07 junio, 2007

STAFF ESCORTO: CO-DIRECCIÓN Y 2/3 DE PRESELECCIÓN

¡Eh, oye, que Cerezo y Coti, directores de Escorto, serán entrevistados vía radiofónica este Domingo 10 de Junio, a las 18 horas, en "En clave de Rock" ( 108.0 y 96.7 FM / Madrid)!

Ahora que pase quien proceda:

Ver Staff.




ENTREVISTA A DIEGO LÓPEZ COTILLO, CO-DIRECTOR DE ESCORTO

- Coti, ¿cómo descubre un diplomado en educación primaria que su verdadera pasión es el cine?
- A mediados de 2001 un grupo de amigos conocimos a un director de cine y a un realizador de televisión. Nuestro interés por el cine hizo que empezáramos a reunirnos con ellos para comentar y analizar películas, aprender a estructurar un guión, estudiar la historia del cine...De esta forma comencé a sentir una inquietud tan poderosa que desde entonces, cada día, sigue aumentando hasta convertir el cine, hoy por hoy, en algo muy importante en mi vida.
- Una vez llegado a esta conclusión, comenzaste a realizar cursos y a participar en congresos y seminarios. ¿Crees que fueron importantes y útiles en tu futura formación como cineasta? Fueron un complemento?
- Esta claro que si tienes interés en lo que haces de todo sacas cosas positivas. Los cursos, congresos, seminarios…me han servido para complementar todo lo que he aprendido con la práctica de una forma autodidacta. Los rodajes y la preparación de los mismos es lo que mas me han enseñado.
- En 2003 debutas con el cortometraje “Despedida al sueño”. ¿Cómo surge tu primer proyecto?
- “Despedida al sueño” surge por el deseo de hacer mi primer cortometraje. Lo considero como una práctica formativa ya que nunca antes me había puesto al frente de la dirección. No fue fácil sacar el proyecto adelante ya que además de dirigir fui el productor y mas aún por mi inexperiencia. Gracias al esfuerzo y al gran trabajo del equipo con el que conté fue una experiencia que ha marcado mi vida.
- Es habitual que el director debutante o el realizador amateur se inicien con propuestas rodadas en vídeo. Sin embargo tu estreno fue en 35 mm. ¿No te asustó iniciarte en un formato cinematográfico?
- En esos momentos no era lo suficientemente consciente de lo que significaba rodar un cortometraje en 35 mm y tampoco tenía muy definido el tipo de cine que quería mostrar. Con el paso del tiempo y con la experiencia de estos años me considero tremendamente afortunado pero con la sensación de no haber aprovechado esa oportunidad. Rodar en cine es algo mágico, escuchar por ejemplo el ronroneo de la cámara cinematográfica tras el acción, es una sensación tan maravillosa que el recordarlo eriza cada vello de mi cuerpo.
- Afortunadamente tu cortometraje obtuvo una doble subvención del Ministerio de Cultura. ¿Fue complicado conseguirlo?
- La suerte me acompaño en ese momento. Tras formar mi propia productora, presente el proyecto al ministerio de cultura (ICAA) y conseguí el apoyo del “comité de expertos” a proyecto de cortometraje, 9000 euros, un dinero insignificante con el que pude rodar gracias a un excelente trabajo de producción en el que pude recortar gastos muy elevados. Aún así gracias a la “ayuda a cortometraje realizado” pude terminar de pagar algunas facturas pendientes.
- En ese sentido, ¿cómo está el panorama de subvenciones estatales en nuestro país?
- Institucionalmente, en España existen dos subvenciones a nivel nacional ( “a proyecto de cortometraje” y “ a cortometraje realizado”) y las subvenciones de cada comunidad autónoma en la que normalmente es una ayuda anual en cada comunidad. Me parecen insuficientes. Más aún en el largometraje. Tan sólo existe una subvención anual a proyecto. Todos somos conscientes de que el cine español está herido, muy herido. El estado da la espalda a la exhibición de cortometrajes en los cines, supeditándose esta a festivales, muestras o certámenes ..y a centros culturales ( y menos mal que existen), las cuotas de pantalla del cine español en los cines están bajo mínimos... El cine merece un apoyo más consistente y consciente, es un expresión artística joven en peligro.
- En 2005 eres nombrado presidente de ADIRCE Cortometrajes (además de formar parte de la junta directiva). ¿Qué responsabilidad supone aceptar un cargo así?
- Es una responsabilidad muy grande representar a muchos cortometrajistas a nivel nacional y un gran reto el poder luchar desde la plataforma divulgativa que supone una asociación de esta índole para que el cortometraje vuelva a tener un peso importante dentro del cine español ( proyección de cortos antes de largometraje se los cines, mas ayudas y apoyo institucional...), y en esa línea seguimos trabajando.
- ¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando para otros directores, ya sea como script o ayudante de dirección y producción?
- Muy positiva. Todo proyecto en el que he intervenido ha sido muy importante en mi formación, siempre se esta aprendiendo en cine, se aprende de tus errores, de tus aciertos, de la mirada de otros directores, de cada técnico y actor. He tenido la suerte de poder compartir momentos inolvidables y grandiosos en cada preparación, en cada rodaje, aunque también he vivido la cruz con situaciones desagradables.
- Este año has presentado un nuevo cortometraje, “Conciencias”. Háblame de este nuevo trabajo.
- El cortometraje nos cuenta la realización de un examen por parte de un niño introvertido y maltratado por sus compañeros. Para superar con éxito la prueba se aprovecha de las “chuletas” y de la condescendencia de la profesora.
“Conciencias”es un punto de inflexión en mi visión cinematográfica. Desde que termine mi primer cortometraje he descubierto que el cine que necesito mostrar como director son historias que me rodean, cercanas a la realidad y a la esencia de las cosas. Lo podré hacer mejor o peor pero tengo claro que mi compromiso como director, es un compromiso leal al cine.
Sé que ya tienes en mente dos nuevos proyectos. ¿Qué nos puedes adelantar?
A finales del presente año rodaré mi tercer cortometraje “Sentidos”, una historia basada en la relación del ser humano con la música. Y en 2008 “Carta de Francia”, un cortometraje que llevo intentando rodar desde hace dos largos años pero que por motivos de producción no ha sido posible; es un proyecto al que tengo mucho cariño y en el que tengo depositada mucha ilusión.
- Una gran noticia en este 2007 es la creación, junto a Raúl Cerezo y Raúl Méndez, de Tarántula Producciones. ¿Por qué embarcaros en esta nueva aventura?
- Es un proyecto para nosotros con el que pretendemos vivir del cine mediante nuestra implicación en la organización de eventos, producción y distribución cinematográfica con el objetivo de poder seguir dirigiendo nuestros cortometrajes, y esperemos que algún día, nuestro primer largometraje.
- Antes de dar un giro a nuestra charla, tengo curiosidad por el “Curso de Iniciación al Cine para Niños” del que fuiste profesor. ¿Cuáles eran tus motivaciones ante este reto?
- Es una de las experiencias mas gratificantes que he vivido . Soy partidario de que la educación cinematográfica debería ser obligatoria en la educación primaria, y más aún después de realizar este curso, es fundamental que las generaciones venideras tengan una formación a este respecto para que el cine mantenga unos valores dignos dentro del arte.
- Centrándonos ya en Escorto, el lector debería saber que estoy hablando ni más ni menos que con uno de sus codirectores. ¿Cómo surge la iniciativa de organizar un festival de cortometrajes en El Escorial?
- Escorto surge en una reunión de la junta directiva de adirce cortometrajes. Nuestra intención era crear un festival con el objetivo de promocionar y difundir aquellos cortometrajes que contribuyen al desarrollo del arte cinematográfico, es decir, valorar aquellos cortos que a nuestro criterio están comprometidos con el cine.
- Sinceramente, tengo un recuerdo maravilloso de la pasada edición, que en su año de debut congregó una programación excelente, un jurado de categoría e invitados sin parangón. El propio Carlos Aguilar, que fue jurado el pasado año, me confesó que uno de los puntos fuertes del certamen residió en su capacidad para lograr un auténtico ambiente de festival. ¿Cómo recuerdas aquellos días de septiembre de 2006?
- Me quedo con la humanidad de todas aquellas personas que hicieron posible con su trabajo a diario( repito: trabajo a diario) que Escorto tuviera el éxito que tuvo, y con la sensación de que el desarrollo del festival fue un punto de encuentro sincero con el cortometraje.
- Presentaste, además, un spot publicitario. ¿En qué consistía aquella pieza?
- “Homenaje audiovisual” muestra que Escorto es un festival en el que tienen la puerta abierta desde los niños hasta los ancianos, en los que todas las edades tienen que estar presentes. Personalmente, el Spot fue también un homenaje a mi querida abuela.
- Este año Escorto apunta bien alto. El jurado conocido hasta hoy es magnífico, mantenéis la original propuesta de los spots y sorprendéis con un concurso de carteles. ¿Qué nos puede revelar de lo que nos depara la edición 2007? ¿Cuáles serán las novedades?
- Me perdonaréis pero no os puedo adelantar nada, ya lo iréis viendo poco a poco.
- Háblanos de la Sección Oficial. ¿Cuáles son los criterios para incluir en la misma una obra?
- Como miembro del comité de selección solamente decir que es muy fácil entrar en la sección oficial de Escorto, tan sólo valoramos el que se intenten hacer las cosas bien, sin importar los medios que se dispongan para ello.
- ¿Cómo valoras la producción nacional en lo que llevamos de año teniendo en cuenta los trabajos presentados a Escorto 2007?
- La producción nacional es muy elevada pero, me duele decirlo, es difícil encontrar buenos cortometrajes.
- Bueno Coti, por mi parte, nada más. Si quieres añadir algo más a lo dicho, adelante.
- Quiero agradecer, en primer lugar, al Ayuntamiento de El Escorial su apoyo y colaboración para que Escorto sea posible. Y en segundo lugar, a todo el equipo humano que esta detrás del festival, ya que su trabajo e implicación es impagable. Si algún día Escorto es un festival importante será gracias a la colaboración de todos ellos.
- Pues muchísimas gracias. Desde ya os deseo mucha suerte. Nos vemos en El Escorial.
- Gracias a ti, David, por tu excelente labor para Escorto.

by David López




ENTREVISTA A RAÚL MÉNDEZ, SELECCIONADOR DE ESCORTO

- Raúl, , me gustaría comenzar preguntándote, y espero no pecar de indiscreción y exceso de curiosidad, por ese seudónimo por el que se te conoce, Sombra.
Desvelar la naturaleza de ese seudónimo sería traicionar la esencia misma de aquello a lo que representa y en el misterio debe quedar incluso para mí mismo...corramos un tupido velo.
- ¿Cuándo tuviste claro que lo que realmente te apasionaba era el cine?
Quizás el germen de mi pasión por el cine haya que buscarlo en diferentes momentos y con determinadas películas, en aquellas en las que mi ánimo coincidía emocionalmente con aquello que estaba viendo y viviendo, pues era entonces cuando esa imagen se me revelaba como parte de mí mismo, como un descubrimientos del mundo al que yo pertenecía y por correspondencia ese mundo me pertenecía también a mí. Poco después, y a esto es a lo que me imagino que se refiere la pregunta, vino mi interés por la realización, de esa misma necesidad que otros tienen por encontrar aquellas imágenes, siempre frustradas, que encerraran la verdad de la vida humana, aquella misma verdad que en ocasiones uno contempla como una especie de milagro en toda su dimensión y complejidad y tan plena de sinceridad que apenas resiste tantísima belleza.
Cuando uno se pregunta si lo que hace es necesario para otros, si hay alguien a quien pueda hacer falta aquello que uno ofrece…. sólo entonces, si la respuesta es afirmativa, esa pasión será fecunda.
- Antes de dirigir tu propio proyecto, participaste en varios cortos e incluso un largo, ocupando todo tipo de cargos. Háblame de estas experiencias y lo que te aportaron como futuro cineasta.
Fundamentalmente aquellas experiencias me sirvieron como toma de conciencia, no sólo a nivel práctico por lo que se deriva de la puesta en marcha de un proyecto en todo su proceso hasta verlo finalizado, sino a nivel teórico, absolutamente necesario, para adoptar una postura respecto a la estética cinematográfica que debía determinarse para mi primer corto. En ese sentido quizá sea esto segundo lo más importante para quien necesita crear, pues sin la reflexión profunda sobre las experiencias adquiridas el riesgo de falsear tus intuiciones es demasiado alto. Fue un modo de medir las amplitudes y limitaciones de un trabajo dependiente de tantas personas, un modo de entender cual debía ser la forma adecuada para desarrollar ese trabajo en todas sus áreas, sin dejarte por el camino esa idea inicial tan frágil y tentadora para todos aquellos que participan en ella.
- En 2004 llega tu primera obra como guionista y director, “En el fondo del vaso”. ¿Cómo surgió esta idea?
En verdad y continuando con lo dicho anteriormente, la idea original poco tiene que ver con lo que es el corto finalizado. Fue durante la concepción del guión donde me di cuenta que aquella idea no era mas que un estimulo para el trabajo, no me importaba tanto su origen , sino la intensidad y el esfuerzo a que me sometía para no perturbar aquello que intuitivamente sabia que era esencial, el núcleo duro de la historia. Las relaciones familiares y sus traumas contados a través de las experiencias de un niño, era aquello que tenía que proteger de interminables dificultades, las mismas que luego en el rodaje y posterior montaje evidenciaron lo lejos que están, en su realización, idea y forma.
- Como ya le comenté a Coti, es habitual que el director debutante o el realizador amateur se inicien con propuestas rodadas en vídeo. Sin embargo tu estreno fue en 35 mm. ¿No te asustó iniciarte en un formato cinematográfico?
Asustarme no, quizás impusiese un poco pero enseguida te olvidas de ello. La técnica y todo su aparataje no son mas que eso y el miedo viene por las limitaciones a las que te somete, que en mi caso fueron enormes. Las condiciones a las que debíamos adaptarnos eran muy especificas, muy concretas y requerían de un sometimiento por parte de estos instrumentos. Si se les utiliza con precisión y sabiendo lo que quieres, con una buena planificación, es como si no existiesen.
Es cierto que rodando en otros formatos uno pueda estar menos encorsetado, pero los problemas y las dudas siguen siendo los mismo para el que dirige.
Esto lo digo después de pasar por aquella experiencia. A decir verdad, entonces fue una imposición pues al concedérseme la subvención en el ICAA uno esta obligado a rodar, o al menos presentar, en este formato, y apenas era consciente de lo que podía suponer.
- El cortometraje fue subvencionado por el ICAA. ¿Fue complicado obtener esta ayuda?
Te exigen una cantidad considerable de documentos, aparte claro esta del guión, creo que eran 10 u 11 copias de todo ello. Requiere un trabajo burocrático intenso y ganas de arruinarte para los siguientes dos o tres años, pero nada comparado con lo que se te viene encima después...sería muy largo de contar.
Si fue fácil o difícil obtener la ayuda, y hablo únicamente de lo tocante al proyecto en sí, eso habría que preguntárselo a quienes entonces conformaban el jurado, fueron ellos los que lo eligieron, aunque no me extrañaría que lo hubiesen echado a suertes y saliese casualmente el mío. Y digo esto no por subestimar el guión que presenté, todo lo contrario, sino por el siniestro funcionamiento de aquellos que constituyen “el Ministerio de la Cinematografía”...
- ¿Cómo está el panorama de subvenciones estatales?
Como se puede deducir de los dicho anteriormente, mi visión sobre las subvenciones que concede el estado no es demasiado prometedora, se deberían cambiar muchas cosas. Pero esto no deja de ser la punta del icerberg tras la que se nos enmascara un problema cultural, humano y social de dimensiones colosales. Necesitaría demasiadas páginas para acercarme a él mínimamente y las hay mejor escritas y expuestas en un libro al que remito a todo aquel que le interese, y a todos nos debería interesar, pues a todos nos afecta, cineastas o no: “ El futuro del cine español; la excepción cultural”
- Hace muy poco has presentado un nuevo trabajo, “La hija”. ¿Qué nos puedes contar sobre esta reciente pieza?
Bueno, aún no lo he presentado,. De hecho esta todavía en fase de montaje. Mi pretensión en este cortometraje es ahondar en el misterio que hay detrás de ciertas manifestaciones no racionales, inducidas o no por las circunstancias concretas de los personajes (en este caso emocionalmente extremas tras la muerte de su hija). Poner de manifiesto la absoluta fractura que el hombre actual mantiene con Dios y por consiguiente con todo sustento y apoyo tan necesarios para entender el mundo y sus conjuntos. La Fe es el punto de partida en torno al cual gravitan los personajes, la Fe como forma de protección ante el sufrimiento, como espacio de contención frente a una realidad insoportable y finalmente como reveladora del propio ser que ha comprendido, liberado de esa realidad y ese sufrimiento.
- El Festival de Cortometrajes de El Escorial - Escorto ha sido una ocupación que desde el pasado año has añadido a tu currículum. En tu caso, eres ayudante de dirección y jefe de producción. ¿Cómo surge la iniciativa de organizar un festival de cortometrajes en El Escorial?
- Ya nos rondaba en la cabeza hace algún tiempo y por lo que comprobamos con posterioridad también a Raúl Cerezo, a quien conocimos a través de adirce cortometrajes, lo curioso es que él, antes que nosotros siendo de El Escorial, ya había tentado al ayuntamiento. Después de reunirnos en Madrid en alguna ocasión nos vimos sin saber no muy bien como en El Escorial organizándolo todo. Crear un festival en el que se cuidase el cortometraje como lo que debe ser, una película, siempre primando la calidad cinematográfica como referente, fue nuestra apuesta.
- ¿Es difícil levantar una empresa así? ¿Cuáles han sido los obstáculos que habéis tenido que sortear?
Realmente es muy difícil, son casi ocho meses de trabajo al año, sino más, pero nos sobra entusiasmo. Obstáculos muchos y muy diversos, piezas invisibles que aparentan no estar ahí y un día surgen y sin la cuales la maquinaria del reloj no funcionaría. Estamos trabajando en la segunda edición y aún faltan por ajustar muchas cosas, aprender es fundamental para ir creciendo y en ello estamos.
- ¿Qué nos puede adelantar de lo que nos depara la edición 2007?
Ni siquiera soy yo capaz de adivinar lo que deparará esta edición de 2007. Cada vez que nos reunimos se plantean ideas nuevas, por lo que poco puedo adelantar que no sepáis.
- Formas parte del comité de selección y programación. Háblanos de la Sección Oficial. ¿Cuáles son los criterios para incluir en la misma una obra?
Valorar un corto por sus deficiencias es mucho mas fácil que hacerlo por sus virtudes. En este sentido se nos ahorra mucho trabajo. Quién haya tenido oportunidad de ver los cortos seleccionados y premiados el pasado año podrá deducir cuales son esos criterios que entonces sostuvieron nuestras decisiones. No daremos pistas explicitándolos para que nadie se vea tentado por inútiles formulas que tanto gusta aplicar a algunos y que tanto éxito les reporta...secreto de sumario.
- ¿Cómo valoras la producción nacional en lo que llevamos de año teniendo en cuenta los trabajos presentados a Escorto 2007?
Muy floja, mejor no extenderse.
- Muchísimas gracias Raúl, puedes añadir lo que te plazca.
Gracias a ti.
- Perfecto. Nos vemos en Septiembre en El Escorial.

by David López

PRÓXIMAMENTE: Coming to town. Y no hagas que nos repitamos, sigue leyendo abajo.

LAS CINCO PREGUNTAS DE ILSA PARA TONI ALONSO, DEL ESPOT "PELICULILLAS"



Ver ESpots.

1/ Mi primera pregunta es: ¿Qué? Y por favor, no responda con el consabido “esto es un spot que anuncia…”

Por su extensa y muy profunda pregunta entiendo que no tiene usted muchas ganas de hablar sobre este spot. Así que seré breve yo también.
Si el “¿Qué?” se refiere al formato.
Esto es un spot.
Si el “¿Qué?” se refiere al sistema.
Esto es vídeo.
Si el “¿Qué?” se refiere al conjunto.
Esto es una historia que tenía ganas de contar, algo tan absurdo como una “pescadería” donde ofrecieran historias. Mi memoria audiovisual esta marcada por series tan surrealistas como “The Young Ones”, “Bonanza” y el siempre previsible “Benny Hill” y películas como “Star Wars”, “Los Bingueros” y “El Padrino”.

2/ Por la forma en que mezcla estos referentes en su respuesta entiendo muchas cosas. Mi segunda pregunta es: ¿Por qué? Tenga en cuenta la misma apreciación de la anterior pregunta. ¿Cree que este spot es necesario?

Para mí era necesario hacerlo. Como ya le he dicho, era una historia que quería contar, faltan muchas historias por contar y necesitaba una. Por qué no esta. La necesidad de las cosas, en este caso spots, es algo en lo que seguro no estamos de acuerdo, pero es que yo soy raro querida Ilsa.



3/ No entiendo las fluctuaciones que presenta su spot de un género a otro: de terror a costumbrismo, de éste a pretendida comedia, y de ahí a un absurdo un tanto chabacano. ¿A qué se deben?

La idea al saltar de genero era la de intentar reforzar la idea de la historia, la de un lugar donde hay historias de todo tipo.

4/ ¿Qué mecanismo humorístico encuentra usted en este spot, que yo no veo? Y por rematar la pregunta refiriéndome concretamente al final, ¿reírse de los deficientes vuelve a estar de moda?

Sin duda es un mecanismo algo complejo, en este spot he intentado hacerme reír a mi mismo. Y realmente cuando lo estaba escribiendo me hacía gracia, incluso ahora me sigue haciendo gracia. Creo que habrá gente a la que le haga reír, pero no me pida que le explique porqué se ríe la gente, por que es algo a lo que no le puedo responder, y por supuesto no pretendía reírme de los deficientes, simplemente he hecho un guiño a una película española que perdurará, nos guste o no, como la mas taquillera.

5/ Supongo que se refiere a Torrente como otro de sus referentes. Póngase en mi lugar, y dígame: ¿qué me hace pensar que este es un spot que anuncia el Festival Escorto, aparte de las cortinillas?

Siento repetirme tanto en serio, pero no me diga que una situación tan absurda donde pretenden vendernos historias no refleja el espíritu de un festival de cortos.

Yo pensaba que Escorto tenía valores propios que lo distinguían de otros festivales, pero por lo que veo me equivocaba… En cualquier caso, gracias por prestarse a esta entrevista. Es usted muy valiente.

Gracias, pero no ha sido para tanto, ha sido un placer, he esperado mucho para poder hacer esta entrevista. Cuídese mucho.

Y usted, joven. Cuídese, en serio.

by Ilsa Sosnowiec

PRÓXIMAMENTE:Cerezo entrevistado vía radiofónica este Domingo 10 de Junio, a las 18 horas, en "En clave de Rock" (108.0 y 96.7 FM / Madrid).

31 mayo, 2007

LAS CINCO PREGUNTAS DE ILSA PARA AITOR GONZÁLEZ ITURBE, DEL ESPOT “REPORTERO”



1/ Debo confesarle que su spot me ha sorprendido gratamente. Es una propuesta original, activa y teóricamente irreprochable. ¿Cómo se le ocurrió la idea?

La verdad es que normalmente me salen ideas casi sin quererlo. En este caso quería algo directo pero que el final sorprendiese (como es habitual en mis trabajos). La idea surgió y la verdad es que era muy fácil de rodar, aunque como en todo rodaje luego se complicó un poco, pero nada fuera de lo normal.

2/ Pues habría jurado que se le ocurrió leyendo a Czapski. El colorismo rural con predominio del verde, azul y rojo de artistas como él o Cybis, contrapuesto las monocromías negras de Winiarski y su teoría de la no-visión y el azar, así como la relación de este último con el cine no-visto, opuesto a su vez a la realidad audiovisual efectiva, de la grabación inmediata, me llevan a emparentar su spot con ciertas vanguardias artísticas de mi país. ¿Estoy equivocada?

Realmente todo eso me suena a chino, pero a su vez muy interesante. Intentaré ponerme al día con todos los autores que me ha dicho. El rojo es un color que, si no lo tienen los protagonistas, sí lo llevan los extras o decorados de detrás, no me gusta usar. Desvía la atención de lo que se quiere mostrar, a no ser que se ponga con un propósito en concreto, ya sea para enmarcar o enfatizar algo o incluso para dirigir la atención o encuadrar algo en concreto.



3/ Entonces, ¿exactamente qué ha pretendido con su spot?

Simplemente es un anuncio, sin más pretensiones. Lo único que quería mostrar es la crueldad actual de la televisión, que cualquier cosa es noticia ya sea pisando a la gente, como burlándose de ella.

4/ Dicen que los polacos tenemos un humor demasiado sofisticado. ¿Es posible que sea ese el motivo por el que no me ha hecho gracia?

No lo se. No conozco a ningún polaco, bueno ahora sí. Quizás sea más bien, que soy de risa fácil. Seguramente seamos así los vascos, porque el equipo no paró de reírse en el rodaje... ¡y eso que ya sabíamos la historia!

5/ ¿De quién se ríe este spot? Juraría que del festival Escorto, pero podría ser también de los ciegos. ¿Podría aclararme esta duda?

No me río de los ciegos, ni mucho menos. Bastante tienen ellos con lo que tienen. Simplemente lo más gracioso del spot me parece la frase final. La gracia consiste en que le preguntan a un ciego sobre Escorto y el pobre no puede verlo y le fastidia, pero nada tiene que ver con reírme de ellos. De hecho, es el ciego el que hace la broma de saber sobre el festival. No me río de él, me río con él.

Gracias, querido joven por ofrecerse para esta entrevista.

Gracias a usted Ilsa, espero que se haya mejorado.

Estoy algo mejor. La próxima vez intentaré no salir de caza sin abrigo.

by Ilsa Sosnowiec

PRÓXIMAMENTE: HACEMOS OTRO DOBLETE, SIGUE ABAJO...

STAFF ESCORTO: RAÚL CEREZO Y J.M. ASENSIO

Raúl Cerezo y J.M. Asensio se desALMAN. Sin otro particular...



Raúl, cuéntanos cuáles fueron tus comienzos en el medio audiovisual.
Todo empezó en las sesiones dobles y continuas con el abuelo. Una imagen icónica que tiene más verdad que 27 libros de universidades. Luego hice diplomaturas y curré mucho en la tele. Pero nada tenía valor porque todo está en ver mucho cine, mucho, y saber los pasos básicos de la teoría. Esto desde un punto de vista creativo, claro, pero para la técnica sí que veo la necesidad del rol “machaca”, aunque más práctico que teórico. Pasé por muchos programas televisivos (incluso Gran Hermano y Esta noche cruzamos el Mississippi) hasta que acabé donde estoy, en Telson Calle 13/Sci Fi. Pero esto es desde el prisma laboral. Desde una mirada artística fue todo paralelo y sin ánimo de lucro: cortometrajes con Paranoia Producciones zafio-domésticos y cachonduelos que acabaron en el único de ellos profesional: “Lenguas“. También hice un trabajo fin de diplomatura temible, co-dirigido con un pirado de tomo y lomo la mar de divertido: “La Redención“, también en formato profesional. Todos ganaron los suficientes premios como para no tirar la toalla. Luego llegó “Escarnio“, un trabajo tan mimado que me vuelvo loco de pensarlo. Eso me introdujo en eso que llaman mundillo y luego llegaron Escorto y los trabajos que hice para él. Le acompañaron El zoom erótico (el blog), La Tierra prometida (el foro) y el cómo convertirse en alguien dedicado de lleno al asunto, para bien y para mal. Pero estoy hasta los cojones, sin duda, aunque no soy capaz de dejarlo. Como el tabaco y esas gandalladas.

¿Hasta cuándo hacer cortometrajes es por amor al arte?
Para mí los cortometrajes son un camino hacia el largo, sólo y exclusivamente. Quien diga lo contrario, miente. Hacemos cortos por amor al largo, nos introducimos en los cortometrajes porque nos gustan las películas. Uno más uno no son 2.158, por mucho que se vocee.



Tu primer trabajo oficial es “Lenguas”. ¿De dónde sacas una idea tan descabellada y tan sangrienta? ¿Fue algún película la que te inspiró?
Estaba enamorado del cine de Scorsese, el cine adolescente de los 80, mi vida personal (egocentrismo puro), odiaba “Al salir de clase” (la serie) y quería parodiarla. Quería poner un poco también de mí mismo y tenía una idea que me obsesionaba: el cómo un chisme chorra puede terminar con vidas. En cualquier caso, la ficción no es real, qué duda cabe, pero todos los personajes que salen existían con frases clavadas. Fue tan autobiográfico que asusta, ya que todo lo que dice el corto pasaba tal cual, hasta el punto de juntárseme ficción con realidad tal y como se relata. Era un enfermo. Sigo enfermo. Me duele ahora mismo la cabeza.

Tras “Lenguas” llegaría años más tarde “Escarnio”. ¿Por qué tanto tiempo entre uno y otro? ¿Se necesitan tantos años para elaborar un proyecto de cortometraje?
Se necesitan siglos, a veces. Y otras, no hay manera de sacarlo. De hecho, conozco muy pocos casos de cortos, como “Escarnio”, estrenados en este país. Era un corto complejo, ambicioso, caro y que requería mimo y 100 profesionales trabajando por la cara. En cualquier caso, tardo mucho entre proyecto y proyecto porque no tengo enchufe y me gusta hacer cortos profesionales y trabajados. Soy más de uno bien que de cuatro regular.

¿Qué significan los festivales para el cortometraje y el cortometrajista?
Todo, todito. Los festivales al cortometraje son como los platos para la comida de cada día. Todo, todito. Todito, todo.

¿Es un error hacer un cortometraje pensando en festivales?
¿Es un error hacer una película pensando en la taquilla? En la respuesta de cada uno estará la definición de cada autor.



¿Cómo ves el panorama del cortometraje en España en cuanto a las secciones oficiales de los festivales? ¿No crees que domina la temática social y los trabajos que muestran una visión en cierta manera de reality (padres alcohólicos, infidelidades, problemas de salud, etc)?
Creo que el problema de los jurados de España es que generalmente son malos, no tienen maldita la idea, así de claro. Eso hace que premien los cortos ya premiados en otros festivales o los que les tocan la vena fácil, que suelen ser ésos que citas. Es falta de criterio, simplemente. Pero también hay festivales estupendos, y creo firmemente, como director de un festival, que la gente buena acaba saliendo a la luz. SIEMPRE. No hay talentos escondidos. Lo que sí hay es mucho conocido que no se lo merece por la falta de criterio de los jurados y el efecto bola de nieve de los premios, eso sí. Pero bueno, es tan necesario como el esperar hoy en día un poquito para ver una página web, al menos de momento.

El consumo del cortometraje se restringe a realizadores de los mismos. Esto forma un “sub-mundo” donde terminan siendo cuatro los cortometrajistas conocidos y premiados. El cortometraje para que llegue a ser consumido por espectadores y se convierta en algo habitual, ¿cómo debe tratarse, como debe difundirse? ¿Tal vez los videoclubes deberían acogerlos?
Pues pienso que NO NOS QUIEREN. Así de sencillo. Y el motivo es por todo el ganado que hay metido dentro. Me explico. Hay mucha gente que en el mundo del corto está empezando y, encima, quizá no merezca acabar. O sea, cortos basurescos. Y un buen número hay, ponle que el ochenta por ciento. Claro, eso un cortometrajista lo aguanta, un espectador medio no. Ante tan baja calidad en el asunto y tan alarmante amateurismo destilado, es imposible hacer nada. Y sí, hay muchos que merecerían publicitarse, pero nadie está dispuesto a tragarse todos para llegar a ver esos pocos que sí merecen la pena, porque saben que las convocatorias de cortos hacen llegar TONELADAS de mierda. ¿Qué pasa? Que los pocos que sí aguantan son los pocos que tienen acceso a hacer, como mucho, un festival. El resto están demasiado ocupados, se supone. Sin interés ninguno por el asunto, vaya. ¿Lo mejor? Disfrutar de la freakada que es hacer cortometrajes, del poco sentido, fuera de llegar al largo, que tiene.

Hablando con gente en eventos relacionados con el cine hemos dado con mucha gente que conoce el blog “El Zoom Erótico”. Esto es bueno, pero muchos coinciden en que no pueden terminar de leer las críticas porque son excesivamente largas. ¿Esto es debido a que el blog está vinculado a un publico más cinéfilo, o que el equipo de “El zoom” es demasiado cinéfilo y se niega a acortar sus críticas?
Se debe a que es un blog destinado a un espectador/lector exigente. Sí, pedimos espectadores exigentes en el mundo del corto. ¿Surrealista, bobo? Sí, pero quizá por eso seamos los líderes y no paren de intentar imitarnos sin éxito.

El Festival de Cortometrajes de El Escorial (ESCORTO) llega a su segunda edición con más peso y calidad. ¿Cuál es el secreto de que un festival tenga tanto éxito en su primer año?
Trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, trabajo y componentes. Y sobre todo personas que saben más que nadie del mundo del cortometraje en este país, así te lo espeto.

¿La selección de cortometrajes de Escorto se basa en algún criterio? ¿Hay algún requisito que los cortometrajistas deberían tener en cuanta a la hora de mandar su cortometraje?
Ninguno, absolutamente ninguno. Sólo intentar hacer las cosas bien, sin importar los medios que se dispongan. De hecho, el año pasado teníamos una selección que fue fiel espejo del año. Éste vamos un poco más allá, ya que no queremos ser reflejos de nada, sólo queremos meter lo mejor de esta promoción, desde nuestro punto de vista. Nada de meter morralla, este año el filtro será un absoluto escarnio.

Para terminar. ¿Cuál es tu próximo proyecto cinematográfico?
Fundé la semana pasada mi primera productora audiovisual: Tarántula Producciones. Mis socios son Diego López Cotillo y Raúl Méndez, personas prístinas, sin importar lo impresionantes profesionales que son. Créeme, tendrás noticias.

Muchas gracias por concedernos tu tiempo.
Gracias a vosotros, que sois otros pirados más entre los que me incluyo. Gracias por vuestro desquicie, en nombre de toda la enana comunidad cortometrajística.

by Isaac Berrokal




Bueno J.M., ambos vivimos de una u otra manera una década que tú mismo has calificado de “irrepetible”. Como no podía ser de otra forma, nos referimos a los 80, una época tan denostada como añorada con nostalgia. ¿Qué recuerdas de tu niñez en aquellos maravillosos años?

Buf, demasiado para condensarlo en unas pocas líneas. Mis recuerdos son los de toda una generación: una televisión más inofensiva, multitud de juegos de mesa, legiones de muñecos con sus respectivos vehículos, la paga semanal fundida en las máquinas recreativas, el sonido del MSX cargando aquellos videojuegos de cassette, simples pero tremendamente adictivos y complicados de terminar, toneladas de cómics, películas que nos hacían creer en la magia del cine…

Y luego están mis recuerdos particulares: los veranos en la casa de la sierra haciendo excursiones con la bici Motoretta o en plan commando con mi primo, los dos vestidos de camuflaje y con la mochila llena de armas para eliminar objetivos imaginarios; los revolcones que me pegaban las olas en la colchoneta cuando bajábamos a Torrox, las conversaciones con mi abuelo sobre la naturaleza y el arte, las clases de Pretecnología de EGB en las que fabricábamos todo tipo de cosas, los primeros tonteos con… los juegos de rol… ¿Creías que iba a decir con las niñas? Quita, quita, las niñas eran aquellas odiosas criaturas que te hacían rabiar y a las que no podías pegar como a tus amigos porque te caía una buena. Las niñas eran el enemigo… hasta que empezamos a mirarlas con otros ojos, claro.

Desde luego fuiste precoz, porque con tan sólo catorce años ya estabas involucrado en el rodaje de un cortometraje, “La Tenia”. Yo, que he tenido la oportunidad de ver el divertido montaje que realizaste conmemorando su décimo aniversario en 2004, destacaría el encanto y la pasión con la que está realizado. ¿Qué recuerdas de tu primer acercamiento al cine y a su proceso creativo?

Mi primera escuela de cine fue el propio cine. Como espectador tenía ciertas nociones de lenguaje audiovisual, pero en 1994 no sabía que existían los cortometrajes como un formato en sí mismo. Yo era uno más de los que cogían la cámara de sus padres y se ponía a grabar sin guión y sin tener en cuenta la duración, así que aquello fue más un experimento que un corto propiamente dicho.

Todo surgió a raiz de un ejercicio de inglés en 2º de BUP. Había que continuar un relato de Roald Dahl titulado “Poison”, y lo que se le ocurrió a uno de mis amigos fue tan surrealista que cuando lo leyó en clase todos nos moríamos de la risa, incluido el profesor. Su historia sobre la Tenia asesina tuvo tanto éxito que decidimos grabarla en vídeo, añadiéndole gags absurdos y parodias a películas y anuncios de la época, que íbamos improvisando sobre la marcha.

Yo me encargué de fabricar la Tenia como una marioneta de tubos recubiertos de plastilina que se movía con hilos de nylon, y además “interpreté” al doctor que venía en auxilio del protagonista y le ayudaba a matar al bicho elaborando un compuesto casero en un sifón de gaseosa. El “rodaje” duró meses porque nos juntábamos cuando podíamos, y eso se nota en cantidad de fallos de raccord. Salimos con el pelo largo, luego corto, con gafas, sin gafas… Como pretendíamos doblarlo, casi siempre había gente hablando fuera de campo, dando instrucciones al que grababa o simplemente riéndose. Lo hicimos todo en la casa de mis abuelos, que fueron testigos de nuestros primeros pinitos con el cine, y al final lo monté como se hacían las cosas antes, grabando de vídeo a vídeo. Por supuesto la sincronización brillaba por su ausencia y lo de doblarlo era una utopía.

El resultado a nivel técnico fue tan lamentable que no sé cómo tuvimos el valor de presentarlo a un concurso de vídeos de otro instituto. Éramos los únicos que estábamos en la categoría de ficción y el premio quedó desierto. Por si fuera poco, el que organizaba aquello nos restregó la pésima calidad de imagen y sonido diciendo: “hombre, podíais haber usado una mesa de mezclas”, que era lo que pensábamos comprar con el dinero del premio... Pero nos lo pasamos genial haciéndolo, en el colegio nos reconocían por ser “los de La Tenia” aunque algunos renegaban de ese honor en vista de cómo quedó, y cuando se cumplieron diez años decidí rescatar las cintas originales y montarlo en condiciones añadiéndole efectos y cosas que en su momento eran imposibles. Como George Lucas, jajaja.

¿Supiste entonces que lo tuyo sería el séptimo arte?

En términos de guión, “La Tenia” fue el detonante que me impulsó hacia delante, hacia un mundo apasionante que sólo conocía como espectador. Pero llevo maquinando historias y dibujándolas desde que tengo uso de razón. Todavía guardo mis primeros cómics caseros y las libretas en las que escribía novelas ilustradas tipo “Elige tu Propia Aventura”, con sus saltos de página. “La Tenia” me demostró que las ideas no tenían por qué limitarse al papel. Podía compartirlas con los demás a través de una cámara de vídeo. Y a partir de ese momento empecé a ver el cine de otra manera. Seguía disfrutándolo pero ya me fijaba en cómo estaba hecho. Hacía lo posible por ver making of de películas, leer revistas que te contaban el proceso de un rodaje, la fotografía, etc. Y sobre todo seguí practicando, porque después de “La Tenia” hubo más experimentos con la pandilla.

Lo que pasa es que todos eran del tipo “tráete las pistolas, que vamos a quedar esta tarde para grabar un corto”. Y en ese plan hicimos unos cuantos. Era un pasatiempo entretenido, pero llegó un momento en el que empezó a aburrirme. Me daba la impresión de que en vez de ir para delante, íbamos para atrás. Porque la realidad era que desde “La Tenia” no habíamos vuelto a hacer nada con el encanto y la pasión que has mencionado, y yo quería demostrar que podíamos aplicar nuestros conocimientos a un corto de verdad, uno que mereciera la pena y que pudiéramos enseñar por ahí sin que a ninguno le diera vergüenza.

Los demás dijeron que sí y volvimos a nuestros orígenes para planificar lo que iba a ser un remake de “La Tenia”. La misma historia pero despojada de elementos cómicos y llevada al género del terror y el suspense, al estilo de “Alien”. Me compré el libro de Linda Seger “Cómo convertir un buen guión en un guión excelente” y empecé a estudiar la historia desde sus cimientos para crearle una base sólida. Los personajes, planos y caricaturescos, adquirieron dimensión. La trama, sencilla como el mecanismo de un chupete, ganó en complejidad. Incluso establecí posibles finales para una continuación. Todos esos apuntes, esquemas, storyboards preliminares… quedaron recogidos en otra libreta que llamé “El Diario de La Tenia” en homenaje al “Diario del Grial” de Henry Jones.

Pero a la hora de la verdad, en pleno rodaje, descubrí que los demás seguían con la mentalidad de “vamos a quedar esta tarde para grabar un corto”, y en esas condiciones no se podía afrontar un proyecto así. No se lo tomaban en serio y fue decepcionante sentir que yo era el único que estaba tirando del carro para lograr algo con un mínimo de calidad. Así que corté por lo sano y decidí hacer borrón y cuenta nueva. Me fui a Sevilla con el proyecto, lo reescribí mil veces, y dos años después se convirtió en mi primer corto, “El Legado de Atecna”.

Te fuiste a Sevilla para estudiar Comunicación Audiovisual. Muchas veces hemos comentado cómo estos programas académicos terminan por olvidar algo muy importante: la práctica más allá de la mera teoría. ¿Qué echaste en falta durante tu periplo universitario?

Para empezar, una Facultad en condiciones. Cuando llegué y vi lo que era Ciencias de la Información, se me cayeron los palos del sombrajo. Yo iba con la idea del campus universitario, con sus instalaciones modernas y equipadas, sus zonas verdes para retozar con las chavalillas… y me encontré con “13 Rue del Percebe”, o lo que es lo mismo, el edificio de Gonzalo de Bilbao, una cáscara vieja donde habían metido a presión cuatro cursos de Comunicación Audiovisual, cuatro de Periodismo y cuatro de Publicidad.

Aquello no era nada atractivo. Ni visual ni funcionalmente. Yo no tenía la sensación de estar en la Universidad, sino en un instituto superpoblado y decadente. Y a eso contribuyó el propio plan de estudios. Mi primer año fue “COU: EL REGRESO” porque teníamos Lengua, Literatura, Historia… ¿No hay Matemáticas? No importa, toma un poco de Semiótica, que te va a gustar... Sí, Hjemslev y Saussure te descubrirán una nueva dimensión del dolor. Aprendimos a odiar aquel programa de créditos obligatorios, optativos y de libre configuración, porque como no hicieras bien tus cuentas, no te licenciabas. A mí me importaba un rábano la Teoría de la Gestalt, yo había ido allí para que me enseñaran a “comunicar audiovisualmente”, pero lo que recibía era un 90% de morralla y un 10% de información interesante. No me extraña que muchos de mis compañeros dejaran la carrera o al terminar se pusieran a trabajar en cosas que no tenían nada que ver con el audiovisual.

Ni siquiera nos enseñaban a utilizar los medios con los que contaba la Facultad. Íbamos a editar en los magnetoscopios de Hi-8 y teníamos que preguntar a los alumnos de cursos superiores cómo funcionaban porque los técnicos que te daban los mandos de control tampoco te lo decían. “Es que yo no tengo por qué explicártelo, se supone que de eso se encarga el profesor.” Tenían razón, pero cuando le pedías ayuda al profesor, éste venía, le daba a un botón y el vídeo se comía la cinta con tu trabajo porque era un equipo del año de la polca, excedente de Canal Sur o a saber de qué televisión local. Otras veces intentabas hacer un fundido encadenado y no podías porque los magnetos no se sincronizaban… Todo esto era antes de la revolución digital que tanto nos ha facilitado las cosas, así que imagínate el tiempo que se nos iba para algo tan sencillo como una transición, o las generaciones de calidad que perdíamos inevitablemente al pasar las imágenes de una cinta a otra. Podría contarte cien mil anécdotas de cómo nos veíamos obligados a usar la picaresca en época de exámenes para disponer de todos los medios a la vez, o de cómo rozábamos la ilegalidad con tal de poder terminar nuestros trabajos. Aquello era la guerra, pero sobreviví a ella y finalmente me licencié.

En aquellos años dirigiste dos cortometrajes bien distintos y participaste en otros de tus compañeros de clase. Háblame un poco de aquellos primeros pasos.

Bueno, del primer corto ya te he adelantado algo. Fue aquel proyecto de remake que no cuajó en su momento y que seguí trabajando por mi cuenta hasta que surgió la oportunidad de hacerlo como trabajo de clase para dos asignaturas de tercer año: Producción y Realización. Se lo propuse al grupo con el que estaba desde el primer curso y no les convenció mucho porque se trataba de un remake de “La Tenia”. Claro, habían visto el original de 1994 y pensaban que iba a ser una cosa igual de absurda, así que lo rechazaron sin leerse el guión. Como hacen muchos productores…

Por suerte, en mi clase había un grupo de outsiders que sí apostaba por algo más que los típicos “cortos de piso de estudiantes” a los que estábamos acostumbrados. Era gente que arriesgaba y que tenía proyectos muy interesantes, así que abandoné mi grupo de conformistas y me uní a ellos para hacer “El Legado de Atecna”, una historia de arqueólogos envueltos en la conspiración de la propia empresa que les había contratado, al estilo de las novelas de Michael Crichton y con influencias de “Expediente X”. El guión había cambiado tanto que apenas había rastro de “La Tenia”, salvo el propio bicho y los nombres de los personajes.

Este corto fue el primero de una larga lista de producciones que romperían con la tradición que reinaba allí. Cuando nos convertimos en “los mayores de tercero y cuarto”, empezamos a ofrecer cortos como nunca se habían visto: historias de acción, aventura, ciencia-ficción, terror… Los alumnos de primero y segundo iban a las proyecciones emocionados, esperando ver la nueva producción de los veteranos, y cuando salía nuestro logo ya sabían que iba a ser algo grande.

Todos escribíamos y dirigíamos, así que primero hacíamos el corto de Fulanito, luego hacíamos el de Menganito… pero el equipo era siempre el mismo, con fichajes adicionales según los requisitos de cada proyecto. De esta forma acabamos formando un grupo de trabajo que funcionaba muy bien y que continuó después de la Facultad.

Con mi segundo corto, “Veritas”, no fue así porque sus circunstancias eran especiales. Al ser una historia de terror ambientada en el Colegio Mayor donde pasé mis cuatro años de carrera, nadie de fuera podía estar allí por la noche, que era cuando grabábamos, así que el equipo técnico y artístico tuve que buscarlo entre los colegiales. Éramos 135 y sólo había dos estudiantes de Comunicación Audiovisual. Uno era yo, así que lógicamente tardé poco en conocer al otro y en descubrir que tenía unos gustos cinematográficos muy similares a los míos. Al poco tiempo ya estábamos escribiendo guiones conjuntamente, uno de las cuales fue “Veritas”. Y como era habitual en este tipo de proyectos, todos desempeñábamos más de una función. Tanto en mis propios cortos como en los de mis compañeros, yo hice de todo: guión, dirección, producción, cámara, edición… incluso fui actor.

Pero poco a poco fuiste enfocando tu trabajo hacia la edición y la postproducción…

Porque esa fue la época en la que empezaron a aparecer las primeras tarjetas de edición para ordenador, que capturaban en analógico. Yo me compré una y claro, en cuanto mis compañeros vieron las virguerías que se podían hacer, pasaron de los cutremedios de la Facultad. Ya no había que pelearse por reservar la sala Betacam para montar los trabajos de clase. Era más fácil ir al ordenador de J. M. y hacerlo allí tranquilamente, con más efectos de imagen y letras chulas. Así fue como me convertí en el editor oficial. Terminaba el corto de un compañero y venía el siguiente con sus cintas para capturarlas. No paraba, lo cual era bueno y malo a la vez. Bueno porque iba adquiriendo soltura con el programa y cada vez hacía algo nuevo. Malo porque estaba tan ocupado con los proyectos de los demás que no tenía tiempo para los míos. Y la cosa no se quedaba sólo en los cortos. A partir de ese momento empezaron a lloverme encargos de todo tipo: desde videoclips hasta los propios vídeos de las fiestas de mi Colegio Mayor, y alguna que otra boda en la que me costaba mucho contenerme para no meter alguna tontería visual de las que me gustan. Había que respetar el estilo hortera del cliente…

Hasta que finalmente llegó “Rata de Túnel”, el cortometraje que te dio a conocer. ¿Cómo surgió la idea?

Desde que terminé “Veritas” en el 2000, no había vuelto a hacer nada como director. Llevaba 3 años montando cosas de otros, y el creador que llevo dentro se rebeló. “Ya está bien” –dijo–. “Ahora te toca a ti.” Además coincidía que mi etapa en Sevilla tocaba a su fin, con lo cual tenía un año para pensar en algo que pudiera hacer con esta gente y que me pudiera llevar a casa para sacarle partido, porque mis dos cortos anteriores no me servían de mucho.

Me explico: en aquella época ya sabíamos lo que eran los festivales de cortos, y sabíamos que tenían unos requisitos. Nuestras primeras producciones las hacíamos sin tener en cuenta la duración, simplemente escribíamos el guión y lo grabábamos, por lo que nos vimos obligados a recortar el montaje de un corto a 20 minutos para poder mandarlo a Sitges, donde por cierto lo seleccionaron y allá que fuimos todos en tropel. A “Veritas” le pasaba igual: duraba 35 minutos pero no podía quitarle nada, así que estaba automáticamente eliminado de cualquier competición. Y “El Legado de Atecna” era más complicado, porque duraba 14 minutos pero eran sólo las cuatro primeras secuencias del guión, el prólogo. Con lo cual la historia quedaba inconclusa. Obviamente habia escrito un corto demasiado largo…

Revisando mis guiones vi que todos tenían el mismo problema. Si se grababan iban a exceder el límite permitido por los festivales, así que la única opción era pensar algo nuevo. Y haciendo memoria recordé una idea que Gonzalo Bendala tenía sobre un ladrón del futuro que era perseguido por la policía en una red de túneles subterráneos. La persecución le llevaba a encontrarse hasta con un bicho mutante que vivía allí… Siempre me gustó esa idea pero iba a ser muy complicada de realizar, así que la reduje a un solo personaje y una sola localización para que pudiéramos hacerla en poco tiempo y con los medios justos y necesarios.

Tengo curiosidad por su realización y posterior postproducción, en la que conseguiste plasmar esa atmósfera claustrofóbica y agobiante.

No quiero romper el encanto porque habrá lectores que no lo hayan visto. Si entran en http://www.ratadetunel.com/ hay un enlace a una web donde está alojado y mucha información sobre el corto. Aquí sólo diré que no hay persona que vea el making of del DVD y no ponga cara de “me han tomado el pelo”. Nadie puede sospechar la sencillez y la artesanía con la que está hecho, y mucho menos que lo lleváramos a cabo tres personas: Gonzalo, su novia Marta y yo. Al principio había más gente involucrada en el proyecto, pero se fueron desentendiendo poco a poco. El motivo fue que ya estaban acostumbrados a producciones complejas y querían hacer “Rata de Túnel” igual, en un plató con muchos focos y mucha parafernalia. Cuando les dije que no era necesario porque todo era más simple de lo que ellos pensaban, no lo supieron ver y se echaron atrás. Y cuando añadí que el actor iba a ser yo… digamos que me dieron una palmadita en el hombro y me dijeron “suerte”.

Pero no era la primera vez que te ponías delante de la cámara. ¿Cómo se compaginan tantas funciones en un rodaje?

En efecto. Fui aquel Indiana Jones de Todo a Cien en “El Legado de Atecna”, y uno de los protagonistas de “El Orgullo”, un corto de Gonzalo que también edité. Ya entonces me habían dicho que no se me daba mal lo de actuar, y supongo que es algo que me viene de pequeño, porque me disfrazaba y hacía muchos teatrillos en el colegio. Eso, unido a que el guión de “Rata de Túnel” lo había escrito yo, y por tanto sabía lo que el personaje iba a requerir a nivel interpretativo, fue suficiente aval para que Gonzalo y Marta confiaran en mis posibilidades como actor. Fueron los únicos que apostaron por mí. Me dejé el pelo largo para contribuir a la transformación, y en el rodaje lo pasé mal de verdad porque hacía mucho calor en Sevilla y más aún dentro de aquella sauna que era el conducto, con una linterna dándome en la cara y vestido con ropa de abrigo. De hecho adelgacé unos kilos.

Compaginar funciones fue muy sencillo: dibujé un storyboard de 163 planos, pegamos los folios en la pared para tener una visual de todo el corto, decidíamos lo que íbamos a grabar y en qué orden, Gonzalo controlaba la cámara y me indicaba cómo tenía que orientar la luz para que se me viera, yo salía del conducto, veía la toma, la daba por buena o no, y seguíamos. Así durante una semana. Luego volví a casa con las cintas y lo edité tranquilamente en mi ordenador.

Su trayectoria por los festivales fue mejor de lo que habías imaginado…

Ya te digo. Es mi tercer corto, pero “de cara a la galería” fue el primero, porque con él me di a conocer en este mundo de los festivales, y no le fue nada mal. Después de dos años haciendo kilómetros por toda la geografía española y parte de la extranjera, se retiró con 51 selecciones y 11 premios, el último de los cuales me lo dieron en el Teatro Cervantes de mi ciudad. Precisamente el mismo sitio donde lo presenté nada más sacarlo del horno, allá por 2004. Así se cerró el círculo.

¿Qué me ha reportado? Como productor me salió barato y lo rentabilicé con creces. Como guionista me di cuenta de que una idea sencilla consiguió más que todo lo que tenía escrito hasta la fecha. Como actor mucha gente alabó mi interpretación y aún hoy me siguen preguntando si he estudiado Arte Dramático. De hecho uno de los premios fue a Mejor Actor, pero ya veremos si repito delante de la cámara. Como editor también han valorado mucho el montaje, la iluminación… Y finalmente como director, la satisfacción del deber cumplido. Saber que has logrado el propósito que te planteaste al principio. Quería crear angustia, tensión… y lo conseguí porque el público lo pasa mal en las proyecciones. Luego cuando se encienden las luces te reconocen y vienen a felicitarte. Eso es lo más importante, y eso es con lo que me quedo. Porque no hay que olvidar que las historias, sean cortas o largas, se hacen para un público.

Y desde entonces has desempeñado todo tipo de trabajos: profesor de informática, técnico en torneos de ajedrez, cámara para los informativos de Canal Sur… ¿entrenador de voleyplaya femenino?

Jajaja, ¿no te lo crees? Luego te cuento eso. Verás, después del “primer punto de giro” que fue la decepción de mi carrera universitaria, descubrí que tenía que luchar por mi sueño para darle a este guión un final feliz. Podría haberme limitado a seguir echando currículums hasta que me cogieran en una tele local, o en un periódico. Eso es lo que habría conseguido con mi titulación, que por desgracia vale menos que un módulo de FP. Las propias empresas saben que no salimos preparados de la Facultad, y otras no contratan licenciados para no tener que pagarles tanto. Es tristísimo.

Por lo tanto, me convertí en un nómada laboral, y así fui pasando por trabajos que duraban lo que tenían que durar. Unas veces terminaba el contrato, y otras veces era yo el que decía: “mira, que me voy”. Porque no hay nada peor que trabajar en algo que no te gusta, y que encima te impide desarrollar tu verdadera vocación. Yo he nacido para contar historias, y no voy a ser un frustrado más de los muchos que hay, aguantando mecha con tal de llevar el pan a casa. Por eso me lo monté por mi cuenta. Ahora soy mi propio jefe, y trabajo las horas que haga falta con tal de conseguir aquello que llevo buscando desde “La Tenia”.

Lo del voleyplaya… Al principio he mencionado Torrox, ¿no? Bueno, pues eso fue un curro de verano que me surgió estando allí. Yo no tenía ni pajolera idea de las reglas, pero el que me lo ofreció, un tipo que tenía más cara que yo, me dijo: “básicamente te van a pagar para que te sientes una hora a ver tías jugando en bikini”. Y ante semejante argumento me vi obligado a aceptar. Así que llegué allí con mis gafas de sol, me presenté a todas como el nuevo entrenador, y empecé a soltar frases tipo “vigila tu área”, “no le des con efecto que es peor”, o “nenas, esto es un trabajo de equipo”. Pero basicamente sí, estaba una hora sentado alegrándome la vista con aquellas veinteañeras que me ponían malísimo. Espero volver y repetir porque me lo pasé bomba.

Qué cabrón… Bueno, ¿y cómo llevas lo de ser tu propio jefe? ¿Es fácil gobernar el timón de Arka Studio? ¿De donde nació la necesidad de iniciar esta aventura?

Fue la misma necesidad vital que me llevó a hacer “Rata de Túnel”. Por un lado hacía tiempo que acariciaba la idea de crear mi propio sello, una productora para firmar mis trabajos. Por otro, me cansé de ser simplemente “J. M. Asensio, editor freelance”. Yo sé hacer más cosas aparte de montar en el ordenador. También monto en bici, jajaja. No, en serio... Arka Studio ofrece toda la experiencia que he ido acumulando en diseño, producción y distribución desde que empecé en este negocio, pero no estoy solo. Me acompaña una tripulación de jóvenes talentos que he ido reclutando y que son muy buenos en sus respectivas disciplinas. Además, Arka es un proyecto abierto a nuevas incorporaciones. De ahí su nombre. Todo el que quiera formar parte de él no tiene más que ponerse en contacto con nosotros y demostrarnos lo que sabe hacer. En cuanto surja un trabajo que requiera de sus habilidades, contactaremos con él.

Respecto a lo de ser mi propio jefe, es una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que tengo el horario de trabajo que yo mismo me impongo, y el inconveniente es que como trabajo en lo que me gusta, nunca encuentro el momento de decir “basta”. Hace tiempo que no distingo entre días laborables, festivos o vacacionales. Para mí todos son iguales. Y me voy a buscar un problema en la vista como siga así…

Pues con el proyecto que tienes entre manos no vas a descansar mucho los ojos…

¿El proyecto? ¡LOS proyectos! Estoy metido en cien mil historias, y algunas surgen de un día para otro. Mira, estoy en Escorto, estoy en el Congreso Internacional de Música de Cine de Úbeda, estoy montando vídeos cada dos por tres, y encima estoy con un nuevo corto… no, espera, estoy con TRES nuevos cortos, cada uno en una fase. ¿Qué hago? ¿Desaparezco sin más? ¿Apago el móvil y me voy a una isla desierta? Me gustaría, pero ahora mismo no puedo. Creo que me he convertido en un adicto al trabajo…

Hablando de cortos, ¿cómo valoras el actual panorama del cortometraje español? ¿Tiene salidas más allá de festivales especializados?

Esto ha llegado a un punto en el que, o revienta, o no sé lo que va a pasar. Antes el cine era cosa de unos pocos, pero la tecnología digital lo ha democratizado tanto que ya no hay límites. Hoy parece que todo vale, y a cualquier pamplina la llaman corto. No me parece justo meter todo en el mismo saco. Hay gente hipotecando sus casas, sus coches, su vida, con tal de sacar adelante un proyecto en el que nadie cree, sólo ellos, y luego está el típico payaso que graba un chiste de Los Morancos, lo cuelga en Internet y le dan un premio.

¿La culpa es del público? Si es un premio del público y llevas a tus amigotes para que te voten, pues sí. Pero seguramente habrá otro sector de ese mismo público al que no le haga mucha gracia. El público es sabio, y sabe distinguir una buena obra de una mala, y sabe lo que es un corto y lo que es una mierda pinchá en un palo. Por otro lado, el público también es muy comodón, y muchos sólo ven lo que les ponen delante. Por eso los festivales tienen una inmensa responsabilidad, porque son los escaparates en los que se exhiben nuestras obras, y en función de lo que proyecten, favorecen o perjudican la opinión que la gente tiene sobre el cortometraje, y por extensión del cine español.

¿Qué salida tiene un corto más allá de un festival? Por mi experiencia, te lo puede comprar una televisión para emitirlo, o lo puede hacer sin que te enteres porque está compinchada con algún festival que le proporciona DVD’s de cortos en plan pirata, lo pueden incluir en un recopilatorio para venderlo o en un catálogo promocional para difundir el cine que se hace en tu comunidad autónoma, lo pueden regalar con una revista, lo pueden proyectar formando parte de algún ciclo, lo pueden utilizar como ejemplo para los alumnos en una escuela de cine, se lo puedes regalar a gente del sector audiovisual para que te conozcan y sepan lo que haces, y finalmente lo puedes ceder a Internet para que perdure por los siglos de los siglos, amén.

Pasemos a Escorto. El pasado año, además de tu función en el equipo técnico, presentaste un spot que recibió bastantes felicitaciones y que encima rematarías con un making of de lo más simpático. ¿Cómo explicarías lo que podemos encontrar en una breve pieza como “Travelling”?

Es un anuncio que rinde homenaje al cine a través de varios de sus iconos. Tenemos una Gilda, un Bogart, un Tony Manero, un Clint Eastwood, un James Bond y un “Estiben Sigal”. Quería hacer un repaso, un “travelling”, por personajes famosos de algunos géneros en torno a una partida de cartas, y mantener la intriga de a qué están jugando hasta el final. No sé por qué lo presentaron en la gala como “partida de póker” porque claramente no están jugando a póker. Están jugando “a las películas” con los elementos que intervienen en la realización de una película: guión, producción, vestuario, maquillaje, música, etc. El making of lo hice para gamberrear un poco con el montaje, cosa que me encanta, y acabó gustando más que el propio anuncio. Este año, si me da tiempo, presentaré otro aunque no competirá porque soy del “staff”.

Exacto. Este año repites como colaborador.

Y con más responsabilidades, de lo cual se deduce que quedaron satisfechos con mi participación el año pasado. Por el momento ya he hecho las cortinillas de los ESpots y en cuanto empiecen a mandarme los cortos seleccionados iré preparando los vídeos que se proyectarán durante el Festival, que volverá a tener su making of. Intentaré que no se me escape nada cuando esté allí.

Como ya he preguntado a otros miembros del staff, a nivel profesional, creativo y personal, ¿qué te aporta este trabajo?

Profesionalmente estamos demostrando que el teletrabajo funciona y puede levantar un festival de cortos desde distintas partes de la geografía: Galicia, Madrid, Valencia, Andalucía… Nos reunimos en nuestra oficina virtual, tratamos lo que haya que tratar, nos ponemos deberes, y hasta el siguiente contacto. Trabajar así es muy cómodo. Creativamente, Escorto no es un festival cerrado en el que “tú te encargas de esto y no te metas en lo que hace el otro”. Hombre, hay que acotar responsabilidades y al final alguien toma las decisiones, pero siempre se tiene en cuenta la opinión de los demás por el bien común del festival. Personalmente, es un gustazo ser parte de la familia de este bebé y verlo crecer. Cada vez que me entero de un nuevo logro que el equipo de dirección y producción ha conseguido, lo celebro porque sé que están luchando por convertir Escorto en un referente nacional, y esperemos que internacional. Hay muchos desafíos sobre la mesa y ojalá todos se cumplan, incluido éste.


¿Cómo recuerdas la experiencia de Escorto 2006?

He estado en muchos festivales de cortos y he visto de todo: desde superlujo al cutrerío máximo. Escorto no es ni una cosa ni otra. ¿Sabes a lo que me recordó? A una quedada de Internet que se había estado preparando durante meses, porque a medida que íbamos llegando nos reconocíamos y, como diría Raúl, “nos poníamos cara”: “¡ah, tú eres nosequién, el del foro tal, o el del blog cual, qué tal tío!”. Fue como ir a pasar un fin de semana con los amigos, sólo que nos juntábamos para ver cortos, hablar de cine, de proyectos, y por último dar unos premios. Íbamos a comer, a cenar, de copas, todos juntos: organización jurado, invitados… formando un grupo muy simpático que caminaba por las calles de El Escorial como el Rat Pack o el Frat Pack, aquí el Escorto Pack, en un plan distendido, cercano y familiar, acorde con el lugar. Los tres días que duró estuve muy a gusto, y espero que este año el ambiente sea el mismo. Eso sí, tú y yo no volvemos a perdemos los canapés por estar haciendo entrevistas…

¿Cómo recomendarías a los lectores la asistencia obligada al festival?

No sabéis lo que os perdéis. Así de claro.

Muchísimas gracias por esta divertida entrevista. Nos vemos, faltaría más, en Escorto 2007.

Gracias a ti. Ah, ¿estoy a tiempo de sugerir jurados? Es que tengo un par de ideas muy buenas…

by David López

28 mayo, 2007

Retratos Foxy Lady



26 de Mayo de 2007, se estrena en Madrid, en el Salón de actos del Colegio Mayor Isabel de España “FOXY LADY”.



El publico espera en los pasillos y en la cafetería del Colegio. El corto se hace de rogar.


Cerca de las 21h la gente ocupa sus asientos en el salón de actos del centro.



Álvaro Oliva sale a presentar el cortometraje y anuncia que primero se proyectará “Enigma: Cantabria Profunda”, después el esperado “Foxy Lady” y por ultimo el making Of del mismo.



“Foxy Lady” comienza al fin. Protagonizado por Nacho Vigalondo, Ana Asensio y dirigido por Álvaro Oliva.




Los protagonistas salen al estrado y se forma un coloquio donde el publico pregunta sus dudas. (Álvaro, Nacho, Ana).


Tras el estreno muchos salen a hablar del cortometraje y fumar un cigarrillo. Incluido el equipo de rodaje.



La noche acaba de empezar y la primera parada para cenar es el madrileño barrio de Malasaña. Cañas y tapas típicas de spanish.



Nacho haciéndose con una de las cañas.



De tapas a una autentica cena donde el pan andaba un poco duro. (Álvaro Oliva, Nacho Vigalondo, Isaac Berrokal).



La cena revoltosa que no se dejaba comer por culpa del “mocoqueso”.



Vigalondo desapareció y nos indicó un lugar para quedar con él. Cuando llegamos al sitio en pleno corazón de Gran Vía, le encontramos en el escenario dando caña al público en un karaoke de mucho nivel.



Algunos tenían el amplificador en la propia oreja, aun así disfrutamos del show Vigalondo…



Allí dejamos al equipo de “Foxy Lady” celebrando a ritmo de karaoke, que no de Hendrix, su gran estreno. Nosotros volvemos a casa.

by Isaac Berrokal

PRÓXIMAMENTE: Ilsa vuelve, más joven.