12 noviembre, 2013

¿Me estás grabando?

En la pasada edición de La Voz, el concursante Ruimán terminaba su actuación cuando un excitado Jesús Vázquez venía a felicitarle por los aplausos recibidos. Antes de que Ruimán pudiera hablar, el presentador lo condujo hasta los miembros del jurado, mientras el concursante explicaba, sin que nadie le prestase atención, que quería dejar el programa. Es con la insistencia cuando finalmente, el artificial y milimetrado devenir del programa se detiene en las declaraciones de Ruimán y, como no podía ser de otro modo, se monta una polémica mucho antes de que se analice la petición del concursante. Los motivos de Ruimán eran diversos, pero se centraban sobre todo en la gestión de la imagen que el programa de Telecinco proyectaba de él: tanto la publicidad en medios web como cierta falta de consideración en el cuidado de su estilo frente al de sus compañeros. Siendo ciego, Ruimán tenía que tener un mayor cuidado tanto en la actuación en sí como en la estética, al tener que confiar plenamente en el programa para gran parte de su papel como concursante que, paradójicamente pero sin que sorprenda a nadie, no se ocupa exclusivamente del talento vocal.




Ruimán no es un caso aislado. Recientemente, el programa de la cadena rival, Top Chef, tenía que lidiar con las protestas de otro concursante, Eduardo Sánchez, que denunciaba como la manera en el que el programa le había mostrado durante el concurso provocaba que le insultaran y silbaran por la calle. En ese mismo programa, su compañero Borja Letamendía contemplaba a Paula Vázquez mostrando los tuits más agresivos en relación a unas polémicas declaraciones del cocinero, que consideraba que “la mujer en la cocina es peligrosa”. Inmediatamente, Borja salía a defenderse con la rotundidad de que esa frase había sido sacada fuera de contexto. Ambos estaban denunciando como el programa utilizaba su imagen y manipulaba mediante el montaje para presentarlos como villanos de un concurso que necesitaba, a la manera de su primo hermano Master Chef, una narrativa sobre la que sostenerse y de la que mejor habló Raúl Minchinela.

Yo no podía dejar de pensar en los vídeos porno amateur. O en las filtraciones de vídeos y fotografías de famosas desnudas. O en como ahora prolifera en infinidad de programas las máscaras de desenfoque, ya sea para tapar la cara de un menor, un cigarrillo en horario infantil o una marca que no patrocine el programa. Todo parece nacer de una multiplicidad de cámaras y pantallas. Más allá del aforismo warholiano, la fama ya no es una cuestión de quince minutos sino de cómo y en cuantas pantallas sales, véase la ubicuidad de Mario Vaquerizo que eclipsa a su propia esposa. Nuestra sociedad se ha volcado en el total registro de sí misma y en darle relevancia a la mayor trivialidad o intimidad del individuo, fruto de el abaratamiento de los costes de grabación y su comodidad mediante equipos más cómodos y de la enorme demanda de contenidos de una sociedad pegada a la pantalla. Y como ha venido siendo habitual en el último siglo, la tecnología se ha implantado más rápido de lo que nuestra sociedad ha sido capaz de comprender y asimilar. Ahora se habla con total naturalidad del problema del “analfabetismo digital”, de la incapacidad de una parte de la población de entender Internet como núcleo social y participar, o del mal uso de las redes sociales que obliga a educar a las futuras generaciones en lo que los “pioneros” tuvieron que aprender por las malas. 

A lo mejor conviene hablar de una falta de conciencia sobre lo que es una cámara, un registro audiovisual y las posibilidades que ofrece en montaje. En otras palabras: tanto Ruimán, como Borja y Eduardo se vieron sorprendidos por algo que no creían posible. Asumían una limpieza y honestidad en sus respectivos programas, confiando más en sus propias habilidades sociales que en como estas serían mostradas. Creían en un registro objetivo, propiciado por una tecnología que actuaba de árbitro imparcial, pero no esperaban convertirse en títeres de los intereses de las cadenas y de sus hojas de ruta. No estoy diciendo que estos concursantes tengan la razón, porque desconozco más contexto que el que se me ha mostrado a través de sus programas. Tampoco es cuestión de cruzarse de brazos y aceptar sin más que la televisión haga lo que le da la gana para crear polémicas, generar villanos o aupar a su antojo a otros concursantes por su cara bonita. El tema es otro: el tema es si, como cuando se alerta de enviar vídeos eróticos a través del móvil o internet, es necesario una mayor educación de la población en torno a las posibilidades que ofrece el registro audiovisual y su manipulación, o sobre la desprotección que, al firmar los mefistofélicos contratos con las cadenas, confunde su imagen real con la que el programa muestra. Algunos están encantados, como podemos ver en otros tantos realities, de aceptar su papel. Eso no es nuevo.



Estamos en la fase en la que el espectador ya juega a ser consciente del aspecto manipulador - sonidos cómicos incluidos - de estos programas, pero se acepta tácitamente. A mi ya me resulta difícil de entender las motivaciones por las que participar en un reality, quizás porque entiendo la falta de albedrío que suponen. Cabría preguntarse si no hay una ingenuidad social sobre la que habría que educar. Mientras tanto, asistimos a como el concurso Lo sabe, no lo sabe termina habitualmente con un corrillo de gente que sigue - sin nada mejor que hacer que observar, esperar colarse brevemente y al fondo en la televisión o incluso con ellos mismos ¡grabando la propia grabación con sus móviles! - a Juanra Bonet y su equipo como quién se reúne ante su chamán, llegando a extremos donde los miembros del programa tienen que, literalmente, escapar de la multitud o usar estratagemas para no ser reconocidos. Es la misma idea que se repite cuando, en cada evento deportivo, al enfocar a un miembro concreto de la audiencia, este saluda a la pantalla gigante del estadio en lugar de dirigir su mirada directamente a cámara, incapaz de comprender en ese momento la configuración del circuito televisado: y así, inconscientes, nos vemos siendo registrados de perfil y saludando tontamente al fuera de campo, en lugar de devolver una mirada de confianza a la cámara.

by Henrique Lage

28 octubre, 2013

Cortópolis IX


Cortópolis IX ya pasó, esta vez no sólo he podido disfrutar de los cortos sino también del ambiente, algo que me da mucha pena perderme los meses que no estoy allí. Esta edición se presentó como la más ambiciosa, algo que se puede llegar a entender por todo el envoltorio con el que se acompañó la sesión. Sin llegar a saber si realmente fue la mejor, la ambición estaba tanto en los prolegómenos como en los nombres de los cortos seleccionados, con mucho prestigio en el mundo del cortometraje español (Berriatúa, Carmona, Deliro)

Esperemos que no sea este el futuro del nene...
La previa incluía una pequeña exposición de Inside FX (empresa que ha hecho, entre otros, los efectos de la película REC), justo a la entrada de la sala, muñecos y cabezas absolutamente impresionantes a los que la luz no les hacía suficiente justicia. Una vez dentro, el clásico nene hace las presentaciones. Esta era la primera vez que un servidor oyó la nueva voz, el tono infantil le hace mucho bien a pesar de los problemas típicos de que sea una niña la que entona algunas frases o nombres, de todas formas el guión también juega un poco con esto y consigue subsanarlos.

Antes de empezar la proyección tuvieron lugar dos presentaciones, actores de la película "Al final todos mueren" hablaron un poco de ella y acto seguido se unieron Alberto Lechuga y Nacho Vigalondo para hablar de la revista So Film. Una idea interesante que al final se resintió un poco por la sensación de prisas y de estar todo un poco improvisado.

La fiesta posterior es algo que sólo puedo tener de vez en cuando, así que tengo que exprimirla al máximo, haciendo de pesao y aprovechando los despistes para hablar algo (lo que dejaban las circunstancias) con algunos de los involucrados en el evento como Berriatúa o Vigalondo, aunque el forerismo común me llevó la mayor parte del tiempo a estar con Alberto Lechuga... ¿Os he dicho ya que compréis So Film que mola mucho? Venga, ¡al quiosco! Me quedé un poco con las ganas de conversar con Carmona o el también presente Daniel Romero, aunque sólo fuera para que criticasen sin redes sociales de por medio mis textos sobre sus cortos... Para la próxima.

La sesión más ambiciosa tuvo casi dos horas de duración con 5 cortos oficiales, uno no oficial y con el clásico a traición. Justo antes de los cortos propiamente dichos se entregó el premio al mejor de la edición anterior al fabuloso Record/Play, y aparte se disfrutó del trailer de M de Metamorphose, segmento de Sergio Morcillo que intenta meterse dentro de ABC's of Death 2, y que pinta maravillosamente enfermo, además de contar con los efectos de los antes mencionados Inside FX.

Y como me estoy enrollando más de la cuenta, voy a empezar con los cortos.

Eternos (Javier Fesser): Sin ser un corto al uso ya que no deja de ser el prólogo del largometraje coral "Al final todos mueren", funciona igual de bien que si lo fuese. Rodeado de ese ambiente bizarro (creo que es lo que mejor lo define) y que ya acompañaba en cierto modo a anteriores trabajos como Aquel Ritmillo o El Secdleto de la Tlompeta (dos de mis cortos favoritos de siempre, ale ya lo he dicho). La situación de dos astronautas en el vacío preparados para fotografiar el fin del mundo da lugar a un diálogo hilarante en el que Fesser ha demostrado ya mucha soltura. Tengo curiosidad por verlo en el contexto de la película para ver su efecto dramático, algo que en esta ocasión sólo se intuye un poco al ver el trailer de la película detrás con un tono más pesimista.

El último plano (Zoe Berriatua): La historia de un director comprometido al máximo con su película y la relación con su hijo son la base para este cortometraje. Sostenido prácticamente en la dupla protagonista y en la fuerza visual del entorno y la situación, funciona muy bien a pesar de cierta irregularidad. Al igual que Quédate conmigo, el corto tiene ciertos tonos de humor negro que en un primer visionado no se sabe como acaban de encajar, aunque a pesar de algunas risas en la sala sí que vi más dramatismo en general que en su anterior trabajo. Curioso el giro final hacia lo sobrenatural un poco marca de la casa que acaba de cerrar el círculo. Quizá lo peor son algunos cromas demasiado evidentes que le restan algo de fuerza al apartado visual.

Subterráneo (Miguel Ángel Carmona): Un lugar tan cotidiano como puede ser un parking es el punto de partida de esta historia sucia y desgarradora. Unos secuestradores se reúnen después del rapto en un parking donde una pareja de amantes se ve sorprendida por el acontecimiento. Visto desde un punto de vista de la pareja con toque documental de cámara al hombro, basa todo su terror en el fuera de plano, tanto en violencia física como acústica, creando la tensión en base a lo que no vemos. A pesar de apenas ver la amenaza se respira la situación de peligro de forma casi constante gracias al pulso de Carmona con la cámara y a todo el ambiente. Muy bien el detalle en créditos que le da el golpecito final más hacia arriba si cabe. Claramente el triunfador de la noche para mi gusto.

La huida (Víctor Carrey): El corto a traición de la noche está lleno de cultura pop a tope con dos partes bien diferenciadas, la primera donde se ponen en contexto un montón de situaciones y personajes, con una referencia que parece bastante directa a Trainspotting, pero que también recuerda a Magnolia en su uso del concepto de casualidad. Una vez presentados los elementos, sólo queda encajarlos como un puzzle a ritmo de videoclip y cámara lenta sin nada más que añadir en forma de palabras. Trabajo de relojería muy bien llevado y altamente recomendable.

Perfect Drug (Toon Aerts): Corto basado casi íntegramente en el exceso y poco más que divierte precisamente por su duración pero al que le falta algo más de definición para ser redondo. La ambientación a la japonesa llena de referencias a los clásicos excesos de su cine, sobreinterpretación, tentáculos y personajes bizarros ayuda pero no deja de verse como un homenaje vacío sin una dirección clara, aunque algunas películas japonesas de este estilo tampoco es que tengan esa dirección clara en ocasiones. Los FX dan el pego y los juegos de distorsión de cámara son bastante efectivos. Como toque personal, me gustó mucho reconocer la canción de los créditos, ya que Buckethead (con su grupo Praxis en este caso) es uno de mis guitarristas favoritos, gracias a esto, un minipunto para Aerts.

Incident on Highway 73 (Brian Thompson): Llamar cortometraje a esta pieza debe ser única y exclusivamente por un tema de duración, todo lo demás no debería tener nada que envidiar a una película de gran presupuesto de gran estreno. Con esta definición parece perfecta, pero a pesar de la gran realización, le pesa el lastre de visitar demasiados lugares comunes, un principio a lo Las colinas tienen ojos, toques de Christine, Encuentros en la tercera fase o Expediente-X y unos actores que a veces no parecen creerse del todo lo que hacen. Quizá también tiene cierto lastre, al menos para mí, en centrarse demasiado en el ambiente y perder un poco de vista el desarrollo de una historia o de los personajes. Pese a todo dispone de grandes momentos con planos sobresalientes y el conjunto sigue siendo de un nivel altísimo.

La Quinta Dimensión (Liteo Deliro): Una historia de desdoblamientos e introspección personal a la que el desarrollo no acaba de acompañar del todo. La parte visual rodada en blanco y negro por Nacho Aguilar dota de gran empaque visual a todo el corto, que podría pasar perfectamente por celuloide, pero en conjunto sufre también algo de desdoblamiento al jugar con una parte más humorística, que es la que funciona gracias a un texto más divertido, y otra más metafísica que, personalmente, no me acaba de enganchar. En un solo visionado no soy capaz de decir si el timbre de voz monótono del protagonista (Rodrigo Sáez de Heredia) es algo positivo o no, porque aunque refleje bien el hastío de su vida, también acaba contagiando un poco de ello al espectador. El corto también acaba con un juego final de doble plano que me parece un detalle excelente dentro de la propuesta.

Y hasta aquí hemos llegado, probablemente es verdad que haya sido la edición más ambiciosa con respecto a lo que se ha presentado. También ha sido para mí (al menos de las que conozco), la más regular en cuanto a calidad general, aunque quizá tengo que decir que la edición anterior me impresionó algo más. Para las siguientes no habrá presencia personal (a menos que me toque la lotería), pero sí en espíritu, que también es importante...

Pedro Pérez (aka Findor)

11 octubre, 2013

Álex de la Iglesia (II)


"Empezamos a darle vueltas al tema antes de hacer "Mirindas Asesinas", el único cortometraje que hemos hecho los dos. La idea nos vino de un profesor de colegio, que para nosotros era un tipo misterioso. En realidad era un hombre normal, pero le buscábamos un trasfondo porque solía vestir con clergyman [...]. Había dias que venía con un saco -un sayón- y tenía en las manos algo parecido a unas llagas. A partir de ahí empezamos a pensar en un tipo que tiene una misión un poco extraña, que es salvar al mundo todo ello mezclado con los cuentos de H.P. Lovecraft"

EL DIA DE LA BESTIA: MADRID DAYS

Ángel Berriartúa tras muchas cábalas ha llegado a la conclusión de que el 25 de Diciembre de 1995 va a nacer el anticristo en Madrid, en su alucinada cruzada contará con un heavy de Carabanchel un parapsicólogo llamado Cavan, el problema es que no sabe en que lugar va a ocurrir tal apocalíptico evento.


El azar a veces puede ser extraño y caprichoso. Cuentan las crónicas que un aire gélido surcó las oficinas de EL DESEO cuando unos confiados Álex Y Jorge (Guerricaechevarría) se presentaron con el por otra parte estupendo guión de "El Día de la Bestia" bajo el brazo. En palabras del director: "A Almodóvar le daba muchísimo respeto el tema del diablo". En algunas entrevistas se muestra mucho menos diplomático:

"Un amigo productor me dijo: Álex, esto no es una película que deberías hacer porque va a ser malo para ti, no la hagas nunca, no debería hacerse y de hecho te voy a decir lo que tienes que hacer: vete a ver una película que acabo de hacer para que veas un poco como se hace cine, nos dio unos tickets para que Jorge y yo fuéramos al cine a ver lo que era una película."


Cerrando tratos con productores
Afortunadamente como se dice a rey muerto rey puesto. Con la aparición en escena de Andrés Vicente Gómez el proyecto cogió la suficiente masa crítica para salir adelante, y la relación fue tan bien avenida que acabó fructificando en sus tres siguientes films. A este respecto conviene señalar que fue sugerencia del productor de incorporar a un desconocido Santiago Segura a un plantel de actores consolidados en sustitución a un Bardem, al que no le apetecía repetir un papel parecido al de "Días Contados". Otra vez el azar... le pillaron tanto cariño al personaje que le perdonaron la vida de la caída del neón y lo mantuvieron hasta las KIO. El protagonista lógico es un ajustadísimo Álex Angulo como ese cura pequeñito de voz apacible y actos terribles, y con su primera incursión en el universo De La Iglesia, esa mujer madura de físico impactante y voz cazallera llamada Terele Pávez que ya había brillado como condenada a muerte en "Historia del Crimen" y "Los Santos Inocentes."


La película fue rodada en un uno de los inviernos más crudos que se recuerden en Madrid, y discurre por emblemáticas localizaciones madrileñas como La Gran Vía, El parque del Retiro, (que tiene el honor de ser el único parque del mundo con una estatua dedicada al ángel caído), y la zona de Callao donde está el  mítico neón de Schweppes. Deteniéndonos en la famosa secuencia, fue rodada en parte en estudio, en parte en localizaciones reales con especialistas, pero los actores en estudio sufrieron de vértigo igualmente al estar colgados a 5 metros del suelo en un neón de atrezzo. De hecho, el sufrido Armando de Razza estaba tan paralizado por el terror que solo atinaba a decir una y otra vez ¡Tengo Vertiga!,¡Tengo Vertiga!, al final dobló las líneas de dialogo y su cara blanquecina dio la verosimilitud necesaria a la escena.

Todo el metraje está sazonado con una sensación de ir a contrareloj y un patetismo entrañable que da la impresión de inminente desastre, a su vez convenientemente bañado en un controladísimo tono de humor negro. Hasta  "La Comunidad" fue su película más mainstream incluso tuvieron la concesión de eliminar un final tristísimo en que moría hasta el apuntador y un diablo que adoptaba la forma de un perro acompañaba para siempre al cura en su paranoia.

"Sabíamos que el final tenía que ser en las torres KIO y que tenía que aparecer el demonio. Pero lo que no teníamos claro era si al final el cura mataba al niño pensando que era el demonio o no. La verdad es que no era fácil de dilucidar. No teníamos especial interés en que se cargara a un crío, pero lo que tampoco queríamos era decepcionar al público"

Jorge Gerricaechevarría


La lucha quijotesca de Berriartúa y sus dos Sancho Panzas, con esa mirada oblicua alimentada por el LSD a una a un Madrid fascistoide que aullaba al nacer del nuevo milenio fue un hito incontestable de la cinematografía hispana y una de las películas más importantes de la década, para muchos fue el año 0 de algo importante aunque aún no sabíamos muy bien el qué.

Valek

27 septiembre, 2013

Cortópolis VIII

Como hombre de ciencia, suelo ser una persona con una predisposición bastante favorable a los experimentos. En muchos casos, si uno no sabe como puede funcionar algo, lo mejor es probar y ver que pasa...

A partir de este mes, Cortópolis y yo hemos decidido experimentar y probar a ver que tal sale una crónica a distancia. La crónica oficial es algo que tenía muchas ganas de hacer pero, como ya he dicho en ocasiones y a pesar del AVE, obligaciones laborales me imposibilitan asistir todos los meses al evento. Sin embargo, las ganas no me van a impedir hacer esto como si estuviese allí todos los meses. Es evidente que me perderé el ambiente y algunas cosas sobre las que será difícil opinar, pero eso nunca ha sido problema en España para que la gente hable como si supiera de todo, así que...

Una de los temas importantes de esta edición será la presentación oficial de la Academia del cortometraje. A pesar de no estar metido directamente en este mundo, me parece genial cualquier iniciativa que dé visibilidad al cortometraje intentando sacarle de la categoría de género menor. Le deseo toda la suerte del mundo a Cerezo y al resto de implicados en esta nueva aventura.

Cortópolis ya va por la octava edición y a pesar de los posibles altibajos, ya me gustaría a mi tener cada mes dos o tres películas de calidad tan alta como los dos o tres cortos equivalentes que se estrenan cada mes en Kinepolis. Lamentablemente no he podido ver todas las ediciones para comparar, pero desde luego en Septiembre he visto al menos dos cortos que me han parecido de lo mejorcito de este año, así que vamos a ello.

The Narrative of Victor Karloch (Kevin McTurk)



El subtítulo creo que da una idea clara de lo que uno verá en este corto, una historia de fantasmas victoriana con marionetas, pero para lo que no te prepara es para el despliegue artístico del que hace gala el cortometraje de un profesional consagrado de los efectos especiales como Kevin McTurk. No solo el diseño es sublime, es que además el detalle de las marionetas y escenarios es absolutamente demencial. El corto cuenta la historia de Victor Karloch (interpretado por Christopher Lloyd), alquimista y cazador de fantasmas y la lectura de un diario de su amigo William Merriwether (Elijah Wood) donde relata un viaje al fondo submarino y su encuentro con el fantasma de un templario, creando una historia gótica con toques Lovecraftianos y un ambiente maravilloso. El corto, para más gozo, está producido por Heather Henson, hija de Jim Henson y por su fundación, otra razón más de peso, como si el propio corto no fuese suficiente, para amar este cortometraje. Un gran inicio de sesión.

3665 (Miguel Á. Refoyo)


Corto post-apocalíptico de factura reposada protagonizado por Raúl Prieto. En un futuro donde la humanidad apenas existe, el protagonista de la historia busca recuerdos entre la desolación para evitar que la memoria de la humanidad desaparezca. Rodado en un ambiente fantasmagórico y con pocos medios, da una imagen bastante adecuada del ser humano romántico y altruista. Un corto muy bien rodado al que quizá le falta algo de punch visual para mi gusto (me hubiese gustado algo más sucio, pero ya es mi visión estética personal), aunque por otro lado mantiene bien la tensión y el ritmo durante todo el metraje. 

Warisover (Carlos Morelli)


Corto del Uruguayo Carlos Morelli y de producción alemana que cuenta la historia de un soldado y su aceptación después de la guerra de que nunca podrá volver a su vida normal. La frase de Platón "Solo los muertos han visto el final de la guerra." con la que acaba ilustra bastante bien el objetivo antibelicista de la historia. Rodado íntegramente en plano secuencia con un ligero movimiento de cámara, el desarrollo muestra únicamente al soldado protagonista (Sebastian Urzendowsky) hablando con su familia sobre su retorno de la guerra a casa, un detalle que da más fuerza todavía al desenlace final, un pequeño giro o descubrimiento de esos que te hace pensar con la mirada ligeramente perdida en el infinito. 

A Londres (Alberto Gallego Ortiz)


Un cortometraje casi minimalista de relaciones personales, rodado en plano corto, habitación cerrada y con solo 3 protagonistas (Selica Torcal, María Kaltembacher y Eva Llorach). Se podría considerar casi como una micro-comedia romántica. De mucha sencillez hace recaer el peso en la parte interpretativa y el pequeño giro final. Decir que a pesar de cierta previsibilidad en ese giro, no he podido evitar soltar una lagrimilla con la sonrisa correspondiente. 

Peluquero futbolero (Juan Manuel Aragón) 


Rodado en blanco y negro y con un toque muy al Álex de La Iglesia de Mirindas Asesinas, se presenta una comedia negra entre un peluquero muy aficionado al fútbol (Héctor Mora) y un cliente nocturno algo desconcertado (Jesús Soria) que lleva algunos días desaparecido. Un corto enorme, lleno de detalles visuales y que pasa de las risas al mal rollo y que además no está exento de cierta crítica social.

Record/Play (Jesse Atlas) 


Historia de amor, guerra y ciencia ficción donde una cinta y un walkman rotos son capaces de doblar el espacio-tiempo, gracias a ello el protagonista del que nunca sabemos su nombre (Mustafa Shakir) es capaz de revivir y corregir las experiencias grabadas en la cinta en busca de su compañera (Deepti Gupta). Cortometraje dotado de una fuerza visual impresionante, desconcertante a veces, sobretodo hasta que uno asume lo que está pasando, pero muy poderoso y de bellísima factura. Uno del los más sorprendentes sin duda y técnicamente diría que el mejor en todas sus facetas. 

Punched (Michael Rittmannsberger) 


Un inmigrante turco (Michael Fuith) es cacheado por la policía sin saber muy bien porqué, mientras intenta explicarle a su hijo la causa vive en directo otro acoso a un chico que ha subido al autobús sin billete. Quizá el corto más dramático de la noche y con un final que acaba dejando un poco de piel de gallina y esa sensación de vacío espiritual que fuerza evaluar las situaciones que se producen con otros ojos. Durante un momento es posible que parezca que se justifica la violencia, pero me parece una metáfora ejemplar de como las decisiones que uno toma en la vida son las que definen su futuro y probablemente como algunas decisiones más sensibles a nivel de sociedad podrían cambiar muchas cosas. 

La programación global de esta edición me ha parecido excepcional, aunque como ya he dicho, no he podido seguir todas las sesiones, tanto Victor Karloch como Punched, por quedarme sólo con dos, han pasado con nota mi nivel de exigencia y pasan a puestos elevados en mi ránking personal de este año (los otros no se quedan muy atrás, pero alguno hay que elegir). 

Veremos si para la siguiente edición se mantiene el nivel, personalmente lo espero porque para la de octubre SÍ que voy a ir... 

Pedro Pérez (aka Findor)

19 septiembre, 2013

Álex de la Iglesia (I)

"Yo no volví a hablar a una persona tras provocar mi muerte a 200 metros bajo tierra luchando bajo un Beholder. No le volví a hablar porque me dejó tirado delante del monstruo y si alguien te hace eso delante del juego te lo puede hacer en la vida real. Aunque después de los años que han pasado ¿puedo decir que existe la vida real?"

- Alex de la Iglesia hablando sobre los juegos de rol


El joven Alex nace en Bilbao Vizcaya un 4 de Diciembre de 1965, y crece en un hogar acomodado vasco típico en la tensa calma del franquismo tardío, con una infancia marcada por los heroes de la marvel y los rastros de sangre en la acera de los atentados de ETA, una fragua de patógenos que  forjará un humor negro como drácula y una visión profunamente pesimista de la existencia. Todo parece desmoronarse a su alrededor un día con la repentino fallecimiento del cabeza de familia mientras veía una telecomedia, esos duros momentos vitales coinciden con el descubrimiento por televisión La Palabra (Ordet) de Dreyer y los films existenciales de Ingmar Bergman que parecen hablarle frente a frente. Se va a la universidad de Deusto a estudiar Filosofía, pero descubre que es mas fácil irse de farra que hincar los codos, aún así no pierde el tiempo dibuja comics y dirige un pequeño cineclub donde descubre a Hitchcock y Buñuel en pantalla grande, y más tarde es contratado como director artístico en el corto "Mamá" de Berguer y  "Todo por la pasta" de Urbizu, otro día hablaremos de las propiedas nutritivas el producto de la huerta de Euskadi casi dignas de aldea gala para que por aquel entonces floreciesen gente tan interesante como Urbizu, Bajo Ulloa o Medem.

Mirindas Asesinas: ¿te estás quedando conmigo?


Corto rodado en ominoso B/N en que ya están todas las constantes de la obra posterior del realizador: El ser aparentemente débil que esconde un monstruo ridículo en su interior, en este caso un Álex Angulo que es un cruce entre personaje Bruguera, funcionario y Woody Allen, ambientada en una típica taberna vasca y con una  afición a ejercicios de lógica implacable que se saldan con la ejecución del contrario según la respuesta. Secundado por unos etupendos Saturnino García y Ramón Barea que a partir de este corto serán caras y voces habituales en su obra. Por azares del destino Alex acabó proyectando el corto a Almodóvar himself, con tan mala fortuna de hacerlo a las bravas sin sonido y doblando las voces él mismo. el manchego conmovido por el entusiasmo adolescente del joven, o tal vez, porqué no decirlo, la lástima, decidió en el acto financiarle el próximo juguete que sería su estreno en el largo, el resto como se dice es historia del cine patrio

Acción Mutante: ¡¡Tú y yo contra el mundo, Alex!!


Normalmente el director novel al que se da vía libre un proyecto se enfrenta a la díficil tesitura de meditar profusamente sobre cual va ser el tema del primer film porque va ser la carta de presentación en sociedad, siempre se corre el peligro de ser un pedante que quiere mostrar su rico mundo enterior y abarcarlo TODO así en mayúsculas, en estos casos las posibilidades de naufragio son muy amplias y variadas.

(Acerca de un hipotetico Tintin: Tintinófilos de pro, Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría barajaron un proyecto imposible, una adaptación crepuscular de las aventuras de Tintín que se abría con una escena de impacto: un avión aterriza en Moulinsart y de él sale un tipo que, con voz solemne, le anuncia al capitán Haddock la muerte de su amigo, el reportero de los pantalones de golf. En una noche de entusiasmo, el tándem de creadores le contó la idea a otro acreditado tintinófilo, Antonio Resines, que se apresuró en auto-erigirse en productor del proyecto. Nunca hubiesen obtenido un permiso oficial para un planteamiento tan insensato, pero a todos nos hubiese gustado ver esa aventura elegíaca.")

Jordi Costa


El aquí firmante habría dado alguna extremidad por ver las caras de los Almodóvares en la oficinas de El Deseo cuando un imberbe Alex les enseño o contó la escaleta de su opera prima:

En un futuro la raza humana está gobernada por musculitos y mariconas diseño, un grupo de terroristas Eminusvalidos llamado Acción Mutante se dedica a exterminarlos.

El film visto en perspectiva pese a ser muy potente visualmente, se nota demasiado caótico por momentos y tremendamente irregular en su desarrollo, quiere ser a ratos un Space Opera a lo Alien pero también precipitadamente algo futurista con secuestros de por medio, un batiburrillo de referencias pop que pasan desde Blade Runner no solo en estética (mirad la presentación del comando), los telediarios de Robocop de Verhoeven y Frank Miller, e incluso toques kitch del propio cine de Almodóvar todo sazonado con el feismo del comic underground.
La historia del grupo salvaje de ese Resines de cara calcinada llamado Ramón Yarritu, tenía mucho de arrojo adolescente y unas pelotas rocosas como las que levantaba Perurena, más aún cuando se corría el peligro de espantar a un público en una época en que los atentados terroristas eran el pan nuestro de cada día. Pese a la brutalidad del film (hay sangre a granel y todo es absolutamente físico) todo está bastante atenuado con una capa de humor deseseperado y negroide...como la hulla del planeta Axturias. A Alex aún le queda metraje y aprovecha para reivindicar el castizo cancionero de borrachos y en un giro guionístico delicioso entroncar con la literatura picaresca con la aparición de ese ciego interpretado por Barea "Tira más pelo de coño que carro de bueyes" Ahí queda eso.

(Continuará)

Valek