnen después del rapto en un parking donde una pareja de amantes se ve sorprendida por el acontecimiento. Visto desde un punto de vista de la pareja con toque documental de cámara al hombro, basa todo su terror en el fuera de plano, tanto en violencia física como acústica, creando la tensión en base a lo que no vemos. A pesar de apenas ver la amenaza se respira la situación de peligro de forma casi constante gracias al pulso de Carmona con la cámara y a todo el ambiente. Muy bien el detalle en créditos que le da el golpecito final más hacia arriba si cabe. Claramente el triunfador de la noche para mi gusto.

La huida (Víctor Carrey): El corto a traición de la noche está lleno de cultura pop a tope con dos partes bien diferenciadas, la primera donde se ponen en contexto un montón de situaciones y personajes, con una referencia que parece bastante directa a Trainspotting, pero que también recuerda a Magnolia en su uso del concepto de casualidad. Una vez presentados los elementos, sólo queda encajarlos como un puzzle a ritmo de videoclip y cámara lenta sin nada más que añadir en forma de palabras. Trabajo de relojería muy bien llevado y altamente recomendable.

Perfect Drug (Toon Aerts): Corto basado casi íntegramente en el exceso y poco más que divierte precisamente por su duración pero al que le falta algo más de definición para ser redondo. La ambientación a la japonesa llena de referencias a los clásicos excesos de su cine, sobreinterpretación, tentáculos y personajes bizarros ayuda pero no deja de verse como un homenaje vacío sin una dirección clara, aunque algunas películas japonesas de este estilo tampoco es que tengan esa dirección clara en ocasiones. Los FX dan el pego y los juegos de distorsión de cámara son bastante efectivos. Como toque personal, me gustó mucho reconocer la canción de los créditos, ya que Buckethead (con su grupo Praxis en este caso) es uno de mis guitarristas favoritos, gracias a esto, un minipunto para Aerts.

Incident on Highway 73 (Brian Thompson): Llamar cortometraje a esta pieza debe ser única y exclusivamente por un tema de duración, todo lo demás no debería tener nada que envidiar a una película de gran presupuesto de gran estreno. Con esta definición parece perfecta, pero a pesar de la gran realización, le pesa el lastre de visitar demasiados lugares comunes, un principio a lo Las colinas tienen ojos, toques de Christine, Encuentros en la tercera fase o Expediente-X y unos actores que a veces no parecen creerse del todo lo que hacen. Quizá también tiene cierto lastre, al menos para mí, en centrarse demasiado en el ambiente y perder un poco de vista el desarrollo de una historia o de los personajes. Pese a todo dispone de grandes momentos con planos sobresalientes y el conjunto sigue siendo de un nivel altísimo.

La Quinta Dimensión (Liteo Deliro): Una historia de desdoblamientos e introspección personal a la que el desarrollo no acaba de acompañar del todo. La parte visual rodada en blanco y negro por Nacho Aguilar dota de gran empaque visual a todo el corto, que podría pasar perfectamente por celuloide, pero en conjunto sufre también algo de desdoblamiento al jugar con una parte más humorística, que es la que funciona gracias a un texto más divertido, y otra más metafísica que, personalmente, no me acaba de enganchar. En un solo visionado no soy capaz de decir si el timbre de voz monótono del protagonista (Rodrigo Sáez de Heredia) es algo positivo o no, porque aunque refleje bien el hastío de su vida, también acaba contagiando un poco de ello al espectador. El corto también acaba con un juego final de doble plano que me parece un detalle excelente dentro de la propuesta.

Y hasta aquí hemos llegado, probablemente es verdad que haya sido la edición más ambiciosa con respecto a lo que se ha presentado. También ha sido para mí (al menos de las que conozco), la más regular en cuanto a calidad general, aunque quizá tengo que decir que la edición anterior me impresionó algo más. Para las siguientes no habrá presencia personal (a menos que me toque la lotería), pero sí en espíritu, que también es importante...

Pedro Pérez (aka Findor)

27 septiembre, 2013

Cortópolis VIII

Como hombre de ciencia, suelo ser una persona con una predisposición bastante favorable a los experimentos. En muchos casos, si uno no sabe como puede funcionar algo, lo mejor es probar y ver que pasa...

A partir de este mes, Cortópolis y yo hemos decidido experimentar y probar a ver que tal sale una crónica a distancia. La crónica oficial es algo que tenía muchas ganas de hacer pero, como ya he dicho en ocasiones y a pesar del AVE, obligaciones laborales me imposibilitan asistir todos los meses al evento. Sin embargo, las ganas no me van a impedir hacer esto como si estuviese allí todos los meses. Es evidente que me perderé el ambiente y algunas cosas sobre las que será difícil opinar, pero eso nunca ha sido problema en España para que la gente hable como si supiera de todo, así que...

Una de los temas importantes de esta edición será la presentación oficial de la Academia del cortometraje. A pesar de no estar metido directamente en este mundo, me parece genial cualquier iniciativa que dé visibilidad al cortometraje intentando sacarle de la categoría de género menor. Le deseo toda la suerte del mundo a Cerezo y al resto de implicados en esta nueva aventura.

Cortópolis ya va por la octava edición y a pesar de los posibles altibajos, ya me gustaría a mi tener cada mes dos o tres películas de calidad tan alta como los dos o tres cortos equivalentes que se estrenan cada mes en Kinepolis. Lamentablemente no he podido ver todas las ediciones para comparar, pero desde luego en Septiembre he visto al menos dos cortos que me han parecido de lo mejorcito de este año, así que vamos a ello.

The Narrative of Victor Karloch (Kevin McTurk)



El subtítulo creo que da una idea clara de lo que uno verá en este corto, una historia de fantasmas victoriana con marionetas, pero para lo que no te prepara es para el despliegue artístico del que hace gala el cortometraje de un profesional consagrado de los efectos especiales como Kevin McTurk. No solo el diseño es sublime, es que además el detalle de las marionetas y escenarios es absolutamente demencial. El corto cuenta la historia de Victor Karloch (interpretado por Christopher Lloyd), alquimista y cazador de fantasmas y la lectura de un diario de su amigo William Merriwether (Elijah Wood) donde relata un viaje al fondo submarino y su encuentro con el fantasma de un templario, creando una historia gótica con toques Lovecraftianos y un ambiente maravilloso. El corto, para más gozo, está producido por Heather Henson, hija de Jim Henson y por su fundación, otra razón más de peso, como si el propio corto no fuese suficiente, para amar este cortometraje. Un gran inicio de sesión.

3665 (Miguel Á. Refoyo)


Corto post-apocalíptico de factura reposada protagonizado por Raúl Prieto. En un futuro donde la humanidad apenas existe, el protagonista de la historia busca recuerdos entre la desolación para evitar que la memoria de la humanidad desaparezca. Rodado en un ambiente fantasmagórico y con pocos medios, da una imagen bastante adecuada del ser humano romántico y altruista. Un corto muy bien rodado al que quizá le falta algo de punch visual para mi gusto (me hubiese gustado algo más sucio, pero ya es mi visión estética personal), aunque por otro lado mantiene bien la tensión y el ritmo durante todo el metraje. 

Warisover (Carlos Morelli)


Corto del Uruguayo Carlos Morelli y de producción alemana que cuenta la historia de un soldado y su aceptación después de la guerra de que nunca podrá volver a su vida normal. La frase de Platón "Solo los muertos han visto el final de la guerra." con la que acaba ilustra bastante bien el objetivo antibelicista de la historia. Rodado íntegramente en plano secuencia con un ligero movimiento de cámara, el desarrollo muestra únicamente al soldado protagonista (Sebastian Urzendowsky) hablando con su familia sobre su retorno de la guerra a casa, un detalle que da más fuerza todavía al desenlace final, un pequeño giro o descubrimiento de esos que te hace pensar con la mirada ligeramente perdida en el infinito. 

A Londres (Alberto Gallego Ortiz)


Un cortometraje casi minimalista de relaciones personales, rodado en plano corto, habitación cerrada y con solo 3 protagonistas (Selica Torcal, María Kaltembacher y Eva Llorach). Se podría considerar casi como una micro-comedia romántica. De mucha sencillez hace recaer el peso en la parte interpretativa y el pequeño giro final. Decir que a pesar de cierta previsibilidad en ese giro, no he podido evitar soltar una lagrimilla con la sonrisa correspondiente. 

Peluquero futbolero (Juan Manuel Aragón) 


Rodado en blanco y negro y con un toque muy al Álex de La Iglesia de Mirindas Asesinas, se presenta una comedia negra entre un peluquero muy aficionado al fútbol (Héctor Mora) y un cliente nocturno algo desconcertado (Jesús Soria) que lleva algunos días desaparecido. Un corto enorme, lleno de detalles visuales y que pasa de las risas al mal rollo y que además no está exento de cierta crítica social.

Record/Play (Jesse Atlas) 


Historia de amor, guerra y ciencia ficción donde una cinta y un walkman rotos son capaces de doblar el espacio-tiempo, gracias a ello el protagonista del que nunca sabemos su nombre (Mustafa Shakir) es capaz de revivir y corregir las experiencias grabadas en la cinta en busca de su compañera (Deepti Gupta). Cortometraje dotado de una fuerza visual impresionante, desconcertante a veces, sobretodo hasta que uno asume lo que está pasando, pero muy poderoso y de bellísima factura. Uno del los más sorprendentes sin duda y técnicamente diría que el mejor en todas sus facetas. 

Punched (Michael Rittmannsberger) 


Un inmigrante turco (Michael Fuith) es cacheado por la policía sin saber muy bien porqué, mientras intenta explicarle a su hijo la causa vive en directo otro acoso a un chico que ha subido al autobús sin billete. Quizá el corto más dramático de la noche y con un final que acaba dejando un poco de piel de gallina y esa sensación de vacío espiritual que fuerza evaluar las situaciones que se producen con otros ojos. Durante un momento es posible que parezca que se justifica la violencia, pero me parece una metáfora ejemplar de como las decisiones que uno toma en la vida son las que definen su futuro y probablemente como algunas decisiones más sensibles a nivel de sociedad podrían cambiar muchas cosas. 

La programación global de esta edición me ha parecido excepcional, aunque como ya he dicho, no he podido seguir todas las sesiones, tanto Victor Karloch como Punched, por quedarme sólo con dos, han pasado con nota mi nivel de exigencia y pasan a puestos elevados en mi ránking personal de este año (los otros no se quedan muy atrás, pero alguno hay que elegir). 

Veremos si para la siguiente edición se mantiene el nivel, personalmente lo espero porque para la de octubre SÍ que voy a ir... 

Pedro Pérez (aka Findor)

31 mayo, 2013

No mires ahí


La originalidad está sobrevalorada...

De hecho, más que la originalidad, la necesidad de serlo... Creo que existe una obsesión desmedida en valorar todo lo original como superior cuando a estas alturas de nuestra historia como civilización es difícil que algo no esté ya inventado. El propio Jim Jarmusch defiende esta idea en una de sus citas más conocidas:
"Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. (...) Select only things to steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is non-existent. (...) "
Es por tanto que una de las posibles acusaciones que pueda existir hacia No Mires Ahí como puede ser su falta de originalidad, es, hasta cierto punto, una acusación carente de sentido dado que al final, lo que hace el corto es contar una historia que funciona rodado de forma que funciona. Y no nos engañemos, al final es lo que cuenta. Porque aunque uno como fan del terror fantástico pueda sufrir ecos o reminiscencias de historias ya vistas, el encaje final es muy competente.



Lo que se nos presenta es una historia de cierto costumbrismo familiar y la superación de una muerte cercana mezclada con algo de historia de fantasmas, con ciertas reminiscencias a su corto anterior Juan con Miedo. Ese costumbrismo es uno de esos toques que, aunque sean comunes, convierten el cine de terror en algo más y crean el enlace entre el espectador y lo que pasa de manera que se consigue de una forma más efectiva la identificación en esas situaciones cotidianas a pesar de estar salpicadas de fenómenos sobrenaturales. El hecho de que estas situaciones no sean extremas sino realmente identificables, como los problemas entre la madre y la hija mayor, hace que este vínculo se refuerce sin llegar al extremo paródico que parece rodear algunas de estas producciones. Daniel Romero se aferra a esta naturalidad y crea una ambientación soberbia y no carente de cierto mal rollo o tensión en esos momentos puntuales necesarios.


A nivel de realización hay pocas pegas, el rodaje en 2.35:1 va perfecto y deja esa sensación de película de corta duración más que de cortometraje a la que, por suerte, uno empieza a acostumbrarse ya a pesar de todas las trabas a la industria. La fotografía de Jose Martín Rosete, con tonos apagados y la elección de mucho plano corto, así como la localización en un piso muy pequeño ayuda a generar un ambiente opresivo que se transmite al espectador y provoca el desasosiego necesario en una película de estas características.

Juegos con espejos... me encanta
En la parte negativa que siempre busco para que no se me acuse de pelota, tengo que elegir un par de cosas. En primer lugar hay un par de giros que me parecen algo inconexos, uno concreto es el momento del bosque. No tanto por la falta de sentido, que en conjunto se entiende y encaja bien en esas intenciones que destila la relación padre-hija, si no que en general me parece algo brusco. Tengo la sensación que funcionaría mejor en un largometraje con algo más de desarrollo, pero también creo que la historia que se está contando se beneficia del formato corto. A pesar de eso, sí que noto ese ritmo algo más forzado sobre la parte final aunque no desmerezca al conjunto.

Una segunda pega, esta sí más personal, es la música. No tanto por parecerme mala o poco adecuada, como por dejarme cierto sabor de boca de que está siendo demasiado efectista en momentos puntuales. En general admiro la sutileza con la que se mueve la narrativa durante los primeros minutos y este cambio de tono musical en la parte sobrenatural me descoloca un poco. Aun así, suelo ser bastante puntilloso con los momentos musicales, con lo que en realidad esto puede perfectamente no ser algo negativo.

No puedo acabar este texto de ninguna otra manera que no sea alabando el gran trabajo de Daniel Romero (al que algo en mi interior no para de llamarle David y no sé por qué...) en este corto y deseando que este nivel se mantenga en las obras posteriores.

Pedro Pérez (aka Findor)

29 abril, 2013

Cortópolis IV

Aunque no sea un espectador habitual por culpa de la distancia,  he intentado siempre mantenerme cerca del proyecto de Cortópolis, al que otros ya hacen honor periódico escribiendo esa crónica que yo no puedo. Incluso con estos huecos de asistencia, llega un momento donde empieza a ser muy complicado hablar del festival sin que parezca un peloteo constante. El tema es que aunque parezca que uno suelta elogios a Cerezo y el resto de la organización por conseguir llenar una sala gigante de Kinepolis y hacer que nadie se mueva durante dos horas, en realidad todo esto es mérito de los cortometrajistas que llenan esas dos horas.

Es evidente que alguien debe seleccionar y planificar, pero tampoco sería posible si no hubiese un buen material disponible. Sin descubrir nada nuevo, la inclusión de cortometrajes internacionales ayuda a solventar posibles altibajos en el panorama nacional, aunque no se puede negar tampoco que mantener un nivel constante de forma mensual es una ardua tarea que ya resulta difícil incluso para una cartelera de cine.

Poco o nada quiero decir de la organización, personalmente creo que es interesante para el público que se haga una pequeña presentación sobre los cortos por parte del NENE. Algunos de los comentarios previos, para mí, resultaron spoilers técnicos, aunque entiendo que son cosas en las que normalmente la gente no se fije y está bien hacerlas notar. No puedo hablar bien de las introducciones de los directores, a pesar de que se agradezca poder poner cara o voz al autor, quizá sean demasiado irregulares y crean un efecto algo inconexo.

A lo que iba, el gran protagonista de la gala, como viene siendo habitual, es el corto, algo que no defenderé otra vez por riesgo a convertirme ya en muy cansino, y que simplemente espero que se vaya defendiendo solo a cada edición que pasa como hizo en esta, en la que cuesta encontrar algo realmente malo en la selección, y en la que los que tienen que estar al final de la lista de favoritos (al menos de la mía), son más por agravio comparativo que por una falta real de calidad, ya que todos los participantes disponen de valores suficientes como para no ser considerados obras de relleno. También tengo que decir que por los comentarios intercambiados con otros asistentes, parece ser que esta edición fue especialmente alta en calidad general.

En total fueron 8 cortos, los 7 del cartel más un corto sorpresa los que llenaron la noche...



El hombre equivocado (Roberto Goñi): La primera pieza de la noche es una comedia romántica que empieza quizá de una forma demasiado convencional con una pareja algo atípica en su primera cita, un aburrido cuarentón que de repente se encuentra con una guapa aventurera con un desconcertante interés por él.

A pesar de esto, alguno de los giros consigue mantener el interés y crear una atmósfera interesante a la que ayuda bastante la naturalidad que desprenden los dos protagonistas (Alejandra Lorente y .

En el plano técnico tengo que decir que es, probablemente, el corto que menos me impresionó de la velada, no tanto por creer que tenga mala calidad, sino por el poco riesgo técnico que hay, con cierto abuso de los planos cerrados y subrayados musicales, lo que le dan un aire algo soso en este apartado, aunque tampoco desmerezca el resultado final, lo hace menos vistoso de lo que merece.


Efímera (Diego Modino): Lo primero que me vino a la cabeza mientas veía Efímera es lo jodida y enferma que me resultaba la mezcla entre los toques coloridos de las escenas con la niña protagonista y la sordidez de los interludios con las escenas de tortura. Algo que en un principio no queda muy claro hacia donde va pero que se convierte en humor negro al conjuntar ambos desarrollos.

Efímera es un corto con una potencia visual apabullante, que bebe mucho de Jeunet (como se aprecia en el poster) en su parte luminosa con la niña que quiere bailar y lo mezcla con escenas mucho más sórdidas para crear un contraste tan desconcertante como atractivo. No tengo apenas pegas para la parte técnica, ya que los actores están muy creíbles y los efectos especiales cumplen de forma sobrada con su cometido, aunque también es verdad que igual hay alguna escena más alargada de la cuenta o sobrante, pero que tampoco rompen el resultado final.


The Backwater gospel (Bo Mathorne): Para mí, el pelotazo de la noche. No suelo esconder mi predilección por la animación, pero en este caso puedo asegurar que todo el conjunto es espectacular, empezando por un diseño de personajes impresionante y una ejecución estética apabullante. No sólo eso, sino que además conjunta las posibilidades de la animación para jugar con la cámara y las perspectivas de manera que todavía da más empaque al conjunto.

Junto a todo esto se encuentra una historia de religión y humanidad algo evidente, pero que funciona y sorprende sobretodo en la orgía de violencia final.

Aun así, todavía me produce un sueño húmedo pensar en que hubiese sido de este corto si se hubiese optado por algo en 2D real en vez del cell shading de la propuesta, aunque entiendo perfectamente que si se ha llegado a este nivel final es por la asequibilidad de la tecnología.


Cargols! (Geoffrey Cowper): El intermedio de la velada lo ocupo un corto catalán a lo “monster movie”, de factura cutre pero con mucho amor, humor, caracoles gigantes y algún WTF? Un corto parodia que quizá no tenga los valores artísticos del resto de participantes, pero que al final consiguió crear un momento de relax que se agradeció enormemente. 


Misterio (Chema García Ibarra): Tragicomedia de la España profunda con una sensación de film de José Luis Cuerda en muchos de sus aspectos. Una mezcla maravillosa de costumbrismo y surrealismo a partes iguales con personajes parodia y multitud de situaciones absurdas.

Lo sorprendente del asunto, o quizá no tan sorprendente, es el ritmo narrativo que se consigue rodando todo el corto en planos fijos sin mover la cámara, lo que da como resultado que muchos planos acaben teniendo una belleza estética magnífica y demuestra que no hace falta acción trepidante en las imágenes para poder narrar de forma dinámica.

Para más admiración personal, el humor bizarro del corto se junta con un giro final de los de patada en la entrepierna que lo remata para ponerlo en mi top personal de cortos favoritos. 


Malas hierbas (Daniel Tornero): Muy buena comedia negra que le debe casi todo a sus dos protagonistas principales, especialmente a Luis Zahera que está de un sublime que espanta, pero que no desmerece tampoco a Joan Manuel Gurillo, segundo protagonista que consigue en muchos momentos transmitir ese asco que debería dar un personaje como el suyo.

La buena labor actoral se ve un poco desdibujada por una parte técnica algo más floja, no tanto por el desarrollo de la acción, que tiene algunos juegos y movimientos de cámara destacables, sino por una foto algo quemada que rompe un poco el trabajo visual. La música tampoco está a la altura al dar una sensación muy amateur, pero el buen ambiente creado por el resto de factores hace que uno no se fije demasiado en ello.


Voice Over (Martín Rosete): Cortometraje que hilvana tres historias aparentemente dispersas mediante una voz en off en francés. La elección del francés es algo que podría ser discutible, pero la entonación le da un toque también muy Jeunet (y van dos), y no sólo eso, sino que la historia del soldado recuerda también visualmente a Largo Domingo de Noviazgo. A pesar de algunos efectos digitales algo evidentes, como el alien, Voice Over se puede definir como muy preciosista a nivel estético. Sin embargo, al final queda un poco desdibujado precisamente porque la escena que debe unir esas tres historias a mí me resulta algo inconexa.

A pesar de ello, la excelente producción le da un acabado espectacular.


The Voorman Problem (Mark Gill): Como final de fiesta se presentó un corto inglés con un duelo de protagonistas espectacular, Martin Freeman y Tom Hollander en los papeles de psiquiatra y de recluso que se cree dios respectivamente. Independientemente del formato corto, desde el primer segundo todo tiene un aire de producción grande y la historia es digna de los mejores momentos de The Twilight Zone.

Los detalles que acaban provocando el giro argumental son magníficos, con toques de humor incluidos, ¿Bélgica? Y el final, aun siendo un corte muy a mala leche, es también el que le pone un maravilloso colofón final. Lo peor probablemente es que se hace muy corto, valga la redundancia.

Siento decir que después de esta experiencia se me hace todavía más duro no poder asistir de forma habitual al evento al ser uno de los pocos españoles que aún tiene trabajo, aunque seguiré echando euromillones a ver si…

Los demás podéis ir siempre, que es un gran evento.

Pedro Pérez (aka Findor)