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22 febrero, 2014

Her

(Este texto de la película contiene spoilers importantes tanto del desarrollo como del final porque he sido incapaz de escribir todo lo que quería sin hablar de esos momentos, avisados quedáis)

Tengo que reconocer que el género romántico como tal, en especial cuando se acompaña del concepto comedia, nunca ha sido uno de los que más me atrae. Probablemente sea porque es una etiqueta que conlleva demasiados lugares comunes, aunque tampoco soy fan de las etiquetas y por lo tanto no odio las películas románticas en su totalidad, sino sólo las malas, que lamentablemente son la mayoría…

Tampoco me gustan mucho los tópicos ni esos mensajes de la pareja ideal, del amor por encima de las circunstancias, etc… En mi caso personal acaban matando un poco la suspensión de incredulidad que uno debe tener para enfrentarse al cine. No es que sea o me considere una persona poco romántica, pero hay ciertos estereotipos sobre la felicidad que me parecen algo dañinos y capaces de crear expectativas irreales sobre la felicidad. Incluso alguna película donde parece que se ensalza el amor por encima de la imagen como La bella y la bestia o Shreck, acaban saltándose su moraleja para convertir al príncipe en alguien guapo con ojos azules o convertir a Fiona en una ogra, porque como narices van a juntarse un ogro y una monísima princesa humana pelirroja, maldito enfermo…

Sin embargo, Spike Jonze es un director que me apasiona desde sus inicios en esto de los videoclips y los cortometrajes, y me apasiona incluso en películas que también considero algo más fallidas en conjunto como “Where the Wild Things Are”. Es por eso que a pesar del posible torcimiento de morro ante Her, me he decidido a verla. Todo ese ambienté que Jonze sabe dar a sus películas es algo que también se mantiene en Her, dando naturalidad a un mundo futurista y extraño donde hablar con ordenadores es lo más normal del mundo. Y es por eso que Her me parece que es una de las películas románticas más maravillosas y, sobretodo, sanas y sinceras, que se pueden ver ahora mismo, y que pasa a mi pequeña lista de cine sobre relaciones de pareja que me parece imprescindible.

El primer acierto y constante en su filmografía es conseguir que el mundo ficticio donde sucede todo sea tan extremadamente cotidiano, el transcurrir del día con la tecnología o viendo el trabajo de Theodore es suficiente para hacernos una idea de como funciona todo. Vemos su vida y sus problemas para superar un matrimonio fallido, aunque también se descubre su capacidad para el romanticismo. Todo funciona de manera algo extraña hasta que aparece Samantha, la instancia que compra del nuevo sistema operativo OS1 basado en una inteligencia artificial y del cuál acaba enamorándose.

Instalando Amor 1.0
En este punto hay que preguntarse que tiene de sano y sincero una relación entre un hombre y, ya no un robot físico, sino una representación virtual de una mujer. Pues la respuesta sencilla es que esta relación se sostiene única y exclusivamente por la relación espiritual, por encima de cualquier otro tipo de limitación física. Quizá no deja de ser otro de esos tópicos sobre el amor que distorsionan la realidad y nos hacen crear expectativas inalcanzables sobre la conexión mental por encima del tiempo y el espacio, pero esta relación entre Theodore y Samantha me convence como muy pocas veces (a mi personalmente que soy el raro témpano de hielo inmune a las historias felices) porque se desarrolla como una consecuencia del día a día y no como un objetivo. Funciona porque su contacto evoluciona en querer hacerse felices el uno al otro sin la obligación de coexistir en el mismo plano físico (es más, cuando se intenta crear usando un "cuerpo de alquiler" este vínculo deja de funcionar) y funciona porque todo se convierte en un intercambio en el que sólo existen dos personas queriendo hacerse felices mutuamente de forma totalmente desprendida y en el que ninguno espera nada del otro. Por supuesto esto es posible por un guión escrito de forma casi impecable que hace que uno se crea absolutamente todo lo que está pasando a pesar de ser más irreal que la mayoría de comedias románticas existentes.

A pesar de esta inherente felicidad y perfección, no se puede dejar de pensar que una relación así no puede funcionar, y aunque así acabe siendo y deja de hacerlo en la recta final es por motivos que me parecen todavía más sinceros. La evolución de Samantha, la clásica autoconsciencia de IA recurrente en la ciencia ficción es lo que le hace situarse en un plano superior y la que acaba impidiendo que puedan estar juntos. Samantha necesita existir más allá de su confinamiento espacial para ser feliz y Theodore, viendo que no puede ofrecerle lo que necesita, la deja ir, porque la felicidad de Samantha es más importante que la suya propia.


Y aquí estamos, viendo ese momento en las vidas de estos dos seres, una relación que no estaba destinada a perdurar y que a pesar de ello no impide a sus protagonistas entregarse totalmente a esos pequeños momentos, porque esa felicidad efímera es importante, quizá incluso más importante que la posibilidad de una felicidad eterna.

Pedro Pérez (aka Findor)

27 diciembre, 2012

Refugio 115


Como siempre, intentaré no hacer muchos spoilers del cortometraje, pero en este caso es evidente, dada su naturaleza, que voy a tener que explicar cosas de su argumento.

Uno de los problemas que parece atacar al cine de género en su globalidad es la incapacidad de salirse de cierta ansia de exhibicionismo y una obsesión por mostrar más de la cuenta. En general también me parece algo que viene empujado por el avance técnico y la inversión en efectos especiales y que hace que la posibilidad de crear un impacto visual realista acabe derivando en la necesidad de mostrar un impacto visual realista, algo que, en el fondo, es muy difícil de conseguir.

Por otro lado parece existir la idea de que insinuar siempre es mejor que mostrar, cuando probablemente insinuar bien, es mucho más complejo de lo que parece y se usa en muchas ocasiones para ocultar la incapacidad de contar algo o incluso cierta pereza al hacerlo.

Una de las ventajas de insinuar bien es que se juega con una ventaja importante sobre la psique del espectador que intentará rellenar el hueco con sus propios temores, porque en el fondo el horror a lo desconocido es lo que genera el miedo más aterrador posible.


Esa capacidad de insinuar sin caer en la trampa de parecer perezoso es lo que más me ha impresionado de Refugio 115, de Iván Villamel.

El corto nos sitúa dentro de un refugio antiaéreo durante los bombardeos de la aviación italiana en 1938. Un lugar donde pesa una extraña maldición y donde, a pesar de todo, se encuentra un grupo de personas para escapar de los bombardeos.

La lucha principal que acomete el corto es la de los protagonistas contra la oscuridad. Una oscuridad que funciona más como ente tangible y que les caza uno a uno. Aunque pueda parecer una elección fácil, la oscuridad como elemento es algo que funciona a nivel subconsciente, pocos somos los que nunca hemos tenido miedo a la oscuridad de niños, pero incluso de mayores ejerce una influencia importante al dejarnos solos con nosotros mismos y tener que enfrentarnos a esos momentos de autoconsciencia. Dada la localización temporal del corto, ese avance de la oscuridad tiene una interpretación geopolítica muy evidente con los sucesos posteriores, aunque el enfrentamiento casi personal de los protagonistas ante ella me parece una imagen mucho más poderosa sobre los efectos de la guerra en las personas.


En la parte técnica me he encontrado con un corto muy sobrio. La localización subterránea y el ambiente minimalista hacen que los efectos de cámara no necesiten demasiada pirotecnia, pero aún así visualmente funciona todo muy bien con cámara casi fija y algún que otro seguimiento cercano de la acción. Uno de los planos que más me ha gustado sucede casi al principio, justo después de la primera desaparición, en un momento donde los dos protagonistas principales se levantan de golpe y la cámara sigue el movimiento perfectamente sincronizada. Es uno de esos pequeños detalles que personalmente suelen llamarme mucho la atención. El juego de luces y sombras es imprescindible dado el contexto y crea un tono lúgubre que da mucho ambiente al corto.


Una de las cosas negativas, aunque tampoco es novedad en mi caso, son las interpretaciones. No es desconocido que suelo ser bastante crítico con la manera teatral de actuar de los actores patrios que en muchas ocasiones me acaban sacando de la narración. Este caso, por desgracia, no va a ser diferente, aunque siendo algo que casi siempre me choca, acabo ignorándolo bastante. También es cierto que las circunstancias de rodaje de un cortometraje son muy diferentes y no siempre se puede tener todo.

Por acabar de forma positiva, me chifla la música. El tema principal de Àlex Solana con ese aire infantil aunque con cierto toque enfermizo me parece perfecto. Me parece un enorme acierto el uso puntual que se hace del mismo, no solo con su uso durante los créditos de inicio, también por la aparición en dos momentos puntuales al principio del cortometraje y su posterior silencio durante el resto de narración para dar paso a algo mucho más tétrico que dura hasta los créditos finales.

Como siempre, este blog y yo personalmente, nos hemos posicionado a favor del cortometraje, no solo como medio de crecimiento para cineastas, sino como medio independiente y realmente poderoso para contar historias. Son cortos como este los que creo que nos dan la razón, y 100 nominaciones lo avalan.

Larga vida al corto.

Pedro Pérez (aka Findor)

Como bonus track, hemos conseguido también una mini entrevista a Iván, que ponemos a continuación (nota: La crítica anterior ha sido escrita sin leer la entrevista anteriormente):

1-.Tenemos entendido que eres uno de los únicos cortometrajistas que ha dado una lección al mundo de la distribución. No has pagado distribuidora y consigues ser un top 5 de los más nominados este año. ¿Cómo se explica y qué puedes contarnos al respecto?

Se explica desde la pasión y la dedicación, dos aspectos que siempre me han acompañado desde niño cuando se trata de cine, y la única forma que conozco de acercarme a este arte. La autodistribución requiere de mucho amor por lo que haces y de constancia, confiar en tu trabajo y tratarlo como a un hijo, algo que en muchas ocasiones olvidamos. Tu obra siempre debe ser lo primero, dar a conocer tu trabajo, eso es algo que también he visto equivocar en muchas ocasiones, cuando el cortometrajista está más pendiente de aparecer en la foto vendiéndose a si mismo que dejar crecer su trabajo y ganarse el respeto por ello.

Con respecto a las distribuidoras, no sólo no tengo nada en contra de ellas, sino que admiro la excelente labor de distribución que hacen con sus trabajos, pero en muchas ocasiones los cortometrajistas disponemos de pocos medios para esa colaboración. No siento que haya dado una lección a nadie, la verdad, aunque se agradece el halago, porque el trabajo es muy duro. Ese duro trabajo de autodistribución tiene su mayor recompensa cuando consigues un trato más cercano y personal con los festivales de cortometrajes y las personas que los llevan, algo que te hace sentirte aún más integrado en esto.


2-.Han definido tu cortometraje como un "Alien, el Octavo Pasajero" en la Guerra Civil. ¿Por qué la Guerra Civil? ¿Dinamitar el género de esta brillante manera te hace huir de los tópicos al respecto? ¿Cómo conseguísteis esa localización y de qué manera transcurrió el rodaje?

La verdad es que nunca tuve presente “Alien” cuando desarrollé la historia, pero me encanta la definición por lo de mezcla genérica que tiene y por la debilidad que siento como espectador hacia esta película. Y precisamente era lo que buscaba a toda costa, evitar los tópicos sobre la Guerra Civil, construir una historia que hablara de lo que nunca nos hablan sobre ese periodo. Después de muchos años de obsesiva dedicación cinéfila, no conseguía recordar películas que hablaran de esas personas anónimas de las que nunca hablan este tipo de películas, los que se refugiaban bajo tierra con el único objetivo de esperar que pasara el horror para volver a sus casas. Me pareció que podía ser un tema muy interesante, explorar esa convivencia, y al igual que los tópicos generales sobre este tipo de películas, dinamitar también el concepto estatus social, ya que ahí dentro toda persona estaba expuesta al mismo riesgo, sin privilegios de género, condición o posición social. Construí la historia bajo esa premisa y sobre dos conceptos más, el enfrentamiento ancestral entre luz/oscuridad y la relación metafórica guerra/oscuridad. La localización fue casual, una simple búsqueda en Internet me llevó a una página web de un refugio antiaéreo en el pueblo de La Garriga, situado a unos 40 km de Barcelona. Me quedé asombrado de cómo estaba conservado y me obsesioné con rodar allí por las excelentes condiciones que ofrecía para desarrollar el estilo visual y cinematográfico que buscábamos, algo que los refugios antiaéreos de Barcelona no nos daban por diferentes motivos. El Ayuntamiento de La Garriga se portó de maravilla con nosotros, porque nos lo cedió siendo un espacio cerrado al público, solo visitable una vez al mes con visita guiada.

Cuando te encuentras con una localización así todo ayuda, y compensa ciertas dificultades que tuvimos en rodaje, como por ejemplo el limitado espacio para mover un gran equipo de gente ahí dentro, el frío polar que hacía en el mes de Enero o la altísima humedad del interior del refugio. Por suerte, tuve el privilegio de contar con un equipo muy cualificado, lo mejor de lo mejor en su puesto dentro de nuestra escuela de cine “Bande à Part”, en Barcelona. Ver la trayectoria que lleva “Refugio 115” este último año habiendo sido producido en una escuela de cine, con todas las limitaciones que eso conlleva, es una sensación muy satisfactoria.

3-.¿Qué futuros proyectos tienes y qué puedes decir del actual estado del cortometraje español, en cuanto a títulos, recorrido y festivales?

Estoy con varios frentes abiertos, y todos ellos me ilusionan mucho. El más inmediato es mi próximo cortometraje, del cual estoy revisando versión final de guión para rodarlo con toda seguridad este próximo año 2013. De nuevo me adentraré en el terreno del fantástico para intentar utilizar el género para contar algo más de lo que se ve en principio, la elección que más me motiva como creador y como espectador, cuidar la forma para llenar lo máximo posible el fondo. Además, como todos los que nos queremos dedicar a esto, llevo tiempo trabajando en el tratamiento de un largometraje de cara a medio/largo plazo, sobre el conflicto entre la civilización y la naturaleza, con mitos del folklore local de por medio. El otro gran proyecto que ocupa mi mente y me ilusiona mucho es “Cortópolis”, un gran evento de cortometrajes que se celebrará cada mes a partir del 2013, en el cual el espectador podrá disfrutar de lo mejor del cine corto a nivel nacional e internacional. Formar parte del equipo de selección de trabajos y compartirlo con esa gran familia que es “Cortópolis” será un placer muy grande. Se trata de otro gran proyecto de esa mente rebosante de ideas y de talento que es Raúl Cerezo, compañero y amigo, apoyo y ejemplo, un placer siempre. Creo con firmeza que el estado del cortometraje español es excelente, pese a las limitaciones que parece que sufrimos cada vez con mayor fuerza en este país. Precisamente una de las grandes ventajas de la autodistribución que comentaba antes y de tratar en cercanía a profesionales dedicados a esto en el extranjero, es poder comprobar el enorme aprecio que hay al cortometraje español alrededor del mundo, tanto a nivel generalista como a nivel de cine fantástico, que es lo que a mi me toca más de cerca. A veces me da la sensación que se valora mucho más fuera de nuestras fronteras que dentro, cuando el nivel de talentos es muy alto y cada año surgen nuevas obras que ocupan un lugar de privilegio en los festivales más prestigiosos del mundo.

Si hablamos en concreto de cine fantástico, que es el espacio que ocupa “Refugio 115”, lo veo con muchísima salud porque cada vez hay más festivales y espectadores, pero sufriendo el problema que ha sufrido siempre el género, ser ninguneado con respecto al cine generalista en más ocasiones de las que nos gustaría, un mal endémico sufrido a lo largo de toda la historia del cine y al que aún buscamos una solución definitiva.

12 julio, 2012

Summer, summer tiiiime...

Edito: pongo directo el vídeo, vedlo antes de leer, por dios...


Desde los inicios de mi participación en este blog he sido un enorme defensor de lo formal y de intentar evaluar la calidad por encima de mensajes, interpretaciones, nostalgia o cosas similares. Uno quizá pueda pensar que debido a esta manera de aproximarse al cine, se pierde la capacidad de sorprenderse o divertirse, pero no todo es tan blanco o negro, incluso desde la postura de pontificador que hace uno en un blog...

También me he declarado fan de Jackie Chan y sucedáneos del cine de hostias pero nunca se me ocurriría mezclarlo con Kubrick...

No sé hasta que punto empezar hablando en estos términos de cine cutre puede parecer un buen prologo para presentar una crítica de un corto, parecía mejor idea en mi cabeza cuando lo empezaba pero al final hay algo positivo detrás de esto... espero...

Una de las mayores virtudes de la propuesta de Brutal Relax es la naturalidad de su exceso. Por algún motivo que todavía no domino del todo, hay propuestas que me parecen naturales y otras que no, aquí parece entrar la subjetividad esa contra la que uno puede intentar luchar pero que en realidad forma parte intrínseca de la vida. Existen propuestas como esta que consiguen pasar cierta barrera emocional y otras que no, como por ejemplo, Machete. La diferencia que a mi me salta entre Machete y Brutal Relax es que la primera intenta ser natural y divertida y la otra simplemente lo es. Esa sensación, aún entrando en el terreno de lo estrictamente objetivo, es la que me transmite este corto, de manera que cuando salta el momento de despiporre, simplemente, te dejas llevar.

Pos aquí estamos, en la playiqui.
La idea base de Brutal Relax es especialmente simple, por no decir inexistente, el señor Olivares, con apariencia ligeramente psicópata, se va de vacaciones a relajarse a una playa paradisiaca... Todo es felicidad mientras el señor Olivares lleva su walkman y se reboza en barro, aunque todo el mundo se ría de él... Ese momento me gusta especialmente por abrir la posibilidad de que el protagonista se ponga a rematar gente sin más, pero no, de repente aparecen del agua los infectados/demonios/quemásda que son los que se ponen a despedazar a la gente...

Gente de Ibiza, amantes de la fiesta.
Y todo es muerte y gore hasta que se acaban las pilas del walkman de nuestro psicópata protagonista... Un detalle tan demencialmente absurdo merece un aplauso así en alto, no hay heroicidades, no hay nada más que un tipo que se vuelve loco porque se queda sin walkman... Y esto desemboca en el segundo festival de gore...

Me parece especialmente genial el momento niño por lo excesivo y salvaje de la propuesta incluso dentro de una narrativa excesiva y salvaje, y más siendo un fan enorme de lo que viene siendo el humor negro.

Sinceramente creo que si entro a niveles formales, Brutal Relax tiene poco que hacer comparado con algunos de los otros cortos analizados para el Zoom, pero también es importante destacar que no creo que exista una necesidad narrativa de funcionar a esos niveles formales. El modelo visual y estético de Brutal Relax, con su toque cámara en mano y su estilo grindhouse resulta extremadamente adecuado para lo que está contando a pesar de que quizá no alcance (quizá también porque no la busca) la "excelencia" formal que sí alcanzan otros cortos.

Lo que destaca por encima de lo demás es toda la parte de maquillaje y efectos, que están a un nivel absolutamente espléndido. Y que aún teniendo algún que otro cante CGI, me han sorprendido muy gratamente por como están integrados y lo bien que funcionan, teniendo en cuenta todo eso de que es un corto y hay presupuesto reducido... Realmente creo que está por encima muchas películas de mayor envergadura…

Yo es que me parto...
En definitiva, Brutal Relax es una propuesta divertida y sin complejos por parte de Adrián Cardona, Rafa Dengrá y David Muñoz que apuesta claramente por lo grotesco, el exceso y el humor negro y que funciona precisamente por todo esto y sin necesidad de darle demasiadas vueltas a lo demás…

La Troma estaría orgullosa de ustedes...

Pedro Pérez (aka Findor)

29 mayo, 2012

El cocodrilo Nilo

Como siempre, dado que el corto está disponible para su visionado (http://vimeo.com/32804809), recomiendo encarecidamente verlo antes porque voy a poner spoilers MUY importantes.

"Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros." (Groucho Marx)

Empiezo con una cita de Groucho Marx porque el tema de los principios cambiantes en esto del cine es algo que está siempre en punta de lanza. Es muy fácil renunciar a ellos si esto permite tener alguna posibilidad de irte con la chica guapa o hacer algo que normalmente no sueñas. Desde aquí este pequeño mundo que tenemos montado siempre hablamos de evaluar las obras por los resultados y no por los objetivos o las intenciones, este es uno de nuestros principios y que intentamos seguir a rajatabla. Aun así, es difícil llegar a pensar siempre de esta forma y no llegar a algún tipo de acuerdo o a dar méritos a las obras también por sus intenciones. Ahí está la HP Lovecraft Historical Society haciendo fan-films que suplen sus carencias de medios con mucha soltura y que funcionan, no tanto a nivel formal, pero sí como un conjunto coherente a lo que se quiere contar.

De una manera un poco parecida, aunque no del todo, podría evaluar el corto que ocupa hoy esta sección, "El cocodrilo Nilo" en el sentido que aunque pueda decir que el resultado no es del todo satisfactorio, los objetivos y la manera de plantearlo merecen mucho más que eso. Lamentablemente esta es una información que está lejos del espectador medio, es decir, yo tengo la suerte de hablar con Cerezo, que habla con los directores y acabo teniendo información más o menos privilegiada que me permite evaluar estas cosas desde varios puntos de vista. Es por eso que como espectador puedo decir que Nilo no funciona, pero como crítico (de garrafón) tengo que aplaudir la decisión de Javier Dampierre de hacer exactamente lo que quería.

El puto cocodrilo
El problema de Nilo no es técnico, la verdad es que la factura en este aspecto es notable, tanto los actores (quizá el niño a veces convence menos) como la narración funcionan de forma aislada en cada una de las escenas, la parte de humor hace gracia y la historia está bien contada, no hay nada que realmente uno pueda decir que sea pésimo... Entonces, os preguntaréis algunos... ¿Dónde está el problema?

El problema está en el tono... Que es así como un ente abstracto que marca la línea a seguir por lo que uno cuenta. No es para nada una elección entre "acaba bien" o "acaba mal" como que la línea marcada por el corto en su principio no acabe de cuadrar con el "acaba mal". Y aquí hay un tema que yo no comparto con el espectador medio y es que no busco el happy ending, sino que intento buscar la coherencia de lo explicado, es por eso que pienso que 12 monos no puede tener otro final, pero también creo que Nilo no puede tener ese final…
Niños que no leen El Zoom Erótico
Y tampoco es nada que no se marque, de muchas maneras, el corto está diciendo (y comparto el sentimiento), que el niño protagonista se lo "merece", en muchas ocasiones me encontraba pensando: "lo mataría", pero incluso con esas, al saber que realmente ese es el final por ser así, acaba rompiendo el tono.

A pesar de esto, no puedo decir que Nilo es malo, de hecho no lo es, la palabra que uso es fallido, como espectador hay algo que no acaba de funcionar, pero como conocedor de las circunstancias, me alegro que Dampierre tomase la decisión de hacer las cosas como él veía y como él decidió por encima de las posibles reacciones del público. Es el punto que considero siempre importante en el cortometraje y que a veces me quejo, evitar ceder ante las concesiones de la posible audiencia porque al final es un arma de doble filo…


Espero que el próximo corto te guste... o si no...
¿Nilo no funciona? ¿Y qué? La valentía también es un mérito y espero que Dampierre pueda seguir haciendo las cosas como él cree, y no como crean los demás…

Pedro Pérez (aka Findor)

10 mayo, 2012

Entrevista a Tonio L. Alarcón (y 3)

Contra viento y marea y a pesar de todo, por fin llega la tercera parte de la entrevista a Tonio, quizá tardamos tanto porque nos da pena acabarlo o quizá es porque nuestras cabezas ya no son lo que eran... En todo caso os dejamos elegir porque seguro que la conclusión es mucho más benévola...

Como colofón aquí queda para la historia (no sabemos cuál aun, pero para alguna quedará) la conversación entre Raúl Cerezo y Tonio...

No tenemos ninguna foto de Raúl y Tonio, así que ponemos a este señor

¿Está justificada mi apatía, o es lógico que cada vez me cueste más encontrar buen cine?

Bueno, Raúl, conociendo la dureza de tus criterios valorativos, no me extraña que te cueste encontrar buen cine, ja ja ja... Es sólo una opinión personal, claro, pero, sin ánimo ni mucho menos de contradecirte ni de crear polémica, yo creo que sigue habiendo buenas películas. No me creo el discursito de que “el cine ha muerto”: lo que pasa es que ya no podemos conformarnos con lo que nos llega a las salas, porque los sistemas de distribución antiguos están en decadencia, y hay que rascar más, tirar de DVD de importación, internet, festivales... Hay que buscar con más intensidad y más activamente, pero a cambio de ese esfuerzo, encuentras cosas interesantes.

¿Y por qué me pasa? ¿Estamos saturados de ocio con internet y cada vez nos sorprende todo menos, o la modernez ha descriteriado hasta al más pintado? ¿O, directamente, es un problema de mediocridad reinante? 

No te sientas solo: lo que te pasa es absolutamente normal. Uno, conforme se va haciendo mayor, y más si es una persona inquieta, que se va culturizando y va ampliando sus horizontes, va refinando su criterio, se va haciendo más crítico y viendo el cine desde una perspectiva menos positivista, quizá también porque es menos ingenua. Por eso hay tanto crítico mayor de tono amargado, distanciado, a la que todo le parece horrible: creo que un profesional tiene que mantenerse ilusionado, disfrutar descubriendo cosas, porque si no acabas un poco como el Anton Ego de Ratatouille, como una especie de cínico desesperanzado.

¿Crees que el cine español ha muerto porque era necesario matarlo para resetear todo, o te gusta cómo estaba, y las quejas del espectador medio son pura demagogia populista? 

Alguna vez he comentado, creo, que desde que Pilar Miró introdujera en los 80 el sistema de subvenciones, se cargó la poca industria cinematográfica que había en España. Si tuviera que definir a nuestro cine desde entonces con un título de película, sería Este muerto está muy vivo. Nos sostenemos sobre el talento que hay, que es mucho, y mucho mejor de lo que considera el espectador medio (que sí, es simplista por naturaleza, y repite las opiniones estándar que sueltan algunos líderes de opinión de medio pelo), pero no se ha sabido estructurar de forma inteligente todo ese potencial. Se ha tendido a crear islotes, explosiones puntuales, y no se ha aprovechado para hacer algo más que seguir tirando de subvenciones... Pero ojo, es lo mismo que ha ocurrido con el tejido empresarial español en general, y que nos ha llevado a la crisis. En lugar de reinvertir parte de los beneficios, todos se han llenado los bolsillos y han seguido tirando de las ayudas y los préstamos de los bancos, sin pensar en el futuro.

¿Llegan a España muchas películas de las que merecen la pena, o la distribución en nuestras tierras nos inhibe las buenas películas?

Nos llegan cosas interesantes, pero cada vez peor distribuidas y, a veces, ni siquiera en versión original subtitulada. Como antes apuntaba, creo que el cinéfilo debería empezar a olvidarse de los sistemas de distribución clásicos. No hay más que ver el comportamiento reciente de las distribuidoras, que cambian fechas una y otra vez, estrenan mal y en pocas salas, o de forma sorpresiva, para darse cuenta de que este tipo de empresas están perdidísimas. El negocio se va a pique, y nadie sabe qué hacer. Cada vez más, creo, vamos a tener que tirar de internet para mantenernos al tanto de lo mejor que se estrena en todo el mundo.

La carne joven ha cambiado mucho vuestra revista, Dirigido Por. Ello genera comentarios negativos de los más seguidores, pero mantenéis un buen número de críticos de la vieja hornada. Yo soy fiel seguidor vuestro y pienso, contra todo ataque, que seguís siendo los mejores, aunque la revista me guste un pelín menos que antes. ¿Qué piensas de los cambios? 

Bueno, Dirigido Por se enfrenta a un dilema difícil. Por un lado, tenemos un público fiel que se va haciendo cada vez más mayor, y por el otro, lectores potenciales que no conocen la revista, o a los que les da pereza el planteamiento sobre el cine que se hace desde los sectores más veteranos de la revista. ¿Cómo se concilian ambas cosas? Es complicado, muy complicado. Creo que el coordinador de la revista, Tomás Fernández Valentí, está haciendo un esfuerzo notable por renovar un poco Dirigido, por darle un poco de aire dándole entrada a gente nueva (hay que pensar que hemos incorporado a gente como Diego Salgado, Roberto Alcover Oti, Héctor G. Barnés, Beatriz Martínez, Gerard Casau, Anna Petrus, Aurélien Le Genissel...), pero aun así seguimos quedándonos cortos. Yo, personalmente, echo en falta que los críticos nuevos participen más en los estudios, que aporten ideas frescas más allá de la actualidad. Pero no nos engañemos: la situación es tan precaria, y las ventas bajan tanto, que los jefes tienden hacia lo conservador. Nadie se atreve a hacer grandes cambios.

¿Qué puedes decirnos del cortometraje? ¿Crees que ahí hay un cine más libre y cualitativo por no tener la presión del productor, o piensas que el rodillo de los festivales viene a ser similar, y lo social o el gag cómico también nos echan grilletes? ¿El futuro está en cuidar y sembrar bien el cortometraje? ¿Hay un sector independiente ahí, válido por sí mismo?

El cortometraje tiene un gran problema: que todos, incluso los autores, siguen viéndolo como un paso previo hacia el largo, no como un formato en sí mismo, interesante porque te permite jugar con otros códigos y ritmos narrativos distintos. Hay necesidad de impresionar, de ganar festivales y acumular prestigio, y se opta por la vía fácil de, como tú comentabas, las temáticas sociales, los finales sorpresa o el humor más o menos ingenioso... Es difícil separarse de ello, en todo caso, y no dejarse arrastrar por el ecosistema, que lleva un poco a esa uniformidad tan terrible. Realmente, con los costes que permiten hoy en día las cámaras de cine digital, y los organigramas de producción que se generan en los cortometrajes, si no surge más cine independiente en nuestro país es por la pésima política de distribución que ha venido aplicándose durante años. En ese sentido, me gusta mucho la iniciativa que ha tomado Juan Cavestany con su mediometraje El señor. Puede suponer una senda a seguir y, quién sabe, quizá una perspectiva de renovación que puede ser importantísima para el futuro.


Hablemos de tu libro... ¿Qué tal van las ventas? 

Por lo último que sé, iban bastante bien, teniendo en cuenta la coyuntura en la que estamos. En tiempos de crisis, lo primero a lo que renunciamos es a la cultura, así que suponer una excepción a ello es toda una suerte.

¿Qué te llevó a escribir un libro de superhéroes en el cine? ¿Entra en competencia con el de Quim Casas o no tienen nada que ver? 

La verdad es que Superhéroes: Del cómic al cine surgió, básicamente, de la búsqueda de un tema que resultara comercial, que se hubiera tratado poco, y en el que yo me sintiera cómodo. ¡Cómo iba yo a saber que otra gente tendría la misma idea que yo! Para mí fue un shock descubrir que Quim lanzaba uno mientras yo terminaba el mío, pero creo que ambos se complementan bastante bien. El suyo sigue el esquema de la colección de Robin Book en la que se enmarca, en forma de fichas, y el mío ofrece una visión más desarrollada, más extensa, sobre el tema.

¿No crees que el grueso del cine de superhéroes es de una mediocridad pasmosa? Sinceramente, ¿cuántas películas buenas DE VERDAD pueden sacarse del género? ¿Es mucho pedir que las cites o, al menos, algunas? 

Hay que pensar que el cine de superhéroes, como subgénero con unas reglas concretas y una forma de abordar a los personajes determinada, es muy reciente. Nace entre finales de los 90 y principios del siglo XXI: lo de antes son conatos que no llegan a cuajar. Así que es un género muy joven aún, y por lo tanto es normal que todavía no haya dado tantísimas grandes películas... Aun así, yo creo (y remarco eso, que es una opinión propia) que ha dado muy buenos filmes. Ahí incluiría el Superman de Donner, los Batman de Burton y Nolan, los Spider-Man de Raimi (¡y su Darkman!), el Hulk de Lee, los X-Men de Bryan Singer y Matthew Vaughn, Capitán América: El primer vengador, El protegido, Los Increíbles, Super... Y Los Vengadores, que me ha parecido una película de entretenimiento magnífica.

¡Compradlo! Aunque no lo creáis, no nos llevamos comisión...

A nosotros nos ha gustado mucho el libro. La maquetación es fantástica y el texto tiene un buen equilibrio para el lector reflexivo y para el aficionado. Está bien pensado comercialmente. ¿Cómo consigues ese equilibrio y cómo te lo planteas? 

Gracias por sus elogios. Tengo que decir que la labor gráfica es mérito absoluto del editor de Calamar Ediciones, Miguel San José Romano, que hizo una tarea magnífica tanto en la selección de imágenes como en la maquetación. Estoy encantado. Y en cuanto a mi parcela, la escrita, la verdad es que simplemente me planteé dirigirme a un tipo de lector similar al de Imágenes de Actualidad, la revista de cine en la que ejerzo de algo así como coordinador de redacción. El tono es, creo, similar: mucho más asequible que el que utilizo en Dirigido, pero sin dejar de tener un puntito reflexivo, que creo que es lo que ayuda a marcar distancias con otros textos más planos, más periodísticos.

Tonio, por fin (y con pena) nos despedimos. Ha sido un placer que nos gobiernes durante un mes, y esperamos que se repita con próximos proyectos. ¿Puedes darnos un avance de en qué andas y sobre qué tratan tus próximos proyectos? Gracias. 

Gracias a vosotros. De verdad que ha sido un auténtico gustazo poder explayarse en tres entrevistas tan interesantes... En cuanto a cuáles son mis próximos proyectos, vuelvo a los libros colectivos. He participado en un diccionario de directores contemporáneos para Cátedra, y tengo por delante un libro de autores de cine mudo europeo para Ártica Editorial, así como cositas que está organizando la gente de Miradas de Cine, y en las que siempre estoy encantado de colaborar. Lo que no puedo decirte es cuál será mi segundo libro en solitario: no porque sea un secreto, sino porque aún estoy meditando al respecto. Si tengo que dedicar a escribir varios meses de mi vida, quiero que sea sobre un tema interesante, y que me estimule de verdad.

Fin... (aunque esperamos que haya secuela)
PD: Perdón a Antonio José Navarro por el pie de foto, pero es que no he podido evitarlo... ;)

17 abril, 2012

Entrevista con Tonio L. Alarcón, parte 2

Con un poquito más de retraso del esperado, aquí viene la segunda parte (de tres) de la entrevista a Tonio L. Alarcón sobre su libro y su función de crítico en esto del mundo del cine.

Esta vez el autor de las preguntas voy a ser yo... Pedro (aka Findor), que aún con mi poca capacidad de plantear cuestiones interesantes, la cosa sale a flote porque Tonio es un crack.

Si lo sé, no vengo...

¿Toda la profusión de críticos amateurs con opiniones tan diversas está afectando también al espectador, en el sentido de que cualquiera puede reafirmar sus opiniones de forma casi automática con una simple búsqueda on-line?

No creo que sea una relación causa-efecto, sino que más bien ambos fenómenos parten de una característica que ha ido imponiéndose cada vez más en nuestra sociedad: la incapacidad, cada vez más acusada, de aceptar la disensión, las opiniones diferentes, y precisamente el enriquecimiento que supone aprender de las visiones que nos pueden aportar los demás. Esa multiplicación de las opiniones que ha provocado internet, en lugar de enriquecer nuestro panorama cultural, lo que está provocando es un empobrecimiento gradual del mismo. Siempre hay un roto para un descosido, así que o se recurre a comentaristas afines para reafirmar las propias opiniones, o se ataca con saña a quienes ofrecen un punto de vista distinto. No hay más que echar un vistazo a los comentarios de la mayoría de webs de cine para darse cuenta de hasta qué punto ha llegado la situación. Es deprimente.

¿Crea esta sobredosis de información un perfil, opuesto al “superespectador” que comentaba Henrique, de gente incapaz de discernir entre crítica profesional y amateur?

Bueno, es que hay que tener en cuenta que siempre ha habido grados dentro de los aficionados al cine. El lector de Fotogramas (sin ánimo de quitarle méritos a esta publicación, ya que cuenta con magníficos profesionales en su plantilla) es mucho menos exigente que, por ejemplo, el de Dirigido. Igual que hay quien va enseguida a mirar las estrellitas, y otros que prefieren leer con calma las críticas para asimilar los conceptos que en ellas se desarrollan. Así que no creo que esa división sea nada nuevo: más bien, como ahora todas las opiniones se amplifican de forma más exagerada (esos famosos 15 minutos de fama que señalaba Andy Warhol ahora están al alcance de cualquiera), los que no entienden o no quieren entender los textos más complejos se hacen escuchar mucho más.

¿Crees que la crítica “llana” está haciendo daño (haciendo perder fuerza o respeto) a la crítica profesional?

Creo que los críticos profesionales no hemos hecho precisamente demasiado para ganarnos el respeto del público general. No sólo nos encanta mirarnos el ombligo continuamente (organizando seminarios, conferencias, dossieres e incluso libros sobre el destino de la crítica), sino que, además, algunos de mis compañeros de profesión tienen la mala costumbre de mirar por encima del hombro a los que no piensan como ellos, y se niegan a “bajar de nivel” para alcanzar oídos distintos. Yo considero que un profesional tiene que saber adaptarse a su audiencia, mostrarse dispuesto a hablarle en su mismo lenguaje, y sobre todo dejar la soberbia en casa. Con el ego por delante no se va a ningún sitio. Por eso, y sólo por eso, esa crítica “llana” le llama más la atención al público. Porque consideran que, ésa sí, está a su mismo nivel, les habla en sus mismos términos.

¿Qué le dirías al espectador que hace bandera de su ignorancia como única manera de disfrutar el cine para que saliera de esta postura?

Que leyera El cine según Hitchcock. Descubrir las conversaciones entre Truffaut y Hitchcock fue, para mí, en su momento, como si alguien abriera una ventana en una habitación completamente a oscuras. Me hizo darme cuenta de hasta qué punto la puesta en escena condiciona la experiencia del espectador.

Así me gustan a mí los libros, mucha foto y poca letra...

Como fan de los cómics, una pregunta de historia-ficción. ¿Hay esperanza de que en España deje de ser considerado algún día como un género menor?

Lo dudo mucho. Hace unos años, cuando uno todavía tenía cierta esperanza en el género humano y en la evolución de la especie, tenía la impresión de que mi generación estaba alentando un cambio en ese sentido, que estábamos abriendo a la sociedad a una relación más natural, menos condicionada con los cómics de todo tipo. Pero la realidad es que las generaciones posteriores siguen tratándolo igual, o incluso peor que las anteriores: continúa viéndose como algo para friquis, sobre todo si se consume después de la adolescencia. Supongo que también tiene algo que ver el pésimo nivel cultural de nuestro país, que hace que tengamos un índice de lectura absolutamente deprimente... No es casualidad que los videojuegos, un medio que, por cierto, me parece fascinante y del que se pueden decir muchas cosas interesantísimas, tengan mucho más tirón: en general, no requieren más que leerse las instrucciones... Y a veces, ni eso.

¿Ha sido difícil escribir de un tema que te gusta como los superhéroes y mantener la visión crítica alejada de cierta visceralidad?

Depende de lo que entiendas por visceralidad. La verdad es que no me he cortado en criticar lo que me parece criticable, y en defender también lo que me parece defendible, pero siempre desde la perspectiva de que no estaba elaborando un libro de crítica, sino una obra de divulgación dirigida a toda clase de aficionados. Supongo que eso es a lo que te refieres, que mantengo un cierto tono periodístico que, creo, es el más adecuado para un volumen de este tipo. Sobre todo porque te permite acceder a cualquier tipo de lector, los que, como antes te comentaba, sólo se fijan en las estrellitas, y a los que les gustan los textos largos y jugosos.
¿Qué cómic te gustaría ver bien adaptado a la gran pantalla y por qué?

Aparte de que me gustaría que alguien le hiciera justicia al pobre Daredevil (por favor, David Slade, no la cagues), mi sueño húmedo lo está llevando a la animación DC, que es una adaptación de la miniserie Batman: El regreso del señor de la noche. La verdad es que uno de mis proyectos imposibles, siempre soñados, era esa versión que se rumoreaba que iba a protagonizar Clint Eastwood... Más que nada, porque me parece una obra fundamental para el cómic de superhéroes, y un ejemplo de lo cojonudo que era Frank Miller cuando su visceralidad estaba artísticamente bien dirigida (y no como en esa cosa ridícula llamada Holy Terror... ¡por Dios!).

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Para finalizar, añadimos una relacíon de los libros donde ha participado Tonio para que corráis a comprarlos todos, le hagáis rico y así se acuerde de nosotros...

Obras colectivas

Sitges 1968-2007. Viaje alucinante, Notorius, 2007.
El diablo en el cine. Máscara y espectáculo, Valdemar, 2007.
American Gothic. El cine de terror USA 1968-1980, Donostia Kultura, 2007.
El cine de ciencia-ficción. Explorando mundos, Valdemar, 2008.
Cine de animación japonés, Donostia Kultura, 2008.
Nosferatu. El thriller USA de los 70, Donostia Kultura, 2009.
Pesadillas en la oscuridad. El cine de terror gótico, Valdemar, 2010.
Cien miradas de cine, Miradas de Cine, 2011.
Apocalipsis ya. El cine del fin del mundo, Sendemà, 2011.
El origen del siglo XXI: Diccionario de cine contemporáneo, Cátedra, 2012. (En preparación)
Ojos sin rostro, Ártica, 2012. (En preparación)

Obras en solitario

Superhéroes. Del cómic al cine, Calamar, 2011.

10 abril, 2012

Akerbeltz, las brujas y el inquisidor


La animación es un género complejo. Para empezar, todo el mundo se empeña en llamarle género cuando en el fondo no deja de ser un medio. Yo personalmente me niego a llamarle género (a pesar de la primera frase) porque creo que la narración es bastante más independiente del medio de lo que popularmente se cree y porque encasillar algo que sea animado en un conjunto limitado es injusto para la animación, que como género parece verse abocada a un subconjunto de clichés y donde salirse de esa trampa mortal acaba siendo una odisea.

Aunque luego está la animación "adulta", que no deja de ser lo mismo con los mismos clichés pero donde todo suele pasar de noche y a veces muere alguien sin venir a cuento.

Por definición, un corto de animación parece estar lastrado por dos etiquetas, animación y cortometraje, ambas consideradas en algún caso casi despectivas con respecto a lo que viene a ser el "hermano mayor", el "cine de verdad"…

¿Un corto de animación? La iglesia lo desaprueba

Desde este blog y como amante de la animación y el cortometraje, los cuales, ni mucho menos son considerados menores por ninguno de sus integrantes (espero), me congratula mucho cuando un corto se salta todo esto y decide jugar a las ligas grandes sin complejos como los analizados anteriormente. Si encima es de animación, mi alegría es doble.

Akerbeltz, aquí donde se ve y a pesar de todo este discurso sobre el "cine de verdad", no se parece a ninguna película que podáis haber visto nunca, primero porque siendo un poco osado con el lenguaje, se podría considerar incluso un "videoclip" (usado en un sentido definitorio y no en un sentido despectivo). Esto es así ya que en Akerbeltz no hay diálogos y todo transcurre al ritmo de una canción específica de Hedningarda, algo con la que ya tienen parte de mi alma al ser uno de mis grupos folk nórdico de referencia (aunque me siga gustando algo más Garmarna... ale, ya lo he dicho). Y sin embargo todo tiene un aire cosa grande desde el primer plano secuencia con aires Fincherianos y obsesión compartida por pasar la cámara entre todos los huecos que aparecen en ella.

¿Cámaras imposibles? No hay problema...

Y es que desde ese principio, Akerbeltz va como un cañón contando la historia a ritmo de la música y usando todos las herramientas disponibles que sí puede proporcionar el medio animado por encima del cine tradicional, transiciones rápidas, zooms imposibles, cambios de escenario manteniendo encuadres… sin dejar ningún momento de relax a la narración pero sin llegar a avasallar en ningún caso. Es muy difícil resumir todo esto en pocas palabras porque la realidad es que podría ponerme a hablar de cada segundo en que la narración enlaza secuencias de forma excepcional, como el momento donde las rejas aparecen encerrando a las brujas en el juicio o el momento donde Akerbeltz aparece y hace llegar el niño a manos de la anciana y que es capaz de sintetizar todo ese concepto complejo en apenas unos segundos sin que se pierda en ningún momento el hilo de lo que pasa. Y sobretodo con un añadido, sin necesitar ni una sola palabra para ello...

El trabajo de César Urbina para contar la historia de las brujas y el inquisidor me parece impecable, aunque ya digo que quizá mi obsesión por los cortos de animación me produzca cierto sesgo inconsciente. Tengo que decir que ahora mismo se me ocurren pocos cortos animados que me hayan producido un "shock" tan importante en el primer visionado, aunque casi aseguraría que César agradecerá que el primero que me haya venido a la cabeza al ver Akerbeltz ha sido "Le moine et le poisson" de Michaël Dudok de Wit (uno de mis favoritos), sobretodo por la conjunción musical.


No estoy muy seguro de si quiero hablar de la parte artística, no por nada malo, pero el que ahora mismo esté metido en un curso de ilustración con un profesor algo obsesionado por las proporciones anatómicas (un saludo para él si me lee) me condiciona un poco ante los dibujos sencillos de Akerbeltz. No tanto por su sencillez, que no es a priori nada negativo, si no porque aunque en general me parece artísticamente muy preciosista, en este momento me cuesta dejar de ver esas anatomías con otros ojos…

Aún así, esto no debe ser nunca considerado un error, ya que en este caso concreto es algo con lo que yo tengo que lidiar igual que otras cosas anteriormente confesadas en este mismo blog, y desde luego el estilo visual de Akerbeltz funciona maravillosamente bien.

Tengo que decir una cosa como conclusión final y a pesar de que pueda existir algo de agravio comparativo con los otros cortometrajes que han ido pasando por mis manos. De hecho no es nada negativo ya que todos me parecen muy notables y así lo he hecho constar, pero desde luego tengo que decir que Akerbeltz es, en estos momentos, el corto que más me ha impactado en mucho tiempo y por el que podría vender mi alma ahora mismo para tener una copia que pudiese pasar en mi casa en loop durante los ratos en los que la tele esté ociosa...

Gracias de corazón, señor Urbina,

Pedro Pérez (aka Findor)

PD: No duden en visitar el blog de noticias del corto para poder estar enterados de todo lo que pasa...

30 marzo, 2012

Entrevista con Tonio L. Alarcón

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El zoom erótico ha querido entrevistar a Tonio L. Alarcón a propósito de la publicación de su nuevo libro. Se trata posiblemente de un top 5 en la crítica española y de una persona a tener siempre en cuenta. Os adjuntamos aquí la información esquemática de su carrera y la primera de las tres entrevistas que le haremos.

Tonio L. Alarcón (Barcelona, 1976) es periodista y crítico de cine.

Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribió sus primeras críticas para la revista on-line Joined! y el programa radiofónico Fora d’Hores. Desde 2005 su trabajo aparece regularmente en las revistas cinematográficas Dirigido por e Imágenes de Actualidad, en la cual actualmente se encarga de coordinar la redacción.
Escribe críticas y reportajes cinematográficos en las revistas DeCine, Scifiworld Magazine, Miradas de Cine y Numerocero. Ha escrito también sobre cine en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, en la revista [Oxígeno] y en las páginas web Supernovapop y We Love Cinema. Participa de forma habitual en las publicaciones del Festival de Sitges y de Donostia Kultura (Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián y ciclos Nosferatu). Ejerce, además, como profesor de los Estudios de Crítica Cinematográfica de la escuela La Casa del Cine, realiza cursos monográficos para la tienda The Cine, ha intervenido como ponente en el Máster en Producción y Comunicación Cultural de la Facultat de Comunicació Blanquerna, ha colaborado en las ediciones en DVD de Avalon Productions y Versus Entertainment, y ha trabajado en diversos proyectos para Friki Films.

A partir de aquí, la primera entrevista que le haremos, realizada por Henrique Lage.

¿Está afectando la profusión de crítica amateur on-line al respeto y confianza en el crítico profesional y los medios escritos?

Afecta en la misma medida que la aparición de los medios on-line ha provocado un auténtico terremoto en el mercado de las publicaciones escritas que, además, se ha agravado con la crisis económica que estamos sufriendo. Me refiero que a la gente tiende cada vez más a “lo gratis”, sobre todo ahora que hay que apretarse el cinturón casi hasta el ahogo. Así que llevar revistas al kiosco cada vez es menos rentable: veremos si, en un margen de uno o dos años, no caen algunas cabeceras cinematográficas con cierto renombre.
Y en cuanto al surgimiento de nuevos críticos, lo cierto es que siempre he visto la multiplicación de las revistas de cine on-line como un fenómeno paralelo al de los viejos fanzines. Todos hemos de empezar por algún lugar, y es lógico y, de hecho, muy sano, que vayan surgiendo recambios para los críticos más veteranos.

¿Cómo puede adaptarse el crítico al nuevo superespectador, tan consciente e informado gracias a la red?

Estando a su misma altura. Creo que uno, como crítico, no puede dejar nunca de ser curioso, ni de renovarse continuamente, para no quedarse anclado en el pasado. Por desgracia, a mi alrededor veo muchos veteranos que se han acomodado en su poltrona y que se dedican a ver pasar el cine moderno con una ceja levantada... No se puede vivir siempre mirando hacia atrás con nostalgia, de la misma manera que tampoco se debe darle la espalda a toda la tradición cinematográfica, porque entonces tus reflexiones siempre van a ser mucho más pobres de lo que podrían llegar a ser. Cuando algunos lectores me han calificado de “moderno” por hablar de Judd Apatow o por defender a Zack Snyder, y me lo tomo como un piropo, la verdad.

A la vista de casos como la crítica de David Denby al Millenium de Fincher, ¿están resultando los embargos y exclusividades la única solución a la crítica cinematográfica, en una relación simbiótica que se traduce en ejercicio publicitario a los grandes estudios?

El (vergonzoso) caso de Denby es muy sintomático de la esquizofrenia que sienten, ahora mismo, tanto productoras como distribuidoras. El negocio del cine están en proceso de cambio, todavía no sabemos hacia qué, pero todo el mundo está acojonado y no sabe muy bien a qué atenerse. No hay más que ver los bailes de fechas de estreno que hay últimamente. Frente a todo ello, la verdad, los críticos somos como motitas de polvo dentro del engranaje industrial. No creo que tengamos poder real alguno, y tampoco creo que sea nuestra función: sé que a todo el mundo le gusta el tema de las estrellitas, porque es visual, y permite observar con un solo vistazo qué opinamos de una película, pero la crítica debería ser una fuente de reflexión a posteriori, una forma de enriquecer el visionado de la película. No una recomendación de amiguetes.

Ante la polémica de cómo han tratado los principales medios de este país el periodismo cultural. ¿Qué responsabilidades se les puede exigir a los críticos frente a sus lectores?

Hay que exigirles honestidad. A partir de ahí, creo que cada uno tiene que hacer su trabajo como quiere y puede: si no te gusta Boyero o te aburre Jordi Costa, es tan fácil como no leerlos. Por eso mismo, a quien también creo que habría que exigir honestidad es a los lectores, sobre todo cuando tienen cierto peso industrial. Usando un símil futbolístico, con la idea de simplificar un poco las cosas, si yo quiero leer artículos que hablen bien del Barça, no me voy a comprar el As o el Marca, y sobre todo no organizaré una carta colectiva quejándome de que estén siempre hablando del villarato o defendiendo a Mourinho. Ya sé que lo hacen, porque tienen un público que piden eso, así que ¿por qué cogerlos si no quiero cabrearme, si encima voy a estar dándoles más lectores? Creo que hay oferta suficiente en el mercado, tanto en papel como on-line, como para no tener que leerte las crónicas de Boyero. Yo, personalmente, no lo hago nunca.

¿Están ejerciendo algunos pensamientos críticos una presión que ya no consiste en dar a conocer a autores significativos, sino en “crearlos”?

Claramente. Determinadas tendencias críticas buscan, de forma un tanto obsesiva y, a veces, bastante artificial, crear corrientes de opinión, para poder liderarlas y extraer rendimiento intelectual de las mismas, ya no sólo dentro de las publicaciones que las albergan, sino también en ramificaciones diferentes. Es una forma, he de reconocerlo, muy inteligente de decir “Eh, aquí estamos”, y al mismo tiempo ganarte un cierto peso dentro de la industria cultural del país. Quizá es que yo soy muy naïf, pero a mí me parece mucho más honesto mirar a tu alrededor y destacar lo que te parece interesante (aunque te equivoques: yo he defendido a muerte a Alexandre Aja, y ahora me doy cuenta de que quizá no era para tanto), sin tener en cuenta si con eso vas a conseguir que te den palmaditas en la espalda o te inviten a dar conferencias en una universidad afín a tu forma de ver el cine.


¿Cómo surge la escritura de Superhéroes: Del cómic al cine y qué proceso seguiste para llevarla a cabo?

Surge del impulso de dar el paso a la escritura de mi primer libro de cine en solitario. Y de la necesidad de buscar un tema comercialmente atractivo, y con el que me sintiera cómodo... Hice un listado de los mismos y lo moví por varias editoriales, hasta que a Miguel San José Romano, de Calamar Ediciones, le llamó la atención el tema de los superhéroes y decidimos llevarlo adelante. A partir de ahí hice un esquema de trabajo, que se ha mantenido casi inamovible durante todo el proyecto, y lo que hice, básicamente, fue realizar toda una recogida de datos masiva, así como un repaso rápido de todas las películas y series de animación de las que tenía que hablar. En realidad, tenía muy claro todo lo que quería decir, y de qué manera, pero me vino bien refrescarlo todo. De hecho, el proceso de escritura fue bastante rápido.

¿Es posible un cine de superhéroes que no renuncie a la evolución del género dentro del cómic o que no recicle estrategias editoriales (reboots, crosoovers, etc)?

Es difícil por una cuestión: que las adaptaciones siempre tienen muy en cuenta, quizá demasiado, a los aficionados a determinados personajes o grupos, sobre todo desde que están consiguiendo unos éxitos de taquilla tan brutales. Así que, en general, están hechas con un punto de respeto excesivo que acartona las propuestas más de lo que debería. Quizá la solución sería, como hacía DC en su momento, diferenciar entre acercamientos mainstream a los superhéroes, y luego propuestas más personales e independientes, que se atrevieran a renovar un poco el panorama. Pero, viendo cómo funciona la industria del cine, y que la cosa no está para experimentos, veo difícil que la cosa evolucione, al menos a corto plazo.

¿De dónde crees que surge la ausencia de un cine de superhéroes español? ¿Es consecuencia del descreimiento, la falta de una base en el tebeo o la dejadez de la industria por cierto cine de género?

Surge de lo mismo que la ausencia casi absoluta de cine de ciencia-ficción: por un complejo de inferioridad extraño con respecto a industrias del cine más desarrolladas, sobre todo la americana. Hay que pensar que, hasta hace apenas un par de décadas, la industria española no se consideraba capaz de hacer ni escenas de acción decentes, ni efectos especiales con cara y ojos, y toda una nueva generación de directores ha demostrado que todo aquello no eran más que complejos, lo que precisamente ha derivado en un cierto boom del cine de terror. Así que imagino que es cuestión de tiempo, y que alguien se atreva, como Nacho Vigalondo con Los cronocrímenes y Extraterrestre, a quitarse las tonterías de encima y a acercarse, primero, a la ciencia-ficción, y luego, al cine de superhéroes, con honestidad y con un punto de vista personal y autóctono.